Tendiendo puentes

octubre 7, 2017

Titulo:  Puentes.

Autor:  Judith Dupre.

Editorial:  Konemann.

Interesante libro, con formato tan espectacular como los paisajes que pueden divisarse desde cada puente que describe, y con un titulo a propósito de esta época de tormentas y marejadas que separan los territorios.

Entre los muchos puentes que describe, se encuentra el famoso de Tacoma, que aunque ajustado correctamente a los calculos de estructuras, componentes imprevistos e impensables cuando se construyó, consiguieron que después de “galopar descontroladamente” durante días, la construcción se viniera abajo.

El puente había sido diseñado para soportar vientos de hasta 200 Km/h, pero el día del desastres sólo soplaban ráfagas a 60 Km/h.  ¿Cómo fue posible entonces su caída?  La razón la encontramos en la resonancia de los materiales, efecto similar al de un columpio en el que un niño con poca fuerza es capaz de hacer que éste progresivamente gane impulso, pudiendo llegar a volcar si no para antes.

Tomen nota los gobernantes pasados y presentes, si quieren evitar que unas leyes aparentemente bien pensadas sean incapaces de soportar las tensiones de sus pueblos;  y  hagan lo que corresponda, para impedir que una fuerza aparentemente menor pueda con con los años conseguir la resonancia necesaria para mandar a la basura lo que con tanto esfuerzo hemos construido entre todos.

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El Progreso de la ciencia.

septiembre 8, 2017

Título:  Cartas Marruecas.

Autor:  José Cadalso.

Editorial:  Salvat.

Hay temas que aguantan el paso del tiempo estoicamente.  No hay que rebuscar mucho entre las cartas de Cadalso: casi al principio, en la sexta carta hemos encontrado algo que parecería escrito anteayer.  Aquí dejamos para la reflexión sobre el progreso de las ciencias en España, y de los profesores que la cultivan, lo que sucedía en España en el siglo XVIII:

“El atraso de las ciencias en España en este siglo, ¿quién puede dudar que procede de la falta de protección que hallan sus profesores? Hay cochero en Madrid que gana trescientos pesos duros, y cocinero que funda mayorazgos; pero no hay quien no sepa que se ha de morir de hambre como se entregue a las ciencias, exceptuadas las de pane lucrando que son las únicas que dan de comer.

Los pocos que cultivan las otras, son como aventureros voluntarios de los ejércitos, que no llevan paga y se exponen más. Es un gusto oírles hablar de matemáticas, física moderna, historia natural, derecho de gentes, y antigüedades, y letras humanas, a veces con más recato que si hiciesen moneda falsa. Viven en la oscuridad y mueren como vivieron, tenidos por sabios superficiales en el concepto de los que saben poner setenta y siete silogismos seguidos sobre si los cielos son fluidos o sólidos.”

Así nos va.  ¿Porqué será que los jóvenes investigadores españoles se marchan en cuanto pueden a buscarse el futuro fuera de nuestras fronteras?


Patrimonio.

septiembre 2, 2017

Título:  Codici decorati dell’archivio di motecassino.

Autor: Giulia Orofino.

Editorial:  Universita’ degli studi di cassino

Esta magnífica obra ilustrada, segundo volumen de una serie que recoge elementos presentes de los códices del archivo de Montecassino, aparte de un lujo bibliográfico, responde a una de las misiones que cualquier universidad debe perseguir:  el interés social y cultural de su actividad.  Editar un libro de estas características requiere una inversión en trabajo y recursos que pocas veces puede afrontarse sin inversión pública.  Pero cuando se da, los resultados quedan como herencia:  aunque con frecuencia las grandes obras, sean arquitectónicas, artísticas, culturales, musicales… reciben críticas del pueblo por sus elevados costes, cuando son bien proyectadas y ejecutadas, producen rendimientos a la sociedad que la financia que bien pueden determinar parte de su futuro.  Sirva España como ejemplo de un patrimonio cultural y artístico, además de climatológico, que le permite situarse entre los tres primeros destinos turísticos mundiales.  Y también Italia, cuyo pasado romano, atrae oleadas de turistas.  Quizá sean ambos, Italia y España, bien escogidos ejemplos entre los países mediterráneos en los que patrimonio se combina por la acogida fraterna del visitante.

Precisamente este verano, hemos sido testigos de esa fraternal relación entre paisanos de España e Italia, fruto del hermanamiento de las ciudades de Almendralejo y Ceprano.  Este gemelagio, denominación italiana del término, ha servido para intercambiar experiencias de diferentes colectivos sociales, y a la vez conocer más de cerca la sociedad italiana.  Aunque como viajero por tierras italianas, siempre tiene uno la oportunidad de visitar los grandes monumentos de Roma, Nápoles, Florencia, Milán, Venecia…  pocos son los que con visitas fugaces a los polos de atracción turística, pueden decir que conocen un país.

En sus conocidas Cartas Marruecas, presentaba José Cadalso un visitante marroquí, que a fuerza de convivir con los Madrileños, iba poco a poco desentrañando los modos y maneras de los españoles del XVIII.   Esto mismo hemos experimentado los que en esta expedición de hermanamiento hemos podido visitar Ceprano, vecina localidad a la capital Romana.  Han sido las gentes de Ceprano, quienes han permitido un acercamiento diferente a nuestra vecina Italia.  No sólo han compartido eventos protocolarios y reuniones de trabajo, que también;  ha sido su cordial recibimiento y acogida, el compartir casas, mesas y manteles, lo que ha permitido a muchos, entender más de cerca la moderna Italia.  Vivir con las familias italianas nos ha hecho saborear los usos y costumbres de la actual Italia, en una fraternal convivencia que hizo a los paisanos extremeños llamar “mi padre” o “mi hermana” a estos familiares adoptivos que nos han recibido en sus casas como a familia propia.

El que suscribe tuvo la suerte de ser recibido por  una “gran familia italiana“, compuesta de padres e hijos, abuelos e incluso bisabuelos.  Me permito aquí un agradecimiento especial a la “nonna”, abuela de nuestra anfitriona y  de su hijo,  que nos recibió en su casa, junto al resto de la familia,  y nos permitió así viajar en el tiempo y conocer la Italia de hace varias décadas, cuando los progenitores se encargaban de la cría del ganado y su ordeño, elaboración de quesos, pastas, embutidos, salsas de tomate procedentes del cultivo de la huerta, etc, tradiciones que todavía hoy sobreviven en manos de algunas conocidas “nonnas”.  En un reto de habilidad lingüística, en el que debíamos hacernos entender cuando cada uno hablaba su propio idioma, nos explicaba la nonna, como aún con su edad, se encargaba ella de todo en la granja, y con orgullo se aplicaba el termino que en Italia se aplica a sus monumentos: patrimonio unesco.

Sirva este post como homenaje al pueblo italiano, a sus tradiciones, y a sus mayores, que sirven para unir lo mejor del pasado, su patrimonio humano, con las promesas futuras de las nuevas generaciones.


¿Qué música?

agosto 7, 2017

Título:  En busca de aquel sonido.

Autor:  Ennio Morricone, Alesandro de Rossa.

Editorial:  Malpaso.

978841666547

Para los amantes del cine, Morricone es parte de la familia.  Para los músicos absolutos, el trabajo del compositor es una referencia.  Porque Morricone ha navegado entre los cauces de la música aplicada, como él define aquella compuesta con una finalidad adicional, y la de la música absoluta, cuya justificación se encuentra en su propio núcleo.

Morricone es un maestro conocido por sus grandes bandas sonoras.  Basta hacer un repaso de la historia del cine para encontrarnos repetidamente con él:  el bueno el feo y el malo, la muerte tenía un precio, la misión, cinema Paradiso, etc.  Pero también destaca su faceta de compositor puro, cuyo fin último es la propia música, sin ataduras a la imagen, sin concesiones ni tasas adicionales.  Y por eso es reconfortante encontrar en las palabras del autor, su crítica a aquellos que agarrándose a la pureza se olvidan que la música, en última instancia, tiene sentido cuando existe el ser humano que la escucha;  y que cuando en aras de la independencia y la novedad, el compositor olvida esto último, en realidad no compone música, sino que rudo -o silencio, que de todo hay- para la provocación.  Y basta un ejemplo propuesto por el mismo Morricone:  John Cage.

Una suerte que tan laureado compositor tenga el atrevimiento de mostrar el color del nuevo traje del emperador, y así, permita una vez más reflexionar sobré el sentido último, significado y valor de la música.


Todos pierden

julio 3, 2017

Título:  Miles, La autobiografía.

Autor:  Miles Davis, Quincy Troupe.

Editorial:  Alba.

Autobiografía no apta para menores, en las que Miles cuenta sin tapujos su poliédrica personalidad, llena de luces, con sus numerosas aportaciones a la historia del jazz, y de  grandes sombras marcada por sus adicciones de ida y vuelta, que le hicieron transitar por el infierno, condenando a un peaje demasiado caro a muchos músicos de su entorno.  Como Parker con el saxo, marcó Davis con su trompeta la música de una época, y lamentablemente indujo a otros a una búsqueda de la perfección de la mano de las drogas.  Ciertamente ni el color de su piel ni la época en que vivió fueron de ayuda.  Sirve esta biografía no obstante como un “mea culpa” de su autor, en el que reconociendo sus vicios, alerta del peligro alfinal de una vida llena de lujos y excesos.

Siempre es bueno que el líder renuncie en ocasiones a lo que la fortuna le ofrece, sobre todo cuando la ganancia es a costa de otros.  Recuerdo especial para otro David, esta vez Brubeck, uno de los máximos representantes del “west coast”, que cuando fue portada del Times, más que alegría sintió un pena inmensa ante su fotografía:  coincidía en aquellos días con Duke Ellington, a quién admiraba, y su primera reacción fue llamar a su puerta para darle la triste noticia:  “Duke, claro que quería salir en portada del Times, pero después de ti, no antes.”  No hay reconocimiento más sincero, que la alabanza del que recibe injusto premio.


No me digan “ahorita no”

junio 28, 2017

Título:  Don Quijote de la Mancha.

Autor:  Miguel de Cervantes.

Editorial:  Planeta.

La última vez que leí este voluminoso ejemplar del Quijote, profusamente ilustrado por Mingote, fue allá por el 2005, antes de que este blog naciera.  Cada relectura del Quijote le aporta al lector múltiples experiencias y detalles que antes pasó por alto.  Y hoy me quedo con uno, asociado al uso del lenguaje.

La primera vez que hice una estancia prolongada en México fue en Ensenada, Baja California.  Mis amigos de allá me sorprendían con frecuencia al utilizar el vocabulario de un modo particular.  No sólo era que ciertas palabras no se usan en estos lares, sino que a veces, un uso diferente crea situaciones cómicas.  Así, me costó comprobar, por ejemplo, que el “Ahorita” de ellos, se refiere en realidad a un momento indeterminado del futuro.  Así cuando la madre reconviene al hijo para que haga una tarea, el niño remolón contesta con el “Ahorita lo hago”, que provoca el habitual cabreo al postponer para un futuro indeterminado la mencionada tarea.  Igualmente cuando al paseante de turno le ofrecen un producto en venta callejera, habitualmente responde el posible comprador “Ahorita no”, lo que en el fondo significa “ni ahora ni nunca”, aunque con una particular diplomacia.

Ahora bien, lo que más extrañeza me causó, fue la respuesta materna al “ahorita” del joven vago:  “lo haces luego luego”.  Y la sorpresa viene por el uso reiterativo del “luego”, más indefinido aún para un castellano, cuya reiteración abunda en la indeterminación.  Muy al contrario, para ellos significa algo así como “ahora mismo”.  Pues bien, entendida la construcción, desde entonces me preguntaba de dónde surgió, y aquí llegamos a Cervantes.  Porque en su Quijote, son al menos dos o tres veces las que aparece la construcción “luego luego” en boca de algún personaje.

Les dejo como tarea, volver a disfrutar con la lectura, y encontrar quién y porqué usa “luego luego”.

Y no me digan “ahorita no”.


EXHIBIT

junio 2, 2017

Título:  Exhibit.

Autor:  IBM.

Editorial:  IBM.

Aunque una de las primeras definiciones de Obra de Arte Total, vino de la mano de Wagner y sus larguísimas óperas, en la que artes visuales, escenografía, teatro y música se funden en un sólo concepto, ha sido de la mano de los arquitectos del siglo XX, y en sus postrimerías con las tecnologías de la información, cuando ha adquirido un nuevo significado.

Este libro describe cómo IBM concibió una exposición de informática aplicada, en la que los arquitectos desarrollan su concepto en base al contenido y la idea que lo inspira.  Así, continente, contenido, informática, arquitectura y arte se unen para dar lugar a esta exposición, cuyo título juega con la palabra BIT.

Parece que la Inteligencia Artificial y sus aplicaciones comienzan a formar parte del dominio público, cuando sus éxitos alcanzan disciplinas diversas.   Pero libros como este, editado a mediado de los 80, sirven para trazar la genealogía de la IA, que nacida a finales de los sesenta en el MIT, era ya prometedora adolescente en esta década.

Anoten este título para dificultar la tarea a bibliotecarios;  les costará decidir en qué sección colocarlo:  arquitectura, arte, informática…