El arte de hacer libros

Título:  La Divina Comedia

Autor: Dante Allighieri

Editorial: Galaxia Gutenberg

Difícilmente podría uno añadir algo nuevo al caudal de reflexiones y críticas que han fluido desde que la Divina Comedia fue compuesta, allá por el 1300.  Los siglos han elevado a obra maestra de la literatura Universal este relato poético-alegórico-simbólico con el que Dante pretende hacer reflexionar a lectores industriosos, que más allá de una actividad pasiva y cómoda buscan en la lectura una asimilación lenta y concienzuda de un alimento intelectual denso y que pudiera mal digerido resultar pernicioso.

El infierno - Barceló

El infierno - Barceló

Pero todo libro tiene muchas lecturas, y La Divina Comedia también: su musicalidad y riqueza léxica bien justifica su lectura, más aún cuando nos encontramos con una edición como la que aquí comentamos.

Hace 15 días tuve ocasión de viajar a Málaga para asistir al congreso de Algoritmos Evolutivos (y otras pendejadas, como dice mi amigo Gustavo), y celebrar apropiadamente el cumpleaños de Darwin.  Resultó, que coincidiendo con la fecha del evento se celebraba una exposición sobre la etapa africana de Barceló.  Mi compromiso con los libros, y la consiguiente visita obligada a una librería del lugar, me impidieron disfrutar la obra de Barceló, pero no obstante traté de posponer, sin éxito como luego comprobaría, la visita a la exposición para hacerla coincidir con un nuevo viaje a Málaga en esta semana en curso.  Craso error:  la exposición acabó el veintitantos de Febrero.

¿Y a cuento de qué incluyo esto aquí?  Pues nada más fácil, resulta que la edición de la Divina Comedia de Dante de la que hablamos, está ilustrada, en los tres volúmenes que la conforman (infierno, purgatorio y cielo) precisamente por Michel Barceló.  Y cuando los de Galaxia Gutenberg se propusieron hacer una buena edición, dedicaron su empeño y recursos para crear una obra de arte, y lo consiguieron:  esta edición recibió el premio a la mejor libro editado del año 2007.

Esta edición es un regalo para la vista, con un solo problema para mi gusto:  el gran formato de la obra, quizá imprescindible para poder disfrutar de las ilustraciones que la acompañan.  La poesía de Dante, alegórica, viene acompañada magistralmente por una inquietante obra ilustrada de Barceló, que armoniza el conjunto creando una experiencia profunda de contemplación estética, independientemente de la apreciación formal del contenido simbólico.  Pero la simple experiencia visual y la musicalidad del texto, original italiano y una traducción fantástica al español (de Ángel Crespo, premio nacional de traducción), merecen la pena.

Cinco horas con Mario

Cinco horas con Mario

Ante un ejemplar así, recuerda uno a Carmen, protagonista de “Cinco horas con Mario” de Delibes, cuando describe la ordinariez y estridencia resultante de la reunión en un mismo habitáculo de su marido recién difunto a quién vela, con su escogida biblioteca repleta de libros empolvados, pero llamativamente encuadernados con apariencia de cajas de bombones, surtidos de vivos colores que apelan al lector, y que en muchos casos conducían a libros vacíos carentes de cualquier tipo de interés y contenido, una suerte de engañifa o embuste editorial.  No tiene uno más remedio que pensar que Carmen, además de mostrarnos a las claras el pensamiento y modo de vida de la época en su monólogo, preveía también el desastre cultural mayúsculo que están produciendo hoy los mal llamados Best Seller.  Avispadas editoriales han reconvertido un servicio cultural en el negocio del siglo:  los  éxitos de ventas son así vías de encauce de los caudales de la clase media, que convencidas -al fin- del bien intrínseco de la lectura, se han visto abocadas al consumo de libros vacuos.   Triste destino de una estrategia reclamada por educadores para elevar el nivel cultural y social del pueblo.  ¿Quieren que les recuerde un ejemplo destacado?  Ahí va  este veneno con atrezos culturales-históricos:  El Código da Vinci.

Pero volvamos a la calma, que existe un buen antídoto:  huir de las listas de más vendidos y campañas masivas de novedades editoriales, y refugiarnos en los clásicos, que si a la vez son trabajados exquisitamente por artistas -plásticos y editores- no tendrán desperdicio alguno.

¿Quién puede dudar ante una edición como esta de la Divina Comedia de la perseverancia y continuidad futura del arte editorial?

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