Regreso al futuro

agosto 28, 2015

Título:  El querido rincón.

Autor:  Henry James.

Editorial:  Mondadori.

La prosa de Henry James me resulta habitualmente un laberinto de palabras, un intrincado recorrido que, como en “otra vuelta de tuerca”, nos transmite de forma sumergida lo que nunca el autor expresa de manera explícita, pero que el lector entiende.  En el relato de hoy, esa forma de narrar sigue presente, pero me detengo en la temática:  la experiencia del protagonista al visitar un lugar conocido en el pasado.

Recientemente tuve ocasión de enfrentarme a esta circunstancia con un resultado sorprendente.  Había frecuentado en mi niñez las conocidas aguas de Verín, Orense, cuyas propiedades medicinales atrajeron con fuerza un turismo incipiente en los años setenta.  Los agüistas de entonces se esforzaban en tomar las aguas olorosas -hediondas para los no habituales-, con la esperanza cierta en sus beneficios terapéuticos, que ya habían sido narradas por el propio Ramón y Cajal, cuando en sus memorias detalla su mejoría manifiesta de un problema gástrico.  En fin, que el ambiente veraniego de balneario de la ciudad, con parques llenos de abuelos jugando a carta y ajedrez, nietos correteando por las escalinatas persiguiendo mariposas, y padres esforzándose en que también sus hijos se beneficiaran de tan estimadas aguas, fue bendición de la ciudad en aquellas décadas pasadas.  Y el recuerdo que siempre se hace vivo y presente cuando uno vuelve la mirada y los pasos al lugar que frecuentó en la niñez contrasta con la actualidad.

Nada puede describir mejor la decepción sufrida que una imagen:  aunque sin llegar a tanto, la fuente de Sousas de Verín me traen a la memoria el Nueva York del planeta de los simios, o cualquier otra ciudad devastada por un acontecimiento sísimico.  Sin llegar a los extremos, la visión actual del mismo parque despoblado que fue escenario de nuestras juveniles correrías;  la misma fuente antaño atestada hoy sin visitantes; la falta de agüistas y sus familias en definitiva, provocan la sensación de un viaje al futuro desolado, siendo como es la imagen de antaño la verdaderamente auténtica de quién experimentó en su niñez unas circunstancias diferentes.  Esta visión provoca la sensación desoladora de un viaje a un futuro inhóspito.

Ojalá que con el tiempo Verín pueda reponerse y adaptarse a los tiempos que corren, con turismos de balnearios y Spa tomando fuerza.  Aguas, fuentes, y propiedades medicinales hay de sobra para que la ciudad sepa aprovecharlas, y pueda así regresar a un futuro prometedor.


En cuerpo y alma

agosto 17, 2015

Título:  Coleman Hawkins – Maestros del Jazz.

Autor:  Miquel Jurado (textos).

Editorial:  Diario el País.

Dicen que el sonido del saxo en el Jazz fue definido por este peculiar genio de la música, cuando una tarde del 11 de octubre del 39 entró a grabar en los estudios RCA Victor de Nueva York.  Hasta entonces el saxo tenor había sido otra cosa, un instrumento utilizado por las bandas militares, que en su desbandada tras la guerra de secesión quedó inutilizado y a disposición de los músicos aficionados.

Hoy día, Jazz y saxo son sinónimos, y en gran medida gracias a Hawkins y su body and soul, cuerpo y alma.  Tema imprescindible para entender este lenguaje, y el incomprensible misterio de la vida humana, que recientemente llegó a su fin en una compañera y profesora querida de todos.  Sirva este tema para despedirla.

Como el sol primaveral ilumina y marca el rumbo del girasol que florece, la sonrisa radiante de Marisol fue la brújula que orientaba animosamente el camino de sus alumnos.

Pianista volcada en su vocación docente, permitió disfrutar de su entusiasmo y positiva personalidad a todos los que la encontraron hasta el atardecer de su vida. Su energía y capacidad superaba horarios y jornadas; Ni el frío ni la lluvia la pararon: nada mejor que el despertar de un sábado invernal cualquiera para encontrarla dando consejos y abriendo aulas a sus alumnos más dedicados.

Marisol nunca sufrió mal de altura. Jamás trató de hacer brillar galones ni medallas, ni acrecentar la distancia que la separaba de sus pupilos. No son pocos los que utilizando el púlpito del aula convierten sus clases en sermones diarios, y más que enseñar, exhiben sin pudor una mediocridad supina, que queda expuesta a la verguenza por cualquier estudiante avispado. Al contrario, ella permitió disfrutar a todos de su cercanía y familiaridad, ofreciendo a cada uno el nivel que demandaba, disfrutando el progresos de sus alumnos, y reconociendo el talento de sus colegas.

Marisol fue motor oculto de proyectos, corazón entregado que se aleja de los focos. Imposible iluminar una fuente de luz; su personalidad irradiaba una positiva energía que a todos alcanzaba. Fue también ella alma de Oniria. Si Oscar y Ana fueron los creadores, Marisol, entre otros, ayudó a generar la fuerza que animaba al grupo de alumnos que lo interpretaron. El Oniria que conocemos no hubiera sido el mismo sin Marisol. Y posiblemente la próxima representación de Oniria tenga muy presente a Marisol, que desde lo alto acompañará con algún coro de ángeles al grupo de jovencitos que con ella se entregaron al proyecto.

Marisol llegó al ocaso sin avisar. Su trabajo incansable nos acompañó hasta las celebraciones de final de curso, y en silencio, sin hacerse notar, nos dijo adiós.

La música, ese gran misterio que aún resiste el análisis de su necesidad en la lucha por la existencia, para la que la teoría de la evolución no encuentra una justificación adecuada, que científicos y humanistas disfrutan y cuyo sentido profundo encuentra raíces en la fe de muchos pueblos, seguirá sonando en lo alto y su alma seguirá entregándose para formar parte de esa música celestial, como antes lo hizo entre nosotros en cuerpo y alma.  Sirva este cuerpo y alma del libro-cd de Hawkins para rendirle homenaje.


El umbral de la adolescencia.

agosto 9, 2015

Título:  Las Ninfas.

Autor:  Francisco Umbral.

Editorial: Círculo de Lectores.

La habitual imagen de gruñon incorregible y genio destemplado, por no decir maleducado funcional, me han mantenido alejado de este peculiar autor.  Pero la lectura de hoy, que no sorprende en un bien entrado en el siglo XXI, me ha permitido apreciar la calidad de una novela que en su día, cuando conquistó el Nadal, era objeto de estudio por su descarada forma de presentar temas tabú de un pasado reciente.

Las ninfas comienza con una visión ácida, incisiva y descarnada de las vivencias de un joven que se adentra en la adolescencia, y que pretendiéndolo o no, se comporta como el joven promedio de la sociedad actual:  no nos aclara la obra cual fue el esfuerzo del joven para alcanzar su sueño, pero sí queda patente como se divirtió con las “ninfas” de su entorno.  De su amor por la escritura nos relata algunas visitas y amistades, y un sólo intento fallido de publicar una obra.  La perseverancia no es rasgo del protagonista, ni de muchos jóvenes que en la España de hoy esperan que los gobiernos le resuelvan la papeleta, ilusión vana, mientras intentan divertirse con múltiples aventuras fugaces.  Este ha sido uno de los frutos de la revolución sexual:  la mitad de la juventud convencida por la otra mitad, y utilizando píldoras y aborto para hacer borrón y cuenta nueva.  Quizá algún día las féminas de pro se den cuenta del engaño.

Dicho lo cual, tengo que reconocer que Umbral es un maestro del castellano, y que su obra además permite reflexionar sobre la situación de la juventud actual.