Autores y Traductores

octubre 3, 2011

Título:  Relatividad, Agujeros Negros y el Destino del Universo

Autor:  Eric Chaisson

Editorial:  RBA

Probablemente no sea buen momento para seguir leyendo sobre relatividad, cuando los físicos del mundo debante los últimos resultados del CERN, y se abre el abismo de una confirmación de resultados que rompería la Relatividad en pedazos.

No obstante, y siguiendo la serie última de lecturas, sirva este libro para reflexionar sobre dos colectivos imprescindibles en el mundo editorial, los autores y sus traductores.  Para el autor de hoy tenemos queja:  no es posible que olvide a Hawking en las muchas páginas que habla de agujeros negros, siendo éste uno de los principales estudiosos del fenómeno.

En cuanto al traductor de la obra tenemos también varapalo. Los traductores deben, si actúan, ser expertos en la materia que traducen.  No se explica así, y si Google no falla, que haya sido una experta en humanidades quién traduce un libro de física, produciendose la bochornosa situación de utilizar el término cadena para referirse a las cuerdas y su teoría asociada.

En fin, tiremos de cuerda y corramos el telón sobre el asunto de hoy, prescindamos de esta obra y su traducción, y disfrutemos de la música que en su día compuso Andrew Lloyd Weber y que hoy cumple 25 años en cartel ininterrumpido, en Brodway y Londres:  El fantasma de la Ópera, versión de la famosa obra de Gaston Leroux, que sigue haciendo las delicias del público un cuarto de siglo después de su estreno.

Esperemos que el telón siga levantado otros 25 años, para que la música, que afortunadamente no necesita traductores, siga llegando al público con la misma intensidad que en el estreno.

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La verdad

septiembre 25, 2011

Título:  Historia del Tiempo

Autor:  Stephen Hawking

Editorial:  RBA

 

Stephen Hawing decidió divulgar por razones económicas.  Su enfermedad progresiva ocasionaba gastos que no podía cubrir su cátedra universitaria.   El paso por la universidad enriquece, pero nunca económicamente.  Ni la seguridad social de su país, ni su remuneración mensual permitían la asistencia que necesitaba.  Se embarcó así en un proyecto incierto:  conseguir acercar al público general lo que estaba hasta entonces en manos de los especialistas, la teoría de la relatividad y su relación con la física cuántica, pasando por los agujeros negros y la cosmología.  Lo consiguió, con un bestseller que generó todo el dinero que necesitaba.

Hawkings, cuyo creciente ateismo le alejó de su mujer, madre de sus tres hijos, era colega de otros brillantes científicos creyentes.  La fe no es patrimonio del pueblo llano, ni cada sabio es un sindios.  Pero Hawkings llega en sus estudios al que denomina Universo autocontenido, sin principio ni fin, sin origen ni final en el tiempo.  Plantea así en un capítulo clave la pregunta:  ¿Qué necesidad hay de Dios?

Relatividad

Hubo una época en la que la Iglesia oficial calificaba lo científicamente saludable y coherente.  Utilizando la Biblia como vara de medir, se ponía fecha al día de la creación, sancionando teorías y excomulgando hereges.  Hoy, es la ciencia quién decide la fe del pueblo.  El nuevo sacerdote de la ciencia ratifica la filosofía del pueblo, y expulsa a Dios del Universo, cuando éste no le baila el agua.  El hombre venga así su expulsión del paraíso, y expatria a Dios de su propia creación, convenciendo al pueblo de sus derechos sucesorios y autosuficiencia definitiva.

Pero la partida continúa.  ¿Hemos alcanzado el conocimiento último?  ¿Tenemos la teoría definitiva?  Reconoce Hawking que no, sin cuestionar sus hallazgos y las teorías de partida:  relatividad y cuántica.   Quizá estemos a las puertas hoy, 25 de Septiembre, de una nueva revolución en la Física, o tal vez no.  Los físicos del CERN y otros colegas italianos, han encontrado neutrinos que viajan más rápido que la luz.  Sin entrar a cuestionar las implicaciones filosóficas del hecho -¿viajar al pasado? ¿falla un pilar básico de la teoría de la relatividad?  ¿toda la física teórica actual hay que reescribirla?-, han mostrado a sus colegas su estupefacción, esmero en las medidas, y humildad pidiendo ayuda paraa ratificar o rechazar los resultados obtenidos.

Quizá este resultado, si es cierto, o algún otro en los próximos años, ayudará al fin, tras dos milenios de desencuentros, a entender a Científicos y Creyentes, que la verdad no debe estar en contra de la verdad.  Y quiera Dios que los nuevos exégetas de la biblia y el universo, científicos y pastores, sean capaces de estar cada vez más cerca de una verdad común.

 

 


Le collage terrifiant

mayo 22, 2009

Título:  Ébano.

Autor: R. Kapuściński

Editorial:  Anagrama

¿Ha oído usted hablar alguna vez de guerras, pobreza, paludismo, hambre, miseria, ratas, desierto, sida, sequía, apartheid, malaria,  holocausto, exterminio, devastación, dictadura, corrupción, exclavitud, dengue, genocidio, campo de refugiados, discriminación, ébola, plagas, niños soldados, analfabetismo, …?  Terrible collage de términos que nos traen un continente a la cabeza:  África.

Collage Terrible

Sin embargo África da también cabida a un cuadro muy diferente:  naturaleza, praderas, sabana, diamantes, Nilo, leones, baobab, Alejandría, Trópico, Serengeti, Kilimanjaro, selva, minas, faraones, Victoria, jirafas, pirámides, arena, …  bonitos elementos para un buen tapiz.

Kapuściński dedicó parte de su vida a vivir África recorriendo África, y a tejer en este libro, Ébano, un collage a base de estampas cosidas con sangre, sudor, lágrimas, y enfermedades -experimentadas en primera persona-, hablando de la naturaleza humana, y su capacidad destructora sobre una tierra maravillosa.  El autor recorre los caminos africanos mostrando instantáneas de belleza natural, dilapidada casi siempre por la nefasta gestión del h0mbre.  Aunque pudiera parecer que achaca el autor este desastre continental a los administradores previos de los recursos coloniales, nada más lejos de la realidad.  El intrínseco factor humano es la clave para entender la ruina:  si creaciones occidentales como el apartheid, o  el tráfico de esclavos y expoliación de recursos pueden indicar el origen europeo del problema, la nueva etapa autónoma, llena de corrupción y recreación de modelos de explotación humana y genocidio hablan de la continuidad de un régimen arraigado en el corazón del hombre:  mismos hombres, diferente tez.  Miren sino el capítulo en que nos cuenta el autor como los esclavos afroamericanos liberados en norteamérica tras la guerra de secesión, vienen a Liberia para establecerse como amos y explotar el modelo que tan bien conocían, esclavizando a sus paisanos autóctonos.

Pero no todo debe ser pesimismo, el hombre es capaz de la maldad absoluta, y del bien superior.  Si otros modelos han sido posible en otros lugares del planeta -ningún regalo por cierto, sino premio a un esfuerzo titánico-, quizá con más tiempo y ayuda pueda normalizarse una situación tan lamentable.

Collage Africano

Collage Africano

Pero volvamos a los caminos de África, que el autor recorrió como corresponsal Polaco, y a los modos de conducirse del género humano.  Una prueba palpable de que el hombre con determinación puede cambiar su entorno, de manera sencilla pero efectiva es el proyecto Africa@home.  Se trata de un proyecto ausipiciado por el CERN y la Universidad de Ginebra, que pretende dar respuesta -o al menos intentarlo- a algunos de los problemas más acuciantes del continente africano (vean por ejemplo el esfuerzo para encontrar la vacuna contra la malaria).  Pero el proyecto no es una mera imposición europea, por el contrario involucra a profesionales del contiente, profesores y estudiantes.  Precisamente un estudiante de la universidad de Banghi, Eloi Appora, nos contó hace muy poquito en un curso de verano sobre Computación Inteligente Distribuida, como está desarrollando un proyecto que pretende aplicar la tecnología de computación voluntaria para realizar un mapa colaborativo del continente.  Se trata de que cualquier Africano con conexión a internet -no muy frecuente aún- pueda colaborar trazando los caminos que conoce de su entorno, de modo tal que la red completa sirva para cualquier futuro viajero.  Nadie mejor que los nativos para poner su conocimiento al servicio de sus congéneres.

Esperemos que proyectos como estos permitan la colaboración exitosa entre países en diverso grado de desarrollo, y permitan resolver el mal endémico que arraigó hace mucho tiempo en tierras no tan lejanas.


Un País en crisis

marzo 13, 2009

Título:  Cánovas

Autor: Benito Pérez Galdós

Editorial:  Galaxia Gutenberg

Hace pocos días publicaban en un periódico regional la sorprendente noticia de que la crisis económica no estaba afectando al sector agrícola, y ofrecía datos el diario sobre el crecimiento sostenido del PIB en este sector el pasado año 2008 (ver diario Hoy).   Aunque el sector TIC parece sortear la recesión con la rara habilidad del esquiador de slalom, curtido por las inclemencias invernales y las desiguales pendientes de las cimas de alta montaña, y se hace difícil en el actual mes de Marzo encontrar profesionales de las tecnologías de la información tomando el incipiente sol primaveral en los parques , resulta curioso que el a menudo ruinoso sector primario sea propuesto como ejemplo de negocio refugio.

Porque bien mirado, el sector agrícola tiene en las economías modernas una importancia proporcional al grado de desarrollo del país en que se mide.  Será porque cuando un país tiene hambre, busca en sus tierras el sustento, y cuando el hambre pasa y el tren del desarrollo llega, todos olvidan quién les alimentó en tiempos difíciles.

La portada del periódico en cuestión desató comentarios airados de los sufridos campesinos que cultivan con tesón nuestros viñedos, olivares y campos de cereales, y que viven en una continua crisis desde hace 30 años:  precios del grano estancados, abonos para los campos en las nubes, y siendo víctimas de unas políticas que les imponen el triste papel de pedigüeños que pordiosean las limosnas-subvenciones que pretenden resarcirles de los precios regalados de la materia prima.

Lago Lemán

Lago Lemán

Tuve hace unos años la oportunidad de recorrer en verano las riveras florecientes del Lago Leman en Suiza, jalonadas de cuidados viñedos en miniatura, y surcados por pistas turísticas asfaltadas, que conducen a pequeñas bodegas dónde puede uno reposadamente degustar los caldos de la tierra, acompañados de chacinas tradicionales.  Tan bonito panorama suscita la pregunta sobre la subsistencia de los obreros del campo en tan particular País.  Porque Suiza es un País próspero, con un nivel de vida -precios y sueldos- por encima del que se estila en estos lares;  y el Lago Lemán baña ciudades ribereñas atestadas de tecnología punta:  Ginebra y el CERN, Lausanne y la EPFL

Cuando uno vuelve la vista a casa, comparece atónito al vendaval de noticias sobre dispendios indecorosos realizados por  gobernantes y gestores de leyes y precios que no ayudan mucho a digerir estas crisis crónicas en un sector fundamental:  el que alimenta a nuestros hijos.

Alegoría del Buen Gobierno

Alegoría del Buen Gobierno

Pero no crean que esto es nuevo, no.  Nos referiremos hoy a lo que Galdós ya decía con maestría sobre el buen Gobierno a finales del XIX, que no tiene desperdicio, y sobre el arte de producir o consumir recursos.  Les transcribo aquí lo que en la novela Cánovas, que da cuerpo al segundo volumen de la quinta serie de los Episodios nacionales, decía Galdós:

«En la procesión que ha pasado frente a nuestros ojos, multitud engalanada rebosando satisfacción y alegría, has visto el mundo de los pudientes, de los administradores, mayordomos y capataces de la cosa pública, mecanismo cuyas piezas mueven las cosas privadas y todo el tejemaneje del vivir de cada uno. ¿No lo has entendido, verdad? Pues te lo diré más a la pata la llana. Lo que hemos visto es el familión político triunfante, en el cual todo es nuevo, desde el Rey, cabeza del Estado, hasta las extremidades o tentáculos en que figuran los últimos ministriles; es un hermoso y lucido animal, que devora cuanto puede y da de comer a lo que llamamos pueblo, nación o materia gobernable.

»Sabrás ahora, mujercita inexperta, que los españoles no se afanan por crear riqueza, sino que se pasan la vida consumiendo la poca que tienen, quitándosela unos a otros con trazas o ardides que no son siempre de buena ley. Cuando sobreviene un terremoto político dando de sí una situación nueva, totalmente nueva, arrancada de cuajo de las entrañas de la patria, el pueblo mísero acude en tropel, con desaforado apetito, a reclamar la nutrición a que tiene derecho. Y al oírme decir pueblo ¡oh Casiana mía! no entiendas que hablo de la muchedumbre jornalera de chaqueta y alpargata, que esos, mal o bien, viven del trabajo de sus manos. Me refiero a la clase que constituye el contingente más numeroso y desdichado de la grey española; me refiero a los míseros de levita y chistera, legión incontable que se extiende desde los bajos confines del pueblo hasta los altos linderos de la aristocracia, caterva sin fin, inquieta, menesterosa, que vive del meneo de plumas en oficinas y covachuelas, o de modestas granjerías que apenas dan para un cocido. Esta es la plaga, esta es la carcoma del país, necesitada y pedigüeña, a la cual ¡oh ilustre compañera mía! tenemos el honor de pertenecer».

Son palabras de otro tiempo, pero un fondo común parece impregnar esta novela, y la que hoy vivimos en el siglo XXI, con crisis, códigos de buen gobierno, gastos superfluos, despilfarros, consumo compulsivo, y sector productivo primario muchas veces olvidado.

Qué envidia de las aguas cristalinas del lago Lemán, que tras el deshielo de cada invierno alimenta los campos de su orilla, y a la vez inunda y renueva las ideas y tecnologías de algunos de los más destacados centros de investigación mundial.

Quién sabe si nuestros campos extremeños, con sus viñedos su universidad y sus centros tecnológicos se convertirán un día en referente.


Stevenson (2/2) y la Mancha Negra

enero 2, 2009

Creo que fue la Isla del Tesoro uno de los primeros libros que disfruté en edición íntegra, cuando todavía adolescente no leía más que versiones resumidas ilustradas de clásicos.

Historias Selección
Historias Selección

Aquellos clásicos que Bruguera comenzó a editar en los años 70, han debido llenar muchos ratos de mis compañeros del baby boom.  Emilio Salgari, Julio Verne, Mark Twain y otros tantos, con sus ilustraciones a modo de comics insertadas entre textos adaptados y resumidos, eran un buen reclamo para incipientes lectores.  Dicen que Bruguera también buscaba la cuadratura del círculo:  dar a conocer el formato comic a lectores tradicionales.

Quizá el virus de la lectura lo recibí con estas pequeñas obras ilustradas, aunque bien es cierto que la incubación fue larga, y la enfermedad no rompió hasta bastante después.

Grandes Aventuras

Grandes Aventuras

La isla del tesoro me llegó en una oferta de lanzamiento, un 2×1 de kiosco.  Era una edicción pésima, con páginas ásperas como papel de lija.  Pero benditas aquellas ediciones baratas que han empujado a muchos al universo de los libros.  Vino además acompañada en el lote por otro gran clásico, 20.000 leguas de viaje submarino.

Todavía recuerdo las palabras de Jim explicando las razones que le llevaron a desvelar todo lo acontecido en su aventura en la busca del tesoro, todo salvo la posición exacta de la isla.  Decía Stevenson después que probablemente estaba en la misma latitud que las bermudas, pero al otro lado del continente, en medio del pacífico.  Quién sabe si tomó prestado algunos parajes de su residencia última para ilustrarnos las colinas del trinquete y el catalejo.

Me parece estar viendo aún la posada del almirante Benbow, con su vieja enseña del catalejo, colgando junto a la puerta de entrada, y todavía surcada con la hendidura que el mandoble de un viejo sable pirata produjo en una trifulca descrita en los primeros capítulos.  La vieja posada, y el acantilado del pueblo se dispuntan los recuerdos de mi infancia, con otros más reales – pero no  más vívidos- de aquellas aldeas en las que algún familiar se crió, y que con sus calles empedradas y sus viejas casas de piedra están listas a retornar a nuestros recuerdos.

Dicen que los jóvenes que  son capaces de zambullirse y degustar los primeros capítulos de la Isla del Tesoro,  los que enganchan con la acción trepidante y el misterio envolvente del primer tramo de libro, serán ya lectores para toda la vida.  Yo puedo confirmarlo.

Me parece que las pesadillas de Jim con el hombre de una sola pierna han sido mías.  Y que la mancha negra que deslizaron al capitán en presencia de Jim la veo con mis propios ojos, tal como la segunda mancha negra, quemada a fuego sobre la página de una biblia y entregada a Silver por sus camaradas, hombres de fortuna.

Siempre hubo manchas negras, garbanzos negros y ovejas negras en las familias.  Los tiempos modernos nos trajeron también manchas negras de chapapote y agujeros negros en el espacio.  De esto último quería hablar también hoy.

Experimento Atlas
Experimento Atlas

Estuve en el mes de Septiembre en Grenoble, asistiendo a unas interesantes Jornadas sobre Computación Voluntaria (no se pierdan el proyecto Extremadura@home, a punto de arrancar).  Grenoble se ubica en un valle colosal en las estribaciones de los Alpes, a un tiro de piedra de Ginebra.  Justo en esos días, ponían en marcha el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), después de años de trabajo, en lo que podría calificarse como el mayor proyecto científico de la historia de la humanidad, al menos en complejidad tecnológica.  La expectación en esta época era enorme, y la puesta de largo del LHC convocó a medios de comunicación de todo el mundo.  Gratos recuerdos me trajo el evento, habiendo conocido de primera mano en 2007 el experimento Atlas, que a 80 metros de profundidad estaba insertado en el gran anillo de casi 30 km de diámetro, listo para ser puesto en marcha.

El éxito inicial había venido precedido por la polémica de los profetas agoreros (¿se acuerdan de los al-goreros de mis posts anteriores?) que anunciaron la creación de un agujero negro que con apetito voraz, cual dragón gigantesco, devoraría la tierra entera en sus fauces, y quién sabe si el resto del sistema solar.   Los agujeros negros fueron descritos hace ya bastante tiempo, sumideros espaciales capaces de absorver todo a su alrededor, incluída la luz, de ahí su color carbón.

Nadie hizo caso de tan fanático pronóstico.  Pero sí sucedió al poco tiempo algo inesperado.  Un accidente en una sección del cilindro del LHC, que provocó la parada completa del sistema.

El coste económico del LHC ha sido asumido por todos los países de la Unión Europea, y como todo proyecto de esta magnitud, el importe final de la factura, nada tiene que ver con la previsión inicial.  Todo esto sin considerar los costes de reparación de posibles fallos.

Parece que el problema producido es tan serio, que la reactivación del experimento no tendrá lugar al menos, hasta la próxima primavera.  Y habrá que seguir apilando montones de euros para poder continuar con la jugada.  Los agoreros pitonisos se equivocaron en algo, pero no en todo.  El LHC sí que se ha convertido en un agujero negro, pero de un gusto muy refinado:  no absorve materia cualquiera, solamente le gustan los brillantes y lustrosos euros.  Parece que estamos ante el nuevo dios-monstruo que engulle sin tardanza nuestra ofrenda.

Quizá alguno podría verlo como el nuevo sumidero del ahorro que con tesón los ciudadanos europeos aportan con su esfuerzo.  Pero que nadie se lleve a engaño, la ciencia es imprescindible:  qué bien nos vendría ahora el tesoro del Capitán Flint.