El alma de la música

abril 26, 2010

Título:  Composing Music with Computers.

Autor:  Eduardo R. Miranda.

Editorial: Focal Press

Dice Pamuk en sus memorias de Estambul, que Huzün es un sentimiento propio de la ciudad, que sus habitantes experimentan, mezcla de nostalgia de tiempos mejores, resignación y a la vez satisfacción por ser ciudadanos de esta magnífica y occidentalizada orbe.

Estambul

Es quizá el sentimiento que transmiten los músicos callejeros, que a diferencia de los que pueblan las capitales más occidentales, hacen surgir lamentos y quejas de sus instrumentos.  Es curioso escuchar el llanto del clarinete en manos del músico ambulante que trata de ganarse la vida en Pera, arteria fundamental de la ciudad. Quizá ese Huzün sea el alma de la música que suena mezclada con las llamadas del Imán.

Pero música, alma, sentimientos, y arte son conceptos no del todo bien llevados, y la polémica sobre sus relaciones viene de lejos.  ¿Serán los nuevos tiempos capaces de encontrar la respuesta adecuada?

Libros como el de hoy, nos muestran que es posible aplicar la tecnología y algoritmos variopintos al problema de la composición.  ¿Será la música así generada tan popular como las obras sinfónicas de los más grandes?  ¿Quizá  un mero artificio carente de significado?  ¿Es imprescindible el alma para que una composición llegue a lo más profundo del oyente?

El tiempo lo dirá.  Pero sirva este libro para tratar de armonizar arte y tecnología, tan divorciadas en las últimas décadas.

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De vueta a Costantinopla

abril 17, 2010

Título:  Keraban el testarudo

Autor:  Julio Verne

Editorial:  RBA

Nombra Pamuk en sus memorias de Estambul cuatro escritores melancólicos, y lo hace así para referirse al término hüzün que define en Turco un sentimiento propio de los habitantes de esta milenaria ciudad:  Yehyah Kemal, Resat Ekrem Kocu, Abdülhak Sinasi Hisar y, finalmente Tanpinar.

Escritores desconocidos probablemente todos para el lector occidental.  Sin embargo, también en el viejo continente se escribieron libros de Estambul, o Constantinopla, como se llamó hasta anteayer.

Estambul - Grabado de 1910

Si un escritor se ha destacado por escribir del mundo, sus países y ciudades, es Julio Verne.  Quizá deberiamos destacarlo no sólo por sus tratados de biología marina -20000 leguas- o de geología – viaje al centro de la tierra, que  ningún periodista a mentado tras la reciente erupción en Islandia. ¿Será este el cráter por dónde accedieron al Centro de la Tierra los expedicionarios?

Los libros de Verne también podrían considerarse  guías de viaje en pleno siglo XIX.

Leí Keraban hace varios años.   Entonces no conocía la torre de Gálata, ni Pera, ni el Bósforo, ni el Cuerno de Oro, ni el Mar de Mármara, ni los puentes que cruzan entre las orillas Europea y Asiática; ni había oído hablar de las 2000 mezquitas que llenan de plegarias las calles de Estambul;  ni conocía el perfil de una ciudad llena de cúpulas y minaretes, muy distinto a los modernos Skylines de ciudades occidentales.  Pero todo estaba ya en Keraban.

Porque Verne, sin visitar los lugares de los que habla, es capaz de mostrar lo característico de cada pueblo y sus gentes:  nos ofrece aquí una guía para rodear el mar negro, y pasar así de la Constantinopla Occidental, a la Oriental, sin cruzar el mar. Interesante guía para visitar Turquía.

¿Porqué semejante viaje?  Echen un ojo al libro, y al temperamento del protagonista, probablemente característico de una parte del pueblo turco -que en su día no permitió que las corridas de Toros prosperaran allí.

En cualquier caso, creo que Estambul – o Constantinopla- merecen una vuelta.  Seguiremos informando.


Una mirada al este

abril 11, 2010

Título: Estambul

Autor: Orhan Pamuk

Editorial: Faber and Faber

Hay quienes viven enamorados de su tierra y lo cantan.  Hay quienes reniegan de la suya, y lo eructan.  De los últimos nadie se acuerda. Los primeros pasan a la historia.

Es el caso hoy de Orhan Pamuk, que proclama su ciudad natal como ayer hizo Dostoyevski con San Petersburgo.  Pamuk vive y trabaja la ciudad que lo alumbró, Estambul,  convertida en escenario de su literatura, y quizá fortaleza de su felicidad.  La que ayer fue cumbre del mundo llevó a Pamuk a la cima de la literatura: Premio nóbel en 2006.

El Gran Bazar

Estambul es una ciudad de contrastes, donde oriente y occidente se mezclan en armoniosa sintonía, sin estridencias.  Quizá su nueva cara, la más moderna, se escora a occidente con un barniz brillante de tiendas, ritmo y ruido al gusto del turista Europeo.  Pero basta esperar la caída de la tarde para escuchar el canto del imán, que surge simultáneamente de sus 2000 mezquitas; o dar una vuelta por el gran bazar, gigantesco complejo de tenderetes, ciudad del trapicheo y regate, para sentir el aire otomano.  El olor a cordero y la brisa del Bósforo completan el cuadro.

Magnifico telón de fondo para el congreso Evo*, referente Europeo en el arte de la computación evolutiva y sus múltiples aplicaciones.  Las ciudades marcan a veces el éxito de los congresos.  Si el año pasado hablábamos del Jazz en Montreal, asociado a GECCO, hoy Estambul ha coronado de éxito a la edición esta nueva edición de Evo*.

La cena del congreso tuvo lugar en la torre Gálata, nombre que probablemente delate el origen celta de algunos pobladores de la antigua Constantinopla, y que denota igualmente a los destinatarios de algunas misivas de San Pablo.  Pero Estambul es mucho más:  Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Palacio y su Harén, el cuerno de oro … y el día a día de sus habitantes, narrados por Pamuk desde la visión de un niño.

El título de hoy, recién adquirido en una de las librerías  abiertas hasta medianoche, me fue sugerido por JJ, y junto a este elegí otro del autor.  Espero en las próximas semanas hablar con más detalle del contenido.  Hasta hoy solo he podido leer varias páginas de Estambul, que se ha atravesado en mi camino por las obras completas de Delibes.

Por el momento, como Pamuk, no perdamos de vista que la felicidad puede encontrarse muy cerca.


El ministerio de la igualá

abril 2, 2010

Título:  Un destripador de antaño

Autor:  Emilia Pardo Bazán

Editorial:  Aguilar

Comprenderán que publicar dos post el mismo día no es algo gratuito:  las malas pasadas de las herramientas software trastocaron en borrador lo que presumía enviado a la blogosfera.

En fin, vamos al tema de hoy, y perdonen el título del cuento elegido, que aunque muy interesante queda fuera de órbita. Otro día hablaremos del miajón del asunto, la incultura de la época, que hoy toca otra cosa.

Hay quienes a golpe de decreto y talonario millonario crean lo que se le antoja:  ya sea inútiles centros que dicen hacer ciencia en las provincias o ministerios igualitarios.  Porque aunque los dineros permiten el despilfarro en tiempos de crisis, efímeros fuegos artificiales cegadores,  no consiguen los efectos duraderos del trabajo concienzudo, la  fatiga y los desvelos.

Emilia Pardo Bazán fue rara avis en el machista XIX, y con su trabajó demostró que la igualdad entre hombres y mujeres es posible;  y que no es necesario modificar el diccionario para conseguir la igualdad, sino utilizarlo sabiamente para convencer.

Costaleros

Saben estos días los experimentados capataces de la necesaria tarea de conducción de pasos de misterio y palio, para conseguir de los devotos costaleros igualás inigualables.  Tomen nota los que hablan de igualdad escondidos en el humo de los fuegos de artificio, dos notables ejemplos: Pardo Bazán que nos habla desde la cátedra ilustre de las letras Españolas, y el sordo murmullo del rachear costalero que nos habla del esfuerzo y convicción necesarios para ejercer el ministerio de la igualá, receta imprescindible para salir adelante -y convencer- en cualquier paso de la vida.


Orígenes

abril 2, 2010

Título:  The Best of Louis Amstrong y Ella Fitzgerald

Autor: Louis Amstrong, Ella Fitzgerald

Editorial:  Ediciones El País S.L.

Origen significa mucho.  Y son muchos los orígenes.  Se acumulan esta semana los libros.  Vamos con dos ejemplos.

En primer lugar hay que agradecer el poco éxito de algunas colecciones semanales adheridas a periódicos nacionales.  En 2007 publicaba el País la colección de libros-discos a la que hoy nos referimos: grandes éxitos de jazz.  Y su poco éxito, que lamentablemente habla de los desatinados gustos del populacho, han permitido que llegue a mis manos esta magnífica colección que incluye a muchos grandes del Jazz, incluidos Amstrong y Fitzgerald, que tienen un papel primordial en el origen del Jazz.  Buen comienzo para hablar de orígenes, y como hace tiempo que no incluímos música, ahí va la magnífica Tenderly.

Ambos, Louis y Ella, músicos supremos que permanecieron toda su vida ajenos a drogas y tentaciones frecuentes de músicos afamados.  Quizá la juventud actual debería conocer su vida y arte, en lugar de la basura estándar que la SGAE promociona.

Pero sigamos con orígenes y libros.  Que aunque “Orígenes” podría sonar a filósofo griego, volvemos la vista hoy al magnífico narrador castellano que nos dejaba huérfanos recientemente.

Hace pocos días, coincidiendo con la muerte de Delibes, nos informaban los servicios públicos de la opinión del presidente de la nación:  Delibes como uno de sus autores de referencia.

La Perdiz

Tiene Delibes referencia cinegéticas notables, y en algunos casos narra y titula sus libros con las artes venatorias, ya sean éstas referidas a perdices, codornices o conejos.  Con poca sorpresa, y ante el sentido relato de un cazador que ama su afición, uno comprende el amor del gremio a la naturaleza, y reconoce como esta natural actividad, quizá el oficio más antiguo conocido -mal que les pese a algunas, el hambre desbanca al placer como prioridad vital- este oficio, digo, une vida y muerte en singular armonía.  Notables obras las de Delibes para recomendar a los antitaurinos recalcitrantes.  Textos que están por otra parte cargados de sabiduría, describiendo con maestría el furtivo delito del robo de perdices en su estado embrionario:  cuando aún están en el huevo.

Quizá el presidente y alguno de sus ministros requieran de monterías para apreciar el significado profundo de los huevos y los embriones, cuyos genes marcan su especie antes de nacer.  El origen de la perdiz sirve aquí de ejemplo para comprender el origen de la vida humana, y la necesidad de salvaguarda.

Si en alguna ocasión fue necesario conocer el origen de las cosas, música, arte o vida, nunca mejor que en estos tiempos.