La ciencia y la tierra

enero 29, 2010

Título:  El Tesoro

Autor:  Miguel Delibes

Editorial:  Esfera de los Libros

Andan a la greña políticos de todo color por el asunto del cementerio nuclear.  La ley del territorio manda, y la paradoja  da prioridad al  pequeño, el pueblo, sobre el grande, la comunidad.  El alcalde impone su ley, y los acalorados presidentes autónomos se inflaman de cólera.

Pueblo

El problema territorial no es nuevo.  Las especies animales se apropiaron del concepto en la noche de los tiempo; y los maullidos nocturnos en los viejos tejados vecinales nos lo recuerdan.

En este libro de hoy, Delibes también trata el sempiterno tema de la tierra, y la ciencia, y la ignorancia.  Presenta el cuento de los científicos que llegan a escarbar en el pasado, y la lucha fratricida de pueblos enfrentados, y que pasan la factura a la ciencia.  Son los científicos, en el fondo, con su desmedido afán de hurgar en las entrañas de la tierra, escarbando en tierras comunales, los culpables de los males presentes.

Interesante temática y de notoria actualidad.  Tiempos de crisis en que el gobierno parece que pasará factura a la ciencia, negando presupuestos anunciados a bombo y platillo.  Bastará evaluar negativamente los proyectos científicos de nueva hornada presentada al plan nacional.  Serán así los científicos los únicos culpables de su propia ruina.

¿Qué será de la I+D española sin dineros?  ¿Qué será de los jóvenes aspirantes a científicos? ¿Qué será de la riqueza futura del país sin I+D que la abone? Seguramente por el camino que vamos, la Bienaventuranza bíblica nunca será más cierta:  serán los pobre y los mansos quienes hereden la tierra.

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Los Santos Inocentes

enero 22, 2010

Título:  Los Santos Inocentes

Autor: Miguel Delibes

Editorial: Destino

No es habitual que se acuerden de Extremadura.  Ocultas cimas y recónditos pueblos, como Puerto Hurraco, sacan esta tierra del anonimato. Lástima.

Extremadura

Porque Extremadura posee una natural belleza, en sus campos de labor y silenciosas dehesas, fértiles viñedos, gargantas cristalinas, riberas frescas y tórridas sementeras, cortijos blanqueados y pueblos perdidos.

También Delibes se acordó de esta tierra, proclive a caza y pesca, y devenir parejo al de su Castilla profunda.  Los cotos en sierras y valles bien pudieran haber sido frecuentados por Delibes en sus retiros campestres de cazas matutinas.  Y gusta Delibes narrar la naturaleza Extremeña y su efecto en los diferentes caracteres.

Así, representa Azarías al tipo que a pesar de su menguada inteligencia, conecta con la naturaleza de modo evidente, y no perdona un desprecio gratuito.  Justiciero del ensañamiento global, que diríamos.

El ya añejo señorito, por su parte, bien podría equivaler al actual dominguero fantoche, cosmopolita frenético, gélido tecnólogo o directivo sin escrúpulos que mira todo desde una óptica atrofiada, buscando el beneficio propio y el universal servicio del resto a sus propósitos.

Libro este, que junto a otras tantas obras del período tardío de Delibes conforman las obras completas que Destino viene editando en los tres últimos años, convenientemente prologadas, y que los Reyes Magos entregan puntualmente.

Buen autor Delibes para amantes de la naturaleza.  Y la caza.  Porque se reconocía Delibes cazador que escribe, y recordaba que los buenos cazadores aman la naturaleza.

Libro recomendable para amantes de la naturaleza y la literatura.  Y quizá para los que buscan nuevas tierras naturales y desconocidas.  El paseo con Azarías por las dehesas y cortijos de interior, de la mano de su “milana bonita”, no defraudará.


De cómo llegar a Superhéroe

enero 15, 2010

Título: El Universo de Ibáñez

Autor: Antoni Guiral

Editorial: Ediciones B – Grupo Z

Panorámix

En el último número de la revista computer, aparece un anuncio de contraportada referido a superhéroes, aunque con trasfondo tecnológico.  El poderoso MPP Cray XT5m es anunciado como pócima milagrosa para convertir a científicos en superhéroes.  Si en su día fue la picadura de una araña la que infundió poderes al personaje del cómic americano, y antes un bebedizo el que transformaba en Mr Hyde al científico Dr. Jekyll, ahora la empresa CRAY se postula a sí misma como la nueva creadora de mágicas pociones.  Ya no necesitamos el bálsamo de fierabrás, ni la famosa receta de Panoramix:  ponga un supercomputador CRAY en su vida.

La literatura de Superhéroes, y el cómic asociado,  quizá arraigó con fuerza en la fértil Norteamérica.  Este pueblo lleno de espíritu emprendedor ha sabido mirar al superhéroe en su afán luchador contra el infortunio, y lo ha asumido como modelo de lucha y superación.

Pero en tierras más cercanas hubo y hay superhéroes y cómics más mundanos, arraigados al pueblo, y que toman de este sus rasgos, en lugar de prestarles sus poderes.

Mortadelo y Filemón

Hace 50 años nacieron en España personajes y cómics que con sencillez gráfica y narrativa conectaron con generaciones de españoles ávidos de historias que le hicieran olvidar los problemas diarios.  Ibáñez encontró el nicho editorial y lo llenó de figuras que traspasaron fronteras.  Mortadelo y Filemón, Rompetechos, el botones sacarino, 13 Rue del Percebe… se convirtieron así, sin grandes poderes ni pócimas milagrosas -aunque sí con un buen ropero de disfraces en algunos casos- en los héroes de niños y mayores.

Suerte que Ibáñez siga trabajando incansable, y sus historias de ayer y hoy, llenen aún quioscos y librerías.

Quizá después de todo, Mortadel y Filemón y compañía, hayan ayudado a convertir en superhéroes a los padres de familia de hoy, que de manera heroica consiguen que sus familias lleguen a fin de mes en los tiempos que corren.


En Cuerpo y Alma

enero 8, 2010

Título:  Confessions of a Public Speaker

Autor:  Scott Berekun

Editorial:  O’really

Hace poco hablaba J en la Atalaya de este libro.  Me toca hoy comentarlo porque el deber lo impone:  lo compré recientemente en un Stand de O’really con precios rebajados, y dónde Euros y Libras de plástico eran igualmente aceptados con una paridad artificial, y desventajosa para los la moneda esterlina.

El libro no me entusiasmó, con una primera parte razonable y una segunda de relleno (en la que el autor incluso intentar actuar como estudioso pedagogo).  Pero algo me sorprendió:  la falta del término “improvisación” en su lista de palabras clave.

Mi poca experiencia en las artes oratorias me dicta sobre la necesidad imprescindible de este supremo arte.  El autor trata el asunto, pero creo que podría tener más relevancia.

La improvisación es una manifestación extrema de la inteligencia, que permite afrontar con soltura y desenvolver industriosamente una situación inesperada.  Si en la oratoria es necesaria, quizá dónde más fruto haya cosechado sea en la música:  el Jazz no sería lo que es sin la Improvisación.

Acabamos de celebrar fechas notorias en el panorama litúrgico cristiano, y que se entronca en la temática de hoy de forma inesperada:  “En el principio era la Palabra” narra Juan en el comienzo de su Evangelio -también hoy es la palabra tema y argumento del libro.  Pero la palabra, como metáfora mística, celebra en Navidad su encarnación humana revestida de alma y cuerpo.  Y precisamente Alma y Cuerpo, entrega y convencimiento es lo que necesita un buen orador, o músico, para transmitir su mensaje.

Fíjense como Colleman Hawkins emocionó al mundo con su Alma y Cuerpo en la década de los 30, demostrando con maestría a través de su Saxo Tenor, como la improvisación es un arte supremo, que daría fruto abundante a lo largo del siglo XX.

Esperemos que la palabra y la improvisación nos sirvan de provecho para sortear las dificultades que nos acenchan en este oscuro 2010 que comienza.


Fe y Razón

enero 1, 2010

Título:  Jesús de Nazaret

Autor:  Joseph Ratzinger

Editorial: Planeta de los Libros

«He intentado presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el “Jesús histórico” en sentido propio y verdadero. Estoy convencido, y confío en que el lector también pueda verlo, de que esta figura resulta más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible que las reconstrucciones que hemos conocido en las últimas décadas. Pienso que precisamente este Jesús —el de los Evangelios— es una figura históricamente sensata y convincente.”

Recientemente participaba en un evento sobre Política y Nuevas Tecnologías, en las que se discutía en modo progresista las bondades de los nuevos tiempos.  De manera anecdótica, y con cierta ironía, refería el Senador Granadino Luis Salvador, como el Vaticano -mostrando en power point la fotografía de Benedicto XVI- había ignorado un problema de opinión de un obispo francés, entre otras cosas, por estar ajeno a la utilización productiva de la información disponible en Internet.

Al hilo de su reflexión, que aproveché para tejer mi intervención, vuelvo la vista a un viaje que realicé hace varias primaveras a la Universidad de León.

Joseph Ratzinger escribe ...

En aquellos días, con motivo de la participación en los cursos de doctorado de la Escuela Superior de Informática, transitaba la A66 rumbo norte cuando en el Vaticano se producía la combustión necesaria para el anuncio del nuevo papa:  humo blanco que presagiaba resolución definitiva.  Mi decepción fue tremenda al escuchar el nombre Joseph, que disparaba en mi cerebro el apellido que continuaba: Ratzinger.  La fumata blanca aupaba a la sede romana al nuevo Benedicto XVI.

Pero este conocido obispo alemán, con capacidad de liderazgo en el Tribunal para la Doctrina de la Fe, también era calificado en los medios como intelectual.  Aunque las primeras impresiones son importantes, no es aceptable utilizar las leyendas urbanas para hablar con propiedad de personajes relevantes.

Los varios años de pontificado han mostrado un notable cambio de perfil, enraizado en la tradición pero renunciando quizá a su previa faceta más controvertida y afianzando los puentes de diálogo hacia otras creencias e incluso otras tendencias en la propia iglesia.  No tiene uno más remedio que recordar la diferencia entre el papel de un Presidente de Gobierno cualquiera (con su necesario buen talante) y la contraparte de Vicepresidente, con la más ingrata tarea de enderezar entuertos y azuzar a la oposición.  Quizá Jospeh Ratzinger ha interpretado el segundo papel primero, para acabar después en el más sereno punto de mira superior.

Jesús de Nazaret

Pero a lo que vamos, es bueno conocer a los autores para hablar de ellos.  Por otro parte, la búsqueda de la verdad es la que verdaderamente nos hace libres.  Si el método científico utiliza la duda continua, análisis y revisión de autores y actualización de teorías, métodos y datos, conviene a la ciencia también echar un ojo a lo que sucede en terreno tan distante:  la teología.

El libro en cuestión me ha sorprendido por varias razones:  en primer lugar por la explícita introducción en que habla de un libro escrito desde una profunda reflexión personal, y que quiere dejar ajeno a la cátedra que ocupa el autor.  En segundo lugar, reconoce Benedicto XVI que su texto surge desde la fe, y sin esta, el libro carecería de fundamento.  Pero a partir de ahí, revisa autores y escritos, pasando por teólogos antiguos, modernos y de religiones diferentes, incluyendo así un rabino judío.  Con estos sólidos cimientos, desarrolla una interesante revisión de la vida de Jesús, cuyo nacimiento celebramos hoy en medio mundo.  Y después, invita a todos a poder discutir cualquiera de sus argumentos presentados.  Notable instrumento que habla de nuevo de la faceta intelectual del autor.

El libro quiere mostrar una verdad profunda, pero argumenta con convicción y sin dogmatizar.  Además trata el autor de destilar entre líneas, esencia de su diálogo con la ciencia:  en cierta ocasión habla de la filiación Divina del hombre, Divinidad que arropa a la evolución que propició nuestra aparición en la tierra, y que así nos hace hijos de Dios.  Esta explícita aceptación de la evolución, que por otra parte viene manifestando la iglesia desde hace más de 50 años, quizá sorprenda a los que se dejan llevar por bulos mediáticos aplaudidos con estruendo.

En todo caso, el autor invita a discutir los puntos tratados, actitud imprescindible en cualquier trabajo serio de investigación.

Buen libro pues para los que busquen algo más que Ciencia, estudio y documentación.  Y recomendable libro para los que traten de profundizar en un terreno lejano a la ciencia, pero cuyos métodos de discernimiento y reflexión comparte.