Cuentos Sentimentales

diciembre 26, 2009

Título:  Cristmass Carol

Autor: Charles Dickens.

Editorial: Miniedition.

Decía el señor Potter a George, en la fantástica película de Frank Capra “Qué Bello es Vivir”, que todo su argumento eran “Tonterías Sentimentales”.  Nada más cierto para el avezado negociante, cuyo objetivo máximo en la vida era amasar una gran fortuna.

Afortunadamente, todavía en el año 2009 siguen programando en televisión este cuento de navidad, que junto con la obra de Dickens es un clásico imprescindible.  El Señor Scrooge y el Señor Potter pertenecen al mismo club. Ambos aplican métodos de optimización incompatibles con la compasión y el bien común.  La época de fondo en que transita el film, los años de la gran recesión, también son un buen espejo en que mirar en los tiempos que corren, y los señores Potter no son infrecuentes hoy.

En la cinta de Capra, un Bailey desesperado tiene la oportunidad de contemplar su vida desde una perspectiva diferente.  Igual sucede al señor Scrooge de Dickens, cuya inquebrantable línea de actuación le muestra el devenir futuro.

Cuentos imprescindibles para viajeros de tiempos modernos.  Dos moralejas similares: (1)  siempre hay tiempo para cambiar el rumbo de la vida (2) hacen falta muchos George Bailey para contrarrestar la abundancia de Potters.

Cuentos y películas clásicas para adornar una Navidad auténtica, en que la Palabra con mayúsculas (en el principio era la Palabra), llegó para quedarse.

Palabras sinceras de Kapra y Dickens, para transmitir un necesario cambio Navideño.  Cuentos, Películas y música, como el clásico de las Chordettes, para la Navidad.  Un Mister Sandman, que aunque estrictamente no  Navideño, hace mucho que echó raíces en esta época del año.

Feliz Navidad!


¡Oh Capitán!, ¡Mi Capitán!

diciembre 18, 2009

Título: ¡Oh Capitán! ¡Mi capitán!

Autor: Walt Whitman

Editorial: Mondadori

Para los de mi generación, como para casi todas las generaciones, hay libros, películas y canciones que dejan una huella indeleble, por razones diversas.

A finales de los 80, hubo una película de éxito notable, que narraba las aventuras de un grupo de estudiantes que dejaban atrás la adolescencia y se adentraban en una prometedora juventud.  Alentados por un Robin Williams espléndido -como casi siempre- en su papel de profesor-capitán de tripulación, la cinta muestra el devenir un variopinto club de estudiantes, que alentados por su profesor, realizan un viaje iniciático en su buque vital, buscando con afán su lugar en el mundo.  Interesante muestra de la abnegada labor olvidada de muchos profesores, y la innata capacidad juvenil para disfrutar y saborear la vida.

El club de los poetas muertos, sus escondidas reuniones y misteriosas liturgias al amparo de una inspiradora poesía, nos trae a las mentes tecnológicas los orígenes de los movimientos hacker, con particular mención del Rail Road club gestado en las entrañas del MIT.  La búsqueda del conocimiento -en fórmulas y sabores varios- es una energía tan extraordinaria que bien alimentada puede suplir el actual desencanto de jóvenes mentes inquietas.

El libro de hoy responde precisamente a los versos empleados como estribillo del film.  Versos que Whitman, peculiar poeta a contramano, nos ofrece ahora:

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro espantoso viaje ha terminado.
La nave ha salvado  todos los escollos,
hemos ganado el anhelado premio.
Próximo esta el puerto, ya  oigo las campanas y  el pueblo entero te aclama,
Siguiendo con tus miradas la poderosa nave, la audaz y soberbia nave.
Mas, ¡ay! ¡oh corazón!, ¡mi corazón!, ¡mi corazón!
No ves las  rojas gotas que caen lentamente,
allí en el puente, donde mi capitán yace extendido, helado y muerto?

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, ¡levántate para escuchar las campanas,
Levántate! Es  por ti que izan las banderas, es por ti que suenan los clarines.
Son para ti estos búcaros  y esas coronas adornadas;
Es por ti que en las playas hormiguean las multitudes;
Es hacia ti que se alzan sus clamores, que se vuelven sus almas y sus rostros ardientes.
¡Ven, capitán! ¡Querido padre! Deja pasar mi brazo bajo de tu cabeza.
Debe ser sin duda un sueño que yazca sobre el puente,
extendido, helado y muerto.

Mi capitán no contesta, sus labios siguen pálidos e inmóviles.
Mi padre no siente el calor de mi brazo, no tiene pulso ni voluntad.
La nave, sana y salva, ha arrojado el ancla, su travesía ha concluido;
La vencedora nave entra en el puerto, de vuelta de su espantoso viaje.
¡Oh playas, alegraos; Sonad campanas,
Mientras yo con  doloridos pasos
recorro el puente donde mi capitán yace,
extendido, helado y muerto.

Edición asequible dónde las haya, de una época en la que todavía por 350 pesetas se podía comprar poesía.  Mondadori demostraba entonces que la literatura estaba al alcance de todos.  También en las fechas que se aproximan los Reyes Magos podrán regalar literatura, que a buen precio sigue ofertándose en escaparates de todo el mundo, y brindar así un nueva oportunidad para poner en práctica el “carpe diem”.


En el nombre del libro

diciembre 11, 2009

Título:  Los nombres de Extremadura.  Estudios de Toponimia Extremeña.

Autor:  Antonio M. Castaño Fernández.

Editorial:  Editora Regional de Extremadura.

Hoy tocan felicitaciones.  Será que el espíritu navideño se aproxima.

Tuve ocasión esta semana pasada de charlar con los alumnos de ciclos formativos del Instituto Castelar de Badajoz, con ocasión de sus IV Charlas sobre Informática y Jóvenes Emprendedores.  Enhorabuena a la organización por tan singular empresa en tiempos de desmotivación juvenil.  Afortunadamente quedan profesores de vocación que miran aún al futuro con ilusión y tratan de ofrecer a los profesionales del mañana una formación integral hoy.

Asistía a las charlas este pasado miércoles, con la incertidumbre sobre el título del que sería el libro de la semana en este blog.  La agenda semanal  incluía además otras jornadas de corte más político, con un público diferente e interesante: profesionales y gestores con capacidad de decisión en el tiempo presente.  Buen lugar para sembrar ideas de futuro.

Pero volvamos a las charlas primeras, en las que tuvimos ocasión de tratar la temática del software libre y la aplicación a los videojuegos.  Es curioso que precisamente de Extremadura surgiera un juego clásico de la era Spectrum:  Bugaboo -conocido localmente como “La Pulga”.  Por problemas de agenda Juan Francisco Portalo, uno de sus autores, no pudo participar también en las charlas, una pena.  Junto con otro extremeño, Paco Suárez, tuvo la oportunidad y el privilegio de desarrollar un juego que marcó una época, llegando a nº 1 en la revista Your Computer.  Por cierto, alguien debería arreglar el artículo de Wikipedia, para que aparezca el nombre de los dos autores.

Ahí está la madre del cordero:  la ceremonia de la confusión que los nombres pueden generar.  Hace tres o cuatro libros, no recuerdo bien, hablábamos de la economía de lo raro (Freakonomics).  En uno de sus tan bien traídos argumentos contables, hablaban los autores de cómo un nombre puede cambiar el futuro.  La selección de nombres, ya sea para títulos de libros, o de personas, es algo fundamental; y narraban los singulares casos en que una mala elección -como la de aquella chica llamada “Tentación”- deparaba un futuro lamentable.  ATENCIÓN, PREGUNTA:  ¿Alguien se imagina a qué se dedicó esta desafortunada chica? (no hace falta leer el libro para dar con la respuesta correcta, basta leer el nombre).

A lo que vamos, los nombres son importantes.  Y he tenido la suerte en esta conferencia en la que hablé de CHAPAS, un videojuego libre 3D que utiliza Genetic Terrain Programming para la generación de terrenos, de recibir como obsequio el libro de hoy, cuyo autor es profesor del centro.

El libro trata de topónimos Extremeños, tema por demás curioso para locales y foráneos.  El libro, de interesante factura editorial, recoge así nombres de poblaciones extremeñas con datos sobre su posible origen.

Dehesa

Dehesa

En sus primeras páginas, incluye el libro estas palabras de Gregorio Marañón, que allá por el 48 escribió con motivo de su contacto con nuestra tierra:

Sobre Extremadura se han escrito centenares de libros, artículos a millares.  En mi biblioteca de viajes y descripciones de España, los volumenes que atañen a estas provincias, retirados de sus plúteos, forman copioso montón […]  Los paisajes más varios y más bellos se ofrecen, cuando recorren sus caminos, al viajero.  Tiene desiertos solemnes, lomas risueñas copiosas de encinares, dilatados campos de sembradura, feraces vegas, tierras pobladas de ganado, sierras bravías y, además, una leyenda no del todo inmotivada de país lejano, poco accesible, a trasmano de los favores oficiales, que excita la atracción de los trotamundos, la simpatía de los curiosos y la pluma de los narradores.

Bucólica descripción de una tierra que poblada de nombres con historia y encanto es recogida en esta obra.  Enhorabuena al autor por el trabajo, a la Editora Regional por la factura de la obra, y a la Junta de Extremadura por patrocinar el proyecto.

Y no se pierdan esta tierra y sus nombres.


Inteligencia Colectiva

diciembre 4, 2009

Título:  La Colmena

Autor:  Camilo José Cela.

Editorial:

Para los que trabajamos con colectivos, estudiantiles y algorítmicos, siempre hay una buena excusa para hablar de totales que son mayores que la suma de las partes.  O del término complejidad, que en el fondo apunta en esa dirección.

La colmena

Los Algoritmos Evolutivos, por ejemplo, se apoyan precisamente en la fuerza social -genética- del colectivo para encontrar mejores soluciones a los problemas.  Cuando los métodos clásicos basados en unidades independientes fracasan, a veces, este tipo de heurística son buen remedio. Y por cierto que la tecnología y los algoritmos pueden dar lugar a alguna reflexión personal.  En este contexto, y conociendo como los individuos nacen con características aleatorias en los modelos basados en poblaciones, podriamos plantearnos las siguientes cuestiones:

1.- Nadie tiene la oportunidad de elegir al nacer dones ni carencias.  No hubo green card que completar, ni formulario alguno en que seleccionar progenitores ni cóctel genético.

2.- Presumir de cualidades o encantos muestra un desconocimiento profundo:  todos fueron un regalo divino -o asignación evolutiva  en el rocambolesco y aleatorio devenir de la especie.

3.- Quizá lo que nos parezca bueno no sea más que un máximo local, y los componentes sociales olvidados y despreciados, sean la fuente de la mejora futura.  Además, ellos no eligieron las carencias temporales que les fueron entregadas.

Pero esta es una reflexión entre muchas al amparo de la evolución -natural o artificial- y de los sistemas complejos.  Tuve hoy la oportunidad de escuchar a Eduardo Punset en El Congreso Internacional de Software Libre, celebrado en Cáceres.  Es curiosa la fecha tardía de celebración del mismo, que habla más del atropello final que de preparación cuidadosa; y probablemente de la falta de fe en el software libre de algún político actual.  Pero ese es otro tema, y este congreso, como los anteriores, se ve que cuenta con buenos dineros para maquillar cualquier desajuste, conseguir finalmente su ensamble y disfrute:  ¿150.000€, 200.000€?  Da envidia científica pensar en el derroche de recursos y la opuesta abstinencia autoimpuesta en los eventos científicos de relieve.

Pero a lo que vamos:  nos habló Punset, entre anécdotas y experimentos referidos, de la Inteligencia Emocional y su relación con la colectividad social.  Interesante temática, adornada, como digo, de relatos asociados a científicos amigos de todo el orbe.  El individuo sólo es nada, es su conexión con los demás la que lo engrandece.

Pues esto de las sociedades y sistemas complejos es una profunda cuestión que relata con maestría Cela en la Colmena.  Sí, también las abejas tienen sus propios algoritmos -y los científicos que los imitan.  Pero ahora es la colmena metáfora de la vida social de una castiza muestra de vecindario popular, con su día a día lleno de  ilusiones, sinsabores, rutinas y proyectos.  Los gozos y sombras, trabajos y descansos de un pueblo, sus trifulcas, anhelos y sufrimientos, sus interacciones complejas y emocionales llevadas a la cumbre literaria del siglo XX.

Un buen libro, y una buena metáfora social.