Homo Sapiens.

noviembre 25, 2019

Título:  Sapiens.  A brief history of humankind.

Autor:  Yuval Noah Harari.

Editorial:  Vintage.

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No es un libro sobre la evolución humana, entendiendo ésta como el estudio de lo que sucedió hasta llegar a ser quienes somos:  el homo sapiens.  Pero sí es un libro de la evolución humana, desde los primeros homos, hasta el mundo tecnológico actual.

El punto de inflexión marcado por las capacidades intelectuales, desarrolladas por el autor y mostradas en todos los ámbitos, culturales, económicos, sociales, religiosos… recuerda la propuesta del razonamiento simbólico descrito recientemente en “The symbolic species”.

Interesante y provocadora obra, que permitirá a muchos lectores reflexionar sobre lo que somos, y lo que está por venir.


Los límites de nuestra comprensión

noviembre 17, 2019

Título:  Próxima estación Futuro.

Autor: Ranga Yogeshwar.

Editorial:  Arpa.

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Título adecuado para quienes no siendo aún lectores proclives a la divulgación científica quieran avistar los nuevos territorios que nos depara el avance de la ciencia actual.

La obra se quedará corta sin duda para lectores habituales de ciencia y tecnología, con pocas novedades sobre lo ya publicado, pero al menos plantea una cuestión que hace converger la ciencia, la razón y la teología:  ¿Habremos llegado ya a nuestro límite sobre el entendimiento de las leyes que rigen la naturaleza?  Aunque no menciona los principios de incertidumbre, ni el teorema de Gödel, elementos ambos que dejaron asombrados a los más acérrimos defensores del poder todopoderoso del razonamiento humano, mostrando nuestra incapacidad para conocer con precisión la naturaleza del universo, o las incompletitud demostrada de las matemáticas, sí presenta la física cuántica como ejemplo notable de teoría desarrollada por el intelecto humano, que aún siendo capaz de predecir resultados experimentales impide al homo sapiens entender realmente el “tejido” del universo. Ya lo dijo Richard Feynman.

Así pues llegamos a que la ciencia nos dice lo que hace mucho nos recuerda la teología:  que por naturaleza seremos incapaces de entender algunos misterios profundos del universo en que vivimos.  Y esto nos lo recuerda R. Yogeshwar.

Dicho lo cual, si eres lector habitual de divulgación científica, puedes pasar por alto esta obra.  En caso contrario,  y aunque recomendaría las “100 preguntas básicas sobre la ciencia” de Isaac Asimov para un aterrizaje en primera clase en esta disciplina, quizá este libro pueda servirte como punto de entrada actualizado a un tipo de literatura que no debería faltar en ninguna biblioteca.


Símbolos

octubre 14, 2019

Título:  The Symbolic Species.

Autor:  Terrence W. Deacon.

Editorial:  Norton.

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Un interesante repaso a lo que sobre el cerebro conocemos, y la experiencia del autor para proponer una teoría de la evolución de la inteligencia basada en la comprensión simbólica.

El punto de vista evolutivo, las dificultades en el aprendizaje, el habla humana, el habla en otras especies, el león marino parlante… Una prolija información, llena de casos sorprendentes, que sirven al autor para argumentar cómo la inteligencia humana llegó a ser lo que es.

Interesante lectura para todos los que se dedican hoy a la Inteligencia, natural o artificial, inspiración que puede ser útil para nuevas propuestas, particularmente para los que se apoyan en la programación simbólica como base de la IA.


Inversión de futuro.

agosto 18, 2019

Título:  Hombres en la Luna.

Autor:  Takashi Yorimitsu.

Editorial:  Sigmar-Buenos Aires.

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Dos recientes aniversarios traen a la memoria este librito destinado a los más jóvenes, que con copyright de 1970, hacía del alunizaje del año previo el argumento para motivar mentes inquietas.

Quizá fuera este mi primer libro de ciencias, recibido como regalo hace ya muchos años. Desempolvado para recordar el 50 aniversario del Apolo XI, recientemente celebrado en los medios, sirve hoy como reflexión sobre el futuro, no tanto por las posibilidades que el libro plantea sobre la conquista lunar en décadas venideras, sino por la posible influencia en el camino que los jóvenes lectores pudieran tomar.

Recordamos así que recientemente celebrábamos el 90 aniversario del nacimiento de Ana Frank, y por tanto de su imprescindible diario y su triste desenlace.  Un reciente documental de National Geographic nos habla de la niña que soñó con ser escritora;  y de tantos otros niños que como ella vieron truncados sus anhelos.  Si ya es un drama la pérdida de vidas que cualquier guerra produce, el sufrimiento de los más jóvenes y a la postre su desaparición es el más triste desenlace para la esperanza de la humanidad.  Cuántos potenciales escritores, músicos y compositores, humanistas, historiadores, científicos, premios Nobel, descubridores de nuevas vacunas para enfermedades incurables… habremos perdido en las guerras.

Y aunque las guerras son la punta del iceberg, la falta de oportunidades, de recursos económicos, de materiales motivadores -como el libro de hoy- de profesores con vocación, el subdesarrollo y el hambre en el tercer mundo, y en definitiva todo aquello que roba oportunidades a los más jóvenes, son el mayor pecado de nuestro mundo moderno.

Sirva este documental sobre los últimos días de Ana Frank para recordar que cualquier esfuerzo que brinde oportunidades a los más jóvenes es una inversión para su futuro y el nuestro.


Tener la negra

mayo 29, 2019

Título:  The black swan.

Autor:  Nassim Nicholas Taleb.

Editorial:  Random House.

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La suerte es relativa.  Las leyes de probabilidad no.  Las curvas normales y gausianas son  lo más anormal del mundo, si hacemos un balance de fenómenos que lo cumplen.  Quizá no tanto. Pero mucho cuidado.

Un error en un proceso que sigue una curva normal causará un daño controlable.  Un error de diagnóstico o predicción en un proceso del que no conocemos bien su distribución es fatal.  Crisis del 29, 87, 2008.  Muestra pequeña pero suficiente

En este libro se hace un recorrido por dos territorios: “Mediocristán” y “Extremistán”.  Y el autor nos muestra como el natural desconocimiento que tenemos sobre el futuro causa problemas de una magnitud inimaginable en Extremistan.  Siendo la economía uno de los más notables ejemplos dónde tan funestas consecuencias pueden encontrarse, carga el autor sobre economistas “Nobeles” (que no “noveles”), que a pesar de ganar tan preciado “Nobel” galardón, siguen sin ser capaces de distinguir el territorio que transitan, y con sus eruditos diagnósticos han provocado negra suerte a quienes les escuchan y siguen.

En fin, libro imprescindible para ahondar un poco más en la naturaleza inevitable del desconocimiento humano.


Genios Creativos.

abril 21, 2019

Título:  Origins of Genius.

Autor:  Dean Keith Simonton.

Editorial:  Oxford University Press.

Los buenos libros conducen a otras mil lecturas nuevas.  El camino hacia Origins of Genius lo iniciamos en “Evolución“, tres posts atrás, en el que a su vez nos referimos en 2010 con “La naturaleza del verano“.  Nueve años encadenando lecturas hasta el libro de hoy.

Baste decir que el autor plantea su hipótesis de trabajo desde el comienzo, y posteriormente trata de llenar de argumentos a lo largo de cerca de 300 páginas:  La creatividad tiene un componente “evolutivo” primordial;  pero no en el sentido clásico de cómo los humanos somos lo que somos gracias a la evolución, sino que el propio intelecto humano, su fuerza creativa, y la generación de ideas, tiene un modo de operar similar al evolutivo, con recombinación, mutación prueba y selección.

En palabras del autor:  “Cuando un organismo se enfrenta a un problema nuevo, trata de usar soluciones del pasado, combinándolas o cambiándolas para el nuevo problema.  Pero si el problema es más difícil, entonces hay que descender en una jerarquía de ideas para trabajar con los componentes principales y probar cada vez posibilidad más improbables.  Y así, la nueva solución encontrada será una permutación de componentes pertenecientes a soluciones previas de otros problemas.

Algunas de las conclusiones que presenta sobre el carácter auténtico de un genio creativo son reveladoras:  “Están abiertos a nuevas experiencias; poseen alto nivel de tolerancia a la ambigüedad; buscan la complejidad y la novedad; y son capaces de una atención desenfadada (entiendo que capaces de mirar no sólo el foco, sino adoptar una perspectiva más amplia);  manifiestan un amplio rango de intereses, incluyendo aquellos más alejados de su dominio principal; tienen más a la introversión que la extroversión; y a veces pueden parecer más aislados o antisociales que el promedio;  muestran un alto grado de independencia y autonomía, y suelen rechazar las normas;  aman lo que hacen y muestran entusiasmo, compromiso y energía persiguiendo sus objetivos”.

¿Conocen a alguien que encaje en esta lista?  Quizá hay algún genio creativo más cerca de lo que pensábamos.

Y me permito terminar recordando al que para muchos ha sido un Genio Creativo en el mundo del Jazz -disciplina muy adepta a la evolución, por cierto-, con su Giant Steps, John Contrane, interpretado por el que parece es un nuevo genio en la actualidad:  Joey Alexander.  Imposible no disfrutar viéndole tocar.


Leonardo, Verne y las Inteligencias Múltiples Artificiales

diciembre 31, 2018

Título:  De la Tierra a la Luna.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

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Unsplash, CC BY-SA

Francisco Fernández de Vega, Universidad de Extremadura

Cuando Julio Verne describió en De la Tierra a la Luna el “primer” vuelo tripulado a la Luna, y la tecnología necesaria para su lanzamiento, no podía imaginar lo cerca que estaba la humanidad de cumplir su sueño. Esta obra sirve de excusa al autor para proponer soluciones a algo que hasta hace poco era ciencia ficción: visitar nuestro satélite.

Verne se considera hoy uno de los padres de la ciencia ficción, género que presenta como actual la ciencia y la tecnología, siendo optimistas, del futuro. Y ciertamente a veces el futuro está más cerca de lo que parece. De la tierra a la luna fue publicada en 1865, y este pasado 21 de diciembre de 2018 hemos celebrado el 50 aniversario del despegue del Saturno 5, con tres tripulantes abordo y con destino a la Luna.

‘De la Tierra a la Luna’. Llegada del proyectil a Stone-Hill. Grabado por François Pannemaker a partir de un diseño de Henri de Montaut.
Wikimedia Commons

El genio creativo de Julio Verne y su capacidad de visión tecnológica futura nos recuerda lo que algunos científicos de la actualidad, como Michio Kaku en su Física de lo imposible, nos dicen: que lo que hoy es ficción será la ciencia del futuro.

Pero si buscamos el exponente máximo, para muchos, de científico con visión de futuro, creatividad desbordante y genialidad, llegaremos a la incomparable figura de Leonardo da Vinci.

Leonardo ejemplifica el espíritu renacentista mostrando una poliédrica multiplicidad creativa: artes plásticas, música, poesía, ingeniería, arquitectura, matemáticas… Dominó las artes, las ciencias y las humanidades no solo de su época, sino también del futuro. Anticipó con sus propuestas lo que solo el desarrollo tecnológico de siglos posteriores haría ver la luz. Es quizá el más conocido exponente de las inteligencias múltiples descritas por Howard Gardner como paradigma del intelecto humano.

Quizá sea este ámbito, el de las inteligencias múltiples, aquel en el que la inteligencia artificial (IA), tan de moda hoy, necesita más tiempo de maduración.

Existen trabajos recientes sobre el dominio de la IA en campeonatos mundiales de ajedrez y go, desarrollados por la empresa DeepMind. También es conocida la capacidad de nuestros dispositivos móviles para reconocer voz y conseguir buenas fotografías gracias a la IA.

Estos son solo un par de ejemplos, pero aún no queda claro si encontraremos pronto respuesta a la pregunta que surge: ¿conseguiremos algún día una Inteligencia Múltiple Artificial tan creativa como la de Leonardo da Vinci?

Para poder responder a esta pregunta, sería necesario revisar de nuevo bajo la perspectiva de la IA otras cuestiones bien conocidas. ¿Qué hay detrás de la creatividad humana? ¿Cómo idean los científicos las teorías más rompedoras? ¿Cómo surge un genio creativo? ¿Qué inspira una obra de arte y la convierte en tal? ¿Qué enigma incrustó Leonardo en la sonrisa de su famosa Gioconda? ¿Por qué composiciones tan diferentes como el Adagio de Albinoni o Summertime de Gershwin conmueven al oyente del modo en que lo hacen?

Uno de los más renombrados investigadores de la IA, Mirvin Minsky, proponía en su famosa teoría de la “Sociedad de la mente” que, aunque lejana a las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, la IA compartía con esta la necesaria concurrencia de múltiples agentes en esa suma intangible que forma la mente-inteligencia.

Y, aunque la IA ha avanzado mucho en algunas de las áreas descritas por Gardner, sobre todo en lógica matemática y lingüística, aún se encuentra en la infancia de aquellas áreas más relacionadas con los procesos creativos. Pero no desesperemos.

En busca de la creatividad artificial

En los últimos años, algunas parcelas de la inteligencia artificial han tratado de avanzar en la creatividad “artificial”. Hay un dominio en particular que aplica el modelo de la evolución de Darwin en el contexto de la IA. Este no solo está consiguiendo resolver problemas clásicos, y difíciles, de optimización. También se ha planteado por primera vez en la historia de la tecnología que una IA sea capaz de producir resultados “patentables”. Y lo ha conseguido.

Yavalath.
www.sigevo.org

Más aún, la competición internacional Hummies awards busca que la inteligencia artificial supere a la humana en ámbitos creativos muy diferentes. Se trata de que la IA invente aparatos, circuitos, juegos, nuevas tecnologías y fármacos. Y así, el primer juego de mesa con tablero y fichas, llamado Yavalath, ha sido inventado por un algoritmo de programación genética.

En 2013 tuvimos la oportunidad de participar en la competición, con una reseñable selección como finalista, con un “algoritmo genético” de transcripción automática para piano. Este había sido probado previamente en el concurso internacional celebrado en 2011 en Miami por la International Society for Music Retrieval. Quedó tercero en su categoría en esta competición en Miami, y finalista en 2013 en los Hummies. Fue la primera vez que un algoritmo “evolutivo” conseguía tal nivel. Las transcripciones obtenidas sobre obras de Albeniz, Chopin, Haydn o Schuman no dejan indiferentes al oyente.

Pero no solo eso. La metodología creativa empleada, inspirada por la selección natural de Darwin, ha permitido a una obra artística, The Horizon Project, ser finalista en una competición de arte en Nueva York en igualdad de condiciones con otras obras de arte creadas por humanos. En 2017, Show your world competition escogió esta obra, que fue expuesta en Manhatan junto con una selección internacional.

La creatividad computacional ha tomado fuerza en la última década, y tenemos ya resultados sorprendentes: poesía, obras de teatro, arte plástico y composiciones musicales creadas por múltiples inteligencias artificiales, cada una especializada en un ámbito.

Aunque aún estamos lejos de llegar a la creatividad humana, esta nueva perspectiva múltiple y creativa de la IA nos permitirá contextualizar de un modo diferente el arte humano. Podremos comparar lo que la creatividad humana y la artificial producen, entender por qué al público le interesan ciertas corrientes artísticas, mientras desecha otras encumbradas por la crítica.

Quizá podamos, por primera vez en la historia, responder varias preguntas: ¿Hay un arte genuinamente humano? ¿Es correcto considerar arte, como cuestiona Don Thomson en su libro sobre el mercado del arte, un tiburón almacenado en formol? ¿Podrán las inteligencias múltiples artificiales crear arte de naturaleza humana? ¿Serán ellas las que, como el niño de El traje nuevo del Emperador de Andersen, señalen a los que en el arte actual nos dan gato por liebre?

Quizá, como sucedió con el viaje a la luna de Verne, la respuesta a estas preguntas esté a la vuelta de la esquina.The Conversation

Francisco Fernández de Vega, Titular de Arquitectura y Tecnología de Computadores, Universidad de Extremadura

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.