Weber

Título:  Concertino

Autor:  Carl Maria Von Weber

Editorial: Henle Urtex Edition

Nunca está demás el romanticismo, y en estos tiempos de penurias económicas, su música bien podría servir a ratos para olvidar las estrecheces.  En los años 30 la juventud acudía en tropel a las Salas Neoyorkinas a bailar y escuchar Jazz.  Quizá la crisis de hoy sirva para devolver a las bandas y orquestas al lugar que el Midi les robó.   Vamos hoy a aderezar el blog con un poco de romanticismo musical de la mano de Weber.

Aunque no fue miembro de la aristocracia, desde que nació incluyó Weber  “von” en su apellido, heredando una impostura de su padre.  Hijo de un militar retirado reconvertido en productor teatral, sufrió problemas de movilidad que le impidieron caminar hasta que tuvo 4 años.  Franz, padre del Carl, quiso convertir a su hijo en niño prodigio, siguiendo el ejemplo de su sobrino político Wolfgang Amadeus Mozart , casado con Constanze, hija de su hermano Fridolin.  Comenzó así bajo su tutela a estudiar piano y canto.

Weber

Más adelante, y siguiendo las contínuas mudanzas de su familia, estudió primero con el oboista Johann Peter Heuschkel, y más tarde en Salzburg, con Michael Haydn, hermano menor Joseph Haydn.  Comenzó a componer a la temprana edad de 12 años, época en que publicó sus primeras obras.  A los 14 años publicó la ópera The Silent Forest Maiden así como sus priméras críticas musicales.

Su primer éxito como compositor llegó en 1803 con la ópera Peter Schmoll and his Neighbors.  Su talento le hizo conseguir el puesto de director de la Ópera de Breslau.  Un accidente doméstico, ingestión de un ácido que su padre almacenaba en una botella de vino, le tuvo convalenciente dos meses, y arruinó definitivamente sus dotes para el canto.

Los siguientes años estuvieron llenos de problemas, con apropiaciones de fondos indebidas por parte de su padre, que resultaron en acusaciones infundadas para el hijo, y estancia en prisión de ambos por orden del rey, lo que no le impidió seguir componiendo, particularmente obras para misa católica -y acarreando hostilidad de los reformistas.

En su última etapa pasó por Berlín, llegó a dirigir la ópera de Praga y la reputada ópera de Dresden.  Se ocupó entonces de asentar la ópera Alemana en contraposición de la Italiana.  El éxito abonó su carrera, y le permitió seguir componiendo, y en algunos casos, mostró el camino de lo que vendría después:  la obertura de Euryanthe, por ejemplo, anticipa la música de Richard Wagner.

Weber murió de tubeculosis en 1926, después de haber cultivado otros géneros artísticos:  poesía, novela y ensayo.

Weber es particularmente conocido entre los intérpretes de viento:  produjo dos conciertos y un concertino para clarinete -especialmente compuestos para Heinrich Baerman- , un concierto para fagot, y un quinteto para clarinete y cuarteto de cuerda, así como un duo concertante.

Sus tendencias y estilos en orquestación, música vocal, y óperas fueron seguidos y emulados por muchos compositores posteriores.

Y nada mejor para acabar que una interpretación de Weber por una de las más reputadas intérpretes actuales de clarinete:  Sabine Meyer.  A disfrutarlo.

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