Terror cósmico

octubre 18, 2013

Título:  En las montañas de la locura.

Autor:  H. P. Lovecraft.

Editorial:  Alianza Editorial.

 

Desde el pasado 4 de Octubre, y hasta el próximo día 26 de Enero, los afortunados turistas de viaje en Nueva York, tendrán la oportunidad de visitar, junto al resto de emblemáticos lugares de la gran manzana, y siempre que Republicános y Demócratas al fin lleguen a un acuerdo, una interesante exposición asociada al mundo literario con título significativo:  “Edgar Allan Poe:  Terror del Alma”.  La muestra pretende ofrecer un variado catálogo de objetos pertenecientes a uno de los autores más conocidos de la literatura norteamericana.  Una serie de vitrinas en la Morgan Library permite al curioso indgar en la correspondencia íntima del autor.

Edgar Allan Poe

Hasta nuestros más descastados jóvenes lectores, sienten una misteriosa atracción por los relatos siniestros de un escritor, que por otra parte tocó la poesía, la novela -inolvidable su Arthur Gordon Pym-, y el cuento, en el que volcó su maestría.

Muchos han buscado en las fuentes de Poe para buscar temáticas, tono y estilo narrativo.  Poe marcó una ruta que muchos después han transitado y expandido.  Como reconocen en la muestra, la influencia de Poe puede encontrarse, por ejemplo, en El Sabueso de los Baskerville, de Conan Doyle,  El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, o el extraño caso de Dr. Jekill y Mr. Hyde, por nombrar sólo algunos imprescindibles.  Yo añadiría Lovecratf, y el relato que hoy nos ocupa.

Calificado como barroco por algunos, aunque podríamos encontrar tintes góticos en sus siniestras historias, la influencia de Poe es patente en su narrativa, como el propio autor parece querer manifestar al citarle en sus relatos.  El libro de hoy incluye en mi opinión una obra maestra:  En Las Montañas de la Locura.

Lo que comienza como una historia de exploración y aventuras, muy en línea con la Esfinge de los Hielo de Verne, y La narración de Arthur Gordon Pym de Poe, se convierte en una macabra aventura de ciencia ficción, cuyo secreto evitaos desvelar por respeto al lector futuro.  Absorvente, impredecible, cruel:  muchos son los calificativos que podríamos asociar a esta historia corta, que me han permitido tomar contacto con el terror cósmico que Lovecraft nos propone.

Sirva esta terrorífica historia de Lovecraft como pretexto para pasar un buen rato.

 

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Entender el presente

octubre 12, 2013

Título:  Oh Jerusalén.

Autor:  D. Lapierre, L. Collins.

Editorial:  Plaza & Janés.

 

El pueblo semita puede exhibir su estirpe con orgullo.  Pocos linajes cuentan con una historia escrita a lo largo de varios milenios;  y pocos siguen despertando el interés internacional, y captando la atención de escritores de éxito.

Larry y Collins ponen punto y seguido a una historia que comenzó con Abraham.  Quizá la mejor precuela para el libro de hoy sea la Biblia.

No está claro en que leyes del derecho internacional basaron el famoso reparto de Palestina;  sí queda claro en el libro como cualquier decisión, ya sea la futura sede olímpica, o las fronteras de un nuevo país, no dependen de lo que en justicia merezcan los candidatos.  El juego de poder dicta sentencia.  Los votos se compran y venden como fruta del mercado.

Desde que la televisión existe, los noticiarios repasan el avispero del oriente medio.  Recuerdo a nuestros mayores, hace más de 30 años, comentar su perplejidad ante un problema, el de Jerusalén, que seguía en pie de guerra desde que tenían uso de razón.

Lapierre da cuenta de cómo el reparto de Jerusalén, la ciudad eterna, provocó un conflicto que perdura:  el de dos pueblos que fundan en su derecho divino la posesión de la tierra.

Es una pena que no haya podido aún resolverse con acuerdo la disputa, pero el libro de Lapierre y Collins, y las investigaciones que lo soportan, merecen la lectura de todo el que quiera entender el presente de Israel y Palestina.

 


Monólogos

octubre 2, 2013

Título:  Eclipse Total.

Autor:  Stephen King.

Editorial: Grupo Correo.

 

Los monólogos, tan demandados hoy para hacer reir al personal, han sido una herramienta utilizada con múltiples finalidades, y trabajada en diferentes estilos y épocas.

Hay dos monólogos que no olvido:  el de Segismundo en La vida es Sueño:solo quisiera saber, para apurar mis desvelos, dejando a una parte cielos, el delito de nacer… y el de la viuda que lamenta la muerte de Mario, en Cinco horas con Mario, de Delibes.  Aunque ambos son de naturaleza opuesta, tanto en temática, fin y estilo, no dejan de ser memorables.

Sin embargo el presentado en la obra de hoy es perfectamente prescindible.  El recurso de King para ir recomponiendo los hechos que pueden conducir a una acusación formal de asesinato, cumple estrictamente ese objetivo, y ninguno más.

La protagonista de la obra de Delibes, Carmen Sotillo, aprovecha la “conversación” con su marido muerto para poner en jaque todo un sistema de valores, y la sociedad hipócrita de una época.  El pensamiento de Carmen y los reproches a su marido sirven para presentar la fotografía de una España gris.

El Segismundo de Calderón, por otro lado, hace discurrir al lector, o espectador, sobre la vida y la muerte, el destino y el libre albedrío, temas universales que cuestionan siempre al ser humano.

King utiliza en la obra un monólogo a su servicio:  generar otro éxito de ventas que anime su economía.  Quizá sea esta la única lección positiva en los tiempos de crisis que atravesamos.