Los números de 2013: Gracias a todos.

diciembre 31, 2013

Gracias a todos por vuestro interés en el blog.  Y gracias también a los duendes de las estadísticas de WordPress.com que se han encargado de preparar este informe sobre el año 2013.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 4.000 veces en 2013. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 3 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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Paliza de Seguros

diciembre 30, 2013

Título:  El color de la magia.

Autor:  Terry Prachett.

Editorial: Debolsillo.

Alan Poe 1, Terry Prachett 0.

Asimov 1, Terry Prachett 0.

Terry Prachett 0, Lovecraft 1.

Mery Shelley 1, Terry Prachett 0.

Terry Prachett 0, Tolkien 1.

Lo siento, pero no veo por dónde cogerle, siendo lector asiduo de la ciencia ficción.  Lo único que me ha hecho cierta gracia del libro es la “paliza de canguros”, con la que el traductor español supongo que sigue el juego al original en inglés para cachondearse de los seguros.  Apuestas, según la descripción en el libro:  una compañía apuesta contra ti (y siempre gana) por eso de la estadística de los grandes números.  Las compañías ganan mucho dinero a cambio de que el público esté más tranquilo.  Y esto es en general así, e incluso te atienden, a veces, cuando les necesitas.  Pero no siempre.

Sin ir más lejos, y por una cuestión de fechas, Direct Seguros, se negó a reconocer que un seguro de automóvil estaba en vigor, aún habiendo recibido el pago del seguro (unos 40 días después del vencimiento, pero dentro de los seis meses en los que aún se tiene derecho al restablecimiento del mismo, según las condiciones generales del seguro).  Conclusión:  multa de tráfico, protesta del asegurado ante la compañía y …. “lo lamentamos mucho, pero no podemos reconocer que el seguro estuviera en vigor”.

Y la pregunta es:  ¿Por qué al cliente no le hacen caso y a la oficina del consumidor sí?  El asegurado, quien suscribe, interpuso una denuncia en la Oficina Municipal de Información al Consumidor, y en menos de 15 días le devolvieron el dinero y le abonaron el importe de la multa.  Total, más de 700€, que se dice pronto.

En el comercio tradicional, la máxima rige:  El cliente siempre tiene la razón.  Si el empresario se equivoca en el precio al marcar una prenda y el cliente quiere abonarla, nunca sucederá que le cobren el precio correcto.  El empresario asume la pérdida y se gana al cliente.   En los nuevos tiempos, el cliente nunca tiene la razón,  y a menos que entre en litigios, el empresario nunca reconocerá el error, ni dejará de ganar unos céntimos mientras pueda.

¿Qué hemos hecho en el mundo globalizado, los negocios telefónicos y las compras por internet para merecer tal castigo?  Afortunadamente no todas las empresas funcionan así, y quizá algunos empresarios modernos tuvieran abuelos en la tienda del barrio que sí estudiaron la sicología del cliente sin haber cursado en la universidad.

En fin, tomen nota y reclamen cuando lo necesiten.  No merecemos la paliza que de seguro nos dan muchas compañías que dicen preocuparse de nosotros.  Incluyendo las aseguradoras.


Alicia en el país de los locos

diciembre 23, 2013

Título:  Los renglones torcidos de Dios.

Autor:  Torcuato Luca de Tena.

Editorial:  Booket.

La historia de Alice Gould, cuyo nombre hace honor a Alicia en el País de las Maravillas, debería ser la envidia de Hollywood.  Los productores de la Meca del Cine han buscado en Down Brown, Michale Crichton, Stephen King, Anne Rice y otro muchos autores de best sellers, guiones para hacer dinero.  Pero en ocasiones ni la historia ni la película merecen el premio del público;  con razón.

Los renglones torcidos de Dios

Había escuchado el llamativo título de esta obra, antítesis de la época en que vivimos, para encontrar que surge de otro país de locos.  Si en el País de las maravillas eran un sombrero y una liebre, aquí son un enano, un jorobado y otros muchos los que pueblan el manicomio en el que discurre esta magnífica novela de intriga.  Una vez abierto el libro no hay escapatoria, y el problema no queda resuelto hasta las páginas finales.  Nada más que decir.  150.000 ejemplares vendidos hasta el año 2009.

Cuenta el autor que ingresó 18 días en un psiquiátrico para documentarse, entender la vida dentro, y plantear correctamente el desarrollo paradójico de la historia.  ¿Alguien da más?

Algún día Hollywood descubrirá esta nueva Alicia y dará la razón a los miles de lectores que ya han disfrutado del libro.


Historia de un concierto

diciembre 16, 2013

Título:  Concierto para Clarinete en Fa menor.

Autor: Carl Maria von Weber.  Edición urtex.

Editorial: G. Henle Verlag

Carl María von Weber compuso tres obras para clarinete y orquesta: el Concertino, op. 26, y los conciertos en Fa menor, op 73,y Mib mayor, op 74. Los tres fueron escritos durante su larga visita a Munich en 1811. El compositor tenía por entonces 24 años, y todavía estaba lejos de triunfar con su rompedora Der Frischütz en 1821; había estado viajando por Alemania desde el comienzo del año, en un esfuerzo por atraer atención como pianista, compositor y director, y con la esperanza de encontrar un puesto en la corte.

Muy poco después de su llegada a Munich el 14 de Marzo, dio un concierto a beneficio propio en el Teatro Real el día 5 de Abril. Fue cuando por primera vez se presentó e interpretó el Concertino, actuando como solista el primer clarinetista de la orquesta real de Munich, Heinrich Joseph Bärmann. El deseado éxito se materializó: sólo dos días después, el Rey de Babaria, que había estado presente en el concierto del 5 de Abril, encargó a Weber escribir otros dos conciertos para Bärmann.

Escasamente dos semanas después Weber se lanzó hacia el primer concierto, que fue finalizado en el plazo de un mes, el 17 de Mayo. Entonces, como hemos conocido por el diario de Weber, inmediatamente escribió una copia de la partitura para Barmänn, para que pudiera comenzar a estudiarla.

El concierto se interpretó por primera vez el 13 de Junio, tal como Weber indica en su diaro: “por la tarde… concierto en el que Bärmann hizo una magnífica interpretación de mi Concierto en Fa menor, que satisfizo todos mis deseos, y la pieza fue recibida excelentemente”.

Cuando Weber entregó la copia de la partitura a Bärman, Weber al parecer le otorgó derechos exclusivos para interpretar la obra durante un periodo de diez años. Como resultado, no fue hasta 1822 cuando entró en contacto con Adolf Martin Schlesinger en Berlin para publicar la obra. Dos años después se distribuyó por primera vez la publicidad del Primer concierto.

Cuando se compara la partitura autógrafa de la biblioteca de Weber y la primera edición de Shlesinger se comprueba que el compositor hizo cambios sustanciales a la parte del solista y sólo retoques esporádicos en la parte orquestal. La mayoría de las notas añadidas están relacionadas con la dinámica, articulación y agógica.

No existe evidencia de que recibiera las pruebas de edición, y la mayoría de errores en las planchas de impresión sugieren lo contrario. En cuanto a la parte de solista, afortunadamente, fue impresa de modo independiente, tanto lo que se incluyó con el material orquestal como la parte impresa por encima de la reducción para piano. Al comparar los textos se puede reconstruir el “máster” original. El texto así reconstruido se considera como “versión definitiva” del solo que Weber quería que apareciera editado.

Al contrario que la partitura autógrafa del propio Weber, que permaneció inalterada a lo largo de los años, la copia que escribió para Bärmann ha sido testigo de las formas en que distintos intérpretes la han tratado. Esta copia ha servido probablemente como partitura para el director, y ayuda para que los solistas aprendieran su parte.

Tras la muerte de Bärmann, esta copia paso a manos de su hijo Carl, que también fue clarinetista y probablemente la utilizara en sus actuaciones. Es indudable que la consultó cuando preparó para Robert Lienaur en 1868 una nueva edición de los trabajos de Weber para clarinete. El uso frecuente del manuscrito es evidente por el alto número de adendas y partes escritas, que afectan fundamentalmente a las dinámicas, agógicas y articulación, y clarificación de las notas.

No podemos conocer cuales de los cambios fueron aprobados por el compositor. Sabemos por Carl Bärman que algunos de los cambios provienen de su padre Heinrich Bärmann. Uno de los más importantes es la extensa inserción de 16 compases del primer movimiento, que Weber aprobó encantado. Sabemos que en ocasiones Weber componía con Bärman de modo conjunto alguna de sus obras, tal como las Variaciones en Si bemol mayor sobre el tema silvana.

Bärman recibió el encargo de editar los trabajos de Weber para clarinete, y su trabajo salió a la luz en la primavera de 1870. Bärman intervino sobre todo en la parte de clarinete, y además preparó reducciones para piano. Justificó sus cambios en una carta fechada el 19 de Junio de 1869: “Es increible comprobar el estado en que la parte principal y las reducciones de piano han quedado: tuve que preparar la última completamente desde cero, pues ni un sólo compás era aprovechable. No sólo había errores en la armonía y en los registros, algunos compases estaban incluso transpuestos […]. La parte de clarinete estaba en tal estado que ya no me sorprende que hayan sido tan horriblemente desfiguradas por todos los clarinetistas, dado que no contenían una sola indicación sobre interpretación, dinámicas, etc. He ajustado todo con infinita paciencia y exactitud, tal como Weber y mi padre lo tocaban, siendo el único intérprete vivo capaz de hacerlo.

[traducción de la introducción a la edición comentada]

Disfruten de la interpretación por Sabine Meyer


El color de la justicia

diciembre 9, 2013

Título:  Matar un Ruiseñor.

Autor:  Harper Lee.

Editorial:  Círculo de Lectores.

 

En el año 1989 tuve la oportunidad de asistir a un concierto del Gen Rosso en Santiago de Compostela, con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que llegaron a congregar más de 400.000 jóvenes de todo el mundo.

Este grupo pop desconocido para muchos, era de los pocos que en la época se atrevía a denunciar el Apartheid que reinaba en Sudáfrica.  Gen Rosso siempre se ha prestado a señalar injusticias de todo tipo, y quizá sea una de las razones que le llevan al silencio en los “mass media”.  Quién nos iba a decir que tan sólo 3 años después, la principal figura en la lucha por la igualdad de razas allá en el sur estaría visitando España con motivo de las olimpiadas, ya liberado de las cadenas que portó durante más de veinte años.

Hoy recordamos a Mandela y a otros grandes líderes cuyo sacrificio, entrega y altitud de miras nos permiten compartir el preciado bien de la libertad en una buena parte del planeta.

Matar un ruiseñor

También Harper Lee con su obra ha modelado el pensamiento de generaciones de jóvenes de norteamericanos, en un país en el que la lucha de razas formó parte de sus raíces.  Matar un ruiseñor, que fue éxito inmediato y premio pulitzer, muestra valores que hoy son desconocidos en muchas de nuestras clases dirigentes:  la integridad y el ejemplo moral del abogado protagonista lo convierten en el héroe popular capaz de hacer su trabajo con dignidad, honradez y coraje, transmitiendo mientras tanto a sus hijos los valores que permitirán evitar los prejuicios y llevar la justicia a todas las facetas de la vida, independientemente del color que tengan.