El periodismo del siglo XXI

mayo 29, 2009

Título:  Claude Bombarnac

Autor:  Julio Verne

Editorial:

Julio Verne fue un curioso autor del que ya hablamos en este blog en semanas pasadas.  Su inagotable colección de novelas, ha generado infinitos personajes: Phileas Fog, Cesar Cascabel, Passepartout, Capitán Grant, Martín Paz, Miguel Strogoff, Claude Bombarnac… la lista es tan larga como su serie de 60 novelas sobre viajes extraordinarios.

Verne, al contrario de lo que la leyenda urbana difunde, viajó más que muchos congéneres de su época, llegando a visitar tierras transoceánicas;  pero sin duda la ficción descrita superó con creces las aventuras vividas por el autor.

Hoy nos toca referirnos a una obra poco conocida que trata un tema importante:  el periodismo.  Si la semana pasada tocábamos la temática de la mano de un periodista comprometido, y cuyo trabajo ha merecido el aplauso internacional unánime, hoy nos toca un personaje de ficción:  Claude Bombarnac.

Bombarnac es una suerte de reportero y corresponsal del diario Siglo XX, a la caza de noticias.  Recorre infatigable en el ferrocarril transasiático paises lejanos en busca de sucesos.  Quizá Verne reflejaba en el personaje una parte de su avidez de aventuras, viajes y narración.  Precisamente el teatro de sus operaciones nos recuerda otros personajes ficticios del gremio:  El periodismo ha  sido argumento frecuente en la literatura, teatro,  cine y hasta cómic.  Porque si un reportero ficticio ha alcanzado fama mundial, debemos buscar su origen en el cómic:  Tintín.

Hace más de 30 años tuve en mis manos -y aún conservo- un ejemplar de la considerada por muchos mejor aventura de Tintín:  Tintín en el Tíbet.  No conocía yo -en aquellos ya lejanos días- la serie ni el autor, pero esta obra maestra me pareció ya entonces maravillosa por varias razones: un trazado claro y personal,  dibujo limpio y preciso, y una descripción gráfica y documentación del Tíbet, Katmandú, y en general Asia, que me fascinó y me trasladó un paisaje monumental, el de las cumbres nevadas de la más alta montaña del mundo.  La aventura narrada, rayando lo fantástico, con la presencia del Yeti, y el aroma espiritual de los monasterios y monjes Budistas, me parecieron simplemente Geniales.

Tintín en el Tibet

Tintín en el Tíbet

Hergé supo con el personaje recorrer paraísos lejanos -muy cercanos a los que Claude Bombarnac visita de la mano de Verne, mostrando aventuras aptas para todos los públicos -especialmente niños, y con una historia humanitaria de fondo:  periodista en busca de amigo perdido en el Tíbet.

Historia muy opuesta a lo que sucede hoy:  el periodismo nos impide asistir impasibles al caudal de truculentas noticias vertidas en las televisiones.  Es un trago de difícil digestión, contemplar la actualidad acompañado de menores deseosos de conocer el mundo en que viven.  La frecuente petición de los maestros de primaria a sus pupilos de noticias actuales, plantea a los progenitores la necesidad de circunscribir dicha tarea escolar de búsqueda de información al tiempo deportivo de los noticieros, pretendiendo evitar descalabros educativos.  Porque hoy día, tomar un desayuno, reposado con la infancia y contemplando las noticias, se hace imposible.  Nos sirven en el menú televisivo tostados cadáveres untados de agria mermelada sangrante, o un buen vaso de aguas turbulentas inundando aldeas remotas, abundantes peleas entre racistas hombres color chocolate y otros crema o el chorizo de turno que podría sustituir las salchichas con bacon a la mesa, por no hablar de otros manjares y géneros servidos con violencia.

Recientemente publicaban la debacle del sector periodístico en Norteamérica, con despidos masivos en los últimos años.  Dicen que el problema radica en las nuevas tecnologías y su capacidad para suprimir el papel y llevar instantáneamente las noticias al lector a través de la red.  Yo creo que hay un problema mayor de fondo cuya raíz no es tecnológica, sino ética y espiritual: la falta de objetividad, búsqueda del sensacionalismo y la libertad de expresión como culmen del Universo.  Los lectores son cada vez más conscientes de que  les dan gato con piel de liebre y que la libertad del periodista hace trizas su sensibilidad personal.  Quizá algunos periodistas modernos no hayan oído hablar de la faceta humanitaria de su negocio.

Las noticias periodísticas enlatadas, manipuladas, manufacturadas y arrojadas sin posibilidad de elección, al uso en las cadenas de televisión actuales, están abocadas a la extinción, como parte ya de la historia del siglo XX. Esperemos que el periodismo del siglo XXI siga difundiéndose en periódicos y otros medios que permiten saltar, buscar, elegir, releer e incluso tirar las noticias si nos disgustan.  Y esperemos que los periodistas tengan sensibilidad social y humanitaria.

Y puestos a elegir periódico cargados de noticias, prefiero los de papel con sus múltiples utilidades, y su fácil reciclaje: como papel secante, por ejemplo, o proporcionando una doble lectura cuando actuan como forro de libros, o socorrido envoltorio para un castizo desayuno de churros.

Larga vida al periodismo humano y a los periódicos de papel.


Le collage terrifiant

mayo 22, 2009

Título:  Ébano.

Autor: R. Kapuściński

Editorial:  Anagrama

¿Ha oído usted hablar alguna vez de guerras, pobreza, paludismo, hambre, miseria, ratas, desierto, sida, sequía, apartheid, malaria,  holocausto, exterminio, devastación, dictadura, corrupción, exclavitud, dengue, genocidio, campo de refugiados, discriminación, ébola, plagas, niños soldados, analfabetismo, …?  Terrible collage de términos que nos traen un continente a la cabeza:  África.

Collage Terrible

Sin embargo África da también cabida a un cuadro muy diferente:  naturaleza, praderas, sabana, diamantes, Nilo, leones, baobab, Alejandría, Trópico, Serengeti, Kilimanjaro, selva, minas, faraones, Victoria, jirafas, pirámides, arena, …  bonitos elementos para un buen tapiz.

Kapuściński dedicó parte de su vida a vivir África recorriendo África, y a tejer en este libro, Ébano, un collage a base de estampas cosidas con sangre, sudor, lágrimas, y enfermedades -experimentadas en primera persona-, hablando de la naturaleza humana, y su capacidad destructora sobre una tierra maravillosa.  El autor recorre los caminos africanos mostrando instantáneas de belleza natural, dilapidada casi siempre por la nefasta gestión del h0mbre.  Aunque pudiera parecer que achaca el autor este desastre continental a los administradores previos de los recursos coloniales, nada más lejos de la realidad.  El intrínseco factor humano es la clave para entender la ruina:  si creaciones occidentales como el apartheid, o  el tráfico de esclavos y expoliación de recursos pueden indicar el origen europeo del problema, la nueva etapa autónoma, llena de corrupción y recreación de modelos de explotación humana y genocidio hablan de la continuidad de un régimen arraigado en el corazón del hombre:  mismos hombres, diferente tez.  Miren sino el capítulo en que nos cuenta el autor como los esclavos afroamericanos liberados en norteamérica tras la guerra de secesión, vienen a Liberia para establecerse como amos y explotar el modelo que tan bien conocían, esclavizando a sus paisanos autóctonos.

Pero no todo debe ser pesimismo, el hombre es capaz de la maldad absoluta, y del bien superior.  Si otros modelos han sido posible en otros lugares del planeta -ningún regalo por cierto, sino premio a un esfuerzo titánico-, quizá con más tiempo y ayuda pueda normalizarse una situación tan lamentable.

Collage Africano

Collage Africano

Pero volvamos a los caminos de África, que el autor recorrió como corresponsal Polaco, y a los modos de conducirse del género humano.  Una prueba palpable de que el hombre con determinación puede cambiar su entorno, de manera sencilla pero efectiva es el proyecto Africa@home.  Se trata de un proyecto ausipiciado por el CERN y la Universidad de Ginebra, que pretende dar respuesta -o al menos intentarlo- a algunos de los problemas más acuciantes del continente africano (vean por ejemplo el esfuerzo para encontrar la vacuna contra la malaria).  Pero el proyecto no es una mera imposición europea, por el contrario involucra a profesionales del contiente, profesores y estudiantes.  Precisamente un estudiante de la universidad de Banghi, Eloi Appora, nos contó hace muy poquito en un curso de verano sobre Computación Inteligente Distribuida, como está desarrollando un proyecto que pretende aplicar la tecnología de computación voluntaria para realizar un mapa colaborativo del continente.  Se trata de que cualquier Africano con conexión a internet -no muy frecuente aún- pueda colaborar trazando los caminos que conoce de su entorno, de modo tal que la red completa sirva para cualquier futuro viajero.  Nadie mejor que los nativos para poner su conocimiento al servicio de sus congéneres.

Esperemos que proyectos como estos permitan la colaboración exitosa entre países en diverso grado de desarrollo, y permitan resolver el mal endémico que arraigó hace mucho tiempo en tierras no tan lejanas.


Un buen capote

mayo 15, 2009

Título:  El Capote.

Autor:  Nicolái Gogol.

Editorial:

Nos cuenta Gogol con crudeza en este relato, la dura realidad de un funcionario de poca monta ruso.  Curioso tema el de la precariedad permanente de un empleado público en el país del frío, y su soledad existencial ante sujetos que arrojan sin pudor su bastón de mando sobre sus  devaluados subordinados.

Este historia sobre la dura realidad, antecesor para muchos e influencia notable de autores como Kafka y su metamorfosis, parecen presagiar la necesidad de cubrir a veces esa misma realidad con un velo -o capote- que oculte tan indecente actitud humana ante el drama del prójimo. Quizá la magia y fantasía sean remedios poderosos en ocasiones, y necesarios, en lecturas para momentos de ocio, y quizá el realismo mágico sea buen antídoto literario.

Ana María Matute

Ana María Matute

Este pasado jueves 7 de Mayo tuve la fortuna de unir estas dos visiones del mundo:  en la feria del libre Extremeño celebrada en Almendralejo, adquiría en el 200 aniversario del nacimiento de Gogol, la narración comentada, y a la vez asistía a una charla cordial, íntima y relajada, con Ana María Matute, asiento K de nuestra Real Academia Española de la Lengua.  No siempre tenemos la oportunidad de dialogar con representantes tan señalados de nuestra cultura, y hay que agradecer en este caso Ana María Matute su disponibilidad y cercanía para un encuentro así, y a los organizadores del acto por invitarla.

Matute charlaba distendidamente con el público asistente, desde una cómoda posición dotada de perspectiva sobre la vida, en el palco que la edad le otorga, pero sin refugiarse en los burladeros de la lejanía que el mérito de los premios recibidos le confieren, y más bien al contrario, saltando al coso del indiscreto público con entusiasmo.

Con relajado optimismo, hablaba de su visión de la vida, la literatura y su sincera falta de respuestas para los grande temas universales que la concurrencia le planteaba.

Sí, me pareció interesante, y a la vez curiosa, la referencia a los clásicos rusos -no nombró a Gogol explícitamente, pero forma parte del grupo-, así como a Galdós y Balzac, grandes creadores de extensas obras, algunas ya utilizadas como excusa y comentadas en este blog.

Habló también Matute, respondiendo a los cambios de tercio solicitados por el público, sobre el mercado editorial, y el daño a la literatura que a veces provocan los editores con sus contratos blindados a escritores noveles.  Las novelas, decía Matute, requieren su tiempo, y no se puede producir con calidad cuando los editores te hacen llegar el primer y segundo aviso.  Una pena que funcione así el mundo editorial.

Quizá necesiten los escritores auténticos un buen capote para torear a los editores.


El Oráculo de Wolfram

mayo 8, 2009

Título: Ciencia versus Religión

Autor: Stepehn Jay Gould

Editorial: Mondadori

Dos temas sugerentes, y otros tantos libros, había sobre mi escritorio esta semana: el anuncio del Gobierno destinado a desempleados rumanos, nativos muchos de regiones Transilvanas y montaraces sujetos habituales de los Cárpatos, y el correspondiente libro de Julio Verne que transita estos paisajes, titulado “El Castillo de los Cárpatos”. Pero no hablaremos hoy de dicho libro ni de la historia que transcurre aderezada con inventos del mundo moderno: electricidad y teléfono. Dispongámonos mejor a tratar otro tema actual que recuerda prodigios antiguos y liturgias extrañas.

Las portadas de periódicos modernos se hacen esta semana eco de la noticia nacida de Wolfram Research, y de su líder científico, el conocido y a veces polémico Stephen Wolfram. Autor del mundialmente utilizado Mathematica, niño prodigio en su infancia, conocido por sus estudios sobre complejidad con autómatas celulares, laureado a veces, y vituperado otras por su petulancia egocéntrica mal disimulada, anuncia al mundo su nueva creación: Wolfram Alpha.

Pitia Délfica, Capilla Sixtina

Pitia Délfica, Capilla Sixtina

Previsto su lanzamiento para este primaveral mes de Mayo, pretende el nuevo producto convertirse en un  renovado Oráculo de Delfos, capaz de responder cualquier pregunta imaginable. Si antiguamente eran los griegos asiduos al ritual del templo de Apolo en el monte Parnaso, deseosos de discernir el futuro inescrutable, hoy se convierte Wolfram en el nuevo mediador del conocimiento universal. Y si las respuestas esta vez no están en los Dioses, sino en la Ciencia, Alpha se convierte en el nuevo templo ubicuo en la búsqueda de respuestas.

Dice el autor sobre la originalidad del invento, frente a otros ya tradicionales buscadores de información, cómo Google o Yahoo, que puede conseguir buscar, calcular y responder a preguntas precisas en lenguaje natural, evitando así listas interminables de lugares con interés cuestionable.

Señora Montaña de Basura

Señora Montaña de Basura

Curioso tema éste de las preguntas y respuestas que preocupan al hombre, e interesante problema el de las fuentes fiables de información. Incluso algunos clásicos programas de televisión para niños, como el exitoso Fraggle Rock, tenían un personaje dedicado a estos menesteres indagatorios y sapienciales consistentes en dar respuestas a preguntas difíciles:  la famosa Señora Montaña de Basura.  Quién sabe si el creador, el genial Jim Henson, quería sutilmente transmitir a los niños su visón de pitonisas y devotos de artes adivinatorios.

Siguiendo esta temática de preguntas y respuestas, y cambiando de tercio, llegamos por fin al libro de la semana, Ciencia versus Religión, en el que su autor, Gould -científico  que ha sido de primera fila, y divulgador apasionado-, muestra como diferentes preguntas deben plantearse en el ámbito adecuado:  puestos a hacer preguntas, preguntemos a la ciencia lo que le compete, y a la religión lo que le preocupa. Porque en el fondo, no debería haber conflicto alguno entre dominios científicos y religiosos, como nunca lo hubo realmente, salvo cuando las animadversiones personales provocaban las disputas.

Así muestra Gould, en la línea de los mayores pensadores, filósofos, teólogos o científicos de la historia, como la Ciencia tiene capacidad de responder un conjunto de preguntas, diferentes y mutuamente excluyentes a las que responde la religión. Gould discurre con soltura en un discurso bien articulado, y propone su NOMA (Non Overlapping Magisteria) -MANS en castellano- para entender desde un punto de vista teórico y práctico los diferentes magisterios desempeñados por la ciencia auténtica y la religión verdadera. Recurriendo a ejemplos clásicos y controvertidos, muestra las fuentes de confrontación en subgrupos fundamentalistas, ya sean ateos recalcitrantes o creyentes fanáticos, que siempre los hubo y los habrá, y a la vez clarifica cómo ciencia y religión, en el fondo, son un matrimonio bien avenido.

En resumen, si la ciencia responde al “cómo” -la mecánica del universo- la religión responde al “porqué” -la razón del cosmos-. Y grande error sería utilizar argumentos científicos para proponer nuevas morales y éticas, o  religiosos para indagar en la ciencia del mundo.

Cuidado pues con sujetos que se dicen en posesión del verdad absoluta, de la teoría del todo, de la respuesta universal, ya sea obtenida solamente de la ciencia, o de la religión -incluso de un producto tecnológico con respuestas para todo.


El árbol de la vida

mayo 1, 2009

Título:  Árboles, Guía de Campo

Autor:Owen Johnson y David More

Editorial: Omega

Curioso error el que esta pasada semana concurrió evitando la publicación el día del libro del post correspondiente:  parece que el borrador no quedó publicado como preveía el día 23 de Abril, y en su lugar ha aparecido con retraso el día 28. Una pena porque era fecha propicia para hablar de libros, de papel, de imprenta y de su país de origen.

Me paro hoy en un lugar interesante del itinerario seguido por Marco Polo en su periplo asiático:  El árbol Solitario.  Y sirva como escusa para hablar de árboles, porque han sido en la historia fieles inspiradores de poetas y narradores.

Este árbol solitario del que habla Marco Polo, es el mismo árbol milenario que anunció a Alejandro Magno su éxito conquistador.  Han tenido los árboles participación notable en el devenir de la historia humana, desde el famoso árbol de la vida en el Génesis, con sus manzanas de la discordia, pasando por el mencionado árbol solitario, hasta los actuales bosques en recesión pasmosa y predecesores de un desastre mayúsculo si el hombre no controla su máquina de tala.

La Terrona

La Terrona

No solo el árbol de Alejando era notable y reverenciado.  También hoy nos acompañan árboles singulares que han sido testigos de las vueltas de la historia.  Sin ir más lejos, tenemos en nuestros encinares Extremeños una Encina gigantesca y vetusta, de porte digno de libros fantásticos:  La Terrona.   En la comarca de la Sierra de Montánchez y Tamuja, se levanta este increíble ejemplar de “quercus rotundifolia”, a la que la tradición otorga la consideración de la más grande del mundo, y la botánica una edad aproximada de 800 años.

Debiera este libro que hoy comentamos incluir casos significativos, como el de la Terrona, además de la muy completa información de 1500 especies típicas del paisaje y jardines europeos.  Quizá también un apéndice literario podría rematar un trabajo, por otro lado, espléndido.

Porque la literatura y los campos, los libros y los árboles, siempre fueron de la mano.  Recordemos uno de nuestros poetas de referencia, Antonio Machado, cantando a Soria y a los Álamos (populus trémula):

Álamos

Álamos

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

Toda la poesía y narrativa poética de la historia universal, se acordó de sus paisajes y árboles.  Recientemente tuve ocasión de descubrir otro pasaje memorable.  Una visita inesperada al Museo del Vino recién inaugurado en Almendralejo, me llevó de bruces a la ruta Botánica Romántica y Literaria del contiguo parque de la Piedad.  Al pie de un imponente Cedro, se incluía el siguiente fragmento de Ezequiel 31:

1Y aconteció en el año undécimo, en el mes tercero, al primero del mes, que vino la  Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

2 Hijo de hombre, di a Faraón rey de Egipto, y a su pueblo: ¿A quién te comparaste en tu grandeza?

3 He aquí era el asirio, cedro en el Líbano, hermoso en ramas, y umbroso con sus ramas, y de grande altura, y su copa la más alta entre densas ramas.

4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos iban alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.

5 Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y sus ramas se multiplicaron, y se alargaron sus ramas a causa de sus muchas aguas que enviaba.

6 En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchos gentiles.

7 Se hizo hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.

8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a sus ramos; ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura.

9 Yo lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles del Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.”

Puede y debe la literatura hablar de árboles.  Buen suplemento podría ser para una guía de campo de árboles.