De vueta a Costantinopla

Título:  Keraban el testarudo

Autor:  Julio Verne

Editorial:  RBA

Nombra Pamuk en sus memorias de Estambul cuatro escritores melancólicos, y lo hace así para referirse al término hüzün que define en Turco un sentimiento propio de los habitantes de esta milenaria ciudad:  Yehyah Kemal, Resat Ekrem Kocu, Abdülhak Sinasi Hisar y, finalmente Tanpinar.

Escritores desconocidos probablemente todos para el lector occidental.  Sin embargo, también en el viejo continente se escribieron libros de Estambul, o Constantinopla, como se llamó hasta anteayer.

Estambul - Grabado de 1910

Si un escritor se ha destacado por escribir del mundo, sus países y ciudades, es Julio Verne.  Quizá deberiamos destacarlo no sólo por sus tratados de biología marina -20000 leguas- o de geología – viaje al centro de la tierra, que  ningún periodista a mentado tras la reciente erupción en Islandia. ¿Será este el cráter por dónde accedieron al Centro de la Tierra los expedicionarios?

Los libros de Verne también podrían considerarse  guías de viaje en pleno siglo XIX.

Leí Keraban hace varios años.   Entonces no conocía la torre de Gálata, ni Pera, ni el Bósforo, ni el Cuerno de Oro, ni el Mar de Mármara, ni los puentes que cruzan entre las orillas Europea y Asiática; ni había oído hablar de las 2000 mezquitas que llenan de plegarias las calles de Estambul;  ni conocía el perfil de una ciudad llena de cúpulas y minaretes, muy distinto a los modernos Skylines de ciudades occidentales.  Pero todo estaba ya en Keraban.

Porque Verne, sin visitar los lugares de los que habla, es capaz de mostrar lo característico de cada pueblo y sus gentes:  nos ofrece aquí una guía para rodear el mar negro, y pasar así de la Constantinopla Occidental, a la Oriental, sin cruzar el mar. Interesante guía para visitar Turquía.

¿Porqué semejante viaje?  Echen un ojo al libro, y al temperamento del protagonista, probablemente característico de una parte del pueblo turco -que en su día no permitió que las corridas de Toros prosperaran allí.

En cualquier caso, creo que Estambul – o Constantinopla- merecen una vuelta.  Seguiremos informando.

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2 respuestas a De vueta a Costantinopla

  1. jjmerelo dice:

    Verne, como otros muchos que han escrito sin conocer el sitio, ofrece una versión mítica de la ciudad, como la que nosotros teníamos antes de ir. Lo curioso es que esas visiones, a veces, condicionan a la propia ciudad y sus habitantes. ¿Te gustó Pamuk entonces?

    • fcofdez dice:

      Muy interesante la visión de Estambul desde el setimiento personal. Una definición de arte: “la naturaleza contemplada desde un sentimiento”. Pamuk hace pues arte de su ciudad natal.

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