Se nos quiebra el motor

Título:  Top Class Competitors

Autor:  Stéphane Garelli

Editorial:  Wiley

Allá por el 2006 tuve la oportunidad de asistir a un evento organizado por BULL, cuyo objetivo obvio era vender su mercancía a los responsables extremeños de Sistemas de Información, de empresas y administraciones públicas.

Poco recuerdo del evento, y no debería aparecer aquí salvo por una razón importante, y que permitió engrosar mi biblioteca particular cubriendo un pequeño hueco en el desconocimiento mayúsculo que me domina sobre el milagro de la economía mundial:  Los artífices de la reunión nos regalaron un bonito libro titulado “Top Class Competitors”.  No se bien si fue el libro, o las bondades de los sistemas blade allí mostrados, quienes propiciaron la adquisición de los equipos que hoy utilizamos a diario en temas de investigación que requieren un esfuerzo de cómputo importante.  Pero hablemos hoy un poco más del libro, y menos de la tecnología.

El autor, Stéphane Garelli, es Profesor de la Universidad de Lausanne y  conocido economista, además de director del World Competitive Center y director del Foro Económico Mundial y de la muy conocida cumbre de Davos.  ¿Qué más se puede pedir?

Bueno, pues el libro trata un concepto abstracto y etéreo:  La competitividad.  Hablando de paises y negocios, va desgranando el autor, como cuentas de rosario, los factores necesarios para el éxito económico, basado en gran medida en este mágico concepto, la competitividad.  Elige ejemplos de todos conocidos de empresas -y países- con éxito.  No se pierdan la fotografía de la página 45 con el “Microsoft Funding Team” del 78, foto para la galería de ¿freakies-hippies-inadaptados-peludos-hackers-…?  La gracia, dice el autor, está en los factores diferenciadores.  Pero no sólo en eso.

Refiriéndose a los requisitos necesarios para un éxito nacional, propone a Singapur como modelo de desarrollo exponencial en los últimos años.  Ahora bien, su falta de espacio vital -léase suelo- y humano -población, le impedirá convertirse en potencia mundial de peso.  Dice el autor que basta mirar los kilómetros cuadrados y la población para conocer el potencial de un país.  Pero todo tiene arreglo:  ¿No tiene usted territorio o población?  Cree una multinacional y expándase.  Superará así su espacio geográfico, y podrá disponer de población suficiente.  La potencia de su país se multiplicará a través de los tentáculos multinacionales.

Camaro - GM

Camaro - GM

Y hablando de potencia, y de empresas, nada como la industria automovilística (aunque la de refrescos también es citada con frecuencia).  Resulta fascinante como alguna de las más grandes empresas del mundo -del motor- han pasado del éxito a la quiebra en cuestión de meses.  Quién iba a imaginar que la gigante General Motors atravesaría la difícil situación actual (gigante hasta hace muy poco en la realidad, y también en la ficción.  Eche un ojo a  los modelitos de la empresa que aparecen en la película Transformers, como el Camaro-Bumblebee).  Quizá les hubiera venido bien el algoritmo que han desarrollado mis colegas del Valencia para predecir las Quiebras de negocio.  Por que las quiebras, si son predecibles, quizá puedan evitarse, o quizá no.

¿Pero cómo es posible predecir una quiebra, o un éxito fulgurante, o si lloverá el lunes,  o cualquier aspecto del futuro?  En el fondo todo se basa en lo mismo, adivinar el futuro a partir del pasado.  Cualquier dato que evoluciona en el tiempo, ya sean los beneficios de una empresa, o la evolución de la bolsa, o el índice pluviométrico, puede tratarse como lo que es, una serie de valores que cambian con el tiempo:  una serie temporal.  Y ahí está la clave.  Tomemos una serie temporal cualquiera, tratemos de generar una curva matemática que ajuste los datos que tenemos, y veamos qué dibuja la curva en el futuro.  Esperamos que si la función ajusta bien (dibuja con buen parecido) la línea del pasado, será también capaz de hacerlo con los datos del futuro.  Y a partir de ahí coser y cantar, tal cual.  Vean como ejemplo el caso de Joseph Jagger, y cómo inspirándose en su fábrica de tejidos (coser) estudió las series temporales de jugadas en las ruletas de Montecarlo y consiguió hacer saltar la banca prediciendo el futuro, lo que al final mereció la composición de la canción “The Man Who Broke the Bank at Montecarlo” (y cantar).

Y por cierto, ¿saben de qué habla también el libro?  de algo políticamente incorrecto:  la necesidad del esfuerzo personal para conseguir el avance de un país.  Los países que han prosperado más, lo han conseguido a base del esfuerzo colectivo, o bien impuesto por una dictadura férrea -lamentable por la coerción de la libertad personal-, o bien por la asunción global del  interés colectivo y por el bien de las generaciones futuras, a pesar del sacrificio presente -autosacrificio en este caso a favor de los descendientes.  Sin esto, el progreso no puede producirse.

¿En qué situación cree usted que nos encontramos?

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4 respuestas a Se nos quiebra el motor

  1. Juan Fernández de Vega dice:

    Curioso. Si el planteamiento es que son esenciales población y territorio para que un país pueda progresar, aquí debemos andar sobrados. Al menos con la población y estas múltiples iniciativas para que se reduzca. Al menos la autóctona. En Extremadura, uno de cada cinco niños nacidos el año pasado era de padres extranjeros. La proporción de inmigrantes es mucho menor. Pero es que nos estamos empeñando en no tener hijos por unas razones u otras. Así contribuiremos a ahogar nuestras posibilidades de futuro…

  2. JJ dice:

    Tanto como del éxito a la quiebra… la quiebra se venía fraguando desde hacía muchísimo tiempo. Pérdida de cuota de mercado, bajada en la percepción del consumidor… Chrysler venía dando tumbos desde hacía años, y GM había dejado de ser la primera marca, de una cuota del 40 al 20 y de 400000 currantes a 90000. Vamos, que se veía venir…

  3. Paco dice:

    Quizá estuviéramos ante la Crónica de una Muerte Anunciada. En este caso, llegaríamos a la curiosa conclusión de que las predicciones de lo que sucederán en el futuro, ya sea mediante algoritmos o profetas, solo son útiles si pueden resultar falsos: si las predicciones funestas no pueden cambiarse con el esfuerzo de todos, mejor no saber lo que nos depara el mañana.

  4. JJ dice:

    Hombre, está claro que las predicciones son útiles, pero que diagnostiques una muerte a 6 meses no implica automáticamente que conozcas las causas o que puedas curarla. Si no, mira a House

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