Chicago, my home town.

octubre 28, 2017

Título:  Historic Hotels of America.

Autor:  National trust for historic preservation.

Editorial:  HistoricHotels.org

Chicago y New York representan para muchos el culmen del modelo urbano norteamericano, que sin haber abandonado aún el trazado y estilo europeo, consigue proyectar sus edificios a una altura de vértigo, y aún así permite que sus habitantes disfruten de sus amplias avenidas sin que el tráfico arruine la experiencia.  Si para muchos New York es la elegida por su gran oferta cultural, artística y su fácilmente reconocible perfil arquitectónico, Chicago, la conocida ciudad del viento, es elegida por otros tantos que disfrutan de sus rascacielos y avenidas asomadas a la orilla del lago Michigan.

El placer de visitar puntos de encuentro tan significativos como Chicago, es doble cuando tras una maratoniana jornada de paseos y visitas, un histórico hotel de la ciudad ofrece solaz al turista.  El libro de hoy, Hoteles Históricos de América, hace un recorrido por alguno de los más significativos alojamientos de la historia de Estados Unidos, que aún abren sus puertas a viajeros de todo el mundo.  Destacaremos uno en particular, el Hilton Chicago, que se erige frente al Grant Park y el lago Michigan.

72075_l Hilton Chicago.

Un hotel de grandes personajes y dimensiones:  el tercero más grande de la ciudad, primero del mundo en su inauguración, ha acomodado a todos los presidentes de EEUU desde su apertura como hotel en 1927.  Estilo Beuax Art, quiso ser una ciudad en sí mismo, con sus 3000 habitaciones, dentro de otra ciudad, la magnífica Chicago.

Pero las guerras mundiales, bancarrotas familiares, y circunstancias variopintas, lo convirtieron en sede de instrucción para los cadetes de la aviación:  hasta 10.000 se alojaron en sus dependencias.  En los 70 se consideró la demolición de este edificio muy envejecido entonces.  Pero dos millonarias renovaciones,  completada una en 1984 de 180 millones de dólares, y otra mucho más reciente, en 2012, de 120 millones de dólares, han devuelto lustre y dignidad a este imponente hotel, para el disfrute de los viajeros.

La magnífica ubicación del Hilton Chicago, incluye una notoria vecindad con uno de los más conocidos club de Blues de Chicago, y que se auto-nomina como el primero del mundo:  el Buddy Guy’s Legends.  Convengo con cualquiera, que si Chicago en sí es un lugar imprescindible, cuando se adereza con hoteles históricos y noches en clubs como el Buddy Guy’s, la experiencia se vuelve irrepetible.

Este mes de Octubre, tuve la oportunidad de pasar por Chicago camino del IEEE FIE 2017 en Indianápolis, y  agradezco desde aquí a Jesús Santandreu su recomendación para buscar allí un buen local de Blues.   Justo frente al Hilton Chicago, en la esquina de opuesta, estaba John Primer tocando en el Buddy Guy’s Legend.  El doblemente nominado al Grammy por mejor albur de Blues, en directo a dos metros de distancia.  Inolvidable.

Un Chicago tan inolvidable como para otros artistas que lo convirtiero en objeto de su música.  Dejamos aquí como muestra “Chicago (That Toddlin’ Town)” en la voz de su más conocido intérprete, Frank Sinatra.

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¿Qué música?

agosto 7, 2017

Título:  En busca de aquel sonido.

Autor:  Ennio Morricone, Alesandro de Rossa.

Editorial:  Malpaso.

978841666547

Para los amantes del cine, Morricone es parte de la familia.  Para los músicos absolutos, el trabajo del compositor es una referencia.  Porque Morricone ha navegado entre los cauces de la música aplicada, como él define aquella compuesta con una finalidad adicional, y la de la música absoluta, cuya justificación se encuentra en su propio núcleo.

Morricone es un maestro conocido por sus grandes bandas sonoras.  Basta hacer un repaso de la historia del cine para encontrarnos repetidamente con él:  el bueno el feo y el malo, la muerte tenía un precio, la misión, cinema Paradiso, etc.  Pero también destaca su faceta de compositor puro, cuyo fin último es la propia música, sin ataduras a la imagen, sin concesiones ni tasas adicionales.  Y por eso es reconfortante encontrar en las palabras del autor, su crítica a aquellos que agarrándose a la pureza se olvidan que la música, en última instancia, tiene sentido cuando existe el ser humano que la escucha;  y que cuando en aras de la independencia y la novedad, el compositor olvida esto último, en realidad no compone música, sino que rudo -o silencio, que de todo hay- para la provocación.  Y basta un ejemplo propuesto por el mismo Morricone:  John Cage.

Una suerte que tan laureado compositor tenga el atrevimiento de mostrar el color del nuevo traje del emperador, y así, permita una vez más reflexionar sobré el sentido último, significado y valor de la música.


Todos pierden

julio 3, 2017

Título:  Miles, La autobiografía.

Autor:  Miles Davis, Quincy Troupe.

Editorial:  Alba.

Autobiografía no apta para menores, en las que Miles cuenta sin tapujos su poliédrica personalidad, llena de luces, con sus numerosas aportaciones a la historia del jazz, y de  grandes sombras marcada por sus adicciones de ida y vuelta, que le hicieron transitar por el infierno, condenando a un peaje demasiado caro a muchos músicos de su entorno.  Como Parker con el saxo, marcó Davis con su trompeta la música de una época, y lamentablemente indujo a otros a una búsqueda de la perfección de la mano de las drogas.  Ciertamente ni el color de su piel ni la época en que vivió fueron de ayuda.  Sirve esta biografía no obstante como un “mea culpa” de su autor, en el que reconociendo sus vicios, alerta del peligro alfinal de una vida llena de lujos y excesos.

Siempre es bueno que el líder renuncie en ocasiones a lo que la fortuna le ofrece, sobre todo cuando la ganancia es a costa de otros.  Recuerdo especial para otro David, esta vez Brubeck, uno de los máximos representantes del “west coast”, que cuando fue portada del Times, más que alegría sintió un pena inmensa ante su fotografía:  coincidía en aquellos días con Duke Ellington, a quién admiraba, y su primera reacción fue llamar a su puerta para darle la triste noticia:  “Duke, claro que quería salir en portada del Times, pero después de ti, no antes.”  No hay reconocimiento más sincero, que la alabanza del que recibe injusto premio.


Benny Goodman

noviembre 30, 2016

Título:  Benny Goodman and the Swing Era.

Editorial:  Oxford University Press.

Autor:  James Lincoln Collier.

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No hay mejor portada para esta biografía que una buena tipografía de los años 30.  Para los amantes del Art Decó, el título será un buen preámbulo al contenido.

Escuché por primera vez al autor, J.L. Collier en la reconocida historia del jazz de Ken Burns.  Debo reconocer que gran parte de la bibliografía sobre el jazz que ha pasado por este blog procede de historiadores que colaboraron con Burns.  Y nunca he quedado defraudado.

Las buenas biografías siempre suministran al lector, que en general llega a la misma como buen conocedor previo del personaje al que se refiere, datos nuevos no sólo de la persona sino del contexto histórico y social en que vivió.  Esta obra cumple sobradamente su cometido;  y no sólo eso.  El autor, como músico profesional, se permite indagar en cada una de las principales grabaciones de goodman, analizando continente y contenido, sidemen que lo acompañaron, fechas y lugares, y cómo no, contenido musical de cada obra.

Lo dicho, un magnífico ejemplar que permitirá al lector entender que la obra de Goodman contribuyó no sólo al desarrollo del Jazz, sino a la libertad e integración en un país en el que aún hoy queda camino que recorrer.

Disfrutemos de este genial cuarteto “integrado” por Goodman, Gene Krupa, Lionel Hampton y Teddy Wilson.

 


Convergencia

octubre 23, 2016

Titulo:  Jazz covers.

Autor:  Joaquín Paulo.

Editorial:  Taschen.

<a href="http://www.libri.it/jazz-covers-ko">Jazz Covers</a>

Este libro presenta un repaso visual a la historia del jazz a través del diseño de las cubiertas de los LP´s.

Como indican en algunas de las entrevistas que acompañan los diseños,  el arte gráfico asociado a este negocio fue posible cuando el vinilo era el producto estrella,  y entre otras razones porque el tamaño de los mismos permitía al artista gráfico expresarse adecuadamente.

Ciertamente se echan de menos algunas portadas;  en particular las anteriores a 1950.  Aparte de una portada de Mary Lou Williams del 45, poco mas podemos encontrar de las dos o tres primeras décadas del jazz.   No me queda claro cual es la razón,  pero puestos a revisar la historia,  poco hubiera costado incluir un par de décadas previas,  que es el tiempo transcurrido desde que la Original Dixiland Jazz Band grabara el primer disco.

En cualquier caso un interesante paseo gráfico que los amantes del jazz disfrutarán, en esta especie de convergencia artística en que música y artes visuales se reúnen en un libro.


You are

abril 22, 2016

Título:  El cannon del jazz.

Autor:  Ted Gioia.

Editorial:  Turner.

Con tinte enciclopédico, este volumen imprescindible para los amantes del Jazz recoge los 250 estándar que cualquier músico que se precie en la disciplina debería conocer, según su autor;  aunque seguramente no ande muy lejos de la verdad.

Libros como éste admiten lecturas variadas: referencia para búsquedas puntuales; cabecera para adquirir con su lectura un mayor conocimiento del mundo del jazz;  compendio de títulos y grabaciones fundamentales, con los que el lector sabrá dónde buscar los mejores registros;  sugerente libro para descubrir nuevos temas para el aficionado al género;  anecdotario múltiple de génesis históricas y biografías resumidas de autores variados…  y así hasta llegar a 250.

Y puestos a elegir, suscribiría algunas palabras del autor cuando describe “All the things you are”, por cierto, bonito título que serviría de resumen y dedicatoria para cualquier persona querida de nuestro entorno, aunque mirando la letra que Oscar Hammerstein escribió para esta composición de Jerome Kern, cuando mejor encaja es en San Valentín.  Nos comenta sobre este conocido tema Ted Gioia:  “Estoy tentado a afirmar que  es mi estándar de Jazz favorito”.   Posiblemente la cadena de dominantes tan característicos del tema tenga algo que ver con su éxito tanto entre el público aficionado, como entre intérpretes a los que suministra un terreno abonado para la improvisación.

Es una suerte que cada vez sean más los que reconocen el valor de esta música.  Esta misma semana, y con motivo de la entrega de premios del Museo de las Ciencias del Vino en Almendralejo -que curiosamente se entregó un diploma/distinción a sí mismo-, el presidente de la Junta de Extremadura aprovechó su discurso para hacer una encendida defensa de esta disciplina artística, tras haber tenido la oportunidad de presenciar el evento que estuvo amenizado por el Instituto de Jazz y Música Moderna de Extremadura.  Aquí dejamos el enlace.  Ojalá que muchos de sus seguidores aprecien estas palabras y también las hagan suyas.  Dejamos el vídeo completo, para que puedan disfrutar del evento y de la actuación de los combos, y recomendamos el minuto 36’40” con la referida intervención y valoración de Guillermo Fernández Vara sobre la música Jazz y sus intérpretes.


El mundo en un disco

enero 12, 2016

Título:  Rechicero.

Autor: Terry Prachett.

Editorial: RBA.

Tengo que confesar que Terry Prachett no ha conseguido que caiga en sus redes.  La curiosidad me llevó a elegir uno de los tres volúmenes que dispongo de su mundodisco, y me ha dejado completamente indiferente.  Bien es verdad que el nombre que da origen a su mitología y la saga que desarrolla, mundodisco, me van a permitir hoy trasladar una noticia que aunque no me ha sorprendido, a muchos sí que lo hará, en el ámbito de la música.  Y aunque ciertamente Terry Prachett considera la música como elemento indispensable para cualquier civilización, sea ésta imaginaria o real, lo que explica su título Soul Music para uno de los capítulos de su mundo, no seré yo quién avance de la mano del escritor en la música del mundo disco.  En su lugar hablaré hoy de los discos de música.

Allá por Julio de 2012, me permitía compartir aquí mi visión sobre la vuelta del Vinilo.  Mis alumnos nunca estuvieron de acuerdo conmigo.  Generación digital por autonomasia, de pantallas táctiles, índices deslizantes y pulgares hyperdesarrollados, no hay más literatura ni música para ellos que la digital.  Pero la psicología humana me sirve de argumento para defenderme frente a sus ataques, y estas Navidades, el comercio electrónico en EEUU me ha dado la razón:  el aparato más vendido por amazon ha sido un tocadiscos clásico.

Aunque hay quienes se aferran a la tecnología para explicar su regreso, no creo que la calidad sea la razón fundamental;  más bien es el humo que vende el fabricante para apoyar lo inevitable, y convencer a los indecisos.  El protocolo y ritual necesario para reproducir un disco de vinilo, su liturgia que diríamos, junto con la sensación de poseer un objeto físico especial, creo que están permitiendo que la industria del vinilo remonte el vuelo de nuevo.

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La música digital tiene sus ventajas, inmediatez, facilidad de acceso, portabilidad.  Pero todos ellos son elementos que restan valor al CD:  ¿Qué necesidad hay del formato binario en disco, cuando puedo tenerlo sin que ocupe espacio físico?  En el futuro nadie comprará CDs.  Eso sí, los servicios de descarga, préstamo, escucha, compartición de música digital, gratis o no, irán a más, y serán completamente compatibles con la venta de discos de vinilo;  dos mundos musicales que coexistirán.  Las grandes compañías se van dando cuenta.  Ahí tienen al presidente de Sony, que va aún más lejos:  no sólo el vinilo, también el carrete de fotos tendrá una segunda vida, dice Kazuo Hirai.  Bueno, con el carrete creo que se equivoca, y aunque es verdad que los profesionales de la fotografía probablemente vuelvan sus ojos al carrete clásico, el usuario de a pie difícilmente dará marcha atrás.

Por cierto, y para ir acabando, mi primer vinilo ha sido un clásico del Jazz:  Time Out de Dave Brubeck.  Se ve que los Reyes Magos también creen en el vinilo, y pese a algunos nuevos gobernantes, por estos lares seguimos creyendo en Sus Majestades de Oriente. Aquí les dejo un enlace para escuchar este título imprescindible:

A disfrutar de este magnífico cuarteto.