Los intermediarios.

enero 1, 2017

Título:  Jazz.

Autor:  Winton Marsalis, Geoffrey C. Ward.

Editorial:  Paidos Ibérica.

Que los líderes actuales del Jazz traten de contar su experiencia de un modo inspirador para las nuevas generaciones no tiene precio.  Tiene mérito que Marsalis trate de dirigirse a las nuevas generaciones contando su experiencia, sus errores, y su modo de ver la vida a través de un caleidoscópico cristal:  el del Jazz.  Y aunque no aspire Marsalis a nobel de literatura, el esfuerzo merece elogio.  Pero hay una segunda reflexión al hilo de esta obra.  Vamos por partes.

Hace ya años, tuve ocasión de compartir con un catedrático de universidad, mi punto de vista sobre las traducciones de literatura especializada.  Este profesor, dedicaba parte de su tiempo a traducir obras del inglés, que se vendía con facilidad por ser obras de refencia en ingenierías técnicas.  Personalmente prefiero siempre el original, que por otra parte ayuda a mejorar las competencias lingüísticas en otro idioma, y así se lo decía; y es lo que algunos de mis alumnos podrán confirmar con desgana.  Pero este catedrático me decía que los emolumentos obtenidos eran un buen complemento cuando aún era titular de universidad.  El dinero, siempre el dinero, aunque debo reconocer que nadie mejor que un experto para traducir una obra de su área.

¿Y todo esto porqué?  Porque no es de recibo, que ponga el traductor en boca de Marsalis, que Coltrane todaba la trompeta, más aún cuando el traductor de marras se permite añadir “notas de traductor” para aderezar los contenidos.  Más valdría un experto en Jazz, o aficionado avanzado con un aceptable nivel de inglés, que un filólogo que no se preocupa de informarse.  Pondría mi mano en el fuego a que fue “horn” lo que motivó el equívoco.  Basta haber leído literatura de jazz en “versión original” para entender las expresiones.

En fin, una pena que sucedan estas cosas, y que probablemente Marsalis ni siquiera sepa lo que sucede con su obra en otros idiomas, por culpa de los intermediarios.  En fin, trataremos de ponerle remedio.

 

 


Convergencia

octubre 23, 2016

Titulo:  Jazz covers.

Autor:  Joaquín Paulo.

Editorial:  Taschen.

<a href="http://www.libri.it/jazz-covers-ko">Jazz Covers</a>

Este libro presenta un repaso visual a la historia del jazz a través del diseño de las cubiertas de los LP´s.

Como indican en algunas de las entrevistas que acompañan los diseños,  el arte gráfico asociado a este negocio fue posible cuando el vinilo era el producto estrella,  y entre otras razones porque el tamaño de los mismos permitía al artista gráfico expresarse adecuadamente.

Ciertamente se echan de menos algunas portadas;  en particular las anteriores a 1950.  Aparte de una portada de Mary Lou Williams del 45, poco mas podemos encontrar de las dos o tres primeras décadas del jazz.   No me queda claro cual es la razón,  pero puestos a revisar la historia,  poco hubiera costado incluir un par de décadas previas,  que es el tiempo transcurrido desde que la Original Dixiland Jazz Band grabara el primer disco.

En cualquier caso un interesante paseo gráfico que los amantes del jazz disfrutarán, en esta especie de convergencia artística en que música y artes visuales se reúnen en un libro.


Genio

junio 25, 2016

Título:  Lous Armstrong, An American Genious.

Autor:  James Lincoln Collier.

Editorial:  Oxford University Press.

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Mi primer recuerdo de Salvador Dalí me trae a la memoria un anciano con bigotes imposibles, arrojando huevos crudos sobre un lienzo.   El discurrir gelatinoso de tan natural producto era contemplado luego por la desafiante mirada del genial artista.  Y así, con un par de huevos, con muchos pares, construía una serie que debidamente firmada era luego puesta en el mercado.

A los que en nuestra niñez sorprendía el excéntrico comportamiento de un “artista”, el tiempo ha permitido comprender porque un personaje así podía permitirse tal lujo.

La biografía de hoy, que describe el genio encerrado en el alma de Armstrong, me recordó el documental que emitiera “la primera” hará más de cuarenta años sobe Dalí.  Porque el autor no sólo muestra las luz brillante que Armstrong despedía con sus Hot Fives y Hot Seven.  También cuenta las sombras de la industria interesada más en la caja de caudales que en la esencia del arte que Armstrong ayudó a definir:  el Jazz.  Pero son esta sombras las que ayudan a perfilar y dar contraste, como en un claroscuro, la calidad deslumbrante del que cambió la música del siglo XX;  la música que todos podemos escuchar aún hoy con deleite.  Se nota que el autor no sólo es periodista y escritor, sino una persona que vive y ama el jazz practicándolo profesionalmente.

Los lectores interesados no sólo encontrarán datos nuevos que son habitualmente olvidados en documentales sobre el artista.  Encontrarán análisis minuciosos de muchos de sus temas definitivos y sus sólos más subyugantes.

Lástima que en la música “oficial” todavía pese más Schoenberg que Armstrong.  Y que el Jazz siga siendo una asignatura marginalmente incluida, como “por compromiso”, en algunos conservatorios de España.  Una pena, digo, que muchos jóvenes de hoy no hayan tenido aún ocasión de experimentar el vocabulario del jazz.  No digo yo que Dalí no pueda mostrar nuevas formas artísticas de cocinar los huevos; ni que lo que Schoenberg y sus acólitos produjeran fuera quizá una premonición de la más rutinaria e indiferente música que pueda generarse por computador, que para las series y los números random no hay quién les gane.  Pero de eso, a la música que llega el alma, la música de verdad, hay un abismo.

Y para mustra Armstrong interpretando West end Blues.

 

 

 


No yerra Tirro

mayo 8, 2016

Título:  Historia del Jazz clásico.

Autor:  Frank Tirro.

Editorial:  Ma Non Troppo.  Ediciones Robbinbook.

9788496222960

Cuando un historiador, además de erudito en su materia, ha sido protagonistas de lo que cuenta, la historia cambia.  Plinio el viejo, por ejemplo, tuvo la suerte de viajar por el imperio, y contar lo que vió y experimentó;  y así, no hay quién falle.

Frank Tirro nos cuenta la historia del Jazz clásico en este magnífico ejemplar, con una visión pocas veces encontrada en otros volúmenes alineados en la temática.  No sólo describe tendencias, artistas y temas de cada época, tocando rags, blues, stride, swing, etc, sino que disecciona anatómicamente algunos de los más significativos, describiendo su estructura interna, progresiones armónicas, razones melódicas y otras tantas facetas que convirtieron en estándar las mejores composiciones y a sus autores en imprescindibles.

No yerra Tirro en esta perspectiva:  aunque son muchos los libros de historia del Jazz disponibles, éste es particularmente apto para los aficionados con conocimientos musicales.  Tirro además de historiador, decano de la School of Music de Yale, y profesor emérito, además de todo esto, es y ha sido músico de jazz y compositor.  Clarinetista y saxo, ha tenido la oportunidad de experimentar, como Plinio, aquello que cuenta con erudición.

Obra imprescindible para conocer un poco más de esta apasionante historia.


El mundo en un disco

enero 12, 2016

Título:  Rechicero.

Autor: Terry Prachett.

Editorial: RBA.

Tengo que confesar que Terry Prachett no ha conseguido que caiga en sus redes.  La curiosidad me llevó a elegir uno de los tres volúmenes que dispongo de su mundodisco, y me ha dejado completamente indiferente.  Bien es verdad que el nombre que da origen a su mitología y la saga que desarrolla, mundodisco, me van a permitir hoy trasladar una noticia que aunque no me ha sorprendido, a muchos sí que lo hará, en el ámbito de la música.  Y aunque ciertamente Terry Prachett considera la música como elemento indispensable para cualquier civilización, sea ésta imaginaria o real, lo que explica su título Soul Music para uno de los capítulos de su mundo, no seré yo quién avance de la mano del escritor en la música del mundo disco.  En su lugar hablaré hoy de los discos de música.

Allá por Julio de 2012, me permitía compartir aquí mi visión sobre la vuelta del Vinilo.  Mis alumnos nunca estuvieron de acuerdo conmigo.  Generación digital por autonomasia, de pantallas táctiles, índices deslizantes y pulgares hyperdesarrollados, no hay más literatura ni música para ellos que la digital.  Pero la psicología humana me sirve de argumento para defenderme frente a sus ataques, y estas Navidades, el comercio electrónico en EEUU me ha dado la razón:  el aparato más vendido por amazon ha sido un tocadiscos clásico.

Aunque hay quienes se aferran a la tecnología para explicar su regreso, no creo que la calidad sea la razón fundamental;  más bien es el humo que vende el fabricante para apoyar lo inevitable, y convencer a los indecisos.  El protocolo y ritual necesario para reproducir un disco de vinilo, su liturgia que diríamos, junto con la sensación de poseer un objeto físico especial, creo que están permitiendo que la industria del vinilo remonte el vuelo de nuevo.

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La música digital tiene sus ventajas, inmediatez, facilidad de acceso, portabilidad.  Pero todos ellos son elementos que restan valor al CD:  ¿Qué necesidad hay del formato binario en disco, cuando puedo tenerlo sin que ocupe espacio físico?  En el futuro nadie comprará CDs.  Eso sí, los servicios de descarga, préstamo, escucha, compartición de música digital, gratis o no, irán a más, y serán completamente compatibles con la venta de discos de vinilo;  dos mundos musicales que coexistirán.  Las grandes compañías se van dando cuenta.  Ahí tienen al presidente de Sony, que va aún más lejos:  no sólo el vinilo, también el carrete de fotos tendrá una segunda vida, dice Kazuo Hirai.  Bueno, con el carrete creo que se equivoca, y aunque es verdad que los profesionales de la fotografía probablemente vuelvan sus ojos al carrete clásico, el usuario de a pie difícilmente dará marcha atrás.

Por cierto, y para ir acabando, mi primer vinilo ha sido un clásico del Jazz:  Time Out de Dave Brubeck.  Se ve que los Reyes Magos también creen en el vinilo, y pese a algunos nuevos gobernantes, por estos lares seguimos creyendo en Sus Majestades de Oriente. Aquí les dejo un enlace para escuchar este título imprescindible:

A disfrutar de este magnífico cuarteto.

 

 

 


Esta semana, Jazz

septiembre 28, 2015

Título:  Coming through slaughters.

Autor:  Michale Ondaatje.

Editorial: Vintage Books.

No son muchas las novelas que fijan su discurso en la vida de un personaje del jazz haciendo ficción de la misma, quizá porque en muchos casos sus bien conocidas biografías impiden a los autores dejar volar la imaginación.  Pero con Buddy Bolden todo cambia:  sólo una fotografía conservamos de él y cuatro datos de su vida.

Curioso libro que teje poesía, música, descarnada realidad de bajos fondos, y la Nueva Orleans de la época en los hilos vitales que de Bolden ha conservado la historia.  Intrincado mosaico difícil de completar, pero una recomendación perfecta para los que esta sema pueden disfrutar y aprender un poco más del mundo del Jazz.

Se celebra los próximos días el Primer Seminario Internacional de Jazz ciudad de Almendralejo.  Y todo esto es posible por la implicación, una vez más, del Ayuntamiento de la ciudad con este proyecto que va madurando poco a poco:  el Instituto de Jazz y Música Moderna de Extremadura.  Además de los estudiosos de esta disciplina artística, que tendrán entre los días uno y tres de Octubre la posibilidad de recibir clases de algunos de los más prestigiosos representantes del género, los amantes de la buena música podrán disfrutar de un concierto que será ofrecido por los profesores al finalizar el seminario.  Oportunidad única para escuchar figuras procedentes de Berklee, Musikene, Universidad de Lisboa y otros tantos lugares dónde el Jazz es una pieza básica del paisaje urbano.

Ojalá que también en Almendralejo el jazz goce pronto del mismo prestigio que otros estilos y géneros musicales, y con el apoyo de todos, pueda ser reconocida como la ciudad del Jazz.


En cuerpo y alma

agosto 17, 2015

Título:  Coleman Hawkins – Maestros del Jazz.

Autor:  Miquel Jurado (textos).

Editorial:  Diario el País.

Dicen que el sonido del saxo en el Jazz fue definido por este peculiar genio de la música, cuando una tarde del 11 de octubre del 39 entró a grabar en los estudios RCA Victor de Nueva York.  Hasta entonces el saxo tenor había sido otra cosa, un instrumento utilizado por las bandas militares, que en su desbandada tras la guerra de secesión quedó inutilizado y a disposición de los músicos aficionados.

Hoy día, Jazz y saxo son sinónimos, y en gran medida gracias a Hawkins y su body and soul, cuerpo y alma.  Tema imprescindible para entender este lenguaje, y el incomprensible misterio de la vida humana, que recientemente llegó a su fin en una compañera y profesora querida de todos.  Sirva este tema para despedirla.

Como el sol primaveral ilumina y marca el rumbo del girasol que florece, la sonrisa radiante de Marisol fue la brújula que orientaba animosamente el camino de sus alumnos.

Pianista volcada en su vocación docente, permitió disfrutar de su entusiasmo y positiva personalidad a todos los que la encontraron hasta el atardecer de su vida. Su energía y capacidad superaba horarios y jornadas; Ni el frío ni la lluvia la pararon: nada mejor que el despertar de un sábado invernal cualquiera para encontrarla dando consejos y abriendo aulas a sus alumnos más dedicados.

Marisol nunca sufrió mal de altura. Jamás trató de hacer brillar galones ni medallas, ni acrecentar la distancia que la separaba de sus pupilos. No son pocos los que utilizando el púlpito del aula convierten sus clases en sermones diarios, y más que enseñar, exhiben sin pudor una mediocridad supina, que queda expuesta a la verguenza por cualquier estudiante avispado. Al contrario, ella permitió disfrutar a todos de su cercanía y familiaridad, ofreciendo a cada uno el nivel que demandaba, disfrutando el progresos de sus alumnos, y reconociendo el talento de sus colegas.

Marisol fue motor oculto de proyectos, corazón entregado que se aleja de los focos. Imposible iluminar una fuente de luz; su personalidad irradiaba una positiva energía que a todos alcanzaba. Fue también ella alma de Oniria. Si Oscar y Ana fueron los creadores, Marisol, entre otros, ayudó a generar la fuerza que animaba al grupo de alumnos que lo interpretaron. El Oniria que conocemos no hubiera sido el mismo sin Marisol. Y posiblemente la próxima representación de Oniria tenga muy presente a Marisol, que desde lo alto acompañará con algún coro de ángeles al grupo de jovencitos que con ella se entregaron al proyecto.

Marisol llegó al ocaso sin avisar. Su trabajo incansable nos acompañó hasta las celebraciones de final de curso, y en silencio, sin hacerse notar, nos dijo adiós.

La música, ese gran misterio que aún resiste el análisis de su necesidad en la lucha por la existencia, para la que la teoría de la evolución no encuentra una justificación adecuada, que científicos y humanistas disfrutan y cuyo sentido profundo encuentra raíces en la fe de muchos pueblos, seguirá sonando en lo alto y su alma seguirá entregándose para formar parte de esa música celestial, como antes lo hizo entre nosotros en cuerpo y alma.  Sirva este cuerpo y alma del libro-cd de Hawkins para rendirle homenaje.