Tócala otra vez, John

diciembre 31, 2015

Título:  Star Wars, El Legado.

Editorial:  Caelus Books.

Autor:  S.J. Sansweet & P. Vilmur.

star-wars-episode-7-imageMás que un libro, es un objeto, o muchos objetos, de colección.  Esta fantástica edición incluye copias facsimil de casi todo lo que se nos pueda ocurrir que se utilizó durante la gestación de los primeros capítulos de la serie:  pases premier, copias de guión, invitación de Sir Alec Guiness a cevezas, revista de la fox con noticas sobre el film, pegatinas de los personajes…  en fin, todo lo que quepa en un soporte 2D.  También se incluye, copia de parte de la partitura manuscrita de John Williams.

J. Williams ya se había ganado el puesto en Hollywood.  Aunque trabajó primero para la televisión, ganó fama de versátil compositor, capaz de adentrarse tanto en el jazz como en la música clásica, y con películas como La Aventura del Poseidón, le tildaron de compositor de género de cine de catástrofes.  Pero su primer Óscar, llegó por otros derroteros:  El violinista en el tejado.

Steven Spilberg confió a Williams su debut, y desde entonces también algunos de sus grandes éxitos: Tiburón o E.T.  Con Tiburón consiguió su segundo Óscar, que premiaba esta vez la banda sonora completa original.

Williams dirigió a la London Symphony Orchestra para grabar en Marzo del 77 la banda sonora de Star Wars, de la que dijo Lucas que era la única parte de la película que superó sus expectativas.  La  20th Century Fox editó 10.000 copias, que vendió en tan sólouna semana.  El éxito hizo ha muchos redescubrir la música clásica, y cuando el disco se agotó, los impacientes escucharon en su lugar obras de Chaikovski y Wagner.   Y es que Williams hace un uso Wagneriano del leitmotiv, muy patente en la serie Star Wars:  Cualquier amante de la saga conoce la melodía de los principales personajes de la historia.

Star Wars es una banda sonora que ha crecido con los años, incorporando nuevos elementos a medida que la serie se ha ido desplegando, y que Williams ha seguido dirigiendo y grabando fielmente como siempre:  frente a una pantalla en la que se proyectan las imágenes que acompañan cada pieza musical.

Aprovechemos este final y comienzo de año, momento musical dónde los haya en los que los conciertos -de año nuevo- proliferan, para escuchar una vez más esta magnífica composición.

 

 

 

 

 

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El corazón del mar

diciembre 20, 2015

Título:  Moby Dick.

Autor:  Herman Melville.

Editorial:  Modern Library.

 

En el año 2007 tuve oportunidad de relizar un viaje inolvidable:  cruzar el atlántico abordo del Queen Mary II.  Paro los acostumbrados a aviones, aeropuertos, controles de seguridad, comida encorsetada espacios minúsculos y jetlags, surcar el océano recordando el periplo de los exploradores pasados con la comodidad de hoy es toda una experiencia.

Seis días en el mar inmenso permiten entender aquel título de Sagan publicado en el 1994:  un punto azul pálido.  Nuestros antepasados que hicieron las américas ya experimentaron el asombro de los astronautas de hoy;  si éstos se alejan como el pintor del lienzo para captar el efecto, ellos fueron capaces de acercarse para apreciar el detalle sutil, soportando las inclemencias del tiempo y las incomodidades de la tecnología pasada, saboreando así el mar en todo su esplendor.

Consigue Melville en Moby Dick sumergir al lector en el mar profundo abordo de un ballenero.  Siempre pensé que las andanzas del capitán Ahab eran fruto de una obsesión, pero hace pocas semanas, y gracias a la cartelera cinematográfica, he descubierto que la historia de Melville tiene un origen real:  el desgraciado fin del ballenero Essex.

Debo reconocer que nada esperaba del título “En el corazón del mar” coproducción española filmada en exteriores Canarios y con protagonista de moda.  En primer lugar, esperaba ficción y resultó relato histórico.  Los magníficos exteriores y la caza de ballenas trajo a mi memoria los lejanos surtidores de vapor que saludaban el paso del Queen Mary tras 4 días de viaje marino.  La historia del Essex no sería diferente de tantos otros pecios sumergidos, sino fuera porque el hundimiento fue fruto de una acción premeditada de un gigantesco cachalote.  Las calamidades pasadas durante noventa días, por los pocos supervivientes que ocuparon las tres barcas disponibles, permitieron a Melville tejer esta gran novela americana.  Melville tuvo la oportunidad de entrevistarse con algún protagonista de aquella desgracia, y que por primera vez en muchos años confesó al escritor cuan lejos hubieron de llegar para sobrevivir a la deriva.  Melville obvió el escenario dantesco posterior, y centró su argumento en el cachalote asesino.

Dos años de intenso trabajo dieron lugar a esta magnífica obra, que gracias a la cartelera ha permitdo a algunos como yo situarla correctamente en el contexto histórico.  Espero tener pronto oportunidad de leer la historia original del Essex, y volver a escuchar la banda sonora que acompaña la película, compuesta por nuestro paisano Roque Baños, que continúa abriendo brecha en una terreno muy competido.


El ruiseñor

diciembre 13, 2015

Título:  Cuentos.

Autor:  Andersen.

Editorial:  Alianza Cien.

Celebramos estos días el centenario del nacimiento de “la voz”.  Frank Sinatra comenzó su carrera con alguno de los grandes del swing, y acabó liderando el movimiento del fenómeno de masas hacia los cantantes solistas.

Su web celebra la efeméride con una frase:  “May you all live to be 100 years old and may the last voice you hear be mine!”

Buen día para recordar la importancia de la música, un fenómeno humano que nació para dar gracias a Dios (el pueblo judío así lo reconoce en muchos libros de la biblia:  éxodo, deuteronomio, samuel, crónicas…) y que tuvo en el canto y la danza una de los más preciados talentos que un soberano podía disfrutar:  el Rey David cantó y bailó ante el traslado del arca de la alianza a su ciudad.

Pero no todos los gobernantes han sabido valorar este regalo divino.  Sin ir más lejos, nos cuenta Ándersen en su cuento “El Ruiseñor”, cómo el Emperador de China, despreció el canto del ruiseñor, prefiriendo un pájaro mecánico que emulaba su canto.  Quizá Ándersen ejerció de profeta sin saberlo, adivinando la invasión de DJ’s que hoy sufrimos, y que son preferidos sistemáticamente por gobernantes y súbditos.  Quizá el bueno de Andersen daba en el cuento unas pinceladas sobre el ateismo imperante en la China postrevolucionaria, bajo la metáfora del rechazo a este preciado don divino de la música en el canto del ruiseñor.  Los cuentos siempre esconden moralejas múltiples, y el de hoy permite reflexiones variadas.

 

Buen momento para volver a disfrutar de los clásicos de la mano de “La voz”, y pedir a nuestros gobernantes se dejen de cuentos chinos y eviten las gangas:  hay mucho pájaro ganando dinero con música mecánica.