Aterrizando en el presente

Título:  El alma se apaga.

Autor:  Lajos Zilahy.

Editorial: Círculo de lectores.

Este título perfectamente olvidable, busca su trama narrativa en el encuentro del presente con el pasado, y en aquello que el protagonista experimenta al recordar sus vivencias en un lugar de encuentro.  Aunque no recomendaría el libro a nadie, sirve hoy para recordar una efeméride que ha sido mundialmente celebrada este mes de Octubre:  el viaje del Delorean al 21 de Octubre del presente.

Han sido muchos los artículos comentando las similitudes y diferencias entre lo que los guionistas pronosticaron a finales de los ochenta y el mundo de hoy.  Pero hay que agradecer al director, Robert Zemeckis, oscarizado por Forrest Gump, su intento por describir del modo más científico posible, consultando a Carl Sagan incluso, lo que entonces y hoy sigue siendo sólo ficción:  el viaje en el tiempo.

Viajar al pasado tiene su intríngulis, y no son pocas las paradojas temporales que pueden surgir. Múltiples soluciones han sido propuestas para evitarlas, como la de universos paralelos que van surgiendo y ramificándose cada vez que se produce un viaje al pasado, impidiendo así imposibilidades manifiestas en la historia; también hay científicos como Hawkins que han planteado conjeturas que evitan estos problemas, y que plantean que el viaje al pasado tiene un límite:  nunca se podrá ir más atrás del momento en que se inventa la máquina, razón demás por la que no hemos recibido aún visitas del futuro.

Pero quizá, y tal como sucede en otras áreas de la ciencia, los viajes en el tiempo pudieran clasificarse:  1.- aquellos que habiéndose producido ya forman parte de la historia que conocemos, y que permitirá el viaje hacia atrás provocando la historia que ya conocemos…  En definitiva, un ciclo estable. 2.- aquellos viajes que al producirse provocan un cambio en el hilo único de la historia que haría que nuestra memoria recordara algo diferente a lo que se ha producido, y que haría que nuestro presente no es en el que vivimos, y que los cambios producto del viaje provoquen un futuro diferente con un viaje al pasado que vuelve a cambiarlo, ad infinitum:  una historia inestable e imposible.  3.- viajes que hacen que el hilo de la historia se ramifique creando presentes alternativos infinitos.  El principio de economía de Occam parece estar en contra de esta posibilidad.  4.- La imposibilidad física de los viajes hace que el única historia posible es la que vivimos.   ¿Habrá alguna relación entre estos 4 modelos y los ya descritos para clasificar la complejidad de otros fenómenos físicos, como los que surgen en los autómatas celulares?

Aunque bien mirado, tan increíble como el viaje en el tiempo es la física cuántica, con sus múltiples historias simultáneas, y su gato vivo y muerto a la vez, inexplicable pero aceptado como mal menor.

No obstante, quien realmente se ha llevado esta pasada semana el gato al agua ha sido el presentador Jimmy Kimmel, en cuyo programa y en directo aterrizó el Delorean proveniente del pasado y aterrizando en el presente.  Para todos los amantes de la saga aquí está el vídeo que lo demuestra.

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