Dónde escuchar jazz

noviembre 18, 2017

Título:  Cómo escuchar jazz.

Autor:  Ted Gioia.

Editorial:  Turner noema.

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Aunque es triste escuchar que la trompeta es una “madera”, o que Charlie Parker tocaba la trompeta, y todo esto hay que agradecerlo a la traductora de este libro, que lo mismo se atreve a traducir libros de jazz que de inteligencia artificial;  a pesar de todo, digo, este libro tiene su interés. Informaremos al autor de los desmanes cometidos en la traducción al español y vaya por delante entonces mi recomendación para leer la edición original en inglés.  La ignorancia es muy atrevida.  Para traducir, hay que dominar primero el área de conocimiento.  Que para traducciones mecánicas son muchas las herramientas online disponibles.

Dicho lo anterior, y aunque otros conocidos libros de Gioia van más dirigidos a público experto, el de hoy propone al neófito varias estrategias de escucha que permitirán apreciar los principales elementos del buen jazz:  desde el misterio del ritmo, tono y timbre, fraseo, pasando por la armonía, descrita todo ello en términos inteligibles.  Además, hace un repaso de los 150 nombres del Hall of Fame actual del Jazz, para que además de los clásicos, sepa el lector dónde buscar buen jazz.

Y puestos a buscar y escuchar jazz, afortunadamente va calando este género musical en la sociedad, como el buen vino, y crece la oferta en nuestro entorno más cercano.  Sirva de muestra el festival Badejazz en tierras extremeñas, que durante una semana y de forma intensiva, nos está permitiendo poner en práctica los consejos ofrecidos por Ted Gioia en el libro.

A disfrutar.

 

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Una de romanos.

noviembre 11, 2017

Título:  SPQR.  Una historia de la antigua roma.

Autor:  Mary Beard.

Editorial:  Crítica.

9788498929553

Desde su fundación, hasta el 212.  Este es el período histórico que de forma magistral nos describe la autora Mary Beard sobre el imperio romano.  Y digo magistral no ya por la abundancia de datos y anécdotas, que son muchas, sobre los personajes que poblaron y gobernaron el imperio, sino por la forma que la doctora Beard, Premio Príncipe de Asturias, entre otros muchos galardones, es capaz de atrapar el lector en lo que en manos menos hábiles hubiera sido un espartano ejercicio de árida descripción histórica.

Este relato académico-divulgador de la autora nos permite adentrarnos en territorio romano, crearnos una imagen completa de su historia; conocer de cerca a sus más insignes figuras, míticas unas y de carne y hueso otras; y trazar un mapa de la europa de entonces que confluyó y dio origen a la que hoy conocemos.

El final del camino, el año 212, es elegido por Beard por las implicaciones sociales que tuvo:  ciudadanía romana extensiva a todos los habitantes del imperio, y religión oficial amenazada por un cambio de rumbo.  Puntos críticos que, queramos o no, han marcado el devenir de nuestro continente, y son causa y origen de nuestra cultura romana-judeo-cristiana.

No estaría de más que algunos dirigentes actuales tomaran este libro como medicina, para poder abrir los ojos a esta realidad innegable que es la europa de hoy, y sus raíces profundas en la de ayer.


Patrimonio.

septiembre 2, 2017

Título:  Codici decorati dell’archivio di motecassino.

Autor: Giulia Orofino.

Editorial:  Universita’ degli studi di cassino

Esta magnífica obra ilustrada, segundo volumen de una serie que recoge elementos presentes de los códices del archivo de Montecassino, aparte de un lujo bibliográfico, responde a una de las misiones que cualquier universidad debe perseguir:  el interés social y cultural de su actividad.  Editar un libro de estas características requiere una inversión en trabajo y recursos que pocas veces puede afrontarse sin inversión pública.  Pero cuando se da, los resultados quedan como herencia:  aunque con frecuencia las grandes obras, sean arquitectónicas, artísticas, culturales, musicales… reciben críticas del pueblo por sus elevados costes, cuando son bien proyectadas y ejecutadas, producen rendimientos a la sociedad que la financia que bien pueden determinar parte de su futuro.  Sirva España como ejemplo de un patrimonio cultural y artístico, además de climatológico, que le permite situarse entre los tres primeros destinos turísticos mundiales.  Y también Italia, cuyo pasado romano, atrae oleadas de turistas.  Quizá sean ambos, Italia y España, bien escogidos ejemplos entre los países mediterráneos en los que patrimonio se combina por la acogida fraterna del visitante.

Precisamente este verano, hemos sido testigos de esa fraternal relación entre paisanos de España e Italia, fruto del hermanamiento de las ciudades de Almendralejo y Ceprano.  Este gemelagio, denominación italiana del término, ha servido para intercambiar experiencias de diferentes colectivos sociales, y a la vez conocer más de cerca la sociedad italiana.  Aunque como viajero por tierras italianas, siempre tiene uno la oportunidad de visitar los grandes monumentos de Roma, Nápoles, Florencia, Milán, Venecia…  pocos son los que con visitas fugaces a los polos de atracción turística, pueden decir que conocen un país.

En sus conocidas Cartas Marruecas, presentaba José Cadalso un visitante marroquí, que a fuerza de convivir con los Madrileños, iba poco a poco desentrañando los modos y maneras de los españoles del XVIII.   Esto mismo hemos experimentado los que en esta expedición de hermanamiento hemos podido visitar Ceprano, vecina localidad a la capital Romana.  Han sido las gentes de Ceprano, quienes han permitido un acercamiento diferente a nuestra vecina Italia.  No sólo han compartido eventos protocolarios y reuniones de trabajo, que también;  ha sido su cordial recibimiento y acogida, el compartir casas, mesas y manteles, lo que ha permitido a muchos, entender más de cerca la moderna Italia.  Vivir con las familias italianas nos ha hecho saborear los usos y costumbres de la actual Italia, en una fraternal convivencia que hizo a los paisanos extremeños llamar “mi padre” o “mi hermana” a estos familiares adoptivos que nos han recibido en sus casas como a familia propia.

El que suscribe tuvo la suerte de ser recibido por  una “gran familia italiana“, compuesta de padres e hijos, abuelos e incluso bisabuelos.  Me permito aquí un agradecimiento especial a la “nonna”, abuela de nuestra anfitriona y  de su hijo,  que nos recibió en su casa, junto al resto de la familia,  y nos permitió así viajar en el tiempo y conocer la Italia de hace varias décadas, cuando los progenitores se encargaban de la cría del ganado y su ordeño, elaboración de quesos, pastas, embutidos, salsas de tomate procedentes del cultivo de la huerta, etc, tradiciones que todavía hoy sobreviven en manos de algunas conocidas “nonnas”.  En un reto de habilidad lingüística, en el que debíamos hacernos entender cuando cada uno hablaba su propio idioma, nos explicaba la nonna, como aún con su edad, se encargaba ella de todo en la granja, y con orgullo se aplicaba el termino que en Italia se aplica a sus monumentos: patrimonio unesco.

Sirva este post como homenaje al pueblo italiano, a sus tradiciones, y a sus mayores, que sirven para unir lo mejor del pasado, su patrimonio humano, con las promesas futuras de las nuevas generaciones.


¿Qué música?

agosto 7, 2017

Título:  En busca de aquel sonido.

Autor:  Ennio Morricone, Alesandro de Rossa.

Editorial:  Malpaso.

978841666547

Para los amantes del cine, Morricone es parte de la familia.  Para los músicos absolutos, el trabajo del compositor es una referencia.  Porque Morricone ha navegado entre los cauces de la música aplicada, como él define aquella compuesta con una finalidad adicional, y la de la música absoluta, cuya justificación se encuentra en su propio núcleo.

Morricone es un maestro conocido por sus grandes bandas sonoras.  Basta hacer un repaso de la historia del cine para encontrarnos repetidamente con él:  el bueno el feo y el malo, la muerte tenía un precio, la misión, cinema Paradiso, etc.  Pero también destaca su faceta de compositor puro, cuyo fin último es la propia música, sin ataduras a la imagen, sin concesiones ni tasas adicionales.  Y por eso es reconfortante encontrar en las palabras del autor, su crítica a aquellos que agarrándose a la pureza se olvidan que la música, en última instancia, tiene sentido cuando existe el ser humano que la escucha;  y que cuando en aras de la independencia y la novedad, el compositor olvida esto último, en realidad no compone música, sino que rudo -o silencio, que de todo hay- para la provocación.  Y basta un ejemplo propuesto por el mismo Morricone:  John Cage.

Una suerte que tan laureado compositor tenga el atrevimiento de mostrar el color del nuevo traje del emperador, y así, permita una vez más reflexionar sobré el sentido último, significado y valor de la música.


No me digan “ahorita no”

junio 28, 2017

Título:  Don Quijote de la Mancha.

Autor:  Miguel de Cervantes.

Editorial:  Planeta.

La última vez que leí este voluminoso ejemplar del Quijote, profusamente ilustrado por Mingote, fue allá por el 2005, antes de que este blog naciera.  Cada relectura del Quijote le aporta al lector múltiples experiencias y detalles que antes pasó por alto.  Y hoy me quedo con uno, asociado al uso del lenguaje.

La primera vez que hice una estancia prolongada en México fue en Ensenada, Baja California.  Mis amigos de allá me sorprendían con frecuencia al utilizar el vocabulario de un modo particular.  No sólo era que ciertas palabras no se usan en estos lares, sino que a veces, un uso diferente crea situaciones cómicas.  Así, me costó comprobar, por ejemplo, que el “Ahorita” de ellos, se refiere en realidad a un momento indeterminado del futuro.  Así cuando la madre reconviene al hijo para que haga una tarea, el niño remolón contesta con el “Ahorita lo hago”, que provoca el habitual cabreo al postponer para un futuro indeterminado la mencionada tarea.  Igualmente cuando al paseante de turno le ofrecen un producto en venta callejera, habitualmente responde el posible comprador “Ahorita no”, lo que en el fondo significa “ni ahora ni nunca”, aunque con una particular diplomacia.

Ahora bien, lo que más extrañeza me causó, fue la respuesta materna al “ahorita” del joven vago:  “lo haces luego luego”.  Y la sorpresa viene por el uso reiterativo del “luego”, más indefinido aún para un castellano, cuya reiteración abunda en la indeterminación.  Muy al contrario, para ellos significa algo así como “ahora mismo”.  Pues bien, entendida la construcción, desde entonces me preguntaba de dónde surgió, y aquí llegamos a Cervantes.  Porque en su Quijote, son al menos dos o tres veces las que aparece la construcción “luego luego” en boca de algún personaje.

Les dejo como tarea, volver a disfrutar con la lectura, y encontrar quién y porqué usa “luego luego”.

Y no me digan “ahorita no”.


Jazzlessnígenas

abril 7, 2017

Título:  Jazz Instruments.

Autor: Peter Bölke.

Editorial:  Ear Books.

En otra ocasión hablamos de cómo un buen disco o película, complementado con texto que le haga justicia y descubra sus secretos, es dos veces bueno.

Esta especie de audio-libro, que no es tal, permite al lector conocer algunos de los protagonistas de la historia del jazz, agrupados por instrumentos, a la vez que escuchar grabaciones memorables.  Si bien las recopilaciones sonoras dicen que no son la mejor forma de conocer un estilo, y siempre es preferible escuchar los discos tal como se editaron, creo que libros como éste, con 8 CDs que lo acompañan, cada uno dedicado a un instrumento, tampoco debe ser desdeñado, y sería objeto de salvación en la biblioteca de algún loco del jazz aventurado a salvar el mundo de la música actual, que fuera puesta en cuarentena, tal como en nuestro célebre quijote, por algún buen curador musical.

Podemos así encontrar en el primer CD, el dedicado a la trompeta, desde Swahili con Clark Terry hasta Autumn in New York interpretado por Chet Baker;  Doxy de Miles o Night in Tunisia de Lee Morgan, pasando por I Know that you Know con Gillespie, Sonny Rollins y Sitts o Royal Garden Blues de Louis Amstrong.  La selección de estándar y autores no tiene desperdicio, y para cualquier alienígena que aterrize en el planeta del jazz, le permitirá tener una visión del camino que los mejores representantes del estilo trazaron en el pasado siglo.

Igualmente se acompaña el libro con 2 CDs de Saxo, agrupando en uno tenor y alto y en el otro barítono y soprano, con artistas como Mulligan, Parker, Coltrane, Hodges, Bechet, Hawkins, Berry, Webster, Gordon, Getz; que se yo, todo una plétora.

Igualmente tenemos CDs con Clarinete, Trombone, Piano, Bajo y Guitarra y finalmente percusión.  Prueben a pensar en alguno de los grandes, y lo tendremos:  Goodman, Bassie, Ellington, Evans, Christian…

En fin, un libro para disfrutar leyendo y escuchando, y buen regalo para cualquier JazzLessnígena o terrícola pop-alienado.

Y ya puestos, aquí dejamos como banda sonora de este post a uno de los escogidos Clark Terry interpretando StartDust en esta ocasión.

 


Tener y no tener, esa no es la cuestión.

marzo 4, 2017

Título:  1984.

Autor:  George Orwell.

Editorial:  RBA.

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Algunas frases son tan directas, sencillas y claras, que han pasado de la literatura o el cine al acervo popular como por arte de magia.  El “Ser o no ser” de Skespeare en Hamlet, que desafía la duda existencial;  o el “Tener y no tener” de Hemingway llevado al cine con maestría por Hawks, título que apela a corazón del capitalismo con la misma escasez de recursos, pero lógica aplastante que el ser o no ser de Hamlet.

Pues también ésta nueva cuestión, la del “tener o no tener” se dirime hoy en la realidad desnuda de la calle; y en sus autobuses.

Es lamentable que podamos utilizar una misma etiqueta, música, para calificar los trabajos de Mozart, Brahms y a la vez para el ruido blanco, sonidos aleatorios o seriales, y cualquier otro resultado del movimiento ondulante de los átomos de la materia.  Los esquimales utilizan más de veinte términos distintos para referirse a lo que para nosotros no es más que nieve, por razones evidentes:  su supervivencia depende de una correcta indentificación de la calidad de la misma y sus características en el ambiente.  Lo que por estos lares es algo anecdótico, una nevada, es de vital importancia para su día a día.  La simplificación del término en nuestra latitud es producto de su falta de relevancia.  ¿Será que para muchos críticos y aduladores, la música no importa nada, y lo único relevante es el engaño colectivo que les permite ganarse la vida?

No sólo en la música sucede tan pernicioso efecto.  Los museos de arte contemporáneo incluyen basura en sus exposiciones temporales.  Han conseguido al fin el arte supremo de vender basura a precio de oro.  Arte y crítica se alían para sacar tajada del Tener y no tener.

Esta lamentable falta de ética llega a su culmen aupada por grupos de presión que consiguen marginar entre lo políticamente incorrecto a los que defienden la importancia del vocabulario, llamando a las cosas lo que son.

Decía Swift en los viajes de Gulliver que los abogados eran los profesionales reconocidos por su capacidad de decir que lo blanco era negro y lo negro blanco;  no sólo decirlo, sino demostrarlo ante tribunal, y ganar dinero con ello.  Pero la realidad tozuda nos demuestra que este modo de proceder se ha extendido desde entonces, y ya ni el arte, ni la música, ni el matrimonio, por decir algo, son ajenos a esta corrupción lingüística.

Si hay algo que desasosiega en 1984, esta reconocida obra de Orwell que nos sirve hoy de pretexto, en mi opinión no es el Gran Hermano, ni el partido.  Es la capacidad para cambiar hechos, definiciones, la historia en sí misma.  Lo más preocupante de la obra de Orwell es que acierta en mostrar como grandes grupos de presión pueden cambiar no ya la historia, que también se reescríbelo en ocasiones, sino la misma naturaleza de las cosas:  el arte, la música, el bien y el mal, los masculino y lo femenino.

Pronto llegará el día que nos digan que XX y XY son quimera;  incluso podrán plantear operación de cromosomas.  ¿Me cambia una X por una Y?  ¿Podría incluirme una W?   ¿Habrían censurado al famoso autobús del eslogan de marras si en lugar de decir que los niños tienen pene hubieran dicho que los niños son XY?  Quizá quieran reescribir los libros de ciencia, como ya han conseguido transmutar lo que es música o arte.

Llegará el día que busquen operaciones transcromosómicas, para suprimir aquello que dicte el grupo.  ¿Idiotizarán a las masas para convencerla de que es mejor ser haploide?  Llegará el día que la ciencia permita convertir a quién lo desee en ave del paraíso, o en flor  de lis, o en gato, con una sencilla operación en el ADN.  Bastar cortar y reconstruir.  Cada uno será lo que desee.

Terrible camino el que nos dictan al amparo de lo políticamente correcto, consiguiendo que tener o no tener no sea ya la cuestión.