Una Herejía

Título:  El Hereje

Autor:  Miguel Delibes.

Editorial:  Galaxia Gutenberg

Hereje:  (1) Persona que sostiene dogmas u opiniones diferentes a la ortodoxia de su Religión. (2) Desvergonzado, procaz.

El Hereje

Distintos momentos históricos hacen cambiar la semántica de algunos términos.  Y lo que ayer fue herejía, pudiera hoy ser artículo de fe.  La palabra herejía conlleva fundamentalismo.   Al menos este relato de Delibes se desarrolla en una época social con caldo grueso de cultivo para herejías.  Porque argumentos había de sobra para la Reforma.  Lástima que los reformadores llegaran a ser tan fundamentalistas como algunos de los causantes.

Varios siglos después, cuando las aguas han vuelto a su cauce, y parte notable del despropósito fue superado, protestantes, católicos y algunos otros, añoran la vieja unidad perdida, y buscan limar las fricciones pasadas causantes de las divergencias actuales.

Notable ejemplo de búsqueda de reconciliación, que debería servir a más de uno, convertido en permanente hereje de su pública actuación:  cambiando a cada paso su anterior discurso dogmático, y adaptándolo a las cambiantes circunstancias.  Nada peor que aquel que a falta de principios muestra finales cambiantes y difusos.

Pero sirve también este cuento para notar cómo las estructuras de poder pueden arrojar a la hoguera a los disidentes desheredados y desposeídos.  Si ayer eran los que cambiaban su forma de pensar, quienes sufrían pública ejecución y eran echados a patadas de este mundo, hoy son otros aún más débiles quienes sufren el peor de los destierros:  los que por falta de tiempo aún no han llegado a puerto.

La puerta hacia este mundo se convierte así en combustible de la hoguera ejecutoria.  El nuevo ser navega a bordo de una patera condenada al naufragio.  Seres humanos concebidos sin su consentimiento y devenidos en presos de conciencia:  la conciencia materna convierte en cárcel su fuente de vida, y condena a muerte, sin juicio, al recién llegado, preso a su pesar.  Juez y parte, verdugo y acusación particular.  ¿Hubo nunca peor justicia?  Y aún se asombran algunos de inquisidores y genocidas.

Justo cuando en España prosigue imparable la cobertura legal de esta lacra del siglo XXI, es momento idóneo para repensar nuestras ideas.  ¿Cabe en el mundo moderno mayor herejía?

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