La suerte que merecemos.

Título:  Exploradores.

Autor: José María Bermudez de Castro.

Editorial:  Debate.

 

Hacía muchos años que no leía sobre pitecantropus, homo erectus y otros antepasados nuestros.  Fue allá por los años 80, cuando la participación en la final regional del concurso de redacción Coca Cola puso en mis manos un primer libro sobre evolución humana, que me pareció fascinante.

Muchos años después he tenido una nueva oportunidad de leer sobre nuestros antepasados.  Con motivo de la invitación que José A. Lozano, investigador de éxito en EDAs, me cursó para pasar por San Sebastián, tuve la ocasión de parar en Burgos para visitar su centro histórico, deslumbrarme en la noche de fuegos de artificio con motivo de  sus fiestas de San Pedro y San Pablo, y madrurar en mañana de resaca -para muchos de los paisanos- para visitar el Museo de la Evolución Humana, que junto a la Catedral deben ser visita obligada en la ciudad.

Entre la colección de libros disponibles en su librería, fue esta publicación de Debate la que despertó mi interés.

Homo antecessor

El libro narra las vicisitudes del equipo que desenterró la nueva especie:  el Homo Antecessor.  Semejante éxito en la Sima de los huesos de Atapuerca le ha valido al yacimiento un lugar privilegiado en el panorama internacional, a sus investigadores el premio Príncipe de Asturias, y a nuestro país, una posición meritoria a la altura de otros enclaves clásicos de la evolución humana.

La historia de las excavaciones, descubrimientos, publicaciones, congresos… no sorprende a cualquiera que se mueva con soltura en este terreno.  Las peripecias de los científicos para publicar sus resultados merecerían publicaciones adicionales.  Pero creo yo que este libro sirve para reflexionar sobre la ciencia y sus adeptos.

El buen trabajo del grupo de Atapuerca hubiera quedado en el anonimato si no hubieran tenido la suerte de cara.  Cuantos yacimientos en el mundo serán explorados de forma tan concienzuda y meticulosa sin el éxito en los hallazgos.  Lo cual no impedirá a sus capataces redactar tesis doctorales y publicar resultados que probablemente no gocen de eco.  Pero esto no desvirtúa el tesón y esfuerzo del empeño.  Para encontrar una aguja en un pajar, harán falta muchos que remuevan el pajar, y finalmente será uno, quién encuentre la aguja, el que disfrute los laureles del éxito.  Es necesario el esfuerzo colectivo para financiar una ciencia que parece carecer de resultados.  Será la dedicación de muchos la que permita a algunos escogidos los grandes descubrimientos.

La suerte de un país será fruto del trabajo de muchos, y la inversión de todos en la ciencia.  Sin inversión en ciencia, en una ciencia que puede parecer improductiva a los ejecutores presupuestarios, será imposible llegar a los grandes resultados, e impedirán a un país que se precie, alcanzar la suerte que merece.

 

 

Anuncios

Una respuesta a La suerte que merecemos.

  1. […] sólo la genética ha dado un salto de gigante (el autor reconoce su importancia en el prólogo);  También nuestros conocimientos del Origen del hombre han cambiando notablemente desde entonces.  El desfile de Australopithecus, Plesianthropus, Paranthropus, Pithecanthrupus, Homo […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: