Caballos de Troya

septiembre 26, 2010

Título:  El Museo de la Inocencia

Autor:  Orhan Pamuk

Editorial:  Mondadori

Con motivo del Día del Software Libre, tuve el viernes 24 la oportunidad de participar en el Parque Científico Tecnológico de Extremadura, en un “encuentro con creativos” moderado por el conocido periodista Paco Lobatón.

Entre otras muchas cosas, se hablaba de software libre, internet, principios filośoficos, éticos y problemas técnicos y de seguridad.  Ética y filosofía se funden con las leyes en las sociedades avanzadas, y lo que perniciosamente afecta en ocasiones al software, virus, caballos de troya y demás fauna, es presentado en otros contextos como ejemplos de valor.  Vamos con un ejemplo.

Caballo de Troya

A nadie se le ocurre hoy buscar una casa, con la que está cayendo, sin seguir los cauces legales, que conllevan notarios, abogados, bancos, hipotecas, firmas, contratos…  Sería más fácil y rápido una mera ocupación de vivienda libre a la vista -como hacen los ocupas- o quizá un choque de manos con un propietario, previo tácito acuerdo económico.  Pero no.  Todos quieren estar cubiertos legalmente: propietarios, compradores, bancos, inmobiliarias y promotores.

En el plano conyugal, sin embargo, aunque bien establecido el procedimiento legal de compromiso matrimonial y fundación de una familia, resultado de una intensa evolución histórica y social en la mayoría de las culturas, los últimos años muestran una tendencia a la simplificación del proceso y renuncia de cualquier firma por parte de los interesados.  Todo esto podría venir aderezado de cualquier suerte de polirelación sentimental, como acostumbran a mostrarnos los guionista hollywoodienses.

También en este libro no cuenta Pamuk en tono costumbrista, la historia de un joven prometido y en vías de matrimonio,  en sus devaneos amorosos con la amante, hecho éste oculto y desconocido por la futura esposa. Aunque en este caso no hay renuncia explícita a la firma legal, si hay ocultación sistemática de la amante fiel.

Nos decía Dawkins en su Gen Egoista, que la biología de las especies explica en sí misma el pernicioso efecto del adulterio, que puede conducir a un interesante problema económico:  progenitor macho invirtiendo sus esfuerzos en un Caballo de Troya, léase consorte fecundada por otro macho.  Justificaba Dawkins el distinto criterio social que se utiliza al juzgar las infidelidades masculinas y femeninas, y derivadas precisamente del criterio económico.  En todo caso, el esfuerzo inversor de un marido en una amante es igualmente conducta Troyana.

Llegamos así a la sociedad en las  últimas décadas, que nos muestra como conductas de éxito la presencia de Caballos de Troya y otros infidelidades virulentas, y que ha simplificado hasta un extremo peligroso los procesos de compromiso conyugal: si la fidelidad garantizada por contrato es fuente de derecho, ¿quién garantizará los derechos a falta del contrato?. ¿Será una oscilación social con los días contados, o tendremos Caballos y Yeguas de Troya para rato?

En todo caso, aún no he terminado la novela, así que veremos qué nos propone Pamuk para desenredar el entuerto.

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Física y Matemáticas

septiembre 18, 2010

Título:  50 Physics ideas

Autor:  Joanne Baker

Editorial:  Quercus

Me planteaba hace varia semanas cual sería la mejor manera de explicar a los jóvenes lo que los científicos no acaban de entender aún.  Y encontré en los estantes de una librería Londinense esta serie de libros que traemos hoy al blog:   50  ideas sobre alguna temática particular, física, matemáticas, genética…  Estaban desperdigados por diferentes secciones, pero reuní este par que he comenzado a digerir recientemente:  50 ideas de física y otras tantas de matemáticas.  Mejor que la bazofia de física y química que nos ofrece el invento del maligno, como dice Esparza.

Bueno, no están mal, pero tampoco es para fiestas.  He encontrado más claras muestras de la teoría de la relatividad, aunque gracias al libro he descubierto que no fue Einstein el primero en hablar del concepto, el mismo que prestó su nombre a  la velocidad del sonido.

Pues eso, que bien encuadernadas y en pasta dura, con buena presencia y portada notable, podemos hacer un recorrido rápido por lo que sabemos de la física, o lo que creemos saber de ella.

La semana que viene más.


La relatividad de la vida

septiembre 11, 2010

Título:  La Flecha del Tiempo (II)

Autor:  Peter Coveney y Roger Highfield

Editorial:  RBA

Continuamos desgranando esta semana la segunda parte (libro) de Coveney y Highfield.

Tuve esta semana la oportunidad de visitar la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia.  La magnífica arquitectura de Calatrava, con cierta inspiración Modernista Gaudiana, es antesala de unos interesantes contenidos que pretenden del público -juvenil sobre todo- entender la ciencia y el arte.

Ciudad de las Artes y de las ciencias

Buena ocasión para conocer la Valencia del futuro, y la Ciencia y las artes en sus más diversos ámbitos, la que nos ha ofrecido el Congreso Español de Informática, CEDI, y el MAEB, que lamentablemente este año ha quedado bastante diluido en el macrocongreso CEDI -1400 paticipantes.

No es corto el objetivo de los museos de ciencias, y de libros como el que tratamos, porque cada vez está más claro para bastantes científicos, que la complejidad del mundo en que vivimos nos impide disfrutar del éxito que muchos han pronosticado con frecuencia:  el alcance definitivo del conocimiento total de las leyes que rigen nuestro Universo.

La ciencia cada vez pide más fe -la teoría cuántica, por ejemplo, que parece que funciona, aunque nadie la entienda- y ofrece menos certezas:  principio de incertidumbre, indeterminismo cuántico, comportamientos caóticos, Teorema de Incompletitud.  Imprevistos resultados del avance de la ciencia al mostrar sus propias debilidades.

¿Qué es el tiempo y la vida?  Corto consuelo ofrece la ciencia al trauma de un padre que pierde a un hijo, por más que prediga el destino final de todo ser vivo. Los hombres de fe rechazaron un día la ciencia.  Hoy muchos hombres de ciencia rechazan la fe.  Quizá ciencia y religión alcancen a través de sus líderes algún día la armonía que sirva de estímulo para aceptar el cómo y porqué de un mundo que de otro modo no contesta a la mayor pregunta del hombre:  ¿De dónde vengo y adónde voy?  La vida es un bien efímero que se evapora sin darnos cuentas.

No dejemos de reflexionar con frecuencia sobre la relatividad de la vida, y sobre nuestro papel en la trama que nos ha tocado vivir.


La relatividad del tiempo

septiembre 4, 2010

Título:  La Flecha del tiempo (I)

Autor:  Peter Coveney y Roger Highfield

Editorial: RBA

Pues sí, quizá la falta de causalidad cuántica me hicieron elegir este libro:  efecto precedente a causa.  Porque el asunto del tiempo, la relatividad y el universo están ahora muy a debate en Londres, dónde Hawkings hace campaña para su próximo libro negando la necesidad de Dios.  Noticia grave la que nos dicta:  la gravedad basta para todo lo que existe.  Es notable que la sede del encuentro,el Kings College, y particularmente el el Anatomy Theatre and Museum, hayan sido cuna de alguna de las mentes científicas más notables, incluyendo a Maxwell, que con sus leyes electromagnéticas abrió la caja de pandora.  No dejen de visitar la capilla de su campus en Strand, y fíjense como el Genoma ha llegado a sus vidrieras.

El libro de la semana llevaba varias décadas esperando una relectura.  Pertenece a aquella magnífica colección que Muy Interesante editó hace varios lustros.  Mis lecturas en progreso (1000 años de poesía española, y el libro sobre evolución, de Gould, cada uno con más de 1000 páginas), me hacían difícil esta semana elegir libro y post.  Así que antes de partir a Londres al Citizen Cyberscience Summit fui a la biblioteca y elegí este para poder releerlo y hablar de él.

Tiempo

Londres es hoy un hervidero con la rectificación de Hawkings:  si en sus libros anteriores dejaba un hueco para Dios, ahora cerró esa vía, y ya, dice, no lo necesita.  Parece que la relatividad y toda su cohorte gravitatoria se sobran y se bastan. Dice Hawkins que con la mera Gravedad, el Universo no tenía escapatoria, su existencia a partir de la nada estaba ya prevista.  Lo curioso es que en esos razonamiento no considere la Fuerza Gravitatoria y las leyes físicas como un algo que impide la nada.  En fin, las cosas de los teóricos.  Quizá sea que quiera que leamos el libro.

A mi, si les digo la verdad, no me hace falta ir tan lejos para entender los problemas relativistas:  Siempre me han parecido el culmen de la relatividad los restaurantes aeroportuarios.  Basta echar un ojo para caer en una profunda duda:  Estará el señor de la esquina desayunando una hamburguesa con papas fritas y ketchup, o en su relatividad horaria estará aprovechando su hora de la comida para ingerir cualquier basura. ¿Porqué todos miran cuando en un tránsito aéreo pido café y bollos recién despierto por el aterrizaje tras una larga noche de viaje?  Quizá sea porque su horario local les dicta la cena.

La relatividad del tiempo, que decía Einstein, no es tan difícil de comprender.