Un descubrimiento prodigioso

agosto 12, 2014

Título: Un descubrimiento prodigioso.
Autor: Julio Verne.
Editorial: RBA.

El mejor Verne se presenta en este relato corto con final inesperado, presentándonos un escenario plausible:  un invento capaz de revolucionar el mundo.

Un descubrimiento prodigioso.

La mente científica de Verne busca aplicaciones para la antigravedad y la reacción que despierta en el mundo occidental.  Desde el mercado de valores que anticipa los acontencimientos, las empresas de ferrocarriles que preveen su ruina, un público enfervorecido dispuesto a pagar cualquier precio por probar el invento, y la iglesia despreciada por el mundo de la ciencia.  Todos estos comportamientos están hoy presentes en nuestra sociedad más que nunca.

Las startups californianas hacen soñar a los inversores, temer a la competencia y crear necesidades falsas.  Los gobiernos de medio mundo quisieran importar un silicon valley sin darse cuenta que sus jóvenes universitarios y emprendedores tienen tan buenas ideas como la competencia norteamericana, y sólo es la falta de fe de su mercado quién les impide el éxito.

La materia gris está uniformemente distribuida, y cualquier docente sabe que alumnos prometedores los hay en cada rincón de España.  Ojalá ahora que la crisis remita, aquellos que pueden invertir decidan apostar por la innovación local y den a los jóvenes las oportunidades que merecen.


El Dueño del Mundo

agosto 5, 2014

Título:  El Dueño del Mundo.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

 

Con este título aventura Verne quién dominará el mundo.  Y acertó.  La tecnología estuvo en una época asociada a los medios de transporte;  tierra y mar habían sido ya dominados por el motor de explosión, y sólo las profundidades oceánicas y las capas atmosféricas seguían sin domesticar.  Sólo en los sueños y las novelas nuevos ingenios para surcarlos eran construidas sin esfuerzos, y sus artífices se convertían en los amos de la creación.

La tecnología sigue hoy conquistando territorios nuevos, y quienes las diseñan y venden son los actuales dueños del mundo.  

Un reciente viaje a China nos ha permitido constatar a muchos la dirección que lleva el mundo, y quienes lo gobernarán en breve.  El IEEE WCCI 2014 nos ha permitido ver de cerca el estadio del Nido, la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla.  Pero además nos ha acercado a ciudades que nada envidian al primer mundo.  Beijing no sólo se caracteriza por su contaminación -que algún día que otro fue barrida por el viento durante nuestra visita- sino también por sus rascacielos occidentales, su población activa y el mercado de lujo que fluye por sus calles abordo de vehículos de alta gama.  China ha sido ejemplo del “copy/paste”, pero dueña de la deuda americana, y con una de las mayores producciones de tecnología (diseñada en el exterior) está a un paso de convertirse en líder del pelotón.  Tiene territorio, gente y tecnología, tres factores claves para coronarse de éxito.

Ya nos lo habían avisado.  Habrá que estar atentos si queremos que Europa no se quede descolgada.


El sur

junio 21, 2014

Título:   En los Mares del Sur.

Autor:  R.L. Stevenson.

Editorial:  Valdemar.

 

El viaje hacia lo exótico fue una necesidad para Stevenson.  Su frágil salud le llevó a visitar islas lejanas y mares desconocidos para el europeo medio de la época.  De su mano recorremos hoy aquellos paraísos inexplorados y asistimos atónitos a las costumbres de pueblos aislados, de los que hoy casi no quedan.

Si creemos el relato de Stevenson, y nada hay que nos empuje a dudarlo, el occidental tiene aún mucho que aprender de la exótica forma de vida de los nativos, que durante milenios se han adaptado a la tierra que los acoge.  Baste un fragmento del texto, en el que Stevenson pone a prueba la medicina tradicional, para comprender cuán lejos estamos aún, a pesar de la ciencia y la tecnología, de comprender la naturaleza de nuestra mente y del mundo en que evolucionó:

El doctor y yo entramos en el lugar sagrado solos;  pusieron a un lado las cajas y la esterilla y a mí me entronizó en su lugar sobre la piedra, mirando una vez más hacia el Este.  Durante un rato el hechicero permaneció detrás de mí sin ser visto, haciendo pases en el aire con una rama de palma.  Luego golpeó ligeramente en el ala de mi sobrero de paja, y continuó repitiendo este golpe a intervalos, rozando algunas veces mi hombro y brazo alternándolo con el golpe.  Hay gente que ha intentado hipnotizarme docenas de veces y siempre sin el menor resultado.  Pero al primer golpecito -en una parte no más vital que el ala de mi sombrero, y con nada más virtuoso que un bastoncillo de palma blandido por un hombre que no podía siquiera ver- el sueño me acometió como un hombre armado.  Mi fortaleza desfalleció, mis ojos se cerraron, y el cerebro me zumbaba a causa de la somnolencia.  Resistí:  al principio instintivamente, luego con una repentina agitación de desesperación, al final con éxito, si en realidad fue éxito, que mi hizo ponerme de pie rápidamente, llegar a casa dando traspiés, sonámbulo, tirarme en la cama en seguida y hundirme inmediatamente en un amodorramiento sin sueños.  Cuando me desperté el constipado había desaparecido.  Y en eso quedó un asunto que no entiendo“.

Hoy las distancias se acortan, la lejanía es relativa, y el paraíso llega a casa embotellado y por satélite en cualquier momento.  Justo ahora, que el fútbol se alía con Brasil, resuenan las notas que en 1963 A. Carlos Jubim compuso, y Vinicious Moraes escribió al ser deslumbrados en el bar Veloso, un behemio local en las playas de Ipanema, cuando quedaron deslumbrado por el paso de una hermosa joven de 20 años, Heloisa Eneida, y que gracias a la canción, y sus dotes naturales, fue posteriormente conocida y admirada.

La chica de Ipanema

La chica de Ipanema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Stevenson también muestra admiración por las mujeres nativas, y sus parcas vestimentas que logran hipnotizar a cualquier viajero desprevenido.  La sensación hipnótica que H. Eneida provocó en los dos artistas mencionados, nos ha regalado este Bossa Nova innolvidable:  “Garota de Ipanema”.  A disfrutarlo.

 

 

 


El hambre

junio 13, 2014

Título:  Un millón de Muertos.

Autor:  J.M. Gironella.

Editorial:  Círculo de Lectores.

 

Otro viaje a la Nueva España me recuerda hoy el problema que la subida del precio del maíz causó en estas tierras Mexicanas.  No se si la especulación, o su destino para el biodiesel, provocó un alza tal en este producto básico de la dieta Mexica que los más desfavorecidos se vieron desprovistos de la materia prima para sus tortillas, y el fantasma del hambre asomó a finales del siglo XX.

Si algo recuerda la generación de nuestros padres del final de la guerra civil española es el hambre.  También el libro de Gironella, que no es un compendio de batallas, sino más bien un intento de pintar un fresco de la vida en las dos Españas de la época, presenta al hambre como protagonista en las últimas fases de la contienda.

Cuentan nuestros mayores como en la postguerra, las cáscaras de patatas eran buscadas con ahínco por las viudas para poder mantener a la prole.  Como los ajos en ayunas sustituían el chorizo del puchero, y como el trabajo a domicilio para labores domésticas se recompensaba con un plato de garbanzos.

Pero España pudo, a pesar de todo, salir de una guerra, superar una dictadura, vencer al hambre y adentrarse en la modernidad.  Ojalá nos sirva este libro y la memoria de nuestros padres para saber que también hoy si nos esforzamos, podremos pasar página de la crisis que nos acosa desde hace ya varios años.

 

 

 


Acomplejados

abril 15, 2014

Título:  Los Cipreses creen en Dios

Autor:  J.M. Gironella.

Editorial:  Círculo de lectores.

 

En una reciente visita, un colega portugués me preguntaba extrañado sobre las rejas que encierran toda ventana baja en cualquier localidad española, incluida la mía.  La razón es obvia, le dije:  pretenden evitar los robos.  Su extrañeza aumentó con la respuesta.

Como diálogo premonitorio, esta semana sufrimos allanamiento y robo en una casa de campo.  La guardia civil encargada del atestado me decía que el problema en España es que este tipo de delitos sale gratis, y tienen ellos “en nómina” profesionales del hurto con 50 antecedentes paseándose tan ricamente por nuestra geografía, sin que fiscales, jueces ni policía puedan hacer otra cosa, dada las leyes que nos gobiernan.  En Portugal, nos decían, esto no pasa:  allí existe aún el miedo a la autoridad, y el ladrón teme un encuentro con la policía.  En Francia, otro vecino cercano gobernado hoy por el inefable Hollande, si te pillan sin seguro en el coche, por decir algo, (1000 € en España) te requisan el vehículo;  si en un plazo de tres días no se presenta la documentación, lo mandan a desguazar.  Muerto el perro se acabó la rabia.

¿Y qué tiene que ver esto con el libro de hoy?  Aunque estuve a punto de dejar la obra una vez iniciada su lectura (la prosa de Gironella no rezume calidad, y las historias de nuestra guerra siempre son parciales), su prohibición por la censura me hizo continuar, y la muestra de los diferentes roles de cada parte en la precuela de la contienda, y lo que vino después, quizá permita entender la clase de complejos que sufren hoy las leyes Españolas.

Parece que hoy debamos compensar todo lo que sucedió entre la postguerra y la democracia, y en pro de los derechos humanos atenuamos el castigo del malhechor incrementando el sufrimiento de las víctimas.  La paradoja es que  las repúblicas que nos rodean entienden bien que el castigo debe ser proporcional al delito, mientras que aquí,  tratamos lo imposible:  rehabilitar personas con delincuencia congénita.

Bien saben en otros países que en España es gratis robar, por ejemplo, y convertimos así nuestra patria en cueva de ladrones.  ¿Será que quienes redactan nuestras leyes, igual que ayer, no sufren nuestra misma suerte?  ¿Será posible que algún político  concluya que es necesario endurecer la ley sin que el resto le apedree?

Dicen los buenos árbitros, que una vez pitado un penalti injusto, lo mejor es olvidar el error para seguir con el partido.  No hay nada peor que compensar una injusticia con otra.  Antes o después habrá que dar un paso, olvidar complejos, y legislar pensando en la España de hoy, y no en la que surgió del año 36.

 


Traducciones mediocres.

abril 2, 2014

Título:  La Maga de la Montaña.

Autor:  Walter Scott.

Editorial:  Círculo de Lectores.

 

Walter Scott fue un escritor de talento que aplicó su arte a la defensa de un pueblo:  su querida Escocia.   Su prosa fluida y el manejo de la trama personalmente me recuerda a nuestro inolvidable Galdós, aunque la ambientación, temática y época de su obra marcan una distancia notable.   Quizá fuera porque también Galdós se centró en las vicisitudes de su pueblo:  nuestra querida España.  Aunque diferente en los estilos, siendo Scott un referente en la prosa romática,  la temática histórica que domina sus novelas le acercan también a nuestro genio.

Podría servir esta novela, en otras manos, para justificar cualquier tipo de Nacionalismo.   Hay sin embargo una cuestión técnica que justifica este post:  La edición que tengo en mis manos incurre en problemas de traducción.  A un hablante del sur pocas cosas chocan más en el mal uso del español que el generalizado “laismo” de ciertas partes de España.  Aunque podamos entender su uso, nada justifica esta variedad no admitida como correcta por la academia en la traducción de un clásico.  Bien está que un Madrileño se dedique a la traducción, pero su dominio del lenguaje debe evitar deslices inadmisibles.

Hubo una época en que los provincianos eran tildados de catetos por sus modos, hablas y maneras.  ¿Cómo deberíamos calificar al traductor de esta edición, cuyo nombre ni siquiera aparece impreso en la misma?

No quiero pensar que otro tipo de problemas oculto en la traducción nos impiden gozar plenamente del genio de Scott.  Una pena que la lamentable enseñanza de las lenguas en los ochenta impida a muchos hoy acudir al original de la obra.  Esperemos que los actuales esfuerzos en el ámbito educativo permitan a los lectores futuros prescindir de traductores mediocres.

 


Nuestra última esperanza

marzo 14, 2014

Título:  Grandes Esperanzas.

Autor:  Charles Dickens.

Editorial:  Galaxia Gutemberg.

 

Las grandes obras de la literatura permiten lecturas múltiples.  Conocía sólo el título de esta novela de Dickens, y su lectura, además de buenas carcajadas al inicio, con un tono en línea con la picaresca española, me ha deparado sorpresas argumentales y un tema de notable actualidad:  la esperanza de una bonanza económica próxima.

La maestría de Dickens impide al lector entender el origen de la trama hasta bien avanzada la obra:  el autor permite hacer suposiciones incorrectas sobre el destino del joven que protagoniza la historia, Pip, sus benefactores y la verdadera naturaleza de la felicidad humana.

La ironía de las situaciones, y las reflexiones del protagonista bien pueden servir para que ahora que renovamos nuestras esperanzas en el porvenir económico, nos planteemos de nuevo cual debe ser la verdadera raíz de nuestra alegría.

 


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