Cuentos con música

noviembre 27, 2009

Título: Cuentos

Autor: Julio Cortazar

Editorial: Espasa

Acabó la acción de Gracias en Estados Unidos y llegamos al viernes negro, día de compras compulsivas y toma de pulso a la economía.  Nada mejor que un libro de cuentos para este preámbulo del adviento venidero.

Cortazar nos ofrece una variedad temática en este pequeño volumen, que hace años el periódico ABC publicó en su “colección de narrativa del siglo XX en lengua castellana”. Entre los cuentos recogidos, particularmente curioso resulta su relato Las Ménades, en que desgrana extraños acontecimientos al hilo de un concierto de música clásica.

Los conciertos dan para mucho: estadios repletos de rebaños juveniles dislocados al son de las marionetas de las grandes discográficas;  músicos sin talento haciendo sonar cajas registradoras; decibelios que ahogan gritos enloquecidos, mafiosas sociedades de autores exprimiendo al ciudadano…  Aunque afortunadamente existen otros escenarios: teatros rebosantes de luz y glamour. Vientos, cuerdas, metales, sopranos, barítonos, tenores. Parejas, amigos y familias expectantes.  Clásicos del clásico. Óperas, sinfonías, cuartetos, sonatas, motetes, quintetos, … Recesos compartidos con cavas y vinos de la tierra.  Múltiples visiones actuales del pan y circo.

Pero cada concierto puede tener su encanto:  Una ópera en el Real, un musical en Broadway, o Toronto, grandes producciones en cartelera durante décadas.  Conciertos que repletos de espectadores muestran anécdotas y rarezas, si uno las busca, incluso sin buscarlas, como narraba Cortazar.

The Battle of the Bands

Pongamos por caso:

Lugar: Montreal.

Evento:  Semana Internacional del Jazz.

Concierto:  The Battle of the Bands.

Bandas:  Harry James Orchestra and Glenn Miller Orchestra.

Lo mejor de lo mejor, ¿No les parece?  Pues sí, fue soberbio.  Pero en el tupido teatro con filas contínuas que provocan incómodos movimientos a la llegada de los retrasados, una personaje singular muestra su labor.  En las primeras filas, una madura señora, ya entranda en años, se levanta y ubica al pie del escenario, y contemplando al público asistente en los minutos previos al comienzo, deposita una bolsa llena de lana y punto, y comienza incansable a tricotar.  Allí, impasible, cual solitaria abuela que ocupa su soledad invernal arropada por una falda de camilla y a la luz de una pequeña lámpara en una salón de una casa cualquiera.  Pero ni falda de camilla ni lámpara ni salón de casa ni soledad invernal:  Magnífico teatro repleto de público y miles de vatios alumbrando su movimiento de agujas continuo.

Bonita forma de pasar el tiempo mientras comienza la función -y en el descanso, que la tarea es mucha y hay que aprovechar tiempos muertos.

Quizá sea esta una costumbre en los conciertos Canadiense.  O quizá sea un caso más de como una abuela puede inconscientemente dar origen a un cuento; otro cuento más sobre la música y el espectáculo.

Por cierto, si ha visto Vd. a esta abuela en algún otro lugar, díganos dónde.  Quizá podamos así ampliar este cuento con música.


España en cuadros

noviembre 20, 2009

Título: Sorolla, Biografía Íntima.

Autor: José Manuel Viglietti.

Editorial: Carena Editorial.

Mi reciente visita a la Ciudad de las Ciencias y las Artes de Valencia, me ha permitido contemplar los grandiosos edificios de Calatrava, rodeados por espacios abiertos con reminiscencias Gaudianas:  Bosques de columnas soportando cubiertas, o bancos teselados arbitrariamente de pedazos de azulejo blanco. Gaudí fue un enamorado de su tierra que proyectó universalmente con su infatigable trabajo y rara capacidad creativa.

SorollaValencia es también tierra de gentes que la llevan en el corazón.  Si otras regiones españolas utilizan su distingo como arma arrojadiza y proyectan en sus fauces mensajes que atronan como ladridos de perro, el valenciano disfruta y vive su tierra, mar y aire, desde el fondo de su corazón, sin necesidad de proclamar lo que es convencimiento propio.  Frente a otros que exhiben su orgullo excluyente, diría yo que el Valenciano se integra y encaja con el resto de caractéres autonómicos como tesela que busca la perfección del mosaico. Una buena muestra es el personaje de hoy.

No hace mucho nació y vivió un Valenciano universal, que surgiendo de las clases bajas y aferrado a su particular mirada del mundo, con su artesanal prodigio de paletas, pinturas, lienzos y pinceles, supo mostrar lo mejor de su tierra … y de las otras.

Pesca del atúnJoaquín Sorolla, artista fundamental de la luz, y el aire, y el mar, brilla cada vez con más intensidad.  Su capacidad creadora, detenida solamente por una grave enfermedad, le permitió recorrer la geografía nacional para dar cumplida muestra de la belleza de nuestra nación.  La Hispanic Society ha mostrado así durante décadas, el encargo que Mister Archer Milton Huntington, su mecenas e impulsor, encargó a Sorolla: paisajes, tradiciones, fiestas, rituales, trabajos y descansos del pueblo español en sus diferentes regiones.  El pintor Valenciano por antonomasia, desplegó todo su arte para retratar en muchas decenas de metros de lienzo lo mejor de cada rincón de España.

Muestra imprescindible esta colección venida recientemente de América, y que recorre España.   Buena ocasión para contemplar la mirada prodigiosa de luces y sombras de España en los cuadros de Sorolla.  Y buen libro, de interesante factura, para conocer de cerca quién desde Valencia integró toda España en su obra.


Le economía de lo raro

noviembre 13, 2009

Título:  Freakonomics

Autor: Steven D. Levitty, Stephen J. Dubner

Editorial: ZETA

La semana pasada tuve la oportunidad de visitar Valencia y su Ciudad de las artes y la Ciencia, con motivo de las jornadas JICAN.  Interesante binomio ciencia-arte que debería presentarse en más ocasiones.  Siempre he pensado que la separación de artistas y científicos es artificial, y como contrapunto histórico a esta tendencia Leonardo da Vinci es buen ejemplo.

Semana de la Ciencia

En todo caso, la visita -desde cuyas instalaciones escribí el post de la pasada semana, fue buen anticipo para la actual Semana de la Ciencia.  Los tiempos de crisis son quizá el mejor momento para prestar más atención a la importancia de la ciencia y la tecnología en el futuro económico.  Aparcamos pues aquí Valencia, sus artistas y científicos y algunas influyentes personalidades para la semana próxima: Calatrava, Sorolla, Gaudí, Blasco Ibáñez… Y hablemos de economía, que en gran medida es influída por las artes y las ciencias.

Los autores de hoy, utilizan sin embargo una perspectiva nueva: la economía de lo raro.  Este curioso libro de éxito notable, presenta de modo desenfadado y asequible algunos problemas -quizá menores- resueltos desde la perspectiva económica: el descenso del crimen inesperado en ciudades como Nueva York, la corrupción en las luchas de Sumo -y lamentablemente en algunos sistemas de educación públicos americanos-  la economía de los traficantes de droga e incluso la mejor forma de elegir el nombre para un hijo.

Los autores han aplicado estudios sistemáticos a extraños comportamientos sociales.  Y aunque en algunos casos las conclusiones puedan ser traumáticas, un lector bien informado sacará moralejas interesantes.  Los propios autores ya lo advierten:  aunque es posible que la legalización del aborto pudo ser la causa de una reducción de la criminalidad en Estados Unidos, no tiene porqué implicar que esa sea una solución válida.  Afortunadamente los experimentos Eugenésicos de otra época -que buscaban efectos idénticos- han sido superados y catalogados como crímenes de la Humanidad.  Esperemos que con el aborto suceda lo mismo, aunque cuesta que algunos lo entiendan.

Pero yendo al fondo de la cuestión, lo raro, lo friky, puede hoy día ser un valor diferenciador.  Hace ya bastantes meses, comentamos otro libro de economía en que los autores abogaban por el factor “diferencial”.  En una economía de mercado, el que se diferencia vence.

Diferente

Quizá una rareza bien entendida -diferencia- puede constituir la garantía de éxito en el futuro.  Lo que es considerado motivo de mofa y burla en cierta época vital, la infancia y juventud, cuando la presión del grupo es más fuerte, puede ser un capital interesante para el futuro.  Y así, sucede a veces que joven friky se convierte en el científico, tecnólogo o artista en cuyas espaldas descansan las esperanzas de progreso de toda una sociedad.

Buen libro para reflexionar sobre la economía de lo raro.  Y buen momento esta semana de la ciencia, también en Extremadura, para conocer el devenir de la ciencia y tecnología en el mundo actual.


Los libros de nuestros hijos

noviembre 6, 2009

Título:  C.  El pequeño libro que aún no tenía nombre.

Autor: Jose A. Millán.

Editorial: Siruela.

Es habitual que los niños lean -o hagan- lo que recomiendan los adultos.  Lamentablemente, esta costumbre puede dar lugar a algunas situaciones tristes, basadas en sugerencias poco acertadas.

Sin ir más lejos, tuve la desgracia reciente, de contemplar como una pandilla de energúmenos adolescentes se dedicaban a estampar huevos en portones de desafortunados vecinos, que estupefactos contemplaban como esta marabaunta de espectros celebraba de tan incivilizado modo el día de todos los santos, emulando de forma equivocada a los héroes norteamericanos en su particular fiesta de Halloween.  Y ciertamente, esto es fruto de la promoción adulta de fiestas foráneas.  Halloween es un fiesta arraigada en la cultura anglosajona, y esperada con ilusión por los niños:  el barrio se vuelca con sus chavales, y la fiesta es celebrada por todos.

Pero aquí, por nuestras latitudes mediterráneas, parece que medios de comunicación y sectores sociales influyentes pretenden sustituir nuestra tradicional fiesta de Todos los Santos y Día de los difuntos, por sucedáneos desnaturalizados del Halloween de marras.

¿Alguien se imagina un desembarco en Londres y encontrar una procesión a la Virgen del Carmen en andas saliendo de la Catedral de Westminster?  Aunque la fiesta sería bastante colorista y tendría su gracia -más ahora que la iglesia católica abre sus puertas a anglicanos decepcionados-, a nadie se le escapa que esto sería otro pernicioso efecto de la globalización:  ósmosis galopante y homogeneización mundial.  ¿Qué necesidad habría de viajar, si costumbres, gastronomía y fiestas fueran idénticas en la Patagonia y en Cangas de Onís? La común creencia de que el viaje abre las mentes jóvenes dejaría de tener su saludable efecto.

Parece que algunos preclaros educadores y personajes públicos no entienden tal asunto, y se olvidan de nuestras tradiciones.  Sería bueno que los niños enseñaran a los adultos lo que quizá solamente ya sus abuelas les transmiten.

Pues ahí va el tema de hoy, un libro que me recomendó un lector infantil.  Siguió así la recomendación el cauce inverso, y el libro, que en su día alguien le regaló, ha despertado hoy mi interés:  un libro sobre libros.

Son muchos los libros que hablan de libros o tienen a los libros como parte fundamental del argumento o arranque de la historia:  Firmin, Don Quijote de la Mancha, La Historia Interminable, … y C, el pequeño libro.  “C” -que nada tiene que ver con el lenguaje de programación tan habitual entre programadores de todo el orbe- es un buen libro que puede servir para que los nuevos púberes hiperconectados a la red y desconcedores de los misterios bibliotecarios, puedan entrar en contacto con los tesoros ocultos en estos lugares públicos.  Personajes como el señor libro de Solfeo, con su magnífico oído capaz de escuchar a 4 metros de distancia en la estantería, o la Señora Revista Científica,  que en tantas tertulias de investigación participaba, por no nombrar a la descomunal Enciclopedia, o el libro de Códigos con su conocimiento profundo del morse… abrirán en la mente infantil, un mundo de temáticas diversas.

Ciencia, Música, Literatura, cultura en general que bien aprovechada permitirá entender el mundo de hoy, el origen de nuestras tradiciones y costumbres y el valor de preservarlas.