Los últimos días de occidente.

noviembre 15, 2015

Título:  Los últimos días de pompeya.

Autor:  Bulwer Lytton.

Editorial:  Club Internacional del Libro.

Aún careciendo de datos concretos, hizo bien Lytton en entrelazar en la historia de la destrucción de Pompeya las desventuras de algunos cristianos que tratan de sobrevivir difundiendo su mensaje en un imperio en liquidación.  Aunque fue una catástrofe natural la que sepultó la ciudad a los pies del Vesubio, el conflicto de religiones de entonces conviene hoy recordarlo más que nunca, cuando los islamistas radicales siembra de terror París y anuncian la próxima conquista del Vaticano y la exclavización de las mujeres de occidente.  Parecería un chiste si no fuera por quienes lo anuncian.

La tercera guerra mundial ya está aquí, y contra todo pronóstico tiene forma de cruzada, la que debe librar occidente contra los radicales islámicos.  La libertad y democracia construida durante siglos sobre un continente cristiano que tuvo que librar batallas para defenderse, vuelve hoy a estar en el punto de mira de algunos que se consideran defensores del Islam.

Hace poco debatió Europa su novedosa constitución, y fue imposible llevarla adelante por un mal entendido principio laico que hace a muchos cortar las raíces que dieron la vida a nuestra civilización.  Esta persistente renuncia a la cultura y tradición cristiana de occidente es el caldo de cultivo para las células cancerígenas que el estado islámico va llamando a la acción, y el catalizador de nuevos partidos extremistas que surgen como reacción cáustica a tanto despropósito.

Nunca es tarde para reflexionar.  Esperemos que nuestros gobernantes tomen nota de lo que el siglo XXI augura y que los terribles atentados de los últimos 15 años no sean un preludio de los últimos días de occidente.

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Héroes

noviembre 13, 2015

Título:  La invasión del mar.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

En épocas de colonialismo, plantea Julio Verne en esta novela el problema técnico de convertir en mar parte del desierto del Sahara.  El transporte marítimo evitaría las peligrosas caravanas de la época.

Más allá de las posibilidades del asunto, que siempre en el caso de Verne dan para mucho, se trata aquí de analizar de nuevo el problema del desarrollo de un continente.

Cuando la novela fue publicada, todavía la vieja Europa dominaba África.  Entonces no se cuestionaba la autonomía de los países, y todo se perdonaba en aras del desarrollo económico propio, que a veces implicaba el del país dominando.  Pero el fin del colonialismo llevó a la autonomía y gobierno propio de cada territorio cuyas fronteras mal trazadas han generado no pocos de los problemas presentes hoy.  En esta nueva etapa, una pregunta persiste:  ¿Porqué la gran mayoría de países del tercer mundo no consiguen salir de su lamentable situación económica?

Alguna de las lecturas de posts pasados nos dan las claves, con las luchas ocultas del primer mundo para poder seguir dominando de algún modo sus antiguos territorios.  Pero aún solucionando este problema, harían falta héroes nacionales que en pro del bien común decidieran intentar acabar con el perverso sistema político corrupto que arraigó en la etapa post-colonial.  Sin héroes nacionales será imposible el cambio.  Todo país moderno cuenta con una larga serie de personajes imprescindibles que lucharon por su patria.  ¿Cuántos siglos hicieron falta a Europa para llegar a su estabilidad actual?  ¿Cuántos héroes nacionales?

En África tenemos a Mandela, y pare usted de contar.  No estaría de más que las a veces tristes historias de las invasiones, sirviera para estudiar el devenir histórico de las naciones prósperas, y el sacrificio de quienes fundaron las bases de su bienestar actual.  Es imposible cambiar y modernizar un pueblo por la fuerza, y con Irak nos basta como ejemplo.  El cambio debe nacer del convencimiento, y serán imprescindibles para ello muchos héroes y muchos años para lograrlo.