¿Dónde está el negocio?

Título:  Cayo Largo.

Autor:  G. Belinchón.

Editorial:  El País.

Tratamos hoy otro de los volúmenes incluidos en la colección de cine clásico que el País editó hace unos años, el correspondiente a una de las grandes cintas de Houston:  Cayo Largo.  El acierto de editar un libro para cada película permite al espectador conocer los entresijos de las grandes producciones de Hollywood.

Cayo Largo

Los cayos de florida fueron el escenario de una obra de teatro de Maxwell Anderson adaptada al cine por John Houston, que la coescribió, y en la que participó la feliz pareja Bogart-Bacall, feliz si no fuera por el Comité de Actividades Antiamericanos, que puso su foco en lo más granado de Hollywood.  Pero eso es otra historia.

La pequeña edición que acompaña al CD nos permite introducirnos en el contexto social de la época, las historias personales de los protagonistas, y las métodos geniales de John Houston, que se inició en la literatura antes que en cine.

Curiosamente ni Bogart ni Bacall, ni el malísimo E. G. Robinson en el papel de Rocco, consiguieron el Óscar por esta cinta.  Fue sin embargo Claire Trevor la que obtuvo el trofeo por su papel secundario:  una jugarreta de Houston se lo puso en bandeja.

Cuentan que Trevor no estaba dotada de un talento natural para el canto, y que Houston le había indicado que en alguna escena debería cantar, para disgusto de la artista, quién pidió tiempo para ensayar y preparar adecuadamente la interpretación.  Una mañana, y justo antes del rodaje, Houston le encargó cantar en la siguiente escena.  La incomodidad, tensión y nervios se transmite en la pantalla cuando el personaje de Trevor, pareja del gangster Rocco, discute medio borracha con él.

Trevor le montó a Houston, fuera de la pantalla, una “escena paralela” recriminando sus argucias al dejar su profesionalidad en entredicho.  Pero se ganó el premio gordo:  Óscar a la mejor actriz secundaria.

¿Cuánto dinero ganó con el Óscar?  ¿Quién fue el actor/actriz que más dinero ganó?  Curiosamente ni ella ni Bogart ni Bacall.

Lewis, otro secundario en Cayo Largo, no encontró mucho trabajo después de dar lo que pudo con Houston, y se decidió por el negocio de las Hamburguesas en Sunset Boulevard: Hamburguer Hamlet.  En 1987 vendió el negocio, que había crecido hasta los 24 restaurantes, por 33 millones de dólares. Probablemente fue quién más dinero ganó a partir de Cayo Largo.

Lo que nos lleva a concluir, una vez más, que la suerte en la vida y en los negocios son fundamentales, y que salta la liebre donde menos se espera.

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