Krommer

Título:  Clarinet Concert op 36.

Editorial:  IMSLP.

Autor:  Franz Krommer.

Saltándome la regla, hoy hablo de una edición digital de uno de los más conocidos conciertos de Krommer.  En realidad es el material escaneado y dispuesto para el disfrute en IMSLP:  Concierto de Clarinete Op. 36 de Krommer.  Lugares como este hacen a los músicos ponderar las ventajas de las nuevas tecnologías.

Krommer fue en su época rival de Beethoven, y sus composiciones para cuarteto de cuerda rivalizaban con las de Hydn.  Fue la dominancia de Bethoveen tras su muerte, entre otros factores, lo que relegó a Krommer a un segundo plano.

Con un talento inusual en su infancia, estudió música con un tío responsable del coro de Turán, dónde llegó a ser organista entre los años 1777 y 1778.  Posteriormente viajó a Viena en la que encontró un puesto de violinista en la orquesta de la corte del Duque de Styrum en Simontornya.  De este período nos llegan sus primeras composiciones.

Más adelantes se trasladó a la catedral de Pesc, para convertirse en el director de orquesta.  Su reputación como compositor comenzó a crecer y en su retorno a Viena se dedica a la enseñanza.  A partir de entonces comienza su período más fértil, que dura hasta 1810, en la que compone sinfonías, conciertos, y 50 de sus 70 cuartetos para cuerda.  Pocos años después trabaja para el Emperador, viajando con frecuencia a lo largo Francia e Italia.  Es el compositor oficial de la corte y director de música de cámara.

La música de Krommer refleja el espíritu de Hydn y Mozar, más que la de su contemporáneo Beethoven.  El concierto para clarinete op. 36 fue compuesto en 1803, en una época en que su genio era reconocido en Europa, y comparado con el de Mozart.

Su estructura es clásica, con 3 movimientos:  el primero de ellos con doble exposición, la primera con orquesta, y la segunda con el solista.  Este primer movimiento se asemeja a la Sinfonía de Praga de Mozart, con ambiente heroico. El segundo movimiento se asemeja a un aria de la época, y conduce directamente al Rondo final.  El concierto anticipa el movimiento romántico con frecuentes desplazamientos a tonalidad menor.

Con este concierto Krommer pretendía mostrar las virtudes del clarinete como instrumento lírico, y es un buen ejemplo de los conciertos de viento en la época de Beethoven.  Y nada mejor que una buena versión para ver cómo Krommer consiguió su objetivo.

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