Nuestro papel en el arte.

junio 27, 2015

Título:  ABC del arte.

Autor: Varios.

Editorial:  Phaidon.

Ejemplar de peso, literalmente, para absorver el arte del mundo y el mundo del arte.  Un familiar cercano me decía con insistencia:  de lo bonito no se come.  Nada más lejos de la realidad cuando uno actúa convencido de la necesidad de expresar lo que lleva dentro, encontrará el modo de expresar ese don de Dios.  Y sino preguntele a the glow. Los que sufrimos aprendiendo alguna disciplina artística, entendemos con claridad que los dones son regalos.

Pero esta obra también sirve para apreciar que el mercado del arte es caprichoso, y encumbra en ocasiones autores que no lo merecen.  Abran al azar, y decidan sobre lo que ven.

Ahora bien, no carguemos las tintas sobre la crítica:  el público tiene en ocasiones culpa del proceso.  Y sino, ¿come explicaríamos el auge galopante de los mal llamados dj’s, que bien debiéramos llamar aporrea teclas hoy día, en el actual mundo de la diversión nocturna?  ¿Qué pasó para que el público diera la espalda a los músicos profesionales y las orquestas?  Por no hablar de la falta de interés general hacia los artistas locales, que con precios asequibles ofrecen obras originales sistemáticamente despreciadas y sustituidas por láminas made in china vendidas y enmarcadas en Ikea.

Una nueva ocasión para reflexionar sobre nuestro papel en el mundo del arte.


Los falsos salvadores

junio 19, 2015

Título:  Mi vida.

Autor:  Anton P. Chejov.

Editorial:  Club Internacional del libro.

Es posible que ni las ratas de Delibes, ni Mi vida de Chejov contengan notas autobiográficas, pero la descripción del medio rural y modo de vida de los habitantes de los relatos presentan paralelismos innegables.

La historia del protagonista, hijo de familia acomodada que decide emprender su historia vital como jornalero, pintor, albañil o lo que se tercie, anticipa el devenir del pueblo ruso con una diferencia notable:  la libertad, que él ejerce para tomar decisiones y recorrer libremente una vida más dura, es arrebatada por los dirigentes tras la revolución para imponer una ruta única.  Lo que en la novela es una decisión consciente y libre, se convierte con el devenir de la historia en el yugo que oprimió al pueblo.  Qué diferencia tan grande:  un mismo camino puede recorrerse con la alegría de la libertad o con la desesperación del destino impuesto por otros.

Cuidado con los falsos salvadores:  su creencia ciega en la infalibilidad propia y en el error ajeno son el origen de muchos males.  Y hace ya mucho que fuimos advertidos:  “ Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” (Mat 7,  15).