Anita O’Day

octubre 17, 2014

Título:  Anita O’Day.

Autor: Miquel Jurado (textos).

Editorial:  Universal – El País.

Vuelvo a rescatar otro libro-disco de esta magnífica colección que en su día el País ofreció a los amantes del Jazz.  Aunque había escuchado hace ya mucho la grabación, y utilizado iTunes para meterla en mi iPod clásico, andaba la misma perdida como aguja en tan grande pajar de música.  Pero rebuscando la encontré, la escuché, y vuelvo aquí para recomendarla.

La grabación tiene una notable calidad sonora, y permite disfrutar de unos cortes magníficos.  Por si fuera poco, el librito que acompaña nos hace un resumen de la montaña rusa que vivió Anita, y nos recomienda la cinta documental grabada en el Newport Jazz Festival del 52, que no conocía, y merece la pena.  Buena muestra de que no todo el Jazz es Bebop, que es lo que más parece que se practica por nuestros lares.

Ahi dejo un par de enlaces que no dejarán indiferente:   el Boogie blues primero.

Y como colofón, un enlace a su participación en el mencionado festival, con Sweet Georgia Town y Tea for two.  La cinta completa puede visualizarse también en youtube.  A disfrutarla.


La infancia en el pueblo.

octubre 5, 2014

Título:  La Puerta de La Luna.

Autor:  Ana María Matute.

Editorial:  Austral.

Si la triste partida reciente de “La Matutes”, d.e.p., me hizo llegar a esta edición completa de sus cuentos, debo confesar que sólo la perseverancia me permitió alcanzar lo que más interesante me parece del volumen:  sus artículos.

La serie de cuentos permite al lector observar de cerca la evolución narrativa de la autora;  y aunque en mi caso no llega a seducirme, al contrario que sus novelas, sí reconozco el valor de particular de alguno de los relatos incluidos.  No obstante, y una vez pasado el macabro desfile de cuentos trágicos, al menos así podrían considerarse estas narraciones unidas por la muerte final del protagonista, he podido disfrutar de unas páginas memorables de infancia y raíces profundas.

Los artículos, curioso título para descripciones autobiográficas, permiten al lector conectar con recuerdos olvidados propios, descubriendo a través de los ojos y palabras de Matute, páginas inolvidables de nuestra propia niñez.  Porque somos muchos los que permanecemos indisolublemente unidos a los campos y paisajes de nuestra España rural.  Si Delibes pintaba con maestría la pobreza de los pueblos de provincias, Matutes invoca la mágica esencia de la infancia de pueblo con postales surgidas en su más tierna infancial.

Sirva pues este post para alentar a impacientes a perseverar en la lectura de estos cuentos completos, o al menos marcar las coordenadas de unas páginas imprescindibles:  la vida en el pueblo vista por la niña que fue Matute.


Encuentro con los mecenas

octubre 2, 2014

Título:  Encuentro.

Autor:  Sura (colección).

Editorial:  Centro Cultural Tijuana.

El término mecenas se usa hoy como moneda de cambio:  el ministro suprime su ley y a cambio ofrece descuento en la liquidación de impuestos.  En el pasado fue otra cosa.

Los mecenas eran gentes adineradas, nobles e iglesia primero y después burocracia pudiente, que conscientes del valor de la cultura y el arte en sus formas diversas, protegían a los artistas que despuntaban y les permitían ganarse la vida haciendo aquello que mejor sabían.  Así, invirtiendo parte de sus bienes, nos dejaron un patrimonio en herencia.

Los tiempos cambian, pero sigue siendo imprescindible encontrar fórmulas para que el arte y quienes lo cultivan puedan vivir de su talento, mientras el resto nos deleitamos con los dones supremos que por algún misterio profundo recibieron al nacer.  Una sociedad que sólo mide la producción, el PIB, y el precio de la cesta de la compra perderá sin remedio este preciado bien.

Sura atesora una notable colección de arte latinoamericano.  Compañía de seguros con presencia en México y Colombia, presento recientemente en el Centro Cultural de Tijuana algunas de sus más valiosas obras de artistas de ambos países, incluyendo a Botero, Frida Khalo, Diego Rivera y otros muchos que aunque no tan conocidos por el público europeo, no dejan indiferentes a quién visita la misma.

Cazadora de los Andes. Felipe Santiago Gutiérrez.

Con obras que pasan por el Impresionismo, expresionismo, realismo y otros muchos ismos de los siglos XIX y XX, la colección de Sura nos permite asomarnos y quedar fascinados por al arte de México y Colombia en esta magnífica exposición.

Ojalá que a pesar de leyes y gobiernos, aquellos que pueden sigan apostando por el arte en sus diferentes manifestaciones, protegiendo así y permitan cultivar sus dones a quienes los recibieron.  Y al resto disfrutar contemplando su trabajo.


La búsqueda de la Verdad.

agosto 31, 2014

Título:  The Language of God.

Autor:  Francis S. Collins.

Editorial:  Free Press.

 

La vida es una caja de sorpresas.  Para el joven Francis S. Collins hubiera sido difícil adivinar su futuro, cuando sus estudios de doctorado estaban lejos del gran proyecto que luego dirigió, El proyecto Genoma Humano;  y cuando su visión atea del mundo difícilmente le hubiera permitido prever su futura búsqueda de la revelación.  Pero al contrario que otros, Collins siempre estuvo interesado en la búsqueda de la verdad, y no evitó hacerse preguntas trascendentales, reflexionar sobre ellas y buscar las fuentes que le permitieran contestarlas.

La mente de Dios.

El libro de hoy se dirige a múltiples lectores:  creyentes que no consiguen aún compatibilizar su fe con la ciencia; científicos siempre dispuestos a evaluar qué creen y porqué; ateos con interés en el mundo de la ciencia …  Pero seguramente nada sacará de él un extremista, ya se fundamentalista creyente o ateo beligerante.

Collins parte de su experiencia personal para analizar el camino de la búsqueda de la verdad por dos caminos diferentes:  el de la ciencia primero, y el de la fe después.  Como científico ateo, fue consciente pronto de la imposible respuesta que la ciencia podía ofrecer a las cuestiones trascendentales:  El porqué del Universo, el porqué de la existencia, y el objetivo último de su consciencia personal…   y cómo una inmensa mayoría de culturas, tradiciones, y en definitiva, personas que habitan el mundo, responden a estas preguntas desde la fe.  La necesaria respuesta para éste deseo trascendental, esta profunda sensación de incompletitud que todo ser humano siente en algún momento de su vida, no encuentra su respuesta en la ciencia.

Collins, gracias al proyecto que dirigió, es uno de los científicos más cualificados para hablar de la teoría de la evolución, corroborada mediante el estudio estadístico de la presencia y posición de genes en los genomas de las múltiples especies que habitan la tierra.  Pero al contrario que el recalcitrante Dawkins, nos muestra como algunos comportamientos humanos se salen del modelo:  El altruísmo demostrado por Teresa de Calcuta acogiendo y acompañando a los moribundos en sus últimas horas queda lejos de los ejemplos con los que Dawkins quiere demostrar como las hormigas son el mejor ejemplo para entender la evolución del altruismo humano.

Así pues, Collins experimentó en primera persona la incapacidad de la ciencia actual o futura para resoponder a cuestiones últimas, la profunda carencia que experimenta el ser humano, y algo más:  la llamada interior de una ley moral que todo hombre siente y le previene y advierte, indicándole el camino del bien y del mal.  Incluso para los que defienden el relativismo moral y excluyen la universalidad de esta ley, su falta de razonamiento lógico le impide ver su posible equivocación:  Si todo es relativo, su propio relativismo puede ser relativo, abriendo la puerta a una ley moral fundamental.  Collins siente esta ley moral tan fuerte como la ley de la gravedad, aunque surgiendo de una realidad más profunda.

Con estos mimbres, Collins inició un camino que le llevó a estudiar lo que otros dicen de Dios, buscar el Dios que mejor responde a la lógica según la tradición científica, y que a la vez sea compatible con esa verdad científica.  Citando a Juan Pablo II, nos recuerda que si el Universo y la vida fueron creados por Dios, y Dios nos dio la capacidad de razonar, nuestro razonamiento profundo y sincero debe conducirnos a una verdad científica que sea compatible con la verdad que nos muestre el camino de la fe.  La verdad no puede ser contraria la Verdad.  Collins llegó así a la fe en Dios, y no un un Dios cualquiera que se olvida del hombre, sino en un Dios que necesita del hombre.

Y una vez Collins descubrió este otro camino de la verdad, también planteó en su terreno la preguntas más difíciles de contestar:  el mal del mundo, porque Dios parece permitirlo…  preguntas que también surgieron de experiencias personales, tal como el asalto y posterior violación que sufrió una hija.

Pero en fin, mejor nos desvelar más el misterio.  Es una suerte que gente que ha recorrido este camino acompañado del razonamiento científico lo cuente, para evitar que otros ruidosos y beligerantes pretendan hacernos creer que Dios es incompatible con la mente científica, y que un científico que se declara creyente comete suicidio científico.

 

 

 


Desdibujando el principio

agosto 23, 2014

Título:  Brief history of time ilustrated.

Autor: S. Hawkings.

Editorial:  Bantam.

 

Arthur C. Clarke, reconocido autor de ciencia ficción, formuló en su libro “Profiles of the future” tres interesantes leyes sobre el avance científico.  La tercera de estas leyes dice:

    Toda tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Hubo y tiempo en que el fanatismo religioso conducía a los magos a la hoguera.  Hubo otro en que ese mismo fanatismo empujaba a los científicos por el mismo camino.  Hoy los papeles se intercambian, y aunque las brasas y el fuego se transforman en desprecio y humillación, son muchos fanáticos de la ciencia los que pretenden ejercer de jueces y verdugos sobre las personas de fe.  

La frase de Clarke nos invita a revisar la relación entre ciencia, tecnología y la sociedad en que vivimos, y el libro de hoy es otro buen pretexto para ello.

Afortunadamente Hawkings no llega tan lejos como algunos contemporáneos suyos, y no parece que su discurso esté tan desequilibrado.  Basta un ejemplo.  Hawkings reconoce cuando repasa la teoría de la relatividad, el viaje en el tiempo, el mundo cuántico y sus paradojas, que no es necesario pensar que el mundo realmente esté construido por los elementos que las ecuaciones describen.  Esto ya es algo.  

Los que trabajamos en computación sabemos hace tiempo que las máquinas de Turing, un concepto  teórico inventado por el famoso matemático británico A. Turing,  sirven para modelar TODO lo que los computadores pueden hacer, pero esto no implica que los computadores estén físicamente construidos como máquinas de Turing, entre otras cosas porque no tienen memoria infinita.  No, en su lugar los computadores funcionan con electricidad, procesadores… 

Así, la naturaleza del universo está todavía en cuestión, y no sabemos si algún día obtendremos una respuesta última.

Tambien entiende Hawkings que algunas de las conclusiones que las ecuaciones arrojan no quepan en la cabeza.  A decir verdad, en esto de la ciencia moderna, las personas de fe tenemos una ventaja: siempre hemos sido conscientes de nuestras limitaciones y falta de capacidad para entender la naturaleza de un Dios trino.

 

Escher

Me sorprende sin embargo que no sea hasta el final de la obra cuando Hakings cite a Gödel y su famoso teorema que revolucionó el siglo XX:  Hoy sabemos que las matemáticas son incompletas (no pueden contener toda la verdad del dominio en el que trabajan) y además que no existe ninguna posibilidad para salvar ese obstáculo.  Todo el edificio científico se apoya así en pilares inestables.  El Teorema de Gödel junto con el principio de Incertidumbre de Heisenberg (que también muestra la imposibilidad de conocer “todo” sobre el universo en que habitamos) han puesto coto a la pretensión científica última.  Así la ciencia de hoy sabe, aunque muchas veces lo olvide, de su propia incapacidad, y en esto por fin se ha alineado con las enseñanzas de los grandes teólogos.

Hawkings sin embargo pretende hacer un truco final con sus ecuaciones, llegando a la conclusión de que con las teorías que conocemos, no es necesario que el universo tenga un principio ni un fin.  No se da cuenta ahora que eso sólo es posible si el universo realmente se rige por esas leyes que estudia, y que por tanto esas mismas leyes son necesarias primero.  Un origen se puede transformar en otro a base de ecuaciones, pero como en la famosa obra de Escher, en que dos manos parecen dibujarse a sí mismas, todos sabemos de la necesidad del artista y su lápiz para que la obra tomara forma.

Una pena que Hawkings no se de cuenta que su resultado no ha conseguido desdibujar el principio, y que aún es necesario un artista final que modele las leyes que rigen su universo sin principio.

 

 


Un descubrimiento prodigioso

agosto 12, 2014

Título: Un descubrimiento prodigioso.
Autor: Julio Verne.
Editorial: RBA.

El mejor Verne se presenta en este relato corto con final inesperado, describiéndonos un escenario plausible:  un invento capaz de revolucionar el mundo.

Un descubrimiento prodigioso.

La mente científica de Verne busca aplicaciones para la antigravedad y la reacción que despierta en el mundo occidental.  Desde el mercado de valores que anticipa los acontencimientos, las empresas de ferrocarriles que preveen su ruina, un público enfervorecido dispuesto a pagar cualquier precio por probar el invento, y la iglesia despreciada por el mundo de la ciencia.  Todos estos comportamientos están hoy presentes en nuestra sociedad más que nunca.

Las startups californianas hacen soñar a los inversores, temer a la competencia y crear necesidades falsas.  Los gobiernos de medio mundo quisieran importar un silicon valley sin darse cuenta que sus jóvenes universitarios y emprendedores tienen tan buenas ideas como la competencia norteamericana, y sólo es la falta de fe de su mercado quién les impide el éxito.

La materia gris está uniformemente distribuida, y cualquier docente sabe que alumnos prometedores los hay en cada rincón de España.  Ojalá ahora que la crisis remita, aquellos que pueden invertir decidan apostar por la innovación local y den a los jóvenes las oportunidades que merecen.


El Dueño del Mundo

agosto 5, 2014

Título:  El Dueño del Mundo.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

 

Con este título aventura Verne quién dominará el mundo.  Y acertó.  La tecnología estuvo en una época asociada a los medios de transporte;  tierra y mar habían sido ya dominados por el motor de explosión, y sólo las profundidades oceánicas y las capas atmosféricas seguían sin domesticar.  Sólo en los sueños y las novelas nuevos ingenios para surcarlos eran construidas sin esfuerzos, y sus artífices se convertían en los amos de la creación.

La tecnología sigue hoy conquistando territorios nuevos, y quienes las diseñan y venden son los actuales dueños del mundo.  

Un reciente viaje a China nos ha permitido constatar a muchos la dirección que lleva el mundo, y quienes lo gobernarán en breve.  El IEEE WCCI 2014 nos ha permitido ver de cerca el estadio del Nido, la Ciudad Prohibida y la Gran Muralla.  Pero además nos ha acercado a ciudades que nada envidian al primer mundo.  Beijing no sólo se caracteriza por su contaminación -que algún día que otro fue barrida por el viento durante nuestra visita- sino también por sus rascacielos occidentales, su población activa y el mercado de lujo que fluye por sus calles abordo de vehículos de alta gama.  China ha sido ejemplo del “copy/paste”, pero dueña de la deuda americana, y con una de las mayores producciones de tecnología (diseñada en el exterior) está a un paso de convertirse en líder del pelotón.  Tiene territorio, gente y tecnología, tres factores claves para coronarse de éxito.

Ya nos lo habían avisado.  Habrá que estar atentos si queremos que Europa no se quede descolgada.


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