El árbol de la vida

Título:  Árboles, Guía de Campo

Autor:Owen Johnson y David More

Editorial: Omega

Curioso error el que esta pasada semana concurrió evitando la publicación el día del libro del post correspondiente:  parece que el borrador no quedó publicado como preveía el día 23 de Abril, y en su lugar ha aparecido con retraso el día 28. Una pena porque era fecha propicia para hablar de libros, de papel, de imprenta y de su país de origen.

Me paro hoy en un lugar interesante del itinerario seguido por Marco Polo en su periplo asiático:  El árbol Solitario.  Y sirva como escusa para hablar de árboles, porque han sido en la historia fieles inspiradores de poetas y narradores.

Este árbol solitario del que habla Marco Polo, es el mismo árbol milenario que anunció a Alejandro Magno su éxito conquistador.  Han tenido los árboles participación notable en el devenir de la historia humana, desde el famoso árbol de la vida en el Génesis, con sus manzanas de la discordia, pasando por el mencionado árbol solitario, hasta los actuales bosques en recesión pasmosa y predecesores de un desastre mayúsculo si el hombre no controla su máquina de tala.

La Terrona

La Terrona

No solo el árbol de Alejando era notable y reverenciado.  También hoy nos acompañan árboles singulares que han sido testigos de las vueltas de la historia.  Sin ir más lejos, tenemos en nuestros encinares Extremeños una Encina gigantesca y vetusta, de porte digno de libros fantásticos:  La Terrona.   En la comarca de la Sierra de Montánchez y Tamuja, se levanta este increíble ejemplar de “quercus rotundifolia”, a la que la tradición otorga la consideración de la más grande del mundo, y la botánica una edad aproximada de 800 años.

Debiera este libro que hoy comentamos incluir casos significativos, como el de la Terrona, además de la muy completa información de 1500 especies típicas del paisaje y jardines europeos.  Quizá también un apéndice literario podría rematar un trabajo, por otro lado, espléndido.

Porque la literatura y los campos, los libros y los árboles, siempre fueron de la mano.  Recordemos uno de nuestros poetas de referencia, Antonio Machado, cantando a Soria y a los Álamos (populus trémula):

Álamos

Álamos

¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

Toda la poesía y narrativa poética de la historia universal, se acordó de sus paisajes y árboles.  Recientemente tuve ocasión de descubrir otro pasaje memorable.  Una visita inesperada al Museo del Vino recién inaugurado en Almendralejo, me llevó de bruces a la ruta Botánica Romántica y Literaria del contiguo parque de la Piedad.  Al pie de un imponente Cedro, se incluía el siguiente fragmento de Ezequiel 31:

1Y aconteció en el año undécimo, en el mes tercero, al primero del mes, que vino la  Palabra del SEÑOR a mí, diciendo:

2 Hijo de hombre, di a Faraón rey de Egipto, y a su pueblo: ¿A quién te comparaste en tu grandeza?

3 He aquí era el asirio, cedro en el Líbano, hermoso en ramas, y umbroso con sus ramas, y de grande altura, y su copa la más alta entre densas ramas.

4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos iban alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.

5 Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los árboles del campo, y sus ramas se multiplicaron, y se alargaron sus ramas a causa de sus muchas aguas que enviaba.

6 En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban muchos gentiles.

7 Se hizo hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.

8 Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a sus ramos; ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura.

9 Yo lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles del Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.”

Puede y debe la literatura hablar de árboles.  Buen suplemento podría ser para una guía de campo de árboles.

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2 Responses to El árbol de la vida

  1. Carmen dice:

    Acabo de leer este artículo que viene muy bien para lo que hablas. Sería asi como el hombre arbol. Intentad ver el vídeo.

    http://www.lahuelladigital.com/?p=2445

  2. fcofdez dice:

    Interesante vídeo. Conocía el caso, pero solo había visto una foto.

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