Los males presentes

febrero 17, 2013

Título: El Chancellor

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

Fortuna y desgracia son términos relativos.  Quizá por eso acostumbran los gobiernos a proyectar películas catastróficas en nochevieja.  Hace décadas, El Coloso en Llamas era habitualmente la elegida.  La meca del cine nos surte hoy de númerosos ejemplares de esta especie, que incluye elementos destructures diversos:  meteoritos, volcanes , agua…

Cuando el cine aún era ficción, la literatura proporcionaba consuelo:  la castátrofe de otros siempre fue analgésico efectivo contra el mal presente.  Y Julio Verne también cultivó el género.

El Chancellor

El Chancellor es una obra que se lee de un tirón, con desenlace feliz y preludio agónico.  Con el más profundo carácter Verniano, y prólogo ambientado en el negocio del Algodón en el siglo XIX, forma parte del conjunto de “Viajes Extraordinarios”.

Verne narra las desventuras de un barco, el Chancellor, con las bodegas atestadas de balas de algodón.  Enlaza la temática con parte del argumento del post previo:  la importancia del cultivo del Algodón en los estados Sureños de Norteamérica.

Repleto de términos náuticos, nos permite la obra oler la brea y la brisa del mar, sufrir el mareo de la navegación a vela, y finalmente, sentir el padecimiento de la tripulación.  Buena lectura para olvidar la crisis.

Anuncios

El peor amigo del hombre

febrero 12, 2013

Título:  El baile de la Infantería Ligera.

Autor: Hamilton Basso

Editorial:  Círculo de lectores.

 

Hamilton Basso fue un periodista natural de New Orleans que escribió sobre el Sur en el Sur.  Su novela El baile de la Infatería Ligera, finalista del National Book Awards en 1960, es la precuela de “The veiw from Pompey’s Head”, libro más vendido en 1954 en Estados Unidos.

El Baile de la infatería ligera

Que el hombre es en con frecuencia el peor amigo de si mismo no está en duda.  La esclavitud es un buen ejemplo.   Oficialmente la esclavitud ha sido abolida en el mundo, pero la realidad de muchos paises es bien distinta:  el Coltan, los diamantes, las prendas deportivas … ;  son muchos los negocios que aún requieren mano de obra semiesclavizada, y aunque un pesado silencio trata de ocultar esta verguenza, todavía hay voces valientes que muestran cómo la hipocresía de occidente alienta con su modelo económico global estas prácticas inhumanas.

La guerra norteamericana tuvo uno de sus origenes en la esclavitud, y hamilton basso teje una historia en torno a la infantería ligera que sirve para conocer la situación histórica de la contienda:  la guerra del algodón, la posible división de un país, y el festivo baile que el ejército organizaba.

Esclavitud, aborto, corrupción política, tráfico de capitales.  ¿Quién es el peor amigo del hombre?


Un minuto

febrero 6, 2013

Título:  El Gran Gatsby.

Autor: Francis Scott Fitzgerald.

Editorial: Alfaguara.

En mis años de bachillerato tuve la ocasión de escuchar una versión estelar del El Gran Gatsby: tan condensada como el nucleo de una estrella, el Gran Gatsby se ofrecía en un minuto de narración.  El record Guiness en velocidad de lectura en inglés de la época, se dedicaba a grabar versiones super reducidas de grandes títulos en poco más de 60 segundos;  y la falta de talento de nuestra profesora de inglés era suplida por la endiablada verborrea del personaje.  Recuerdo el comienzo:  “Daisy and her husband Tom, who are both very rich, invited….”  Sabía que era una historia de ricos dándose la gran vida.  Poco más.  Desde entonces el título ha estado durmiendo en mi mente hasta que he logrado conectar la época de la trama, con las aventuras artístico/musicales que surgieron en Estados Unidos en los años 20: el Art Deco, y el Jazz.

Esta novela de Fitzgerald, considerada como clave en la narrativa contemporanea, admite todo menos la velocidad.  Su lectura tranquila y meditada permitirá degustar el estilo del autor, y la profudidad de alguno de sus mensajes.  Baste como prueba el ṕarrafo de obertura:

Cuando era más joven y más vulnerable, mi padre me dio un consejo en el que no he dejado de pensar desde entonces.  “Siempre que sientas deseos de criticar a alguien -me dijo- recuerda que no a todo el mundo se le han dado tantas facilidades como a ti”.

Los años 20 fueron preludio embriagador a la crisis venidera.  El despilfarro, la disipación y la falta de profunidad de los valores fueron síntomas de la enfermedad latente.  Hoy como entonces estamos sufriendo un mal incubado durante años, la enfermedad del rico nuevo y la inevitable penitencia del hijo pródigo, quien habiendo dilapidado la herencia recibida, se enfrenta a la miseria sin esperanza.  Pero el hijo pródigo recordó a su padre, y es un mensaje paterno el que introduce al lector en el Gran Gatsby.

Sin importar lo mucho o poco que en cada momento disfrutemos en nuestra sociedad occidental, y a pesar de la crisis, siempre será más de lo que la mayoría en el mundo dispone.  Aunque puede que no sirva de consuelo, bien merece El Gran Gatsby un minuto de reflexión.