No hay mal que 100 años dure.

enero 14, 2013

Título:  Cien años de soledad.

Autor:  Gabriel García Márquez.

Editorial:  Círculo de Lectores.

Cien años de soledad es una ventana a la naturaleza humana, con sus grandezas y sus miserias.

Hubo un tiempo en que el pueblo conocía generaciones de familias: aquellas recogidas en el Pentateuco.  Hoy, el desconocimiento bíblico impide a muchos vislumbrar la cíclica repetición de comportamientos pasados.  Quizá este libro supla esta falta actual de cosmovisión humana.  Macondo y sus Buendía son muestra de cualquier pueblo y sus ciudadanos, sus avatares e intrigas por el dominio de los paisanos.

Pero García Márque no sólo constata el erre que erre del género humano, también adereza el texto con comentarios provechosos sobre los más variados temas, incluyendo las nuevas tecnologías que Melquíades lleva a Macondo y las inevitable pérdida que acarrean. Y como muestra, un gramófono:

“Algo semejante ocurrió con los gramófonos de cilindros que llevaron las alegres matronas de Francia en sustitución de los anticuados organillos, y que tan hondamente afectaron por un tiempo los intereses de la banda de músicos.  Al principio, la curiosidad multiplicó la clientela de la calle prohibida, y hasta se supo de señoras respetables que se disfrazaron de villanos para observar de cerca la novedad del gramófono, pero tanto y de tan cerca lo observaron, que muy pronto llegaron a la conclusión de que no era un molino de sortilegio, como todos pensaban y como las matronas decían, sino un truco mecánico que no podía compararse con algo tan conmovedor, tan humano y tan lleno de verdad cotidiana como una banda de músicos.  Fue una desilusión tan grave, que cuando los gramófonos se popularizaron hasta el punto de que hubo uno en cada casa, todavía no se les tuvo como objetos para entretenimiento de adultos, sino como una cosa buena para que la destriparan los niños”.

Esperemos que también algún día la sociedad descubra el engaño manifiesto de la música enlatada, y de los aprovechados profesionales del abrelatas, ayer de la aguja.  Quizá no sean necesarios 100 años más para que los músicos puedan vivir de su trabajo, y la sociedad recupere la música en vivo.

Buen libro para reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo, y los males que la aquejan.

 

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