Decodificando la igualdad.

noviembre 9, 2018

Título:  Code Girls.  The untold story of the American women code breakers of world war II.

Autora: Liza Mundy.

Editorial: Hachette Books.

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Camino de California, compré este libro para tener lectura de viaje en un tránsito aeroportuario.  Editado en pasta blanda, unas jóvenes sonrientes en blanco y negro ilustran lo que la autora nos desvela en la obra:  que tan importantes para la victoria final en las II Guerra Mundial, fueron los ejércitos de hombres, como la multitud de jovencitas que fueron reclutadas para romper los códigos del enemigo.

Mucho se ha hablado de la máquina Enigma, del papel de Alan Turing en su análisis y en general de la ciencia británica para conseguir desentrañar los mensajes utilizados por el ejército alemán durante este oscuro periodo de la historia.  Pero desde el ataque de Pearl Harbour, los Estados Unidos tomaron un papel primordial en la lucha contra el fascismo.  Si los británicos miraban al atlántico, los norteamericanos se enfocaron primero en el pacífico y el problema japonés, siendo su primer objetivo la máquina “purple”, encargada de cifrar los mensajes del ejército nipón.  Y dada la carestía de cerebros masculinos, que eran sistemáticamente alistados y enviados a luchar, no tuvo más remedio el gobierno, a pesar de las desigualdades de la época, de confiar la inteligencia a un batallón de mujeres con aptitudes en las matemáticas.

Fueron varios miles de mujeres las encargadas de desentrañar el significado de las órdenes del ejército japonés primero,  y posteriormente de “romper” la máquina enigma y sus mensajes con un éxito indiscutible.  Éxito sin el cual, el resultado de la guerra probablemente hubiera sido otro.  Mujeres brillantes que tras la guerra tuvieron que volver a casa ante la falta de oportunidades, y las recomendaciones del gobierno para que se dedicaran a lo que más necesitaba el país, recuperar la población perdida.

Interesante obra para tener una imagen más completa de la historia y del relevante papel de la mujer en momentos clave de la humanidad, y que sirve de nuevo para mostrar que el camino hacia la igualdad está cada vez más cerca.

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Sueños

noviembre 3, 2018

Título:  ¿Sueñan los Androides con ovejas eléctricas?

Autor: Philip K. Dick.

Editorial:  Edhasa.

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De entre los muchos libros que cito a propósito de la reflexión sobre el futuro de la Inteligencia Artificial, este imprescindible de P. K. Dick es uno de los pocos que no había leído hasta la fecha.

Son varias las razones por las que la nombro en el contexto de las ciencias de la computación y que van mas allá de su aportación a la ciencia ficción, que definiríamos como aquella ciencia pendiente de materializarse.

En primer lugar, esta obra fundamental del género, que podríamos tildar como distópica, y que dio lugar a la Blade Runner que Ridley Scott dirigió en 1982, no lo es tanto.  Quizá se deba a que esa distancia hacia el futuro se va acortando a pasos agigantados, y desde que Dick la publicó hasta hoy, mucho ha avanzado la Inteligencia Artificial (IA).  Así, el lector de hoy tiene presente el mundo digital que nos invade, mientras que para el lector de ayer, aquel al que iba dirigida en 1968, cuando fue publicada,  la IA no era más que un juego de palabras de futuro incierto.

Cabe destacar que los fundadores de Apple, visto el éxito de Blade Runner, eligieron a Ridley Scott para la promoción de su Macintosh en 1984.  El anuncio se estrenó en la final de la XVIII Super Bowl, pasó luego por todas las televisiones, y se considera hoy día un hito de la publicidad.  Tanto, como el propio Macintosh en la historia de los computadores personales.  Segunda razón para hablar del libro a jóvenes programadores.

Pero además, la Inteligencia Artificial de hoy está bastantes pasos más cerca de la Inteligencia humana que en los setenta, y para algunos investigadores de la IA, es sólo cuestión de tiempo que ésta nos alcance y supere en todos los aspectos, incluidos el de la consciencia personal.

Creo, sin embargo, que Dick da en el clavo al utilizar el famoso test de empatía para separar androides y humanos, porque más allá de si será la empatía, la consciencia o las propias capacidades mentales, son muchos, incluido Roger Penrose en sus destacables “La nueva mente del emperador”, y “Las sombras de la mente”, los que cuestionan que la mente artificial pueda igualar a la mente humana.

Un buen libro para amantes de la ciencia ficción, la inteligencia artificial, la computación, o simplemente las novelas policiacas.

 


Pura poesía

septiembre 30, 2018

Título:  Poesía española del siglo de oro

Autor:  Varios. Selección de Luis Rosales.

Editorial:  Salvat.

Cuenta Luis Rosales en su prólogo, hablando de las antologías, que no siempre éstas son seleccionadas atendiendo puramente a su valor artístico.  Y pone como ejemplo y justificación, lo que viene muy al caso en los tiempos que corren, que igualmente los parlamentos no están formados por los mejores hombres y mujeres de la nación, sino tan sólo, por algunos representativos.

Dicho esto, y teniendo en cuenta el currículo de quién hizo la selección, miembro de la generación del 36, de la hispanic society, académico de la lengua y premio Cervantes, todo comentario adicional huelga, y me limito aquí a incluir un soneto anónimo y un ejemplo de la poesía cantable de Calderón de la Barca.  Sirvan ambos como preámbulo e invitación a esta analogía imprescindible, compuesta según Rosales por lo más revelador y representativo de la poesía española del siglo de oro.

Pedro Calderón de la Barca. 1600-1681

Cantarico que vas a la fuente,

¡no te me quiebres!

A estas horas al pozo

mi amor me saca,

¿quién ha visto del fuego

tercera al agua?

Si me llevan mis celos

por agua al pozo,

¿de qué sirve que sean

fuentes mis ojos?

Si a la fuente camino,

no voy por agua,

porque sólo son viento

mis esperanzas.

Con el sol y el aire

perdí mi color;

hácenlo de envidia

el aire y el sol.

Cantarico que vas a la fuente,

¡no te me quiebres!

 

Anónimo – A Cristo crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte;

tu me mueves, Señor, muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme ver tu cuerpo tan herido,

muévanme tus afrentas y tu muerte.

muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera

que aunque no hubiera cielo yo te amara,

y aunque no hubiera infierno te temiera;

no me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.


Artesanía de las palabras.

septiembre 9, 2018

Título:  H.P. Lovecraft, edición anotada por Leslie S. Klinger.

Editorial:  Akai.

Autor:  H.P. Lovecraft.

9788446043867

El “hecho a mano” referido a los artesanos que fabrican productos únicos, va adquiriendo importancia creciente.  Como cada vez más las máquinas y la inteligencia artificial (IA), ayudan y resuelven, el “handmade” será pronto aplicable no sólo a productos físicos, sino intelectuales:  obras musicales, libros, teatro, arte… Cualquier producto de la creatividad humana será reconocido y valorado como se merece, cuando la competencia con con la IA sea inevitable, y los amantes de la artesanía formen legiones.

Viene esto a cuento por  nuestro autor de hoy, H.P Lovecraft, que permite una interesante disección de su apellido (Love – craft) y que nos habla de ese amor por lo que hasta ahora, sólo el hombre ha sido capaz de producir.  Por que la historia de la literatura,  en la que finalmente Lovecraft ha encontrado acomodo, es hasta la fecha solamente producto del ingenio humano.  ¿Cuánto tiempo permanecerá así?

Más allá de toda consideración por el valor de su narrativa de horror cósmica, indiscutible en la actualidad, creo que Lovecraft, junto a otros como Gershwin, del que hablábamos hace poco, F. Scott Fitzgerald y el paisaje urbano de alguna de las ciudades que les vieron crecer, incluyendo New York y su magnífico Art Decó, son imprescindibles para tener una visión completa de los años 20, paradigma de la edad dorada del siglo pasado.

No duden pues en zambullirse en esta voluminoso ejemplar de más de 1000 páginas, que incluye clásicos como “En las montañas de la locura”.  Su terror primigenio, entrelazado con ciencia ficción y experiencias exploradoras de la época, no dejará indiferente al lector que siga buscando la artesanía de las palabras.

 


Re-evolución

agosto 28, 2018

Título:  The structure of Scientific Revolutions.

Autor:  Thomas Kuhn.

Editorial:  The University of Chicago Press.

Estamos de aniversario. Esta nueva edición del clásico de Kuhn celebra los 50 años de su primera tirada.  Y digo clásico porque toda biblioteca de ciencias debería incluir este ensayo que describe el proceso evolutivo que siguen las ciencias.

Kuhn se refiere a múltiples campos científicos para mostrar como los paradigmas, modelos que pretenden describir la realidad, llegan cuando un área está suficientemente madura.  Pero no permanecen para siempre.  En su propio seno albergan las semillas de su propia destrucción:  dudas, problemas,  faltas de concordancia entre el modelo y la realidad, que permiten a nuevas generaciones de científicos avanzar proponiendo, cuando ya no queda alternativa, un nuevo paradigma que rompe con el anterior, y a modo de revolución pone patas arriba lo que se conoce y lo que queda por descubrir.

No había tenido la oportunidad de conocer esta obra hasta que en otro libro que voy digiriendo con esfuerzo, por sus más de 1500 páginas, y del que ya hablaremos en próximos post, describe como algunos modelos nuevos de evolución, concretamente el “equilibrio puntuado”, se ajusta a muchas realidades diferentes, incluyendo la descripción de Kuhn del progreso científico mediante “revoluciones”.

Un libro muy interesante, y que por cierto conecta de algún modo mediante este término, revolución, con algunas charlas de divulgación científica en la que recientemente tratamos de combinar lo mejor de nuestra cultura, el vino, la música y la ciencia para el deleite de la parroquia, con el sugerente título:  “Píldoras para la re-evolución digital”.  Dejo aquí un vídeo de este Brindis por la ciencia que repetiremos el próximo 30 de Septiembre en la noche europea de los investigadores.


Cambios

agosto 27, 2018

Título:  Fascinating Rhythm.

Autor:  Deena Rosenberg.

Editorial:  Penguin Books.

Entre las múltiples visitas que Nueva York ofrece, está su circuito jazzístico, jalonado por los históricos clubs que dieron forma a este arte musical:  Smalls, Blue Note, Village Vanguard, Birdland…, imprescindibles.

En todos ellos se pueden aún escuchar hoy versiones de los grandes clásicos, más conocidos como “standards” entre los profesionales y aficionados del jazz.  Son muchos los temas, autores y compositores que habría que revisar para hacernos una idea apropiada del origen y evolución de esta forma musical, pero entre todos ellos, algunos han ascendido hasta convertirse en modelo o patrón para nuevas creaciones.  Voy a referirme hoy al autor del origen del famoso “Rhythm changes“.

Fue George Gerwshin un Neoyorkino de pro, que a caballo entre el jazz y el mundo académico, trabajando mano a mano con Broadway y Hollywood, compuso una lista de standards que forma parte del conocimiento de cualquier músico jazz actual, entre la que destaca “I’ve got Rhythm”, cuya serie modulante dio lugar a los famosos Rhythm Changes.

Gershwin fue imprescindible en el mundo del espectáculo:  Con la colaboración de su hermano Ira, que puso letra a la gran mayoría de sus composiciones, generó éxito tras éxito en Broadway de los años 20 y 30: I’ve got Rhythm, Let’s call the whole thing off, Summertime, A foggy day (in London town), They can’t take that away from me…

Pero su maestría le permitió también ser aceptado por el mundo académico.  Tanto Rhapsody in Blue, poema sinfónico, y la ópera Porgy y Bess, permiten hoy que “Summertime” sea escuchada tanto en conservatorios, interpretada por estudiantes de canto lírico, como en Jam Sessions de todo el mundo, cuando los combos de jazz la hacen suya.

Aunque Gershwin es un personaje secundario en las cronologías del jazz, creo que ha sido una figura importante para dar lustre a lo que era entendida por la academia como algo frívolo, coyuntural y, quizá, pasajero.  El tiempo, y compositores como Gershwin, han demostrado la importancia del jazz en el panorama musical.

Nuestro libro de hoy recorre la historia de éxitos de este desbordante personaje, que junto con su hermano, nutrieron de abundante material a generaciones de músicos.

Aquí dejamos a Foggy Day, uno de los éxitos del largometraje “Shall we dance”.  La versión que enlazamos permitirá disfrutarla en las voces de Amstrong y Fitzgerald.


Hipótesis.

agosto 19, 2018

Título:  On Intelligence.

Autor:  Jeff Hawkins.

Editorial:  St Martins Griffin.

Quizá sea el cerebro uno de los pocos territorios en los que aún andamos tan a oscuras como hace uno siglos sobre tantas otras realidades:  electricidad, gravitación, luz, etc.  Eran tantas las teorías o hipótesis irreconciliables, que no había forma de ponerlas de acuerdo para explicar los datos que los experimentos más ingeniosos iban arrojando.  Hasta que alguien, con un audaz movimiento, provoca un cambio de paradigma y consigue dar con la clave que explica, en su mayoría, las observaciones disponibles.

Así andamos con el cerebro, con muchas ideas, teorías contrapuestas, hipótesis y falta de acuerdo sobre cómo consigue realizar su trabajo con tal eficiencia.  Jeff Hawkins trata de provocar un cambio de paradigma con su propuesta de unidades predictoras jerárquicas.  A ésta, como otras teorías disponibles, le falta aún concreción, para poder llevar a cabo experimentos que la avalen.  No obstante, así funciona la ciencia, y antes o después, llegará la hipótesis definitiva que una vez testada nos permita finalmente conocer si la computación cerebral puede replicarse.

Hablando de hipótesis, me permito anotar aquí una extraña situación que se produjo anoche sobre las 2:15 a.m. en Tierra de Barros, Extremadura:  Hacia el oeste pude contemplar, con alguna otra persona que puede dar fe de lo sucedido, centenares de luces parpadeantes que se movían de forma más o menos conjunta.  La visión inicial de sólo dos o tres, al ser el resto ocultadas por edificios circundantes, me hizo pensar en aviones, pero su continuo movimiento norte-sur y la sorprendente aparición del resto, más de un centenar, me hizo descartar esta hipótesis.  Siguieron moviéndose todas simultáneamente y a medida que avanzaban, en cierto momento cambiaron de formación para asemejarse a las Vs que forman las bandadas de aves migratorias.  Otra hipótesis descartadas es la de globos de luz de festejos, dado que ninguno se apagó durante todo el transcurso por el horizonte, y además no eran luces fijas, sino intermitentes.

No puedo concebir que hayan capturado y colocado luces de algún tipo a tal cantidad de aves, por lo que la otra única hipótesis que manejo es una “quedada” de amantes de los ultra-ligeros, para realizar una ruta nocturna, o un nuevo tipo de globos de luz que funcionan con energía eléctrica.

¿Alguna otra hipótesis?