Todos pierden

julio 3, 2017

Título:  Miles, La autobiografía.

Autor:  Miles Davis, Quincy Troupe.

Editorial:  Alba.

Autobiografía no apta para menores, en las que Miles cuenta sin tapujos su poliédrica personalidad, llena de luces, con sus numerosas aportaciones a la historia del jazz, y de  grandes sombras marcada por sus adicciones de ida y vuelta, que le hicieron transitar por el infierno, condenando a un peaje demasiado caro a muchos músicos de su entorno.  Como Parker con el saxo, marcó Davis con su trompeta la música de una época, y lamentablemente indujo a otros a una búsqueda de la perfección de la mano de las drogas.  Ciertamente ni el color de su piel ni la época en que vivió fueron de ayuda.  Sirve esta biografía no obstante como un “mea culpa” de su autor, en el que reconociendo sus vicios, alerta del peligro alfinal de una vida llena de lujos y excesos.

Siempre es bueno que el líder renuncie en ocasiones a lo que la fortuna le ofrece, sobre todo cuando la ganancia es a costa de otros.  Recuerdo especial para otro David, esta vez Brubeck, uno de los máximos representantes del “west coast”, que cuando fue portada del Times, más que alegría sintió un pena inmensa ante su fotografía:  coincidía en aquellos días con Duke Ellington, a quién admiraba, y su primera reacción fue llamar a su puerta para darle la triste noticia:  “Duke, claro que quería salir en portada del Times, pero después de ti, no antes.”  No hay reconocimiento más sincero, que la alabanza del que recibe injusto premio.


Jazzlessnígenas

abril 7, 2017

Título:  Jazz Instruments.

Autor: Peter Bölke.

Editorial:  Ear Books.

En otra ocasión hablamos de cómo un buen disco o película, complementado con texto que le haga justicia y descubra sus secretos, es dos veces bueno.

Esta especie de audio-libro, que no es tal, permite al lector conocer algunos de los protagonistas de la historia del jazz, agrupados por instrumentos, a la vez que escuchar grabaciones memorables.  Si bien las recopilaciones sonoras dicen que no son la mejor forma de conocer un estilo, y siempre es preferible escuchar los discos tal como se editaron, creo que libros como éste, con 8 CDs que lo acompañan, cada uno dedicado a un instrumento, tampoco debe ser desdeñado, y sería objeto de salvación en la biblioteca de algún loco del jazz aventurado a salvar el mundo de la música actual, que fuera puesta en cuarentena, tal como en nuestro célebre quijote, por algún buen curador musical.

Podemos así encontrar en el primer CD, el dedicado a la trompeta, desde Swahili con Clark Terry hasta Autumn in New York interpretado por Chet Baker;  Doxy de Miles o Night in Tunisia de Lee Morgan, pasando por I Know that you Know con Gillespie, Sonny Rollins y Sitts o Royal Garden Blues de Louis Amstrong.  La selección de estándar y autores no tiene desperdicio, y para cualquier alienígena que aterrize en el planeta del jazz, le permitirá tener una visión del camino que los mejores representantes del estilo trazaron en el pasado siglo.

Igualmente se acompaña el libro con 2 CDs de Saxo, agrupando en uno tenor y alto y en el otro barítono y soprano, con artistas como Mulligan, Parker, Coltrane, Hodges, Bechet, Hawkins, Berry, Webster, Gordon, Getz; que se yo, todo una plétora.

Igualmente tenemos CDs con Clarinete, Trombone, Piano, Bajo y Guitarra y finalmente percusión.  Prueben a pensar en alguno de los grandes, y lo tendremos:  Goodman, Bassie, Ellington, Evans, Christian…

En fin, un libro para disfrutar leyendo y escuchando, y buen regalo para cualquier JazzLessnígena o terrícola pop-alienado.

Y ya puestos, aquí dejamos como banda sonora de este post a uno de los escogidos Clark Terry interpretando StartDust en esta ocasión.

 


Los intermediarios.

enero 1, 2017

Título:  Jazz.

Autor:  Winton Marsalis, Geoffrey C. Ward.

Editorial:  Paidos Ibérica.

Que los líderes actuales del Jazz traten de contar su experiencia de un modo inspirador para las nuevas generaciones no tiene precio.  Tiene mérito que Marsalis trate de dirigirse a las nuevas generaciones contando su experiencia, sus errores, y su modo de ver la vida a través de un caleidoscópico cristal:  el del Jazz.  Y aunque no aspire Marsalis a nobel de literatura, el esfuerzo merece elogio.  Pero hay una segunda reflexión al hilo de esta obra.  Vamos por partes.

Hace ya años, tuve ocasión de compartir con un catedrático de universidad, mi punto de vista sobre las traducciones de literatura especializada.  Este profesor, dedicaba parte de su tiempo a traducir obras del inglés, que se vendía con facilidad por ser obras de refencia en ingenierías técnicas.  Personalmente prefiero siempre el original, que por otra parte ayuda a mejorar las competencias lingüísticas en otro idioma, y así se lo decía; y es lo que algunos de mis alumnos podrán confirmar con desgana.  Pero este catedrático me decía que los emolumentos obtenidos eran un buen complemento cuando aún era titular de universidad.  El dinero, siempre el dinero, aunque debo reconocer que nadie mejor que un experto para traducir una obra de su área.

¿Y todo esto porqué?  Porque no es de recibo, que ponga el traductor en boca de Marsalis, que Coltrane todaba la trompeta, más aún cuando el traductor de marras se permite añadir “notas de traductor” para aderezar los contenidos.  Más valdría un experto en Jazz, o aficionado avanzado con un aceptable nivel de inglés, que un filólogo que no se preocupa de informarse.  Pondría mi mano en el fuego a que fue “horn” lo que motivó el equívoco.  Basta haber leído literatura de jazz en “versión original” para entender las expresiones.

En fin, una pena que sucedan estas cosas, y que probablemente Marsalis ni siquiera sepa lo que sucede con su obra en otros idiomas, por culpa de los intermediarios.  En fin, trataremos de ponerle remedio.

 

 


Convergencia

octubre 23, 2016

Titulo:  Jazz covers.

Autor:  Joaquín Paulo.

Editorial:  Taschen.

<a href="http://www.libri.it/jazz-covers-ko">Jazz Covers</a>

Este libro presenta un repaso visual a la historia del jazz a través del diseño de las cubiertas de los LP´s.

Como indican en algunas de las entrevistas que acompañan los diseños,  el arte gráfico asociado a este negocio fue posible cuando el vinilo era el producto estrella,  y entre otras razones porque el tamaño de los mismos permitía al artista gráfico expresarse adecuadamente.

Ciertamente se echan de menos algunas portadas;  en particular las anteriores a 1950.  Aparte de una portada de Mary Lou Williams del 45, poco mas podemos encontrar de las dos o tres primeras décadas del jazz.   No me queda claro cual es la razón,  pero puestos a revisar la historia,  poco hubiera costado incluir un par de décadas previas,  que es el tiempo transcurrido desde que la Original Dixiland Jazz Band grabara el primer disco.

En cualquier caso un interesante paseo gráfico que los amantes del jazz disfrutarán, en esta especie de convergencia artística en que música y artes visuales se reúnen en un libro.


Genio

junio 25, 2016

Título:  Lous Armstrong, An American Genious.

Autor:  James Lincoln Collier.

Editorial:  Oxford University Press.

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Mi primer recuerdo de Salvador Dalí me trae a la memoria un anciano con bigotes imposibles, arrojando huevos crudos sobre un lienzo.   El discurrir gelatinoso de tan natural producto era contemplado luego por la desafiante mirada del genial artista.  Y así, con un par de huevos, con muchos pares, construía una serie que debidamente firmada era luego puesta en el mercado.

A los que en nuestra niñez sorprendía el excéntrico comportamiento de un “artista”, el tiempo ha permitido comprender porque un personaje así podía permitirse tal lujo.

La biografía de hoy, que describe el genio encerrado en el alma de Armstrong, me recordó el documental que emitiera “la primera” hará más de cuarenta años sobe Dalí.  Porque el autor no sólo muestra las luz brillante que Armstrong despedía con sus Hot Fives y Hot Seven.  También cuenta las sombras de la industria interesada más en la caja de caudales que en la esencia del arte que Armstrong ayudó a definir:  el Jazz.  Pero son esta sombras las que ayudan a perfilar y dar contraste, como en un claroscuro, la calidad deslumbrante del que cambió la música del siglo XX;  la música que todos podemos escuchar aún hoy con deleite.  Se nota que el autor no sólo es periodista y escritor, sino una persona que vive y ama el jazz practicándolo profesionalmente.

Los lectores interesados no sólo encontrarán datos nuevos que son habitualmente olvidados en documentales sobre el artista.  Encontrarán análisis minuciosos de muchos de sus temas definitivos y sus sólos más subyugantes.

Lástima que en la música “oficial” todavía pese más Schoenberg que Armstrong.  Y que el Jazz siga siendo una asignatura marginalmente incluida, como “por compromiso”, en algunos conservatorios de España.  Una pena, digo, que muchos jóvenes de hoy no hayan tenido aún ocasión de experimentar el vocabulario del jazz.  No digo yo que Dalí no pueda mostrar nuevas formas artísticas de cocinar los huevos; ni que lo que Schoenberg y sus acólitos produjeran fuera quizá una premonición de la más rutinaria e indiferente música que pueda generarse por computador, que para las series y los números random no hay quién les gane.  Pero de eso, a la música que llega el alma, la música de verdad, hay un abismo.

Y para mustra Armstrong interpretando West end Blues.

 

 

 


No yerra Tirro

mayo 8, 2016

Título:  Historia del Jazz clásico.

Autor:  Frank Tirro.

Editorial:  Ma Non Troppo.  Ediciones Robbinbook.

9788496222960

Cuando un historiador, además de erudito en su materia, ha sido protagonistas de lo que cuenta, la historia cambia.  Plinio el viejo, por ejemplo, tuvo la suerte de viajar por el imperio, y contar lo que vió y experimentó;  y así, no hay quién falle.

Frank Tirro nos cuenta la historia del Jazz clásico en este magnífico ejemplar, con una visión pocas veces encontrada en otros volúmenes alineados en la temática.  No sólo describe tendencias, artistas y temas de cada época, tocando rags, blues, stride, swing, etc, sino que disecciona anatómicamente algunos de los más significativos, describiendo su estructura interna, progresiones armónicas, razones melódicas y otras tantas facetas que convirtieron en estándar las mejores composiciones y a sus autores en imprescindibles.

No yerra Tirro en esta perspectiva:  aunque son muchos los libros de historia del Jazz disponibles, éste es particularmente apto para los aficionados con conocimientos musicales.  Tirro además de historiador, decano de la School of Music de Yale, y profesor emérito, además de todo esto, es y ha sido músico de jazz y compositor.  Clarinetista y saxo, ha tenido la oportunidad de experimentar, como Plinio, aquello que cuenta con erudición.

Obra imprescindible para conocer un poco más de esta apasionante historia.


El mundo en un disco

enero 12, 2016

Título:  Rechicero.

Autor: Terry Prachett.

Editorial: RBA.

Tengo que confesar que Terry Prachett no ha conseguido que caiga en sus redes.  La curiosidad me llevó a elegir uno de los tres volúmenes que dispongo de su mundodisco, y me ha dejado completamente indiferente.  Bien es verdad que el nombre que da origen a su mitología y la saga que desarrolla, mundodisco, me van a permitir hoy trasladar una noticia que aunque no me ha sorprendido, a muchos sí que lo hará, en el ámbito de la música.  Y aunque ciertamente Terry Prachett considera la música como elemento indispensable para cualquier civilización, sea ésta imaginaria o real, lo que explica su título Soul Music para uno de los capítulos de su mundo, no seré yo quién avance de la mano del escritor en la música del mundo disco.  En su lugar hablaré hoy de los discos de música.

Allá por Julio de 2012, me permitía compartir aquí mi visión sobre la vuelta del Vinilo.  Mis alumnos nunca estuvieron de acuerdo conmigo.  Generación digital por autonomasia, de pantallas táctiles, índices deslizantes y pulgares hyperdesarrollados, no hay más literatura ni música para ellos que la digital.  Pero la psicología humana me sirve de argumento para defenderme frente a sus ataques, y estas Navidades, el comercio electrónico en EEUU me ha dado la razón:  el aparato más vendido por amazon ha sido un tocadiscos clásico.

Aunque hay quienes se aferran a la tecnología para explicar su regreso, no creo que la calidad sea la razón fundamental;  más bien es el humo que vende el fabricante para apoyar lo inevitable, y convencer a los indecisos.  El protocolo y ritual necesario para reproducir un disco de vinilo, su liturgia que diríamos, junto con la sensación de poseer un objeto físico especial, creo que están permitiendo que la industria del vinilo remonte el vuelo de nuevo.

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La música digital tiene sus ventajas, inmediatez, facilidad de acceso, portabilidad.  Pero todos ellos son elementos que restan valor al CD:  ¿Qué necesidad hay del formato binario en disco, cuando puedo tenerlo sin que ocupe espacio físico?  En el futuro nadie comprará CDs.  Eso sí, los servicios de descarga, préstamo, escucha, compartición de música digital, gratis o no, irán a más, y serán completamente compatibles con la venta de discos de vinilo;  dos mundos musicales que coexistirán.  Las grandes compañías se van dando cuenta.  Ahí tienen al presidente de Sony, que va aún más lejos:  no sólo el vinilo, también el carrete de fotos tendrá una segunda vida, dice Kazuo Hirai.  Bueno, con el carrete creo que se equivoca, y aunque es verdad que los profesionales de la fotografía probablemente vuelvan sus ojos al carrete clásico, el usuario de a pie difícilmente dará marcha atrás.

Por cierto, y para ir acabando, mi primer vinilo ha sido un clásico del Jazz:  Time Out de Dave Brubeck.  Se ve que los Reyes Magos también creen en el vinilo, y pese a algunos nuevos gobernantes, por estos lares seguimos creyendo en Sus Majestades de Oriente. Aquí les dejo un enlace para escuchar este título imprescindible:

A disfrutar de este magnífico cuarteto.