Las ratas

Título: Obras Completas II. El novelista II.

Autor: Delibes.

Editorial: Galaxia Gutenberg

Han sido muchos los autores que han dignificado y elevado a categoría de protagonistas a compañeros nuestros del árbol evolutivo, antes incluso de que Darwin teorizara sobre nuestras relaciones paterno-filiales. Ya Samaniego y Esopo, entre otros, utilizaron la fuerza, astucia, laboriosidad o cualquier otra rara habilidad animal como argumentos para transmitirnos interesantes moralejas -aunque no se si este término es políticamente correcto hoy.

El Flautista de Hamelin

El Flautista de Hammelin

Muchas fueron, como digo las especies y razas elegidas antaño, incluidas las ratas: Ratas protagonizaron el Flautista de Hammelin, y una rata de agua comparte estrellato con el topo, el tejón y la rana en el Viento en los Sauces, de Kenneth Grahame, y cuyo aniversario de publicación celebramos en 2008.

También eligió Delibes esta especie, para titular una de sus novela, Las Ratas, incluídas en esta edición completa de sus obras, editadas en papel biblia por Galaxia Gutenberg.

Las ratas, junto con los Diarios de Lorenzo, la Hoja Roja, y algunas otras novelitas o relatos cortos, componen este volumen de 1000 páginas que me acompañó este pasado frío y lluvioso mes de Enero. Si quieren que les diga la verdad, he echado de menos, a ratos, el calentamiento global.

Quizá el Diario de Lorenzo ha sido una de sus novelas más aclamadas, para mí una desconocida hasta anteayer. Me quedo no obstante con Las ratas. Y no porque Lorenzo no tenga cosas que decir, que las dice, ya sea en el español rudo de la calle, o en el español chileno que absorbe en su aventura migratoria. La lectura de sus primeros diarios evoca el lenguaje popular de la marquesina de autobús, o de las salas de espera de los ambulatorios -modernos centros de salud. Cuando uno vuelve a escuchar la música del lenguaje castizo, tras años apartado en ambientes de estudio, recuerda la amarga experiencia de Huckleberry Finn, descrita con maestría por Mark Twain, cuando recluido baja el techo que la civilización le ofrece en forma de una buena señora que acota sus desmanes y deslenguada oratoria, siente Huck la imperiosa necesidad de buscar rincones apartados en que dar salida a todo el lenguaje marrullero que se le agolpa en la punta de la lengua y es reprimido con ahinco por la buena señora.

Pero en las ratas hay algo más. Algo más que la propia crítica social que en su día tejió Delibes intentando de este modo sortear la censura pertinaz, para poder así expresar lo que en periódicos era vetado entonces.

El trasfondo de abandono y decadencia mostrado en la vida de los marginados de los pueblos del Norte de Castilla, dice el propio Delibes que sirvió para que alguien se ocupara de los problemas sociales de su tierra allá por los años 50. Y esto está muy bien. Sirva de recordatorio ahora que se nos viene encima una crísis de órdago.

El protagonista de las ratas, el Nini, además de las ratas y el tío ratero, el Nini, digo, nos transmite algo fundamental en esta época de tecnificación y progreso.

Dia de la marmota

Día de la marmota

Este mismo mes de febrero los amigos de Pennsylvania hacían su pronóstico meteorológico para el final del invierno que arrecia en el dia de la marmota. Suena a chiste este invento de predecir el tiempo con una marmota, y en parte lo es. Sobre todo por el uso que los medios de comunicacion hacen de tan pintoresco evento.

Comparen esto con un proyecto como ClimatePrediction.net en el que la fuerza de miles de computadores intentan generar nuevos y mejores modelos de predicción climatológica.  El proyecto se encuadra en los nuevos “proyectos@home” que permiten a los ciudadanos colaborar como voluntarios con la ciencia, aportando tiempo libre de su PC.  Aunque solo sea por esto, el proyecto ya merece la pena.  Y si usted se anima a colaborar, puede hacerlo directamente con este, o con cualquier otro que le guste (vea por ejemplo Extremadura@home).

Pero volviendo al Nini, todos los hombres que trabajan los campos, cuyas raíces ancestrales arraigan en generaciones de labradores estudiosos de la naturaleza, saben que la meteorología no es un fenomeno aislado, sino que está tejido y anudado a la fauna y flora de nuestros campos. Conocía el Nini a la perfección los ciclos naturales en sus múltiples facetas asociadas a la siembra, con la llegada oportuna de la madre lluvia y el precursor anuncio del humo de la hoguera perezoso a remontar el vuelo, o el viento salvador que llegaba a derretir la escarcha helada de los campos florecientes y dar paso a los días de bonanza y sazón para colecta de sembrados.

El Nini, como tantos hombre ya curtidos en los surcos de la tierra, acumula en sus espaldas el saber de los mayores, que recogen y transmiten en cadena la experiencia de generaciones de antepasados, que han observado durante milenios las señales que la flora y fauna nos envían.

Una pena descubrir hoy en día que esta ciencia recogida en la experiencia de centurias se rompe, desbarata y dilapida con frecuencia, al pretender que la técnica sustituya la mano -y saber- del hombre.

Anuncios

Una respuesta a Las ratas

  1. juan carlos dice:

    ¿Qué tal, Paco? Como siempre un interesantísimo artículo, bien escrito y enlazado, genial. Me ha encantado el homenaje a la magistral obra de Delibes y al Nini. Te voy a recomendar yo esta vez otro libro sobre ratas: “Firmin” del extravagante Sam Savage. Una especie de cuento, a veces tierno y a veces cruel, que encantará, seguro, a los que aman la lectura.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: