Regreso al futuro

Título:  El querido rincón.

Autor:  Henry James.

Editorial:  Mondadori.

La prosa de Henry James me resulta habitualmente un laberinto de palabras, un intrincado recorrido que, como en “otra vuelta de tuerca”, nos transmite de forma sumergida lo que nunca el autor expresa de manera explícita, pero que el lector entiende.  En el relato de hoy, esa forma de narrar sigue presente, pero me detengo en la temática:  la experiencia del protagonista al visitar un lugar conocido en el pasado.

Recientemente tuve ocasión de enfrentarme a esta circunstancia con un resultado sorprendente.  Había frecuentado en mi niñez las conocidas aguas de Verín, Orense, cuyas propiedades medicinales atrajeron con fuerza un turismo incipiente en los años setenta.  Los agüistas de entonces se esforzaban en tomar las aguas olorosas -hediondas para los no habituales-, con la esperanza cierta en sus beneficios terapéuticos, que ya habían sido narradas por el propio Ramón y Cajal, cuando en sus memorias detalla su mejoría manifiesta de un problema gástrico.  En fin, que el ambiente veraniego de balneario de la ciudad, con parques llenos de abuelos jugando a carta y ajedrez, nietos correteando por las escalinatas persiguiendo mariposas, y padres esforzándose en que también sus hijos se beneficiaran de tan estimadas aguas, fue bendición de la ciudad en aquellas décadas pasadas.  Y el recuerdo que siempre se hace vivo y presente cuando uno vuelve la mirada y los pasos al lugar que frecuentó en la niñez contrasta con la actualidad.

Nada puede describir mejor la decepción sufrida que una imagen:  aunque sin llegar a tanto, la fuente de Sousas de Verín me traen a la memoria el Nueva York del planeta de los simios, o cualquier otra ciudad devastada por un acontecimiento sísimico.  Sin llegar a los extremos, la visión actual del mismo parque despoblado que fue escenario de nuestras juveniles correrías;  la misma fuente antaño atestada hoy sin visitantes; la falta de agüistas y sus familias en definitiva, provocan la sensación de un viaje al futuro desolado, siendo como es la imagen de antaño la verdaderamente auténtica de quién experimentó en su niñez unas circunstancias diferentes.  Esta visión provoca la sensación desoladora de un viaje a un futuro inhóspito.

Ojalá que con el tiempo Verín pueda reponerse y adaptarse a los tiempos que corren, con turismos de balnearios y Spa tomando fuerza.  Aguas, fuentes, y propiedades medicinales hay de sobra para que la ciudad sepa aprovecharlas, y pueda así regresar a un futuro prometedor.

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