El Arte del Engaño

junio 20, 2012

Título:  Genetic Fuzzy Systems.

Autor:  O. Cordón, F. Herrera, F. Hoffmann, L. Magdalena

Editorial:  World Scientific.

En mi reciente visita a Brisbane tuve ocasión de compartir buenos ratos con Oscar Cordón y Luis Magdalena, autores, entre otros, de este libro que entronca directamente en la temática del World Congress on Computational Intelligence.  Cualquier interesado en hibridación de Algoritmos Genéticos y Lógica Difusa tienen en este libro su primer paso.

Sirva el libro y su conexión con el WCCI 2012 para sacar a la palestra un interesante tema que surgió en la Sesión Especial sobre Creatividad e Inteligencia Computacional, que junto con mis colegas Palle Dahlstedt y Chuang Kang Ting organizábamos allá.

En la noche previa a la sesión celebrábamos la multitudinaria cena de gala, que aunque exenta de alfombra roja, se desarrolló en un glamuroso y festivo ambiente en el Centro de Convenciones.  La cena será recordada por varias circunstancias, que incluyen al menú y el concierto que lo acompañaba.  Del menú reseñaremos su método “alternativo”:  los comensales eran servidos de manera alterna en cada mesa, carne para los pares, y pescado para los impares.  Tarta para los impares, helado para los pares.  Y así sucesivamente en una cena en la que había que cruzar los dedos para recibir el plato más apetecido.

En cuanto a la música, baste decir que fue una muestra contemporánea, en la que entre otros, una soprano ruidosa -sirva el calificativo para notar la serie de ruidos varios que emitía- interactuaba con un sistema de visualización “artístico”.

Pues bien, en la sesión sobre creatividad, tuve la ocurrencia de consultar a Palle su opinión y método de medida de la “belleza” que pudiera surgir en un sistema evolutivo que pretendiera crear arte.  Para ilustrar mi pregunta con un ejemplo, estuve considerando referirme a la muestra de la noche previa, aunque finalmente decidí recurrir a mis impresiones en las visitas ocasionales a los museos de arte contemporáneo, en las percibo que junto al arte expuesto, incluyen de forma alterna basura intelectual, dando así al público que asiste estupefacto nuestro celebérrimo gato por liebre.

Lamentablemente, esto que expuse en público -con la fortuna de cambio de ejemplo en el último momento, dado que justo a la salida fui presentado a uno de los compositores de la noche, que todo sea dicho, fue uno de los más aplaudidos, nada que ver con la interpretación soprano- raramente consigo escucharlo de otros.  Muy al contrario, la modernidad y progresismo tachan de retrógrados a los que piensan que no es arte cualquier cosa.

El País.Mi vuelo de vuelta -de muchas horas- me permitió leer en el último trayecto con Iberia La cuarta Página de El País, que firmada por Vargas Llosa y con título “El honesto embaucador“, no tenía desperdicio.  Hablando de Damien Hirst, compone Llosa su alegato sobre el arte moderno, y la capacidad de algunos, en connivencia con especuladores del mundo del arte, para vender la moto y quedarse tan frescos.  Este tipo, Hirst, dice Llosa que ha sido capaz de vender basura a precio de oro, aunque, sin negar nunca su incapacidad manifiesta para lo que otros grandes artistas han realizado.  De ahí su adjetivo honesto en el título del artículo de opinión.

Me reconforta encontrar por fin un erudito que dice a las claras lo que algunos pensamos.  El arte total, objetivo, debe existir y existe.  No todo vale.  Y la pena es que haya quienes consiguen engañar a todos, vender artistas que no lo son, y ganar una fortuna con ellos -lease las casas de subasta.  Pero esto no debe extrañarnos.  Hoy más que nunca somos conscientes de que los especuladores buscan cualquier nicho para hacer su Agosto, sea el sector inmobiliario, la bolsa o el mercado del arte.

Ojo avizor.

Y sepa una cosa:  los que trabajamos en evolutivos, biólogos o Científicos de la Computación, sabemos que la evolución nos ha dotado de mecanismos que nos permiten discernir lo que nos conviene y lo que no.  Basta ya de hacer caso a los precios, a los mercados y a los agentes, y fiése un poco de su voz interior para discernir lo que es Arte y lo que es Basura.

He dicho.

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Otro planeta

junio 13, 2012

Título:  2012 IEEE World Congress on Computational Intelligence.

Autor:  Varios.

Editorial:  IEEE.

 

Suponga que un día es usted teletransportado a un planeta de otra galaxia con condiciones similares a la tierra:  misma distancia a su estrella, mismo tamaño, misma antigüedad -tiempo necesario para la evolución de la vida- vegetación similar…. todo igual.  ¿Cómo saber si es Tierra o sucedáneo el suelo que pisamos?

Claro, podrían decir, es muy difícil que la vida allá hubiera seguido el mismo derrotero que en nuestra tierra -basta comparar las diferencias en fauna y flora de los distintos continentes para hacerse una idea de la divergencia evolutiva- así que no habría más que abrir los ojos.  Pero en fin, supongamos que cae Vd en el desierto de dicho planeta.  ¿Habría forma de comprobar que no estamos en la tierra?

Pues sí, la hay, y no es necesario viajar tan lejos.

A los amigos de la IEEE se les ocurrió organizar este año el World Congress on Computational Intelligence en Australia, concretamente en Brisbane, dónde su clima subtropical es un alivio para los que venimos de la calurosa España en el mes de Junio.  Cualquier Europeo que visite el continente se verá sorprendido enseguida por los llamativos cambios en la fauna y flora, conocidos por cierto gracias a los documentales televisivos.  Ahora bien, si uno se adentra en el continente y se pierde en el desierto, llegará el momento que no haya especie viva que admirar.  Y caerá el sol.

La noche Austral es de otro planeta.  A los que acostumbran mirar al cielo nocturno, y dominan las rutas estelares mejor que google maps, servirá la experiencia para sentirse perdidos y desorientados.  No hay estrellas ni constelaciones conocidas.  Uno mira a otro Universo, al Universo del otro lado.  ¿Quién necesita Fringe?;  el otro lado se contempla desde Australia.

El cielo es la clave, y los antiguos navegantes polinesios lo sabían.  La nevegación Europea de Cabotaje, aderezada sextantes, compases, relojes y brújulas  era un juego de niños comparada con los profundos viajes al mar abierto sin más ayuda que la ofrecida por la naturaleza:  corrientes marinas, aves migratorias, y, sobre todo,  el mapa estelar de los tripulantes aborígenes.  La conquista del firmamento les permitió llegar hasta Hawaii y Chile en una aventura transoceánica.

Playa de Brisbane

Brisbane -única ciudad con playa interior de Australia- y el WCCI, bien puede servir para reflexionar sobre el lugar que ocupamos en el universo, y cómo la curiosidad y espíritu observador -lease la  investigación- es el único camino hacia la conquista de nuevos horizontes.  Esperemos que en estos convulsos tiempos nuestros gobernantes no lo olviden -del todo.