Divulga, que algo queda

Título:  Inteligencia Artificial, Inteligencia Computacional y Big Data.

Autor:  Francisco Herrera Triguero.

Editorial:  Universidad de Jaén.

En línea con lo que comentábamos en el últimos post, este libro, que el autor me dedicó recientemente en nuestro congreso anual MAEB 2015, celebrado en Mérida doce años después de su primera edición, es una nueva excusa para apuntalar mi comentario editorial de viceversa que trasladé aquí la pasada semana.

Que Paco Herrera, probablemente el científico español más citado internacionalmente en el área de Computación, dedique parte de su tiempo a la divulgación de la ciencia debe permitir una reflexión profunda.

Paco es bien conocido por su pasión por la investigación y su dedicación incansable a la misma. Con ocasión de un curso de verano que organizamos en Mérida, me decía Mateo Valero, a quien todos conocemos también por estos lares, que no dudaba en entonar un mea culpa por sus más de 4000 horas de trabajo anuales, que en ocasiones entendía como un demérito que le privaba de pasar más tiempo con la familia.  A Paco Herrera también podemos incluirlo en la lista de los 4000, como se anotan alpinistas en las de 8000.  Junto con Mateo Valero y algunos otros, ese amor por el trabajo ha producido frutos notables en la comunidad investigadora nacional, permitiendo así colocar a nivel internacional productos patrios como referencias.  Gracias que debemos dar no sólo a ellos, sino a sus familias que se han visto privadas con frecuencia de su tiempo.

Este mismo Paco Herrera del que hablamos, ha robado tiempo valioso a su investigación para dedicarlo a lo que en mi opinión es junto con la docencia la tercera vía que necesariamente deben recorrer los profesores universitarios: la divulgación.

El renacimiento en Europa llegó a través de la divulgación:  la caída de Constantinopla hizo que parte de sus fondos bibliográficos llegaran al viejo continente de la mano de los eruditos exiliados.  Los textos de la Grecia clásica fueron así luz que iluminó nuestra oscura Edad Media.

La divulgación sigue siendo hoy tan necesaria como ayer, y libros como el de Paco Herrera, permiten a la sociedad conocer cómo avanza la ciencia y quizá en manos de un joven, permita mostrar un futuro que recorrer.

Ojalá más pronto que tarde también la divulgación sea una tarea asumida por todo el ente universitario, y valorada apropiadamente, para que proyectos como el que con tanta ilusión hemos comenzado, las Escuelas Municipales de Jóvenes Científicos, encuentren el apoyo necesario para así promover vocaciones que son tan necesarias en nuestro sociedad.

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