Pura poesía

septiembre 30, 2018

Título:  Poesía española del siglo de oro

Autor:  Varios. Selección de Luis Rosales.

Editorial:  Salvat.

Cuenta Luis Rosales en su prólogo, hablando de las antologías, que no siempre éstas son seleccionadas atendiendo puramente a su valor artístico.  Y pone como ejemplo y justificación, lo que viene muy al caso en los tiempos que corren, que igualmente los parlamentos no están formados por los mejores hombres y mujeres de la nación, sino tan sólo, por algunos representativos.

Dicho esto, y teniendo en cuenta el currículo de quién hizo la selección, miembro de la generación del 36, de la hispanic society, académico de la lengua y premio Cervantes, todo comentario adicional huelga, y me limito aquí a incluir un soneto anónimo y un ejemplo de la poesía cantable de Calderón de la Barca.  Sirvan ambos como preámbulo e invitación a esta analogía imprescindible, compuesta según Rosales por lo más revelador y representativo de la poesía española del siglo de oro.

Pedro Calderón de la Barca. 1600-1681

Cantarico que vas a la fuente,

¡no te me quiebres!

A estas horas al pozo

mi amor me saca,

¿quién ha visto del fuego

tercera al agua?

Si me llevan mis celos

por agua al pozo,

¿de qué sirve que sean

fuentes mis ojos?

Si a la fuente camino,

no voy por agua,

porque sólo son viento

mis esperanzas.

Con el sol y el aire

perdí mi color;

hácenlo de envidia

el aire y el sol.

Cantarico que vas a la fuente,

¡no te me quiebres!

 

Anónimo – A Cristo crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido,

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte;

tu me mueves, Señor, muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido,

muéveme ver tu cuerpo tan herido,

muévanme tus afrentas y tu muerte.

muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera

que aunque no hubiera cielo yo te amara,

y aunque no hubiera infierno te temiera;

no me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

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Artesanía de las palabras.

septiembre 9, 2018

Título:  H.P. Lovecraft, edición anotada por Leslie S. Klinger.

Editorial:  Akai.

Autor:  H.P. Lovecraft.

9788446043867

El “hecho a mano” referido a los artesanos que fabrican productos únicos, va adquiriendo importancia creciente.  Como cada vez más las máquinas y la inteligencia artificial (IA), ayudan y resuelven, el “handmade” será pronto aplicable no sólo a productos físicos, sino intelectuales:  obras musicales, libros, teatro, arte… Cualquier producto de la creatividad humana será reconocido y valorado como se merece, cuando la competencia con con la IA sea inevitable, y los amantes de la artesanía formen legiones.

Viene esto a cuento por  nuestro autor de hoy, H.P Lovecraft, que permite una interesante disección de su apellido (Love – craft) y que nos habla de ese amor por lo que hasta ahora, sólo el hombre ha sido capaz de producir.  Por que la historia de la literatura,  en la que finalmente Lovecraft ha encontrado acomodo, es hasta la fecha solamente producto del ingenio humano.  ¿Cuánto tiempo permanecerá así?

Más allá de toda consideración por el valor de su narrativa de horror cósmica, indiscutible en la actualidad, creo que Lovecraft, junto a otros como Gershwin, del que hablábamos hace poco, F. Scott Fitzgerald y el paisaje urbano de alguna de las ciudades que les vieron crecer, incluyendo New York y su magnífico Art Decó, son imprescindibles para tener una visión completa de los años 20, paradigma de la edad dorada del siglo pasado.

No duden pues en zambullirse en esta voluminoso ejemplar de más de 1000 páginas, que incluye clásicos como “En las montañas de la locura”.  Su terror primigenio, entrelazado con ciencia ficción y experiencias exploradoras de la época, no dejará indiferente al lector que siga buscando la artesanía de las palabras.

 


Lamentable

abril 20, 2018

Título:  Patria.

Autor:  Fernando Aramburu.

Editorial: Tusquets.

Lamentable el comunicado de ETA de hoy, y lamentable que víctimas y verdugos protagonicen en igualdad de condiciones una novela como ésta.  Porque aunque alguno de los personajes acaba pidiendo perdón, no todos lo hacen, y el tejido social, político y religioso parece que vienen a justificar sus comportamientos.  Lamentable.

Y pedir perdón no es suficiente.  El que inflige daño debe trabajar para reparar el daño causado.  No es suficiente pedir perdón por una estafa,  hay que devolver el dinero.  Esta novela parece que olvida esto, igual que los muchos de los que hoy se conformarían con una rectificación de ETA reconociendo su completo error.  No es suficiente, y seguirá siendo lamentable que todos los que lo apoyaron de un modo u otro ETA, no trabajen de ahora en adelante en revertir el dolor causado.


Hermoso

febrero 18, 2018

Título:  Pero Hermoso.

Autor:  Geoff Dyer.

Editorial:  Random House.

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Dicen que es uno de los escritores de no-ficción más importantes en la actualidad.  Ganador de múltiples galardones literarios, diría yo que el lector se encuentra en esta sucesión de relatos, que más parecen bolos de sus protagonistas que historias con desenlace, con un amante del jazz, pues no habría podido de otro modo componer este libro que novela episodios, conocidos unos más que otros, de la vida de los artistas que retrata.

Imagina Dyer qué pudo suceder a Young, Monk, Ellington, Pepper … en su peregrinaje musical y existencial, poniendo en manos del lector historias plausibles, experiencias vitales de los grandes del jazz, tamizadas por una prosa exquisita y veraz que permite al lector sumergirse en la vida de estos músicos y su época, décadas de los 40, 50 y 60, y que recuerdan al modo en que Scott Fitzgerald con sus historias nos zambulle en los locos años 20.

Siendo escasa la literatura de ficción en torno al Jazz, “Pero Hermoso” será un clásico en las décadas venideras, y figurará en la biblioteca de cualquier interesado por el género.

 


Una buena historia

febrero 2, 2018

Título:  Chamán.

Autor: Noah Gordon.

Editorial:  Roca editores.

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Hace pocos días se hizo viral la respuesta que un jovencito dio a su dedicada profesora tras una pregunta de examen referida al descubridor de América;  el lenguaraz y deshinbido pulilo le respondió con altanería indicando que todo el mundo sabe que América la descubrieron los indios americanos.

Más allá del trasfondo del asunto, viene a colacción el tema porque el libro de hoy fue premiado por la asociación de historiadores americanos, y recoge hechos notables, costumbres y maneras de los nativos en su relación con la clase dominante recién llegada;  la guerra civil norteamericana, las vivencias de los soldados presos, y, por supuesto detalles del quehacer diario de los médicos en la época, la enfermedades que trataban, las operaciones que practicaban, el avance de los métodos de anestesia, y un sinfin de detalles más, resultado del arduo trabajo de investigación del autor.

Sólo un pero:  el historia bien podría haber dado lugar a dos novelas, no sólo por el número de páginas, que también, sino por su comienzo con la historia Rob J. Cole, padre, como protagonista, y su posterior salto malabar con Chamán, su hijo, cuando el autor decide que es tiempo de mudanza en el protagonismo de la historia, de modo que en  su ecuador, siente el lector que cambia de camisa, como diría aquel.

Sirva esta novela como buen ejemplo para escritores amateurs:  es mucho el trabajo que requiere trazar una buena historia, y más aún recibir el premio que Chamán mereció.


El Progreso de la ciencia.

septiembre 8, 2017

Título:  Cartas Marruecas.

Autor:  José Cadalso.

Editorial:  Salvat.

Hay temas que aguantan el paso del tiempo estoicamente.  No hay que rebuscar mucho entre las cartas de Cadalso: casi al principio, en la sexta carta hemos encontrado algo que parecería escrito anteayer.  Aquí dejamos para la reflexión sobre el progreso de las ciencias en España, y de los profesores que la cultivan, lo que sucedía en España en el siglo XVIII:

“El atraso de las ciencias en España en este siglo, ¿quién puede dudar que procede de la falta de protección que hallan sus profesores? Hay cochero en Madrid que gana trescientos pesos duros, y cocinero que funda mayorazgos; pero no hay quien no sepa que se ha de morir de hambre como se entregue a las ciencias, exceptuadas las de pane lucrando que son las únicas que dan de comer.

Los pocos que cultivan las otras, son como aventureros voluntarios de los ejércitos, que no llevan paga y se exponen más. Es un gusto oírles hablar de matemáticas, física moderna, historia natural, derecho de gentes, y antigüedades, y letras humanas, a veces con más recato que si hiciesen moneda falsa. Viven en la oscuridad y mueren como vivieron, tenidos por sabios superficiales en el concepto de los que saben poner setenta y siete silogismos seguidos sobre si los cielos son fluidos o sólidos.”

Así nos va.  ¿Porqué será que los jóvenes investigadores españoles se marchan en cuanto pueden a buscarse el futuro fuera de nuestras fronteras?


No me digan “ahorita no”

junio 28, 2017

Título:  Don Quijote de la Mancha.

Autor:  Miguel de Cervantes.

Editorial:  Planeta.

La última vez que leí este voluminoso ejemplar del Quijote, profusamente ilustrado por Mingote, fue allá por el 2005, antes de que este blog naciera.  Cada relectura del Quijote le aporta al lector múltiples experiencias y detalles que antes pasó por alto.  Y hoy me quedo con uno, asociado al uso del lenguaje.

La primera vez que hice una estancia prolongada en México fue en Ensenada, Baja California.  Mis amigos de allá me sorprendían con frecuencia al utilizar el vocabulario de un modo particular.  No sólo era que ciertas palabras no se usan en estos lares, sino que a veces, un uso diferente crea situaciones cómicas.  Así, me costó comprobar, por ejemplo, que el “Ahorita” de ellos, se refiere en realidad a un momento indeterminado del futuro.  Así cuando la madre reconviene al hijo para que haga una tarea, el niño remolón contesta con el “Ahorita lo hago”, que provoca el habitual cabreo al postponer para un futuro indeterminado la mencionada tarea.  Igualmente cuando al paseante de turno le ofrecen un producto en venta callejera, habitualmente responde el posible comprador “Ahorita no”, lo que en el fondo significa “ni ahora ni nunca”, aunque con una particular diplomacia.

Ahora bien, lo que más extrañeza me causó, fue la respuesta materna al “ahorita” del joven vago:  “lo haces luego luego”.  Y la sorpresa viene por el uso reiterativo del “luego”, más indefinido aún para un castellano, cuya reiteración abunda en la indeterminación.  Muy al contrario, para ellos significa algo así como “ahora mismo”.  Pues bien, entendida la construcción, desde entonces me preguntaba de dónde surgió, y aquí llegamos a Cervantes.  Porque en su Quijote, son al menos dos o tres veces las que aparece la construcción “luego luego” en boca de algún personaje.

Les dejo como tarea, volver a disfrutar con la lectura, y encontrar quién y porqué usa “luego luego”.

Y no me digan “ahorita no”.