Todos pierden

julio 3, 2017

Título:  Miles, La autobiografía.

Autor:  Miles Davis, Quincy Troupe.

Editorial:  Alba.

Autobiografía no apta para menores, en las que Miles cuenta sin tapujos su poliédrica personalidad, llena de luces, con sus numerosas aportaciones a la historia del jazz, y de  grandes sombras marcada por sus adicciones de ida y vuelta, que le hicieron transitar por el infierno, condenando a un peaje demasiado caro a muchos músicos de su entorno.  Como Parker con el saxo, marcó Davis con su trompeta la música de una época, y lamentablemente indujo a otros a una búsqueda de la perfección de la mano de las drogas.  Ciertamente ni el color de su piel ni la época en que vivió fueron de ayuda.  Sirve esta biografía no obstante como un “mea culpa” de su autor, en el que reconociendo sus vicios, alerta del peligro alfinal de una vida llena de lujos y excesos.

Siempre es bueno que el líder renuncie en ocasiones a lo que la fortuna le ofrece, sobre todo cuando la ganancia es a costa de otros.  Recuerdo especial para otro David, esta vez Brubeck, uno de los máximos representantes del “west coast”, que cuando fue portada del Times, más que alegría sintió un pena inmensa ante su fotografía:  coincidía en aquellos días con Duke Ellington, a quién admiraba, y su primera reacción fue llamar a su puerta para darle la triste noticia:  “Duke, claro que quería salir en portada del Times, pero después de ti, no antes.”  No hay reconocimiento más sincero, que la alabanza del que recibe injusto premio.


Benny Goodman

noviembre 30, 2016

Título:  Benny Goodman and the Swing Era.

Editorial:  Oxford University Press.

Autor:  James Lincoln Collier.

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No hay mejor portada para esta biografía que una buena tipografía de los años 30.  Para los amantes del Art Decó, el título será un buen preámbulo al contenido.

Escuché por primera vez al autor, J.L. Collier en la reconocida historia del jazz de Ken Burns.  Debo reconocer que gran parte de la bibliografía sobre el jazz que ha pasado por este blog procede de historiadores que colaboraron con Burns.  Y nunca he quedado defraudado.

Las buenas biografías siempre suministran al lector, que en general llega a la misma como buen conocedor previo del personaje al que se refiere, datos nuevos no sólo de la persona sino del contexto histórico y social en que vivió.  Esta obra cumple sobradamente su cometido;  y no sólo eso.  El autor, como músico profesional, se permite indagar en cada una de las principales grabaciones de goodman, analizando continente y contenido, sidemen que lo acompañaron, fechas y lugares, y cómo no, contenido musical de cada obra.

Lo dicho, un magnífico ejemplar que permitirá al lector entender que la obra de Goodman contribuyó no sólo al desarrollo del Jazz, sino a la libertad e integración en un país en el que aún hoy queda camino que recorrer.

Disfrutemos de este genial cuarteto “integrado” por Goodman, Gene Krupa, Lionel Hampton y Teddy Wilson.

 


Convergencia

octubre 23, 2016

Titulo:  Jazz covers.

Autor:  Joaquín Paulo.

Editorial:  Taschen.

<a href="http://www.libri.it/jazz-covers-ko">Jazz Covers</a>

Este libro presenta un repaso visual a la historia del jazz a través del diseño de las cubiertas de los LP´s.

Como indican en algunas de las entrevistas que acompañan los diseños,  el arte gráfico asociado a este negocio fue posible cuando el vinilo era el producto estrella,  y entre otras razones porque el tamaño de los mismos permitía al artista gráfico expresarse adecuadamente.

Ciertamente se echan de menos algunas portadas;  en particular las anteriores a 1950.  Aparte de una portada de Mary Lou Williams del 45, poco mas podemos encontrar de las dos o tres primeras décadas del jazz.   No me queda claro cual es la razón,  pero puestos a revisar la historia,  poco hubiera costado incluir un par de décadas previas,  que es el tiempo transcurrido desde que la Original Dixiland Jazz Band grabara el primer disco.

En cualquier caso un interesante paseo gráfico que los amantes del jazz disfrutarán, en esta especie de convergencia artística en que música y artes visuales se reúnen en un libro.


You are

abril 22, 2016

Título:  El cannon del jazz.

Autor:  Ted Gioia.

Editorial:  Turner.

Con tinte enciclopédico, este volumen imprescindible para los amantes del Jazz recoge los 250 estándar que cualquier músico que se precie en la disciplina debería conocer, según su autor;  aunque seguramente no ande muy lejos de la verdad.

Libros como éste admiten lecturas variadas: referencia para búsquedas puntuales; cabecera para adquirir con su lectura un mayor conocimiento del mundo del jazz;  compendio de títulos y grabaciones fundamentales, con los que el lector sabrá dónde buscar los mejores registros;  sugerente libro para descubrir nuevos temas para el aficionado al género;  anecdotario múltiple de génesis históricas y biografías resumidas de autores variados…  y así hasta llegar a 250.

Y puestos a elegir, suscribiría algunas palabras del autor cuando describe “All the things you are”, por cierto, bonito título que serviría de resumen y dedicatoria para cualquier persona querida de nuestro entorno, aunque mirando la letra que Oscar Hammerstein escribió para esta composición de Jerome Kern, cuando mejor encaja es en San Valentín.  Nos comenta sobre este conocido tema Ted Gioia:  “Estoy tentado a afirmar que  es mi estándar de Jazz favorito”.   Posiblemente la cadena de dominantes tan característicos del tema tenga algo que ver con su éxito tanto entre el público aficionado, como entre intérpretes a los que suministra un terreno abonado para la improvisación.

Es una suerte que cada vez sean más los que reconocen el valor de esta música.  Esta misma semana, y con motivo de la entrega de premios del Museo de las Ciencias del Vino en Almendralejo -que curiosamente se entregó un diploma/distinción a sí mismo-, el presidente de la Junta de Extremadura aprovechó su discurso para hacer una encendida defensa de esta disciplina artística, tras haber tenido la oportunidad de presenciar el evento que estuvo amenizado por el Instituto de Jazz y Música Moderna de Extremadura.  Aquí dejamos el enlace.  Ojalá que muchos de sus seguidores aprecien estas palabras y también las hagan suyas.  Dejamos el vídeo completo, para que puedan disfrutar del evento y de la actuación de los combos, y recomendamos el minuto 36’40” con la referida intervención y valoración de Guillermo Fernández Vara sobre la música Jazz y sus intérpretes.


El mundo en un disco

enero 12, 2016

Título:  Rechicero.

Autor: Terry Prachett.

Editorial: RBA.

Tengo que confesar que Terry Prachett no ha conseguido que caiga en sus redes.  La curiosidad me llevó a elegir uno de los tres volúmenes que dispongo de su mundodisco, y me ha dejado completamente indiferente.  Bien es verdad que el nombre que da origen a su mitología y la saga que desarrolla, mundodisco, me van a permitir hoy trasladar una noticia que aunque no me ha sorprendido, a muchos sí que lo hará, en el ámbito de la música.  Y aunque ciertamente Terry Prachett considera la música como elemento indispensable para cualquier civilización, sea ésta imaginaria o real, lo que explica su título Soul Music para uno de los capítulos de su mundo, no seré yo quién avance de la mano del escritor en la música del mundo disco.  En su lugar hablaré hoy de los discos de música.

Allá por Julio de 2012, me permitía compartir aquí mi visión sobre la vuelta del Vinilo.  Mis alumnos nunca estuvieron de acuerdo conmigo.  Generación digital por autonomasia, de pantallas táctiles, índices deslizantes y pulgares hyperdesarrollados, no hay más literatura ni música para ellos que la digital.  Pero la psicología humana me sirve de argumento para defenderme frente a sus ataques, y estas Navidades, el comercio electrónico en EEUU me ha dado la razón:  el aparato más vendido por amazon ha sido un tocadiscos clásico.

Aunque hay quienes se aferran a la tecnología para explicar su regreso, no creo que la calidad sea la razón fundamental;  más bien es el humo que vende el fabricante para apoyar lo inevitable, y convencer a los indecisos.  El protocolo y ritual necesario para reproducir un disco de vinilo, su liturgia que diríamos, junto con la sensación de poseer un objeto físico especial, creo que están permitiendo que la industria del vinilo remonte el vuelo de nuevo.

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La música digital tiene sus ventajas, inmediatez, facilidad de acceso, portabilidad.  Pero todos ellos son elementos que restan valor al CD:  ¿Qué necesidad hay del formato binario en disco, cuando puedo tenerlo sin que ocupe espacio físico?  En el futuro nadie comprará CDs.  Eso sí, los servicios de descarga, préstamo, escucha, compartición de música digital, gratis o no, irán a más, y serán completamente compatibles con la venta de discos de vinilo;  dos mundos musicales que coexistirán.  Las grandes compañías se van dando cuenta.  Ahí tienen al presidente de Sony, que va aún más lejos:  no sólo el vinilo, también el carrete de fotos tendrá una segunda vida, dice Kazuo Hirai.  Bueno, con el carrete creo que se equivoca, y aunque es verdad que los profesionales de la fotografía probablemente vuelvan sus ojos al carrete clásico, el usuario de a pie difícilmente dará marcha atrás.

Por cierto, y para ir acabando, mi primer vinilo ha sido un clásico del Jazz:  Time Out de Dave Brubeck.  Se ve que los Reyes Magos también creen en el vinilo, y pese a algunos nuevos gobernantes, por estos lares seguimos creyendo en Sus Majestades de Oriente. Aquí les dejo un enlace para escuchar este título imprescindible:

A disfrutar de este magnífico cuarteto.

 

 

 


Y los sueños sueños son.

mayo 31, 2015

Título:  Obras Inmortales.

Autor: Moliere.

Editorial:  EDAF.

La importancia del teatro para analizar la sociedad y sus valores, y como herramienta de catarsis fue bien comprendida desde la antigüedad, cultivada y apreciada por los grandes de la tragedia. También Moliere, actor destacado en su época contribuyó notablemente con obras inmortales como El tartufo, o Anfitrión.  Las andanzas amorosas de los protagonistas son hilo conductor en muchas de sus creaciones para mostrar la hipócrita realidad a la que contribuían unas normas sociales que sus obras ponían en entredicho.  Y aunque el teatro es pura ficción, y mucho de lo que vemos hoy en el comportamiento de nuestros gobernantes es puro teatro, esta mezcla de sueño y realidad han ejercido un poderoso efecto cautivador en el espectador de todos los tiempos.  Un análisis sosegado del concepto teatral puede llevarnos, como trató Calderón en La vida es sueño, a relativizar los problemas de la vida, la vida entendida como un sueño de una realidad superior, concepto que entronca perfectamente con la tradición cristiana occidental.

Así, el teatro, en todas sus formas, debería contemplarse como parte esencial del modelo formativo de nuestros jóvenes.

Y esto es lo que quizá en parte piensen muchos responsables educativos, que utilizan una forma teatral musicalizada para trabajar con los chavales que forman.  El “Musical”, al que grandes compositores como Lloid Webber han dedicado tanta atención, se ha convertido así en herramienta de trabajo para muchos profesores de primaria, secundaria y ciclos formativos.  Basta revisar las noticias recientes para encontrar en nuestro entorno hasta 4 musicales representados este mes de Junio:  Hair Spray por la Escuela de Arte de Mérida, Peter Pan en el colegio público Ortaga y Gaset de Almendralejo, el Instituto Rodríguez Moñino de Badajoz con una creación de los propios alumnos, y Oniria por el Conservatorio de Almendralejo.

Oniria

Oniria se despidió ayer en el teatro López de Ayala de Badajoz.  El proyecto, cuya música, letra, escenografía… ha tenido múltiples contribuciones, se convirtió finalmente, en algo que al inicio no estaba previsto:  en una producción en toda regla en la que músicos e intérpretes eran (en su mayoría) jóvenes estudiantes.  El proyecto, que al principio se presentó como un proyecto educativo, evolucionó aupado por los profesores hacia nuevos territorios. En los proyectos educativos el objetivo primordial es la formación de los jóvenes;  y aunque esto fuera quizá el objetivo inicial, pronto quedó patente que sería algo diferente:  clases regulares perdidas por los alumnos participantes, inclusión de algún músico profesional en la orquesta, búsqueda de recursos económicos para conseguir una producción de calidad con una alta inversión económica, etc.  Y aunque las matemáticas de la gestión a veces impiden obtener dinero para problemas más acuciantes, es imposible no acordarse de las goteras que cada año sufren estos mismos alumnos-actores en el centro y cuestionar si el tiempo dedicado a la gestión del proyecto ha impedido resolver otros problemas más perentorios.  Tampoco llega uno a entender como en un proyecto educativo se dejan fuera alumnos que podrían formar parte de la orquesta, siendo este el núcleo formativo de un conservatorio, y en su lugar se incluye algún profesional cuyo proceso educativo concluyó hace ya mucho tiempo.  Y, por último, ante las interminables horas de ensayo, y la búsqueda de un resultado profesional de calidad le asalta a uno la duda sobre si el objetivo no era para los profesores desarrollar un proyecto al que de otro modo no tendrían acceso.

Pero dicho esto, ya que no es oro todo lo que reluce, hay que reconocer que proyectos como este difícilmente se desarrollan por amor al arte, nunca mejor dicho, por profesores -funcionarios o no- de centros educativos públicos.  Y aquí sí se ha conseguido.  Oniria es la historia de una niña que busca sus sueños y a la vez es un sueño colectivo de un grupo de profesores hecho realidad.  Un sueño que han conseguido transmitir con entusiasmo a los más jóvenes, permitiéndoles tener una experiencia -a ellos y sus familias- que nunca olvidarán.  El éxito de público, que en muchos casos ha repetido pagando religiosamente el precio de la entrada, llenando las salas en que se ha representado, y la emoción transmitida por los chavales al auditorio no tienen precio, y son clara muestra del nivel alcanzado por la producción.  Ojalá sirva de ejemplo a algunas empresas que producen bazofias y las cobran a precio de oro, muchas veces con subvención estatal, haciendo lamentarse a los padres que asisten con sus hijos de representaciones teatrales o musicales infumables.  Oniria hace disfrutar a jóvenes y mayores por igual, en una entretenida historia tejida a través de los sueños de sus protagonistas.

Enhorabuena pues a Óscar y Ana, padres de la criatura, a sus compañeros y a los jóvenes entusiastas que han sacado adelante el proyecto.  Ojalá que reflexiones como ésta sean útiles para que los sueños sean cada vez mejores, y puedan seguir haciéndose realidad.


Original

abril 11, 2015

Título:  Thelonious Monk – The life and times of an American Original.

Autor:  Robin D. G. Kelly.

Editorial:  Free Press.

Libros como este permiten a los amantes del jazz descubrir anécdotas, datos y facetas ocultas del personaje al que describen.  Y para muestra un botón:  ¿Cuál es el nombre latino, o castellano correspondiente a nuestro querido Thelonious?  Dejo aquí la pregunta hasta el próximo post.  Espero vuestras respuestas.

Thelonious Monk.

El padre de este original pianista adivinó sin querer el destacado carácter creativo de su hijo, eligiendo un nombre poco común, y mostrando así la senda alternativa que transitaría Thelonious en su vida como pianista.

Una biografía bien documentada como la de hoy, nos permite acceder a un profuso conjunto de datos que hará las delicias de los amantes del jazz;  también nos permite entender el carácter de un músico que siempre actuó por principios, y fiel a su música no se dejó influir por tendencias del mercado.

Sólo un pero:  Una pena que el libro no venga acompañado de una edición digital en CD, que permitiría en cualquier momento la búsqueda rápida de cualquier dato de interés.