Título: Diseñando con las manos.
Autor: Cayetano Cruz, Jesús Ángel Prieto (eds).
Editorial: Fundación Española para la Innovación de la Artesanía.
El problema de la patente software estriba en su propio origen: la falta de tangibilidad del producto, que se inscribe en el dominio de las ideas.
Y aunque las ideas están muy bien, y son muy necesarias, la historia de los computadores personales y su software nos han conducido a un callejón sin salida, en el que el ancho de banda y la conectividad entre máquinas se ha producido a costa de la reducción perceptiva del usuario. El hombre se encuentra atado hoy a una pantalla-teclado-ratón que le permite y le obliga a resolver su vida de un modo único.
El tablet es más de lo mismo, y seguimos encarcelados en el modelo dictatorial que rompe con nuestras capacidades perceptivas y expresivas: el usuario enjaulado en la celda de su computador personal no encuentra liberación, antes al contrario extiende esta carcel virtual, cuando explota su modelo de trabajo con smartphone o tableta. Veinticuatro horas al día conectado, vigilado, sin capacidad de escape.

El libro de hoy es un viento fresco para romper con este modelo. La Artesanía como producto delicatesen, y que hace añicos el modelo productivo actual, para volver al trabajo manual, la tradición, el producto único y los materiales ancestrales.
Artesanos con pedigrí, diseñadores artesanos, genealogía de la calidad, materiales naturales, creatividad, productos individuales, tiempo, tiempo y más tiempo, antítesis del modelo de masas del siglo XX, opuesto a la unificación de tareas y productos, y ajeno al computador impersonal.
Ahora bien, todo tiene su punto, y también la artesanía y el diseño pueden llegar un pacto con el diablo: el computador como medio para mejorar la creatividad y el diseño productivo. Algunos artistas lo saben, y algunos investigadores lo desarrollan.
Quizá no esté lejos el día de los productos artesanos “conectados”, y los diseños evolutivos artesanos basados en computador. El futuro y La libertad aún está en nuestras manos.
Escrito por fcofdez 