Jazz en primera persona

junio 17, 2018

Título:  The Story of Jazz as told by the men who made it.

Autor:  Nat Shapiro and Nat Hentoff.

Editorial:  Dover.

51utfgfkstl-_sx314_bo1204203200_

Creo que este es uno de los mejores libros de historia del jazz que he leído.  Aunque se aleja bastante del modelo canónico, y se acerca por contra a las entrevistas periodísticas que pudiera publicar Down Beat, de hecho reconocen esta fuente como una de las muchas utilizadas, los autores consiguen un fino tejido de la historia del Jazz a través de pedazos, de otro modo inconexos, de citas de sus protagonistas.

Un arduo trabajo de búsqueda, clasificación y orden permite al lector recorrer los lugares, épocas, y protagonistas de la historia del jazz de forma cronológica, y con un enlace muy conseguido entre autores, con comentarios cruzados, referencias a lugares, viajes, eventos, sucesos…

Y hablando de sucesos y de historia del jazz extremeño, ayer sábado la Big Band del Instituto de Jazz y Música moderna de Extremadura (INJEX), única formación en su género en Extremadura, ofreció un concierto en Puebla de la Calzada, a la vez que se estrenaba en la Gran Final de la Feria de ciencias de este año, en la misma ciudad, un cortometraje cuya banda sonora también procede del Injex.  Historia del jazz extremeño en primera persona.

El libro de esta semana no debería faltar de la biblioteca de los amantes del Jazz.  Dicho queda.

Anuncios

No sólo Jazz

febrero 2, 2018

Título:  El Jazz de la Física.

Autor:  Stephon Alexander,

Editorial:  Tusquets.

En el famoso documental sobre la historia del jazz que Ken Burns filmó con tanto éxito, y que a fuerza de verlo permite a uno disimular la ignorancia sobre el devenir de esta música a lo largo del siglo XX, aparece algún colega de Charlie Parker, hablando de su inteligencia e interés por disciplinas bastante alejadas de lo que se supone debe interesar a un intérprete de jazz.  Y nos cuenta como se podía mantener una conversación con Bird, no ya sobre Bach o Beethoven, sino sobre partículas elementales y la incompresibre física cuántica.

Francamente, creo que es más fácil que un físico entienda el jazz, que un asiduo a las jam sesion llegue a entender nunca algunas áreas de la física, incluida la cuántica.  Y no precisamente por incapacidad de los que se dedican al jazz.  Todo lo contrario:  por la hasta ahora incapacidad de los físicos de desarrollar una teoría comprensible del mundo en que vivimos.  El propio Richard Feyman, uno de sus máximos exponentes, expresaba su creencia firme, ciega diríamos, en los modelos matemáticos que la sustentan, y a la vez su incomprensión profunda de la realidad física que describen.

Qué curioso que el propio Feyman sea ejemplo de creyente en algo que escapa a la comprensión.

Dicho todo lo anterior, no hay excusa para ignorar lo que mueve el mundo.  Música, ciencia, literatura, arte…  todos deben ser elementos que formen parte de un menú intelectual equilibrado. Y el libro de hoy, permite de algún modo, acercar la física a la otra orilla.

El autor, Stephon Alexander, utiliza su experiencia vital como músico de jazz y físico teórico, para mostrar como se inspiró en el jazz para trazar su investigación, y con multitud de anécdotas, hila una historia que pretende acercar la física más abstracta al público general;  bueno, digamos mejor al músico de jazz general.

No obstante, creo que para adentrarse en cualquier terreno resbaladizo de la física, hay otras obras más recomendables.  El libro hace un largo recorrido, pero con no demasiada profundidad, en muchas áreas de la física, desde la cosmología, unificación, cuántica, relatividad, etc.  Un recorrido tan rápido y a tal altura que producirá vértigo al visitante casual, y dejará insatisfecho al que ya conozca algo de cada temática.

Así y todo, es una buena ocasión para ver que el que se dedique al jazz, también puede desarrollarse profesionalmente en otras disciplinas.

Acabemos este principio de año con un temita clásico, que está haciendo disfrutar a los alumnos de combo del instituto de jazz  y música moderna de extremadura.  Ojalá que también aquí podamos pronto mezclar el jazz con alguna otra disciplina, aunque no sea la física;  las nuevas tecnolgías, por ejemplo, por las que pasa el futuro de la sociedad que conocemos.

 

 

 

 


Dónde escuchar jazz

noviembre 18, 2017

Título:  Cómo escuchar jazz.

Autor:  Ted Gioia.

Editorial:  Turner noema.

cartel2017-5

Aunque es triste escuchar que la trompeta es una “madera”, o que Charlie Parker tocaba la trompeta, y todo esto hay que agradecerlo a la traductora de este libro, que lo mismo se atreve a traducir libros de jazz que de inteligencia artificial;  a pesar de todo, digo, este libro tiene su interés. Informaremos al autor de los desmanes cometidos en la traducción al español y vaya por delante entonces mi recomendación para leer la edición original en inglés.  La ignorancia es muy atrevida.  Para traducir, hay que dominar primero el área de conocimiento.  Que para traducciones mecánicas son muchas las herramientas online disponibles.

Dicho lo anterior, y aunque otros conocidos libros de Gioia van más dirigidos a público experto, el de hoy propone al neófito varias estrategias de escucha que permitirán apreciar los principales elementos del buen jazz:  desde el misterio del ritmo, tono y timbre, fraseo, pasando por la armonía, descrita todo ello en términos inteligibles.  Además, hace un repaso de los 150 nombres del Hall of Fame actual del Jazz, para que además de los clásicos, sepa el lector dónde buscar buen jazz.

Y puestos a buscar y escuchar jazz, afortunadamente va calando este género musical en la sociedad, como el buen vino, y crece la oferta en nuestro entorno más cercano.  Sirva de muestra el festival Badejazz en tierras extremeñas, que durante una semana y de forma intensiva, nos está permitiendo poner en práctica los consejos ofrecidos por Ted Gioia en el libro.

A disfrutar.

 


Una de romanos.

noviembre 11, 2017

Título:  SPQR.  Una historia de la antigua roma.

Autor:  Mary Beard.

Editorial:  Crítica.

9788498929553

Desde su fundación, hasta el 212.  Este es el período histórico que de forma magistral nos describe la autora Mary Beard sobre el imperio romano.  Y digo magistral no ya por la abundancia de datos y anécdotas, que son muchas, sobre los personajes que poblaron y gobernaron el imperio, sino por la forma que la doctora Beard, Premio Príncipe de Asturias, entre otros muchos galardones, es capaz de atrapar el lector en lo que en manos menos hábiles hubiera sido un espartano ejercicio de árida descripción histórica.

Este relato académico-divulgador de la autora nos permite adentrarnos en territorio romano, crearnos una imagen completa de su historia; conocer de cerca a sus más insignes figuras, míticas unas y de carne y hueso otras; y trazar un mapa de la europa de entonces que confluyó y dio origen a la que hoy conocemos.

El final del camino, el año 212, es elegido por Beard por las implicaciones sociales que tuvo:  ciudadanía romana extensiva a todos los habitantes del imperio, y religión oficial amenazada por un cambio de rumbo.  Puntos críticos que, queramos o no, han marcado el devenir de nuestro continente, y son causa y origen de nuestra cultura romana-judeo-cristiana.

No estaría de más que algunos dirigentes actuales tomaran este libro como medicina, para poder abrir los ojos a esta realidad innegable que es la europa de hoy, y sus raíces profundas en la de ayer.


Patrimonio.

septiembre 2, 2017

Título:  Codici decorati dell’archivio di motecassino.

Autor: Giulia Orofino.

Editorial:  Universita’ degli studi di cassino

Esta magnífica obra ilustrada, segundo volumen de una serie que recoge elementos presentes de los códices del archivo de Montecassino, aparte de un lujo bibliográfico, responde a una de las misiones que cualquier universidad debe perseguir:  el interés social y cultural de su actividad.  Editar un libro de estas características requiere una inversión en trabajo y recursos que pocas veces puede afrontarse sin inversión pública.  Pero cuando se da, los resultados quedan como herencia:  aunque con frecuencia las grandes obras, sean arquitectónicas, artísticas, culturales, musicales… reciben críticas del pueblo por sus elevados costes, cuando son bien proyectadas y ejecutadas, producen rendimientos a la sociedad que la financia que bien pueden determinar parte de su futuro.  Sirva España como ejemplo de un patrimonio cultural y artístico, además de climatológico, que le permite situarse entre los tres primeros destinos turísticos mundiales.  Y también Italia, cuyo pasado romano, atrae oleadas de turistas.  Quizá sean ambos, Italia y España, bien escogidos ejemplos entre los países mediterráneos en los que patrimonio se combina por la acogida fraterna del visitante.

Precisamente este verano, hemos sido testigos de esa fraternal relación entre paisanos de España e Italia, fruto del hermanamiento de las ciudades de Almendralejo y Ceprano.  Este gemelagio, denominación italiana del término, ha servido para intercambiar experiencias de diferentes colectivos sociales, y a la vez conocer más de cerca la sociedad italiana.  Aunque como viajero por tierras italianas, siempre tiene uno la oportunidad de visitar los grandes monumentos de Roma, Nápoles, Florencia, Milán, Venecia…  pocos son los que con visitas fugaces a los polos de atracción turística, pueden decir que conocen un país.

En sus conocidas Cartas Marruecas, presentaba José Cadalso un visitante marroquí, que a fuerza de convivir con los Madrileños, iba poco a poco desentrañando los modos y maneras de los españoles del XVIII.   Esto mismo hemos experimentado los que en esta expedición de hermanamiento hemos podido visitar Ceprano, vecina localidad a la capital Romana.  Han sido las gentes de Ceprano, quienes han permitido un acercamiento diferente a nuestra vecina Italia.  No sólo han compartido eventos protocolarios y reuniones de trabajo, que también;  ha sido su cordial recibimiento y acogida, el compartir casas, mesas y manteles, lo que ha permitido a muchos, entender más de cerca la moderna Italia.  Vivir con las familias italianas nos ha hecho saborear los usos y costumbres de la actual Italia, en una fraternal convivencia que hizo a los paisanos extremeños llamar “mi padre” o “mi hermana” a estos familiares adoptivos que nos han recibido en sus casas como a familia propia.

El que suscribe tuvo la suerte de ser recibido por  una “gran familia italiana“, compuesta de padres e hijos, abuelos e incluso bisabuelos.  Me permito aquí un agradecimiento especial a la “nonna”, abuela de nuestra anfitriona y  de su hijo,  que nos recibió en su casa, junto al resto de la familia,  y nos permitió así viajar en el tiempo y conocer la Italia de hace varias décadas, cuando los progenitores se encargaban de la cría del ganado y su ordeño, elaboración de quesos, pastas, embutidos, salsas de tomate procedentes del cultivo de la huerta, etc, tradiciones que todavía hoy sobreviven en manos de algunas conocidas “nonnas”.  En un reto de habilidad lingüística, en el que debíamos hacernos entender cuando cada uno hablaba su propio idioma, nos explicaba la nonna, como aún con su edad, se encargaba ella de todo en la granja, y con orgullo se aplicaba el termino que en Italia se aplica a sus monumentos: patrimonio unesco.

Sirva este post como homenaje al pueblo italiano, a sus tradiciones, y a sus mayores, que sirven para unir lo mejor del pasado, su patrimonio humano, con las promesas futuras de las nuevas generaciones.


¿Qué música?

agosto 7, 2017

Título:  En busca de aquel sonido.

Autor:  Ennio Morricone, Alesandro de Rossa.

Editorial:  Malpaso.

978841666547

Para los amantes del cine, Morricone es parte de la familia.  Para los músicos absolutos, el trabajo del compositor es una referencia.  Porque Morricone ha navegado entre los cauces de la música aplicada, como él define aquella compuesta con una finalidad adicional, y la de la música absoluta, cuya justificación se encuentra en su propio núcleo.

Morricone es un maestro conocido por sus grandes bandas sonoras.  Basta hacer un repaso de la historia del cine para encontrarnos repetidamente con él:  el bueno el feo y el malo, la muerte tenía un precio, la misión, cinema Paradiso, etc.  Pero también destaca su faceta de compositor puro, cuyo fin último es la propia música, sin ataduras a la imagen, sin concesiones ni tasas adicionales.  Y por eso es reconfortante encontrar en las palabras del autor, su crítica a aquellos que agarrándose a la pureza se olvidan que la música, en última instancia, tiene sentido cuando existe el ser humano que la escucha;  y que cuando en aras de la independencia y la novedad, el compositor olvida esto último, en realidad no compone música, sino que rudo -o silencio, que de todo hay- para la provocación.  Y basta un ejemplo propuesto por el mismo Morricone:  John Cage.

Una suerte que tan laureado compositor tenga el atrevimiento de mostrar el color del nuevo traje del emperador, y así, permita una vez más reflexionar sobré el sentido último, significado y valor de la música.


No me digan “ahorita no”

junio 28, 2017

Título:  Don Quijote de la Mancha.

Autor:  Miguel de Cervantes.

Editorial:  Planeta.

La última vez que leí este voluminoso ejemplar del Quijote, profusamente ilustrado por Mingote, fue allá por el 2005, antes de que este blog naciera.  Cada relectura del Quijote le aporta al lector múltiples experiencias y detalles que antes pasó por alto.  Y hoy me quedo con uno, asociado al uso del lenguaje.

La primera vez que hice una estancia prolongada en México fue en Ensenada, Baja California.  Mis amigos de allá me sorprendían con frecuencia al utilizar el vocabulario de un modo particular.  No sólo era que ciertas palabras no se usan en estos lares, sino que a veces, un uso diferente crea situaciones cómicas.  Así, me costó comprobar, por ejemplo, que el “Ahorita” de ellos, se refiere en realidad a un momento indeterminado del futuro.  Así cuando la madre reconviene al hijo para que haga una tarea, el niño remolón contesta con el “Ahorita lo hago”, que provoca el habitual cabreo al postponer para un futuro indeterminado la mencionada tarea.  Igualmente cuando al paseante de turno le ofrecen un producto en venta callejera, habitualmente responde el posible comprador “Ahorita no”, lo que en el fondo significa “ni ahora ni nunca”, aunque con una particular diplomacia.

Ahora bien, lo que más extrañeza me causó, fue la respuesta materna al “ahorita” del joven vago:  “lo haces luego luego”.  Y la sorpresa viene por el uso reiterativo del “luego”, más indefinido aún para un castellano, cuya reiteración abunda en la indeterminación.  Muy al contrario, para ellos significa algo así como “ahora mismo”.  Pues bien, entendida la construcción, desde entonces me preguntaba de dónde surgió, y aquí llegamos a Cervantes.  Porque en su Quijote, son al menos dos o tres veces las que aparece la construcción “luego luego” en boca de algún personaje.

Les dejo como tarea, volver a disfrutar con la lectura, y encontrar quién y porqué usa “luego luego”.

Y no me digan “ahorita no”.