Galdós y Jarifa.

Nunca me ha gustado seguir modas, tendencias, anuncios, campañas, … Por eso  había decidido no escribir mi blog, en la era de los blogs, de la blogosfera y de los blogonautas.  No es que tenga blogofobia, aunque confieso que no soy asiduo lector de blogs.  Lo cierto es que me daba una pereza terrible tener que empezar el día con una nueva carga, la de volcar varias líneas en un blog, añadida al ya de suyo bien ajetreado quehacer diario que comienza con el café de madrugada, y las tristes noticias del telediario;  bastante tenemos con los telediarios, una suerte de masoquismo moderno que nos hiere hasta el tuétanos con todos los detalles de la horrible realidad, y al que como adictos le rendimos pleitesía diaria, haciéndole rey del hogar, tributándole un impuesto terrible:  el silencio de nuestras familias a la hora de compartir los más sagrados momentos, la reunión en torno al mantel.

Además, esta suerte de blog que ponga en órbita planetaria será leído posiblemente por nadie:  tal es la hazaña de internet, nos inunda y desborda de cifras y letras que incapaces de procesar dejamos fluir ante nuestros ojos, mientras ayudamos como miembros de la manada a que el caudal crezca con nuestras nimiedades infumables.

Pero he aquí que llega la mudanza de las ideas, el cambio de parecer, los nuevos propósitos.  Y no precisamente por la llegada de la crisis postvacacional, ni siquiera por el año nuevo, no.  Tampoco porque el último proyecto I+D incluya como recurso un fantástico blog y sea necesario registrarse para estar al día.  Ni lo uno ni lo otro.  Estamos hoy en Noviembre, un bonito día 22 de Noviembre Extremeño, de esos en los que si te expones al sol en la recachera, probablemente acabes acatarrado, cuando tras un agradable rato sobrecalentado cual lagarto absorviendo los efluvios del astro, cambies a una sombra traicionera y fría.

Ya digo que tampoco me sedujo la tiranía del proyecto que me impuso una cuenta blog.  Ahí quedó arrinconada, solitaria y aburrida hasta hoy, desde hace ya varios meses.

No, nada de esto me impulsó a escribir.  Pero he aquí que como parte de mi jornda sucedió algo que puso punto final a más de dos años de tarea:  Acabé mi lectura gozosa de los Episodios Nacionales de Benito Perez Galdós.  Sí, dos años, producto de la entrega periódica de las 4 series de Episodios, 12 volúmenes, y un sinfin de historias de nuestro siglo XIX, el siglo XIX Español.  Buena forma de conocer nuestro pasado, un paseo tranquilo por esta obra del genial Galdós.

Es curioso que mi interés en los Episodios tenga su inicio en mi niñez, en la que alguien no muy versado en literatura infantil y juvenil -o quizá sí- decidió regalarme la primera novela de la primera serie:  Trafalgar.  Y resulta que la leí, y ahí quedo un poso, una levadura, que con el tiempo emergió, maduró, fermentó y produjo el fruto.  Siempre odié la historia que me enseñaron.  Creo yo que los escritores de libros educativos de historia viven una galaxia muy muy lejana de la galaxia literaria que habitaba Galdós.  Pués, sí esta esta la razón por la que me decidí a abrir este blog cuyo título será “La Biblioteca de Alejandría”, porque hablaremos de libros, aunque no solo de libros.

La Biblioteca de Alejandría debió ser una fuente de conocimiento inmensa en la antiguedad, tan vasta que más que fuente sería catarata, por su caudal de conocimiento.  En una era pretecnológica sería lo más parecido al Internet de hoy en aquella época.

Pues resulta que en esta fantástica biblioteca moderna, en la que hay que dedicar muchas horas para tamizar y filtrar el grano, también está disponible Galdós, y cualquiera podría deleitarse buscando algunas líneas de los Episodios.  De uno de estos episodios tomamos prestado el nombre de una herramienta tecnológica a la que voy a referirme en esta primer capítulo de la Biblioteca.

En la cuarta serie, trata Galdós la guerra en África y la participación de O’donell.  Y como fiel narrador de la época, no solo describe con pincelada magistral la vida del Español de entonces, ya fuera liberal, apostólico, Isabelino, Carlista, de los Prim, Narváez, O’Donell …, sino que también retrata en parte la vida del moro en África.  Y aquí llegamos al miajón del asunto.

Teníamos lista después del verano de 2008 una bonita herramienta que desarrolló Daniel Lombraña, con una idea que gestamos hacía ya tiempo, para poder preñar de proyectos el Cliente BOINC.  Pero vamos por partes, que no solo de libros vive el hombre, también de tecnología.

Hace más de una década, un muy interesante proyecto de la Universidade de Berkeley se quedó sin financiación por parte del gobierno americano.  Esto suponía que no tenían acceso a grandes computadores para procesar la ingente cantidad de datos que obtenían del radiotelescopio de Arecibo.  El proyecto pretendía buscar vida inteligente en el Universo, más allá de la tierra.  La idea del proyecto había surgido hacía tiempo, a propuesta de científicos como Sagan y Drake.

Ni cortos ni perezosos, los científicos del proyecto, denominado SETI (Search for Extra Terrestrial Intelligence) decidieron pedira ayuda al mundo.  Para ello pidieron voluntarios y desarrollaron una herramienta sencilla con la que los usuarios desde casa podían colaborar a través de Internet con SETI, analizando datos que les eran enviados desde Berkeley.  Así nació SETI@home.  Lo bueno es que todos esos recursos aprovechados serían de otro modo desperdiciados, porque SETI@home solamente utiliza lo que sobra al usuario, nunca le quita recursos cuando este lo necesita.  Es una suerte de proceso de reciclaje de ciclos de reloj tirados a la basura:  Papel, plástico, vidrio, orgánico y …BOINC… un segundo de paciencia y lo entendemos.

A finales de los 90, SETI engendró BOINC.  BOINC es una tecnología, vamos a decirlo así, que permite por un lado a científicos preparar proyectos en el estilo SETI@HOME, y a los usuarios colaborar cómodamente con cualquiera de esos proyectos.  La cosa fue tan bien que hoy día hay varios millones de usuarios en el mundo ayudando a la ciencia vía BOINC.

Y érase una vez que en la Universidad de Extremadura nos planteamos la pregunta:  ¿podríamos utilizar los ordenadores de sobremesa de los laboratorios de estudiantes para ayudar a los proyectos?  Sí, claro.  Sólo que la cosa era un poco incómoda.  Cada PC con BOINC requiere que el usuario le diga a qué proyecto unirse, con qué proyecto colaborar.

No podíamos ni queríamos que los estudiantes hicieran esto en cada PC (no queríamos darle más tarea de la que ya tienen con sus estudios :-).  Más bien queríamos que la propia institución seleccionar sus proyectos de interés.  Y así llegamos a la idea de desarrollar una herramienta centralizada que controlara y asignara la tarea a cada cliente BOINC.  Es una especie de manijero, que dicen en mi tierra al capataz que asigna trabajo y vigila a los jornaleros.  Pero también podríamos asimilarla a la Jarifa, que según Galdós, y así nos vamos de nuevo a nuestra fuente de inspiración, los libros, siempre los libros, era la anciana encargada de las mujeres de harén.  La Jarifa, descrita en los episodios nacionales, se rige así como figura tecnológica preponderante, y encargada de tomar decisiones institucionales sobre los clientes BOINC.  Y nace así nuestra Jarifa que viene en la ayuda de las instituciones interesadas en Reciclar recursos de cálculo tirados a la basura.

Bueno, pues creo que lo anterior ya es suficiente para comenzar un BLOG, con buenos libros, muchos buenos libros, en realidad 4 series que encarnan los Episodios Nacionales, y una herramienta, que creo que también será buena y mejorará con el tiempo, gracias a su filosofía libre, y que creemos que puede ayudar a muchos a gestionar recursos de computación que se desperdician en las instituciones.  En la época del reciclaje y del medio ambiente la Universidad de Berkeley nos está ayudando a difundir Jarifa, basta leer las noticias BOINC de los día 15 de Septiembre y 20 de Noviembre.

Jarifa tiene mucho recorrido, y cualquiera nos podrá ayudar a mejorarla.  Y los Episodios Nacionales de Galdós han merecido su pausada lectura.  ¿Llegará Galdós a otros lectores vía Jarifa?

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4 Responses to Galdós y Jarifa.

  1. Evaristo dice:

    Enhorabuena por el blog. De momento promente y provoca cierta envidia, porque a mí me habría encantado leerme los episodios nacionales completos. De momento, me conformo con terminar cuatro o cinco libros al año.

  2. JJ dice:

    Pon un enlace a ese blog de proyecto, hombre… que seguro que es chulo!

  3. Oscar dice:

    Seguro que vamos a ser unos cuantos los que sigamos todas las entradas. Los libros, la tecnología y la primera entrada son motivos suficientes para estar atento.

  4. Juan Fdez dice:

    A este blog le faltan imágenes. Es lo único. Has conseguido condensar en un solo artículo un montón de pensamientos esenciales que andas defendiendo últimamente.

    Una propuesta: saca otro artículo en relación a ese libro que recomendabas a mis alumnos.

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