Love for whale

Título:  Moby Dick.

Autor:  Herman Melville.

Editorial:  Modern Library.

Hace unos años, en una tarde de cine a la aventura, buscando en la cartelera qué ver, elegí casi al azar “En el corazón del mar“, de la que sin esperar nada, me sorprendió por varias razones.  Basada en el hundimiento del Ballenero Essex, se presenta como motivo e inspiración del Mobby Dick de Melville.  De hecho, un joven Melville aparece en la trama entrevistando al último superviviente del Essex.

La sorpresa se debe en gran medida a la diferencia sustancial con la novela de Melville.  Aunque parece que la película no consiguió el éxito deseado, recaudando menos de lo invertido, su factura es impecable y la aventura presentada, basada en “The Tragedy of the Whaleship Essex (En el corazón del mar: La tragedia del ballenero Essex)” de Nathaniel Philbrick, engancha rápido al espectador.

Melville utiliza este relato y sus experiencias previas, para trazar la monumental Mobby Dick, que al contrario que la anterior película, más que una novela de aventuras yo la describiría como una “Tesis Doctoral” sobre la ballena.  Melville debió desarrollar en sus más de tres años de viajes, aventuras -desventuras con frecuencia- y experiencias marinas un amor notable al mar y las ballenas, pues no se entendería de otro modo este singular trabajo convertido en imprescindible de la historia de la literatura.

Y digo que representa el legado y tesis del autor, porque como toda obra de investigación, repasa y presenta en grado sumo de detalle cualquier aspecto relacionado con este mamífero:  desde su uso y aprovechamiento para la industria de la época, pasando por su entorno, biología, alimentación, … cómo respira, ve, etc.  Me causó particular sorpresa el análisis psicológico que hace Melville de la visión de la ballena, teniendo en cuenta la anatomía, disposición ocular, y cómo según él, debe su cerebro ser capaz de trabajar en paralelo con dos imágenes simultáneas por la falta de intersección del campo visual de ambos ojos.  Curioso comentario para los que entre otras cosas, trabajamos en visión por computador con sistemas de cómputo paralelo.

En definitiva, una obra magnífica que todo sea dicho no satisfará a los que busquen aventuras en esta novela, pero que sirve de ejemplo del amor de un autor por su criatura, en este caso la ballena.  Ballena, cuyo nombre en inglés sirve también para estudio etimológico sobre el origen de la palabra “whale” y su relación semántica y sonora con otros sustantivos como “wheel”, y que permite a Melville intercalar digresiones de todo tipo.

Aprovecho yo también aquí para una digresión que hace uso de la rima, pasando de este “Love for whale” al magnífico estándar “Love for sale” cuyo primer verso nos habla de escritores y poetas, pero cuya atrevida letra hizo que durante un tiempo fuera rechazada por cantantes.

Dejamos aquí en la versión de Ella Fitzgerald, para disfrutarla combinada con las aventuras del capitán Ahab.

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