Historia de un concierto

Título:  Concierto para Clarinete en Fa menor.

Autor: Carl Maria von Weber.  Edición urtex.

Editorial: G. Henle Verlag

Carl María von Weber compuso tres obras para clarinete y orquesta: el Concertino, op. 26, y los conciertos en Fa menor, op 73,y Mib mayor, op 74. Los tres fueron escritos durante su larga visita a Munich en 1811. El compositor tenía por entonces 24 años, y todavía estaba lejos de triunfar con su rompedora Der Frischütz en 1821; había estado viajando por Alemania desde el comienzo del año, en un esfuerzo por atraer atención como pianista, compositor y director, y con la esperanza de encontrar un puesto en la corte.

Muy poco después de su llegada a Munich el 14 de Marzo, dio un concierto a beneficio propio en el Teatro Real el día 5 de Abril. Fue cuando por primera vez se presentó e interpretó el Concertino, actuando como solista el primer clarinetista de la orquesta real de Munich, Heinrich Joseph Bärmann. El deseado éxito se materializó: sólo dos días después, el Rey de Babaria, que había estado presente en el concierto del 5 de Abril, encargó a Weber escribir otros dos conciertos para Bärmann.

Escasamente dos semanas después Weber se lanzó hacia el primer concierto, que fue finalizado en el plazo de un mes, el 17 de Mayo. Entonces, como hemos conocido por el diario de Weber, inmediatamente escribió una copia de la partitura para Barmänn, para que pudiera comenzar a estudiarla.

El concierto se interpretó por primera vez el 13 de Junio, tal como Weber indica en su diaro: “por la tarde… concierto en el que Bärmann hizo una magnífica interpretación de mi Concierto en Fa menor, que satisfizo todos mis deseos, y la pieza fue recibida excelentemente”.

Cuando Weber entregó la copia de la partitura a Bärman, Weber al parecer le otorgó derechos exclusivos para interpretar la obra durante un periodo de diez años. Como resultado, no fue hasta 1822 cuando entró en contacto con Adolf Martin Schlesinger en Berlin para publicar la obra. Dos años después se distribuyó por primera vez la publicidad del Primer concierto.

Cuando se compara la partitura autógrafa de la biblioteca de Weber y la primera edición de Shlesinger se comprueba que el compositor hizo cambios sustanciales a la parte del solista y sólo retoques esporádicos en la parte orquestal. La mayoría de las notas añadidas están relacionadas con la dinámica, articulación y agógica.

No existe evidencia de que recibiera las pruebas de edición, y la mayoría de errores en las planchas de impresión sugieren lo contrario. En cuanto a la parte de solista, afortunadamente, fue impresa de modo independiente, tanto lo que se incluyó con el material orquestal como la parte impresa por encima de la reducción para piano. Al comparar los textos se puede reconstruir el “máster” original. El texto así reconstruido se considera como “versión definitiva” del solo que Weber quería que apareciera editado.

Al contrario que la partitura autógrafa del propio Weber, que permaneció inalterada a lo largo de los años, la copia que escribió para Bärmann ha sido testigo de las formas en que distintos intérpretes la han tratado. Esta copia ha servido probablemente como partitura para el director, y ayuda para que los solistas aprendieran su parte.

Tras la muerte de Bärmann, esta copia paso a manos de su hijo Carl, que también fue clarinetista y probablemente la utilizara en sus actuaciones. Es indudable que la consultó cuando preparó para Robert Lienaur en 1868 una nueva edición de los trabajos de Weber para clarinete. El uso frecuente del manuscrito es evidente por el alto número de adendas y partes escritas, que afectan fundamentalmente a las dinámicas, agógicas y articulación, y clarificación de las notas.

No podemos conocer cuales de los cambios fueron aprobados por el compositor. Sabemos por Carl Bärman que algunos de los cambios provienen de su padre Heinrich Bärmann. Uno de los más importantes es la extensa inserción de 16 compases del primer movimiento, que Weber aprobó encantado. Sabemos que en ocasiones Weber componía con Bärman de modo conjunto alguna de sus obras, tal como las Variaciones en Si bemol mayor sobre el tema silvana.

Bärman recibió el encargo de editar los trabajos de Weber para clarinete, y su trabajo salió a la luz en la primavera de 1870. Bärman intervino sobre todo en la parte de clarinete, y además preparó reducciones para piano. Justificó sus cambios en una carta fechada el 19 de Junio de 1869: “Es increible comprobar el estado en que la parte principal y las reducciones de piano han quedado: tuve que preparar la última completamente desde cero, pues ni un sólo compás era aprovechable. No sólo había errores en la armonía y en los registros, algunos compases estaban incluso transpuestos […]. La parte de clarinete estaba en tal estado que ya no me sorprende que hayan sido tan horriblemente desfiguradas por todos los clarinetistas, dado que no contenían una sola indicación sobre interpretación, dinámicas, etc. He ajustado todo con infinita paciencia y exactitud, tal como Weber y mi padre lo tocaban, siendo el único intérprete vivo capaz de hacerlo.

[traducción de la introducción a la edición comentada]

Disfruten de la interpretación por Sabine Meyer

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