Fe y Razón

Título:  Jesús de Nazaret

Autor:  Joseph Ratzinger

Editorial: Planeta de los Libros

«He intentado presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el “Jesús histórico” en sentido propio y verdadero. Estoy convencido, y confío en que el lector también pueda verlo, de que esta figura resulta más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible que las reconstrucciones que hemos conocido en las últimas décadas. Pienso que precisamente este Jesús —el de los Evangelios— es una figura históricamente sensata y convincente.”

Recientemente participaba en un evento sobre Política y Nuevas Tecnologías, en las que se discutía en modo progresista las bondades de los nuevos tiempos.  De manera anecdótica, y con cierta ironía, refería el Senador Granadino Luis Salvador, como el Vaticano -mostrando en power point la fotografía de Benedicto XVI- había ignorado un problema de opinión de un obispo francés, entre otras cosas, por estar ajeno a la utilización productiva de la información disponible en Internet.

Al hilo de su reflexión, que aproveché para tejer mi intervención, vuelvo la vista a un viaje que realicé hace varias primaveras a la Universidad de León.

Joseph Ratzinger escribe ...

En aquellos días, con motivo de la participación en los cursos de doctorado de la Escuela Superior de Informática, transitaba la A66 rumbo norte cuando en el Vaticano se producía la combustión necesaria para el anuncio del nuevo papa:  humo blanco que presagiaba resolución definitiva.  Mi decepción fue tremenda al escuchar el nombre Joseph, que disparaba en mi cerebro el apellido que continuaba: Ratzinger.  La fumata blanca aupaba a la sede romana al nuevo Benedicto XVI.

Pero este conocido obispo alemán, con capacidad de liderazgo en el Tribunal para la Doctrina de la Fe, también era calificado en los medios como intelectual.  Aunque las primeras impresiones son importantes, no es aceptable utilizar las leyendas urbanas para hablar con propiedad de personajes relevantes.

Los varios años de pontificado han mostrado un notable cambio de perfil, enraizado en la tradición pero renunciando quizá a su previa faceta más controvertida y afianzando los puentes de diálogo hacia otras creencias e incluso otras tendencias en la propia iglesia.  No tiene uno más remedio que recordar la diferencia entre el papel de un Presidente de Gobierno cualquiera (con su necesario buen talante) y la contraparte de Vicepresidente, con la más ingrata tarea de enderezar entuertos y azuzar a la oposición.  Quizá Jospeh Ratzinger ha interpretado el segundo papel primero, para acabar después en el más sereno punto de mira superior.

Jesús de Nazaret

Pero a lo que vamos, es bueno conocer a los autores para hablar de ellos.  Por otro parte, la búsqueda de la verdad es la que verdaderamente nos hace libres.  Si el método científico utiliza la duda continua, análisis y revisión de autores y actualización de teorías, métodos y datos, conviene a la ciencia también echar un ojo a lo que sucede en terreno tan distante:  la teología.

El libro en cuestión me ha sorprendido por varias razones:  en primer lugar por la explícita introducción en que habla de un libro escrito desde una profunda reflexión personal, y que quiere dejar ajeno a la cátedra que ocupa el autor.  En segundo lugar, reconoce Benedicto XVI que su texto surge desde la fe, y sin esta, el libro carecería de fundamento.  Pero a partir de ahí, revisa autores y escritos, pasando por teólogos antiguos, modernos y de religiones diferentes, incluyendo así un rabino judío.  Con estos sólidos cimientos, desarrolla una interesante revisión de la vida de Jesús, cuyo nacimiento celebramos hoy en medio mundo.  Y después, invita a todos a poder discutir cualquiera de sus argumentos presentados.  Notable instrumento que habla de nuevo de la faceta intelectual del autor.

El libro quiere mostrar una verdad profunda, pero argumenta con convicción y sin dogmatizar.  Además trata el autor de destilar entre líneas, esencia de su diálogo con la ciencia:  en cierta ocasión habla de la filiación Divina del hombre, Divinidad que arropa a la evolución que propició nuestra aparición en la tierra, y que así nos hace hijos de Dios.  Esta explícita aceptación de la evolución, que por otra parte viene manifestando la iglesia desde hace más de 50 años, quizá sorprenda a los que se dejan llevar por bulos mediáticos aplaudidos con estruendo.

En todo caso, el autor invita a discutir los puntos tratados, actitud imprescindible en cualquier trabajo serio de investigación.

Buen libro pues para los que busquen algo más que Ciencia, estudio y documentación.  Y recomendable libro para los que traten de profundizar en un terreno lejano a la ciencia, pero cuyos métodos de discernimiento y reflexión comparte.

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