Presente perfecto

julio 31, 2011

Título:  El dueño del secreto.

Autor:  Antonio Muñoz Molina.

Editorial:  Espasa.

 

El ejemplar de esta semana pertencea a la colección de narrativa del siglo XX que ABC, con la colaboración del BSCH (sí, sí, los bancos también colaboran con la cultura a veces) editó hace ya varios lustros.  No había tenido ocasión de leer a Muñoz Molina antes:  su prosa merece la pena.

La temática de fondo del libro muy bien cuadra con el actual interés por remover nuestro pasado más bochornoso, en que los unos y los otros, cada uno parapetado en su verdad, hicieron arma arrojadiza de sus principios, y llevaron al país al desastre. A pesar de todo, con el esfuerzo colectivo, la resignación de muchos, y el acuerdo de todos, pasamos página de aquella trágia historia.

Me parece particularmente relevante la descripción de las penurias económicas de los años 70, cuando los jóvenes abandonaban la tradición campesina y se lanzaban a la aventura en la capital.  Qué diferencia tan singular con los jóvenes actuales, holgazanes muchos que pasan las horas fumando al sol en los parques cualquier día del año, con paga en el bolsillo, moto aparcada, y una falta absoluta de interés por nada.

En los 70, nos dice Muñoz Molina, los jóvenes buscaban su trabajo en los anuncios por palabras del ABC, pateando Madrid -para ahorrarse las pesetas del metro- y alimentando el estómago, las más de las veces, con bocadillos de foigras, galletas rancias para desalluno, y sopas claras en los comedores universitarios, aquellos que conseguían cursar estudios superiores.

Nosotros siempre hemos estado en crisis, dicen muchos sexagenarios de hoy, que desde los 70 vienen sufriendo dificultades económicas.  ¿Qué hemos hecho con las nuevas generaciones que llegan al mundo como estrellas en su mundo perfecto: coche, casa, vacaciones y caprichos?  ¿Cómo es posible que hoy nadie hable del esfuerzo necesario para sacar adelante una familia, un país, y una economía?

Buen libro para reflexionar sobre nuestro presente, nuestro pasado, y nuestro papel en la sociedad actual.  Lo perfecto, dicen, es enemigo de lo bueno.  Cierto hoy más que nunca:  es imprescindible nuestro esfuerzo colectivo para volver a una situación razonable, dónde la ilusión sea la guía y faro del esfuerzo y el trabajo.

 

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Vista!

julio 24, 2011

Título:  Un yankee en la corte del Rey Arturo.

Autor:  Mark Twain.

Editorial:  Anaya.

 

Felipe II debió gozar de buena vista.  Si no fuera así, habría tenido que realizar visitas a pie de obra, nada de subir a su famosa silla esculpida en granito entre robles y matorrales de la sierra Madrileña.  El panorama es espléndido allí, y el Escorial sobre el valle es una estampa magnífica, pero poco más puede decirse desde la distancia.

Los cursos de verano del El Escorial son un lujo para ponentes y estudiantes.  Estos últimos, con beca, pueden permanecer una semanita en tan agradable villa, disfrutando de un clima fresco, historia, monumentos, y nuevas tecnologías, todo en un pack de 150€.  Una ganga.

El Escorial

No se si el Escorial fue también una ganga para las arcas del estado, y las espaldas de los súbditos.  Si nos vamos años atrás, en los comienzos de las monarquías europeas, y con la mirda sarcástica de Twain, nos alegraremos de vivir en el siglo XXI.  Twain no deja títere (o villano) con cabeza en esta novela menor.  Para él todos son uno:  Rey, caballeros, nobles, iglesia…  El repaso que hace de la épocas, leyes y costumbres es demoledor.  No sabemos lo que tenemos.

¿Crisis?  Crisis la del campesino de entonces, a quienes diezmos y prevendas, pernadas y derechos esquilmaban sus bienes más preciados.   La lucha contra la injusticia, esclavitud y opresión a lo largo de los siglos nos permiten hoy a muchos disfrutar de democracia, seguridad social y protección por desempleo.

Esta suerte de escudo protector nos es un título hereditario, que se adquiere por el mero hecho de nacer en nuestra sociedad, a pesar de lo que muchos jóvenes rezongones piensen.  Más vale que se anden con vista, y apliquen todo su esfuerzo a mantener lo que tanta sangre sudor y lágrimas a lo largo de los siglos costó conseguir.

 


Lo raro

julio 15, 2011

Título:  A Conferderancy of Dunces.

Autor:  John Kennedy Toole.

Editorial:  Grove Press.

 

Hace tiempo comentamos el caso de Harry Potter y su autora recorriendo editores interesados en publicar.   Quizá con este libro haya sucedido algo similar, aunque el hecho del autor fallecido aportara interés y tesón a la madre descubridora del manuscrito.  Perseverancia.

El éxito notorio de esta obra, ambientada en New Orleans, se debe en gran parte a las delirantes desventuras del protagonista, raro por demás.  Pero el lector también puede encontrar su reflejo:  la situación personal del tal Ignatius, su pasado y su presente no disten mucho de una americano estándar.  ¿Cómo se mide la rareza de un personaje?  Hay quién ve raro todo lo que se mueve, sin considerarse a sí mismo un outlayer.

Las medias sirven para poco:  dan de comer con medias estadísticas a los hambrientos, culturizan a los desheredados de la sociedad, y marcan la línea del raro.  Las medias sirven los propósitos gubernamentales, y marginan al que renuncia al rebaño.  Raros fueron Leonardo y Miguel Ángel en una época oscura.  Raro fue Francisco de Asís, y raro fue lo que Louis Amstrong, hablando de New Orleans, hizo con la música y raro hoy día es el funcionario que se desvive por su trabajo.

Pero cuidado que también hay raros que utilizan su diferencia como bandera y arma arrojadiza, viviendo una personal esquizofrenia que les hace ver a sus vecinos conjurados en su contra sin considerar el verdadero origen de su desgracia:  conjuras en la comunidad de vecinos o en el equipo de futbol, en la asociación de vecinos y en el mercado de abastos, en la consulta del médico y en la cola del cine, el mundo es una conjura.  Si el personaje en cuestión tiene habilidades de líder, la conjura será devuelta a la sociedad, esta vez real, en forma de líder político.

Cuidado pues con esta moneda de dos caras, y potenciemos siempre la diferencia positiva.


La música del siglo XXI

julio 7, 2011

Título:  Louis Amstrong

Autor:  Miquel Jurado

Editorial:  Diario El País

 

Louis Armstrong es el Picaso de la Música.  Sin él, la banda sonora del siglo XX sería otra cosa, y precisamente ayer celebramos el 50 aniversario de su muerte.  Buen momento para recordar algunos de sus clásicos, como Hello Dolly o What a Wonderful World.  Esta colección de Jazz es una joya, y el libro-disco de hoy un aliado perfecto para la efeméride.

No sabemos que color y forma tendrá la música del siglo XXI, aunque podríamos intuir algo:  basta ya de discos que repiten machaconamente una grabación particular.  La facilidad de copia de los discos y la repetición inevitable de la reproducción de temas harán cambiar los medios y maneras.  Ojalá sean más valorados los artistas y los directos, y menos la música enlatada.  Puestos a sugerir, aquí va una idea:  ¿Qué tal si hacemos que los discos se comporten como los directos, con novedades en cada nueva reproducción que hagan a los oyentes estar siempre a la expectativa?  Sí, esto es ya posible, combinar lo sistemas Inteligentes para que creen música que siga un patrón pero sea cambiante.  Y para muestra, aquí les dejo al Profesor Bill Moranis, y su interpretación en el Workshop EcMusic que celebramos el pasado mes de Junio en New Orleans.

Disfruten de la música del siglo XXI.


¿A cómo está la música, oiga?

julio 4, 2011

Título:  Advances in Music Information Retrieval

Autor:  Z. Rás, A. Wieczorkowska (Eds).

Editorial:  Springer.

 

Vamos aprisa que llevamos retraso.  Éste es buen mantra para un director de escena en los ensayos, y también para nosotros que debemos recuperar posts de dos semanas.

Unos colegas míos, músicos ellos, han sido llamados a colaborar en una función teatral del Festival clásico de Mérida.  Unos 7 ensayo + 4 funciones:  350€.

Echemos cuentas: 5 horas de ensayo diario, y 2 horas de representación, equivalen a unas 40 horas de trabajo.  Con el estipendio convenido, ya me dirán que sale a unos 9€ la hora.  Es decir, que estos colegas míos, algunos de los cuales tienen estudios superiores de música a sus espaldas (estudios universitarios, para que nos entendamos), después de miles de horas de esfuerzo y ensayo vienen a cobrar menos que la limpiadora de hogar contratada por horas.  Perdonen la comparación los del gremio de la limpieza, pero esto es el mundo al revés.

No se si el problema es que los beneficios se los reparten los actores de la obra, y consideran a los músicos figurantes, o simplemente, que la música en este País, digo la de verdad, y sus músicos, ha sido arrinconada por los advenedizos aporreadores de guitarras y tambores, que ya ni eso desde que el midi se inventó.

No es que la culpa la tengan los de mi gremio, con sus inventos y artilugios  ¿A cuento de qué sacar el libro de hoy que busca nuevos métodos, modos y maneras para automatizar lo que el compositor lleva siglos pergueñando?  Yo creo que el problema es de educación.  Los gestores diversos, empezando por la SGAE, ministerios de turno, y acabando por los presidentes de asociaciones de vecinos, han conseguido vender una moto al respetable:  que esas parejas que orquestan sus actuaciones a base de teclados y música midi-enlatada, y esos grupos de embaucadores aupados por las grandes compañías son el culmen de la cultura musical.  Porque verán, cuanto más Midi con música enlatada se use, más cobrará la SGAE y menos serán a repartir.

Así, dificilmente puede hoy una orquesta como Dios manda vivir de su trabajo, ni un músico de formación dedicarse a lo suyo.  ¿Tendremos que renegar del Midi y de la madre que lo trajo al mundo?.

Espero que no.  Y espero que la investigación en tecnologías, Inteligencia Artificial y música pueda seguir produciendo abundantes frutos, mientras vamos educando al personal, para que pueda distinguir el grano de la paja, y de paso los músicos puedan ganarse honradamente la vida de su trabajo.