200 años de misterio y cambio climático

enero 16, 2009

Título: POE. El gato negro y otros cuentos ilustrados de misterio e imaginación.

Autor: Edgar Alan Poe.

Editorial: Valdemar.

Creo que alguien debería reflexionar en los tiempos que corren, como esta tradición tan arraigada en España de los Reyes Magos podría servir también, además de para disfrute de nuestros niños, para concienciarlos de la importancia de los inmigración en nuestra sociedad. Porque ya me dirán si no tiene gracia que fueran tres, o cuatro o ciento, igual da, ofrecidos por la tradición a lomos de dromedario, con andamiaje y fachada de árabe, subsahariano y rostro pálido, los que llegaron al pueblo de Israel procedentes de territorio gentil: Persia, África y Europa. Seguro que a alguno se le viene a la cabeza algún sinónimo moderno de esta alianza de pueblos que de forma conjunta idearon llegar unidos a un mismo punto a ofrecer presentes, no utilizando más guía que la de un cometa brillante surcando una cúpula profusamente decorada con manchas de todos los colores armonizados en luz blanca: el cielo estrellado. La cultura se manifiesta por el conocimiento de los clásicos, y algunos pretenden reinventar la rueda, o reescribir la historia.

The Pit and the Pendulum, by Samuel Casal.

The Pit and the Pendulum, by Samuel Casal.

Pues hablando de presentes y de Reyes, a lo que vamos: me tocó este año un libro sobre relatos de POE. Buen año para leer a POE, justo cuando celebramos el 200 aniversario de su nacimiento. El año pasado tocó aniversario de Espronceda (nacido en 1808, y muerto trágicamente en el 43 por un resfriado mal curado), y a mí, la correspondiente lectura de sus obras completas en la ciudad que le dio a luz, y donde últimamente se celebran unas fiestas de encanto romántico y literario, la ruta del romanticismo, que merece una visita (¿Han pasado alguna vez por Almendralejo?) Curioso personaje Espronceda, quizá no tan libertino como nos lo han querido pintar.

Pero no es turno de Espronceda ahora, sino de Poe. Decía Lovecraft que con Poe llegó “un amanecer literario que afectó no solo la historia del cuento fantástico, sino a la del relato corto en general, modelando indirectamente las tendencias y el rumbo de una gran escuela estética europea”.

Poe es un viejo conocido mío. Llegó en barco con una historia truculenta, de la mano de Arthur Gordon Pym y sus aventuras. Y llegó para quedarse. Me cautivó el género de aventura que narraba, descrito entre lo delirante, macabro, terrorífico, fantástico… Y en aquella historia en particular, su final inacabado me dejó de piedra, obsesionado. De la mano de Verne conseguí encontrar el punto final del relato. Porque también Julio Verne quiso acabarlo en su obra “La Esfinge de los hielos”.

Con el tiempo conseguí engarzar, como cuentas de rosario, en mis ratos de lectura otros relatos de Poe, como el Escarabajo de Oro, o el Gato Negro, relato este último que forma parte de la recopilación editada por Valdemar.

The Masque of The Red Deat, by Lars Henkel

The Masque of The Red Deat, by Lars Henkel

Esta edición en particular es una joya, y para mí ha sido un regalo. Se ve que los editores han aplicado su dedicación para rematar unos ejemplares de lujo, tanto por su encuadernación, como por su edición, y particularmente, por la selección de ilustradores para acompañar la selección de historias. Aunque la discusión sobre las ventajas que aportan los libros electrónicos sobre los tradicionales sigue en pie, y las empresas del sector siguen haciendo consultas al consumidor final (por ejemplo Ebrary muy recientemente lanzó su encuesta), pocos serán tan cortos de luces para dudar de la persistencia del libro en la historia futura de nuestra humanidad, aunque recovertido, eso sí, en delicatesen, tras saborear esta edición. Además, han sabido los editores conjugar lo viejo con lo nuevo, y el poso de 200 años de historia de los relatos, se funde con las imágenes nuevas creadas para la edición, por artistas que incluyen sus sitios web en la página final del libro. ¿Siente curiosidad? Aquí le incluyo algunos links:

– Samuel Casal: www.samuelcasal.com

– Lars Henkel: www.reflektorium.de

… (vayan al libro que hay más).

Por cierto, hablando de la utilidad de los buenos libros, y tras la polémica levantada por el consumo de energía y polución producida por una búsqueda en internet, ¿han pensado alguna vez que un libro una vez impreso no vuelve a consumir energía durante su lectura/consulta? ¿y si además consideramos nuestra biblioteca particular como un sumidero de CO2.? Resulta que 1 kilo de papel, almacena 1.3 kilos de CO2. A partir de ahí todo fácil:  Que queremos saber cuanto CO2 almacenamos, bien sencillo, bastará pasar por la balanza nuestras enciclopedias, libros, apuntes de clase… y así podremos saber cual es nuestra “huella” en el cambio climático, huella positiva, esta vez, como esponjas de CO2. Y además, para cuando el petroleo y el carbón se acabe, en caso de necesidad, tendremos un montón de carburante disponible;  ahora que tenemos crisis del gas, y nos quedan sin suministro, quién sabe si tendremos que recurrir al papel.  Una pena que los de la calculadora de huella climática no hayan incluído los libros comprados para compensar el cambio climático. Un misterio esto del cambio climático… Pero para misterios, no lo duden, háganse amigos de POE.