El agua y la literatura

Título: Huckleberry Finn (The annotated Huckleberry Finn)

Autor: Mark Twain (Comentarios Michael Patrick Hearn).

Editorial: W. W. Norton & Company

Dicen que Samuel Clemens -cuyo nombre de guerra, que diríamos, fue Mark Twain desde que en su juventud navegaba el Misisipi dando medidas de profundidad a bordo de los steamer de la época- nunca perdió la compostura. Su fina ironía le ayudó a sortear las vicisitudes de la vida, incluyendo una bancarrota debida a una inversión nefasta.

Hoy que los inversores miran a los gobiernos buscando su protección cuando llueven chuzos de punta en el terreno económico, a costa por cierto del común mortal contribuyente -¿o acaso creían que los propios gobernantes aportarán su capital para enderezar entuertos?- bien podrían mirar cómo algunos aguantan y capean el temporal, para salir de atolladeros causados por decisiones incorrectas.

Porque Twain, además de ser un genio en la literatura, y origen en parte de la moderna novela americana con esta obra que hoy comentamos fue un monologuista de primera línea, y malaventurado inversor. Su malogrado negocio de editor en ciernes, con un nuevo modelo de imprenta que fracasó, le produjo un colosal agujero financiero. Pero lejos de amilanarse y buscar contactos con que coser tal roto, decidió embarcarse en una gira, llevando su ingenió y haciendo reír al respetable en inolvidables veladas por todo el mundo.

Tom y Huck

Tom y Huck

Y en parte lo hizo con la vida de Huckleberry Finn, amigo inseparable de Tom Sawyer. La vida de Huck y Tom, así como la de su autor nace y crece en el Misisipi, fuente y origen de una parte fundamental de la cultura del siglo XX, y a la vez, portador del agua, fuente de vida de la novela americana: si aquí es el agua dulce del Misisipi la portadora, en Mobby Dick es el mar. Ambas novelas, nacidas del agua, dan principio a la literatura americana moderna.

La edición que hoy traemos es de destacar por varias razones: su cuidada edición la convierten en objeto sino de culto, al menos de regalo, con un magnífico complemento de anotaciones. El libro forma parte de una fantástica serie comentada, cuyas noticias me llegaron a través de El Mago de Oz, adquirido en el Downtown Neoyorquino hace ya varios años.

Esta edición de lujo es el contrapunto perfecto para el innombrable libro que pasó por estos tierras dos semanas atrás, y que por cierto trataba de una música, el Jazz, nacidad de las mismas tierras que Huck y Tom. Cualquier lector ante esta obra comprenderá porqué al libro en papel le quedan largos años de vida.

Volviendo a la novela, es probable que los pertenecientes al baby boom español, conozcan al protagonista por sus peripecias como compañero de Tom Sawyer en la serie de animación que tres décadas atrás compartía las mediodías con los niños de entonces. Tom recorrió mucho mundo, pero fue Huck con su compañero Jim, quienes dibujaron un panorama nuevo en la literatura americana.

Twain demuestra en el libro su dominio de diferentes dialectos del lenguaje. El contemporáneo de Galdós, llega aún más lejos que este cuando en su novela Misericordia daba voz a los desheredados de la sociedad. Si el dialecto del pobre era allí utilizado para hacer literatura, Twain juega hasta con 5 versiones diferentes extraídas de grupos sociales diversos, incluidos los del pobre esclavo de color.

Son Huck y Jim una pareja curiosa, que nos traen a la memoria otra pareja simétrica en cierta medida, compuesta por un idealista y un práctico: Don quijote y Sancho. Huck, aunque paria y desheredado, ha recibido en los últimos años cierto cultivo educativo y espiritual, y pretende trasladar al pobre Jim el mal digerido producto cultural. Y es Jim, como en tantas ocasiones Sancho, quién realmente alerta y protege a su compañero de aventuras, en la búsqueda de un bien supremo: la libertad.

La obra, densa en sus reflexiones, está sin embargo llena de aventuras desternillantes. Buena obra ésta -junto con Tom Sawyer- para jóvenes lectores -y sus familiares- con hambre de sustancia educativa en sus lecturas. Y especialmente memorable edición la aquí presente, para zambullirnos en el Misisipi, en el agua, en la literatura y en una época pintoresca, en la que la lucha por la libertad daba sus primeros pasos en la tierra de las ilusiones.

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