La naturaleza del verano

Título:  The Structure of Evolutionary Theory

Autor: Stephen Jay Gould

Editorial:  Harvard University Press

El Extremeño Juan Meléndez Valdés, natural de Ribera del Fresno, nos pintó una bonita estampa del campo Extremeño en su Epístola “El Filósofo en el Campo”.  El comienzo no puede ser más evocador:

"La Terrona"

Bajo una erguida populosa encina,

cuya ancha copa en torno me defiende

de la ardiente canícula, que ahora

con rayo abrasador angustia el mundo

tu oscuro amigo, Fabio, te saluda […]

Conocía Meléndez Valdés el clima veraniego de las dehesas extremeñas, y la natural predilección de los filósofos por el campo.  En términos amplios, este título que marca la epístola incluida en el volumen de editado por Francisco Rico de 1000 años de poesía española, y ya visitado en este blog, serviría perfectamente para definir al autor del libro de hoy.

Le nació a S. Jay Gould su afición a la naturaleza por una impresión profunda:  la provocada por restos de dinosaurios en una rutinaria visita al museo en su más tierna infancia.  Ahí surgió una vocación de paleontólogo, que en el futuro le permitiría considerar la teoría de la evolución desde un punto de vista diferente.

Gould ha sido un filósofo de la naturaleza.  Y el libro recoge “un gran argumento”, parafraseando a Darwin, sobre el trabajo de su vida:  la evolución y el Equilibrio puntuado.

Conocí a Gould por su tarea divulgadora (30 años colaborando con Scientific American en columnas mensuales).  Sus ensayos editados y publicados luego en volúmenes de divulgación científica no tienen precio.  Era pues inevitable acabar en la mayor obra de su vida.  Este inmenso libro de más de 1400 páginas hace un recorrido comentado por la Síntesis de la Evolución, presentando además las teorías propuestas por el autor en este marco científico.

Esculturas de arena

Esculturas de arena

Buen momento el verano para conocer más de cerca los orígenes de la vida.  Quizá los artistas del Algarve hayan pensado algo parecido, y por eso este año han rendido homenaje a la vida en sus múltiples formas, y al mismo Darwin, autor de las bases de una teoría unificadora sobre su origen.

Buen momento el de la canícula veraniega, para protegernos a la sombra de una encina como “La Terrona”, para hablar de ciencia, filosofía y naturaleza.

Contemplar las Perséidas en las noches estivales, o descubrir los satélites de Júpiter o los cráteres lunares bajo el prismático acompañados de versiones tan evocadoras como el MoonRiver de  Satchmo siempre añaden perspectiva a nuestro papel en la naturaleza.

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