El sur

junio 21, 2014

Título:   En los Mares del Sur.

Autor:  R.L. Stevenson.

Editorial:  Valdemar.

 

El viaje hacia lo exótico fue una necesidad para Stevenson.  Su frágil salud le llevó a visitar islas lejanas y mares desconocidos para el europeo medio de la época.  De su mano recorremos hoy aquellos paraísos inexplorados y asistimos atónitos a las costumbres de pueblos aislados, de los que hoy casi no quedan.

Si creemos el relato de Stevenson, y nada hay que nos empuje a dudarlo, el occidental tiene aún mucho que aprender de la exótica forma de vida de los nativos, que durante milenios se han adaptado a la tierra que los acoge.  Baste un fragmento del texto, en el que Stevenson pone a prueba la medicina tradicional, para comprender cuán lejos estamos aún, a pesar de la ciencia y la tecnología, de comprender la naturaleza de nuestra mente y del mundo en que evolucionó:

El doctor y yo entramos en el lugar sagrado solos;  pusieron a un lado las cajas y la esterilla y a mí me entronizó en su lugar sobre la piedra, mirando una vez más hacia el Este.  Durante un rato el hechicero permaneció detrás de mí sin ser visto, haciendo pases en el aire con una rama de palma.  Luego golpeó ligeramente en el ala de mi sobrero de paja, y continuó repitiendo este golpe a intervalos, rozando algunas veces mi hombro y brazo alternándolo con el golpe.  Hay gente que ha intentado hipnotizarme docenas de veces y siempre sin el menor resultado.  Pero al primer golpecito -en una parte no más vital que el ala de mi sombrero, y con nada más virtuoso que un bastoncillo de palma blandido por un hombre que no podía siquiera ver- el sueño me acometió como un hombre armado.  Mi fortaleza desfalleció, mis ojos se cerraron, y el cerebro me zumbaba a causa de la somnolencia.  Resistí:  al principio instintivamente, luego con una repentina agitación de desesperación, al final con éxito, si en realidad fue éxito, que mi hizo ponerme de pie rápidamente, llegar a casa dando traspiés, sonámbulo, tirarme en la cama en seguida y hundirme inmediatamente en un amodorramiento sin sueños.  Cuando me desperté el constipado había desaparecido.  Y en eso quedó un asunto que no entiendo“.

Hoy las distancias se acortan, la lejanía es relativa, y el paraíso llega a casa embotellado y por satélite en cualquier momento.  Justo ahora, que el fútbol se alía con Brasil, resuenan las notas que en 1963 A. Carlos Jubim compuso, y Vinicious Moraes escribió al ser deslumbrados en el bar Veloso, un behemio local en las playas de Ipanema, cuando quedaron deslumbrado por el paso de una hermosa joven de 20 años, Heloisa Eneida, y que gracias a la canción, y sus dotes naturales, fue posteriormente conocida y admirada.

La chica de Ipanema

La chica de Ipanema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Stevenson también muestra admiración por las mujeres nativas, y sus parcas vestimentas que logran hipnotizar a cualquier viajero desprevenido.  La sensación hipnótica que H. Eneida provocó en los dos artistas mencionados, nos ha regalado este Bossa Nova innolvidable:  “Garota de Ipanema”.  A disfrutarlo.

 

 

 

Anuncios

El hambre

junio 13, 2014

Título:  Un millón de Muertos.

Autor:  J.M. Gironella.

Editorial:  Círculo de Lectores.

 

Otro viaje a la Nueva España me recuerda hoy el problema que la subida del precio del maíz causó en estas tierras Mexicanas.  No se si la especulación, o su destino para el biodiesel, provocó un alza tal en este producto básico de la dieta Mexica que los más desfavorecidos se vieron desprovistos de la materia prima para sus tortillas, y el fantasma del hambre asomó a finales del siglo XX.

Si algo recuerda la generación de nuestros padres del final de la guerra civil española es el hambre.  También el libro de Gironella, que no es un compendio de batallas, sino más bien un intento de pintar un fresco de la vida en las dos Españas de la época, presenta al hambre como protagonista en las últimas fases de la contienda.

Cuentan nuestros mayores como en la postguerra, las cáscaras de patatas eran buscadas con ahínco por las viudas para poder mantener a la prole.  Como los ajos en ayunas sustituían el chorizo del puchero, y como el trabajo a domicilio para labores domésticas se recompensaba con un plato de garbanzos.

Pero España pudo, a pesar de todo, salir de una guerra, superar una dictadura, vencer al hambre y adentrarse en la modernidad.  Ojalá nos sirva este libro y la memoria de nuestros padres para saber que también hoy si nos esforzamos, podremos pasar página de la crisis que nos acosa desde hace ya varios años.