Los tiempos que corren

abril 20, 2012

Título:  Eugenia Grandet

Autor:  Balzac

Editorial:  Club Internacional del Libro.

 

Eugenia Grandet.

Balzac hizo algo prodigioso:  narrar a lo largo de miles de páginas los caracteres y costumbres de la sociedad francesa de su tiempo.  Si Galdós fotografió el devenir de España en el XIX, en Francia fue Balzac, quien en su Comedia Humana -que parafrasea la Divina Comedia de Dante- nos describe la Francia y sus gentes de la misma época.

Esta componente de la serie, nos narra las desventuras de la familia Grandet, quién liderados por un avaro padre de familia, tonelero por más señas, sufre las estrecheces autioimpuestas por el gobernante de su casa.

Novela que puede servir para reflexionar sobre la correcta gestión de los bienes temporales, y como en toda ocasión hay quién puede sacar provecho de una situación turbulenta para progresar -ya sea por cambios de gobierno, revolución o guerra.  Mención aparte merece la condición de mujer y sus posibilidades de promoción en siglos pasados.

En fin, curiosa novela para los amantes del pasado y del análisis comparativo.

 

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El Cielo de nuestros padres

junio 12, 2009

Título:  La Divina Comedia

Autor: Dante Allighieri

Editorial: Galaxia Gutenberg

Hace ya varios meses tuvimos ocasión de hablar del perfecto ciclo de círculos  compuesto por Dante en su trilogía ascendente infierno-purgatorio-cielo.  Ese mes quedé a las puertas del paraíso, que hoy retomamos por varias razones, incluyendo haber concluido su lectura en esta edición para coleccionista, y que ya dijimos mereció premio a la calidad editorial el año de su publicación.  Pero no es esta la razón única.

Esta semana se publica un libro esperado por las masas borreguiles devoradoras de bestsellers insípidos, y que algunos editores, labradores de copiosas fortunas, ofrecen a rebaños sin pastor.  Este libro de cuyo nombre no quiero acordarme, incluye Fátima en su título, y probablemente seguirá rayando la mediocridad estilística y narrativa, en línea del anterior de su serie.  Buen momento es para dirigir la mirada a otra Fátima, la cercana ciudad portuguesa, que rodeada de Azinheiras, nos descubre el mensaje transmitido por tres niños,  descripción del bíblico infierno en llamas incluido.

Infierno novelístico para algunos, metáfora bíblica para otros, se convertía en la niñez de Francisco, Jacinta y Lucía en el drama real y terrible de la gran guerra fratricida entre hermanos de la vieja Europa.   Sirvió el mensaje de Fátima como aliento y esperanza de un final cercano para aquel infierno terrenal.

Hablaba Delibes en una de sus novelas, las Guerras de nuestros Padres, de ese drama que se repite y transmite como herencia macabra de padres a hijos.  Lástima, decía, que cada generación tenga su guerra.  En manos del hombre queda la materialización efectiva del cielo o el infierno en la época que le toca vivir.  Miremos hoy al Cielo.

Sitúa la tradición judeo-cristiana la ubicación del paraíso, no el terrenal bíblico, sino el espiritual, en el cielo.   Este cielo es el que describe colorísticamente y con una figuración diluida Barceló en esta edición.  Cielo bien distinto del que Bosco imaginó, lleno de misterio, surrealismo, sensualidad y color.   En todo caso entre el Bosco y Barceló permitánme elegir al primero.

El Jardín de las Delicias

El Jardín de las Delicias

El cielo fue asunto de discusión perpetua en tertulias y cafés desde época inmemorial, cuando el fútbol y la televisión no eran objetos sagrados.

Nuestros padres ancestrales ya miraron hacia el abismal cielo nocturno buscando respuestas imposibles.  Quizá fuera Galileo quién acercó por primera vez ese cielo inalcanzable y evasivo, a la indiscreta mirada del hombre.  Aunque bien mirado, también sirvió su telescopio para colocar en su sitio, eones de por medio, galaxias, estrellas y constelaciones. Ese universo celeste, tan estudiado hoy, ha sido objeto misterioso, codiciado y fabuloso, llegando en la actualidad a convertirse en soporte de nuestros viajes.

La Astronomía moderna quizá piense que todo sobre el cielo será conocido en breve, una vez la ciencia culmine su trabajo.  Torpe ilusión humana.  Aunque podamos encontrar las razones del cómo, imposible será para la ciencia responder al porqué.  Y aún en su propio terreno, aunque las respuestas mecánicas propuestas sean válidas en nuestro universo observable, el universo conocido, quizá estemos inmersos en un ajuste desmesurado de las teorías científicas, que nos impidan observar la verdad general -una especie de overfitting, que tanto gustan nombrar los creadores de algoritmos de optimización.

Buen resumen de la incapacidad humana para encontrar respuestas es parte del título del libro de Lederman y Teresi:  La partícula divina:  Si el universo es la respuesta, ¿Cual es la pregunta?

No está demás cultivar otros aspectos del saber humano:  literatura, arte y música son imprescindibles para un equilibrio vital, y tampoco huelga hacer caso al viejo refranero:  por boca del niño escucharás la verdad.  Una mirada a los niños de Fátima puede tener su recompensa, y quién sabe si su mensaje nos conduzca al cielo.


El arte de hacer libros

marzo 6, 2009

Título:  La Divina Comedia

Autor: Dante Allighieri

Editorial: Galaxia Gutenberg

Difícilmente podría uno añadir algo nuevo al caudal de reflexiones y críticas que han fluido desde que la Divina Comedia fue compuesta, allá por el 1300.  Los siglos han elevado a obra maestra de la literatura Universal este relato poético-alegórico-simbólico con el que Dante pretende hacer reflexionar a lectores industriosos, que más allá de una actividad pasiva y cómoda buscan en la lectura una asimilación lenta y concienzuda de un alimento intelectual denso y que pudiera mal digerido resultar pernicioso.

El infierno - Barceló

El infierno - Barceló

Pero todo libro tiene muchas lecturas, y La Divina Comedia también: su musicalidad y riqueza léxica bien justifica su lectura, más aún cuando nos encontramos con una edición como la que aquí comentamos.

Hace 15 días tuve ocasión de viajar a Málaga para asistir al congreso de Algoritmos Evolutivos (y otras pendejadas, como dice mi amigo Gustavo), y celebrar apropiadamente el cumpleaños de Darwin.  Resultó, que coincidiendo con la fecha del evento se celebraba una exposición sobre la etapa africana de Barceló.  Mi compromiso con los libros, y la consiguiente visita obligada a una librería del lugar, me impidieron disfrutar la obra de Barceló, pero no obstante traté de posponer, sin éxito como luego comprobaría, la visita a la exposición para hacerla coincidir con un nuevo viaje a Málaga en esta semana en curso.  Craso error:  la exposición acabó el veintitantos de Febrero.

¿Y a cuento de qué incluyo esto aquí?  Pues nada más fácil, resulta que la edición de la Divina Comedia de Dante de la que hablamos, está ilustrada, en los tres volúmenes que la conforman (infierno, purgatorio y cielo) precisamente por Michel Barceló.  Y cuando los de Galaxia Gutenberg se propusieron hacer una buena edición, dedicaron su empeño y recursos para crear una obra de arte, y lo consiguieron:  esta edición recibió el premio a la mejor libro editado del año 2007.

Esta edición es un regalo para la vista, con un solo problema para mi gusto:  el gran formato de la obra, quizá imprescindible para poder disfrutar de las ilustraciones que la acompañan.  La poesía de Dante, alegórica, viene acompañada magistralmente por una inquietante obra ilustrada de Barceló, que armoniza el conjunto creando una experiencia profunda de contemplación estética, independientemente de la apreciación formal del contenido simbólico.  Pero la simple experiencia visual y la musicalidad del texto, original italiano y una traducción fantástica al español (de Ángel Crespo, premio nacional de traducción), merecen la pena.

Cinco horas con Mario

Cinco horas con Mario

Ante un ejemplar así, recuerda uno a Carmen, protagonista de “Cinco horas con Mario” de Delibes, cuando describe la ordinariez y estridencia resultante de la reunión en un mismo habitáculo de su marido recién difunto a quién vela, con su escogida biblioteca repleta de libros empolvados, pero llamativamente encuadernados con apariencia de cajas de bombones, surtidos de vivos colores que apelan al lector, y que en muchos casos conducían a libros vacíos carentes de cualquier tipo de interés y contenido, una suerte de engañifa o embuste editorial.  No tiene uno más remedio que pensar que Carmen, además de mostrarnos a las claras el pensamiento y modo de vida de la época en su monólogo, preveía también el desastre cultural mayúsculo que están produciendo hoy los mal llamados Best Seller.  Avispadas editoriales han reconvertido un servicio cultural en el negocio del siglo:  los  éxitos de ventas son así vías de encauce de los caudales de la clase media, que convencidas -al fin- del bien intrínseco de la lectura, se han visto abocadas al consumo de libros vacuos.   Triste destino de una estrategia reclamada por educadores para elevar el nivel cultural y social del pueblo.  ¿Quieren que les recuerde un ejemplo destacado?  Ahí va  este veneno con atrezos culturales-históricos:  El Código da Vinci.

Pero volvamos a la calma, que existe un buen antídoto:  huir de las listas de más vendidos y campañas masivas de novedades editoriales, y refugiarnos en los clásicos, que si a la vez son trabajados exquisitamente por artistas -plásticos y editores- no tendrán desperdicio alguno.

¿Quién puede dudar ante una edición como esta de la Divina Comedia de la perseverancia y continuidad futura del arte editorial?