Nuestros niños

Título:  Los niños de Urania

Autor:  Evry Schatzman

Editorial:  Salvat

Urania, una de las nueve musas de la astronomía.  Urania, del griego “ouranos”, firmamento (1827).  Camille Flammarion designaba a los astrónomos, enamorados del cielo, por la expresión poética “los amantes de Urania”.

Así comienza esta obra divulgadora, en la que no hay niños, aunque podrían presuponerse en aquellas otras civilizaciones de las que habla.  Como niño se ve el autor a sí mismo y sus colegas en el título.  ¿Serán todos los científicos como niños que siguen cultivando en la edad adulta su afán por conocer el mundo que les rodea?

Partiendo del principio de la Universalidad de las leyes, presenta el autor las conjeturas elaboradas hasta la fecha para intuir la existencia de vida y tecnología en otras galaxias.  Repasando la fórmula de Drake, y manteniéndola como conjetura verosímil, avanza tratando todos los temas conocidos y necesarios para que resulte una civilización como la nuestra en el Universo.  Presenta no sólo las ideas optimistas, sino también las pesimistas -solipsistas en este caso- que mantienen nuestra unicidad cosmológica.

Me soprende no obstante no haber leído ni en esta ni en ninguna otra obra que trate la temática, el posible beneficio de un universo infinito:  aún en el caso de que las condiciones necesarias para la vida sean tan remotas que sólo se hayan producido una vez en el universo que conocemos -siendo nosotros pues, testigos y beneficiarios de tan peregrina posibilidad- quizá nos enfrentemos a territorios infinitos.  Un universo infinito, necesariamente producirá vida infinitas veces, por pequeña que sea la probabilidad de que esta surja, y sabiendo como sabemos que esta probabilidad no es cero.  Si las matemáticas no nos engañan, e independientemente del tipo de infinito con que trabajemos, la vida se repetiá infinitas veces en un universo infinito.  Y puestos a conjeturar, que es la única posibilidad en este tipo de estudios ¿porqué no pensar en un universo infinito?  ¿Será ésta una idea que ancle sus raíces en un Dios infinito? Todas las conjeturas cosmológicas requiren necesariamente establecer premisas indemostrables en las que sus autores internamente creen.

School of Computing

Pero esto de los científicos y su actuar como niños imaginando y comprendiendo da para mucho.  Sin ir más lejos, esta pasada semana se firmó un interesante convenio en la Diputación Provincial de Cáceres, con sede en un magnifico palacio en la Plaza de Santa María, casco antiguo de Cáceres.  La sede se asienta en el lugar que ocuparon el Palacio de Hernán Pérez de Ulloa y el Convento de Santa María de Jesús, fundado en el siglo XV por las monjas jerónimas.

El convenio en cuestión pone en marcha el School of Computing, que pretende divulgar la Ciencia y Tecnología entre los niños Extremeños.  La iniciativa está en línea con otras propuestas internacionales, entre las que destaca el Computational Thinking del Carnigie Mellon y el Teacher in Service Program de la IEEE.  En España quizá sea más necesario aún, dado los resultados obtenidos en las sucesivas evaluaciones de nuestros jóvenes.

Habrá que ayudar a nuestros niños, y seguir confiando en ellos.  El futuro está en sus manos.

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