Monólogos

octubre 2, 2013

Título:  Eclipse Total.

Autor:  Stephen King.

Editorial: Grupo Correo.

 

Los monólogos, tan demandados hoy para hacer reir al personal, han sido una herramienta utilizada con múltiples finalidades, y trabajada en diferentes estilos y épocas.

Hay dos monólogos que no olvido:  el de Segismundo en La vida es Sueño:solo quisiera saber, para apurar mis desvelos, dejando a una parte cielos, el delito de nacer… y el de la viuda que lamenta la muerte de Mario, en Cinco horas con Mario, de Delibes.  Aunque ambos son de naturaleza opuesta, tanto en temática, fin y estilo, no dejan de ser memorables.

Sin embargo el presentado en la obra de hoy es perfectamente prescindible.  El recurso de King para ir recomponiendo los hechos que pueden conducir a una acusación formal de asesinato, cumple estrictamente ese objetivo, y ninguno más.

La protagonista de la obra de Delibes, Carmen Sotillo, aprovecha la “conversación” con su marido muerto para poner en jaque todo un sistema de valores, y la sociedad hipócrita de una época.  El pensamiento de Carmen y los reproches a su marido sirven para presentar la fotografía de una España gris.

El Segismundo de Calderón, por otro lado, hace discurrir al lector, o espectador, sobre la vida y la muerte, el destino y el libre albedrío, temas universales que cuestionan siempre al ser humano.

King utiliza en la obra un monólogo a su servicio:  generar otro éxito de ventas que anime su economía.  Quizá sea esta la única lección positiva en los tiempos de crisis que atravesamos.

 

 


La tierra herida

marzo 6, 2011

Título:  La Tierra Herida.

Autor:  Miguel Delibes y Miguel Delibes de Castro.

Editorial: Galaxia Gutenberg.

 

Quizá sea éste uno de los últimos libros con colaboración de Miguel Delibes, porque en cuanto a construcción, desarrollo y escritura de novelas, ya nos avisó el autor de sus mermadas facultades tras una revisión quirúrgica.

La tierra herida

Este libro, cuyo peso lo lleva uno de los herederos del apellido Delibes, quizá fuera necesario para celebrar su Doctorado Honoris Causa en Biología.  Es bien conocido el amor de los verdaderos cazadores y pescadores por la naturaleza, que reviven los inicios de nuestra especie, hace muchos miles de años, cuando discurríamos cazando y recolectando en armonía con la naturaleza;  en perfecta simbiosis, el hombre servía y era servido por la naturaleza.  Así lo entendía Delibes, y así lo vivía.

La Tierra herida nos muestra un diálogo entre un conocedor de las leyes naturales -Delibes hijo, biólogo- y un apasionado por la naturaleza, Delibes padre.  Aunque la obra es extraña a la creación propia de Delibes, no está demás para reflexionar sobre lo que tenemos y lo que merecemos.  La especie humana a decidido pedir prestado en exceso a un banquero que no pide aval:  la naturaleza nos da lo que tiene sin exigir nada a cambio.  Está en manos del cliente tomar lo necesario, administrarlo y devolver los intereses.  Malas noticias para clientes irresponsables, que toman lo que quieren y no piensan en devolver.

Esperemos que esta tierra herida que se nos presenta, no esté aún en fase terminal de su enfermedad.


La naturaleza de la tecnología

enero 30, 2011

Título:  Miguel Delibes, Periodista y Ensayista

Autor: Miguel Delibes

Editorial:  Galaxia Gutemberg

Repetimos hoy autor y libro, saltando normas del blog, pero es que 1000 páginas dan para mucho.

¿Sabían que Delibes fue Doctor en Biología por la Universidad de Salamanca?  Honoris Causa, por su defensa de la naturaleza en los tiempos en que nadie en España se preocupaba del tema.  Reconocieron así su pasión ecologista, que transmitió a alguno de sus vástagos.

Delibes

Predica Delibes en sus obras y ensayos, que la tecnología no puede ser fin, sino medio.  El desbocado interés por el progreso, y la tecnología pueden llevarnos al fin de nuestros días.  Dice Delibes que “el hombre de hoy usa y abusa de la naturaleza, como si hubiera de ser el último inquilino de este desgraciado planeta…  La naturaleza se convierte así en el chivo expiatorio del progreso”.

El consumo desmedido de recursos ha producido en el último siglo una explosión de prosperidad desbocada:  formidable traca pirotécnica de sobreabundancia y dilapidación.   Quizá esta crisis económica que atravesamos sea la punta del iceberg que se nos avecina:  cuando ya no quede pólvora que quemar para fuegos de artificio, recordaremos la importancia del ahorro, el consumo respondable, y el crecimiento sosegado al ritmo que la naturaleza nos marca.  Quizá entonces volvamos los ojos al campo y percibamos como la gran ciudad, cuyas medidas han sido dictadas por la producción en cadena de automóviles, enguye vidas anónimas, que transitan y discurren al ritmo de un reloj de precisión.  Vida opuesta a la descrita por Delibes en libros como El Camino, dónde el amanecer, la primavera, o la lluvia, moldean las vidas de los auténticamente libres.  Quizá por eso nunca renuncio Delibes a su Valladolid natal, ni a sus caminatas en el monte, ni a sus madrugones de caza o pesca.

Ya es hora de que la tecnología se ponga al servicio de la naturaleza.


Las malas costumbres

enero 21, 2011

Título:  Miguel Delibes – Obras Completas

Autor: Miguel Delibes

Editorial: Galaxia Gutemberg

Dicen del hombre ser animal de costumbres.  Los hábitos son imprescindibles en una vida ordenada y sin sobresaltos.  Los más veteranos, tercera edad, nos cuentan que sus mejores días son los corrientes, sin fiestas ni extraordinarios, cuando sin pensar sabemos lo que hacer a cada hora, como la antigua mula sabía terminar la labranza a la hora convenida y sin órdenes volver presurosa al establo alejado varios kilómetros.

También los pedagogos recomiendan a los niños fijar con testaruda diligencia las horas de estudio, y no andar bailando en las agendas vespertinas a ritmo de la apetencia de turno.

Miguel Delibes

Pues siguiendo la costumbre de los últimos años me toca a mi comenzar este leyendo a nuestro ya fallecido Delibes, cuya obra completa, editada bajo su auspicio, toca ahora su fin en un volumen séptimo.

Encierra este nuevo ejemplar comentarios periodísiticos, noticias y ensayos sobre los más variados temas de la rutinaria vida de un español.  Sin grandilocuencias ni erudición, toca asuntos comunes, pero tan bien llevados y concluidos que merecen la pena su lectura.  Interesante propuesta para un análisis de la vida y costumbre de los Españoles, y sus gobernantes, durante varias décadas.

Especialmente relevante me pareció el ensayo dedicado a la censura pasada, y la lucha de los redactores para sortearla en lo posible.  A más de uno se le vendrá a la cabeza la reciente polémica entre Google y el gobierno Chino. Suerte la nuestra de vivir en una democracia, aunque no es oro todo lo que reluce:  los nuevos modos de censura democrática son más sutiles, basados en los apoyos publicitarios, concesiones de licencias, y otras artimañas legislativas.  Quizá la censura volverá a dar mucho que hablar, ahora que las redes sociales e internet permiten llevar cualquier noticia al instante al fin del mundo.

Las malas constumbres del pueblo y sus gobernantes cambian de forma, pero no de fondo.


Sobre la amistad

mayo 15, 2010

Título:  Mis amigas las truchas.

Autor:  Miguel Delibes.

Editorial:  Galaxia Gutemberg.

Los estudiantes de doctorado se pasan la vida -habitualmente sus mejores años- afanados en saberlo todo de nada, contrapunto al clásico aprendiz de mucho.   Porque una buena tesis pretende profundizar lo máximo en una parcela muy reducida y especializada de conocimiento. A veces ni siquiera esto es necesario:  los títulos de doctor se expiden a golpe de talón en algunas universidades americanas, o se endosan a  ineptos aguadores sapienciales que a base de mover cántaros de inutilidades rompen la paciencia de directores mediocres.

Más merecen doctorados los aguerridos hombres de campo que lo saben todo sobre fauna y flora de su entorno, pronosticando lluvias mediante concienzudo análisis de detalles nimios para el profano:  humo de chimeneas, estructuras nubosas o cantos de pájaros.  Conocimiento adquirido por generaciones de infatigables observadores.

Truchas

Miguel Delibes recibió Doctorados Honoris Causa, pero ninguno de ellos valoró su conocimiento profundo de nuestros pagos y sus moradores.  Ya decíamos en otro post que sus libros traslucen el verdadero sentir del ecologista practicante.

Y es en este libro, en que describe con detalle el uso de mosco seco, cucharilla, métodos y costumbres, normas y usos, donde muestra su profundo respeto al milenario oficio de la pesca, captor de truchas en nuestros ríos peninsulares, esquisito bocado culinario, perdiz de agua dulce.

El título del libro, recoge la más notable relación que pueda existir entre dos seres que no comparten parentesco.  Curiosa relación entre captor y presa, que encierra la profunda necesidad de las partes para el funcionamiento del todo.

Y tomen notas algunos ecologistas que bailan al son de las modas y políticas sin alma, para meditar sobre la convivencia pacífica y productiva del hombre y el medio natural.


Orígenes

abril 2, 2010

Título:  The Best of Louis Amstrong y Ella Fitzgerald

Autor: Louis Amstrong, Ella Fitzgerald

Editorial:  Ediciones El País S.L.

Origen significa mucho.  Y son muchos los orígenes.  Se acumulan esta semana los libros.  Vamos con dos ejemplos.

En primer lugar hay que agradecer el poco éxito de algunas colecciones semanales adheridas a periódicos nacionales.  En 2007 publicaba el País la colección de libros-discos a la que hoy nos referimos: grandes éxitos de jazz.  Y su poco éxito, que lamentablemente habla de los desatinados gustos del populacho, han permitido que llegue a mis manos esta magnífica colección que incluye a muchos grandes del Jazz, incluidos Amstrong y Fitzgerald, que tienen un papel primordial en el origen del Jazz.  Buen comienzo para hablar de orígenes, y como hace tiempo que no incluímos música, ahí va la magnífica Tenderly.

Ambos, Louis y Ella, músicos supremos que permanecieron toda su vida ajenos a drogas y tentaciones frecuentes de músicos afamados.  Quizá la juventud actual debería conocer su vida y arte, en lugar de la basura estándar que la SGAE promociona.

Pero sigamos con orígenes y libros.  Que aunque “Orígenes” podría sonar a filósofo griego, volvemos la vista hoy al magnífico narrador castellano que nos dejaba huérfanos recientemente.

Hace pocos días, coincidiendo con la muerte de Delibes, nos informaban los servicios públicos de la opinión del presidente de la nación:  Delibes como uno de sus autores de referencia.

La Perdiz

Tiene Delibes referencia cinegéticas notables, y en algunos casos narra y titula sus libros con las artes venatorias, ya sean éstas referidas a perdices, codornices o conejos.  Con poca sorpresa, y ante el sentido relato de un cazador que ama su afición, uno comprende el amor del gremio a la naturaleza, y reconoce como esta natural actividad, quizá el oficio más antiguo conocido -mal que les pese a algunas, el hambre desbanca al placer como prioridad vital- este oficio, digo, une vida y muerte en singular armonía.  Notables obras las de Delibes para recomendar a los antitaurinos recalcitrantes.  Textos que están por otra parte cargados de sabiduría, describiendo con maestría el furtivo delito del robo de perdices en su estado embrionario:  cuando aún están en el huevo.

Quizá el presidente y alguno de sus ministros requieran de monterías para apreciar el significado profundo de los huevos y los embriones, cuyos genes marcan su especie antes de nacer.  El origen de la perdiz sirve aquí de ejemplo para comprender el origen de la vida humana, y la necesidad de salvaguarda.

Si en alguna ocasión fue necesario conocer el origen de las cosas, música, arte o vida, nunca mejor que en estos tiempos.


Una Herejía

marzo 5, 2010

Título:  El Hereje

Autor:  Miguel Delibes.

Editorial:  Galaxia Gutenberg

Hereje:  (1) Persona que sostiene dogmas u opiniones diferentes a la ortodoxia de su Religión. (2) Desvergonzado, procaz.

El Hereje

Distintos momentos históricos hacen cambiar la semántica de algunos términos.  Y lo que ayer fue herejía, pudiera hoy ser artículo de fe.  La palabra herejía conlleva fundamentalismo.   Al menos este relato de Delibes se desarrolla en una época social con caldo grueso de cultivo para herejías.  Porque argumentos había de sobra para la Reforma.  Lástima que los reformadores llegaran a ser tan fundamentalistas como algunos de los causantes.

Varios siglos después, cuando las aguas han vuelto a su cauce, y parte notable del despropósito fue superado, protestantes, católicos y algunos otros, añoran la vieja unidad perdida, y buscan limar las fricciones pasadas causantes de las divergencias actuales.

Notable ejemplo de búsqueda de reconciliación, que debería servir a más de uno, convertido en permanente hereje de su pública actuación:  cambiando a cada paso su anterior discurso dogmático, y adaptándolo a las cambiantes circunstancias.  Nada peor que aquel que a falta de principios muestra finales cambiantes y difusos.

Pero sirve también este cuento para notar cómo las estructuras de poder pueden arrojar a la hoguera a los disidentes desheredados y desposeídos.  Si ayer eran los que cambiaban su forma de pensar, quienes sufrían pública ejecución y eran echados a patadas de este mundo, hoy son otros aún más débiles quienes sufren el peor de los destierros:  los que por falta de tiempo aún no han llegado a puerto.

La puerta hacia este mundo se convierte así en combustible de la hoguera ejecutoria.  El nuevo ser navega a bordo de una patera condenada al naufragio.  Seres humanos concebidos sin su consentimiento y devenidos en presos de conciencia:  la conciencia materna convierte en cárcel su fuente de vida, y condena a muerte, sin juicio, al recién llegado, preso a su pesar.  Juez y parte, verdugo y acusación particular.  ¿Hubo nunca peor justicia?  Y aún se asombran algunos de inquisidores y genocidas.

Justo cuando en España prosigue imparable la cobertura legal de esta lacra del siglo XXI, es momento idóneo para repensar nuestras ideas.  ¿Cabe en el mundo moderno mayor herejía?


La ciencia y la tierra

enero 29, 2010

Título:  El Tesoro

Autor:  Miguel Delibes

Editorial:  Esfera de los Libros

Andan a la greña políticos de todo color por el asunto del cementerio nuclear.  La ley del territorio manda, y la paradoja  da prioridad al  pequeño, el pueblo, sobre el grande, la comunidad.  El alcalde impone su ley, y los acalorados presidentes autónomos se inflaman de cólera.

Pueblo

El problema territorial no es nuevo.  Las especies animales se apropiaron del concepto en la noche de los tiempo; y los maullidos nocturnos en los viejos tejados vecinales nos lo recuerdan.

En este libro de hoy, Delibes también trata el sempiterno tema de la tierra, y la ciencia, y la ignorancia.  Presenta el cuento de los científicos que llegan a escarbar en el pasado, y la lucha fratricida de pueblos enfrentados, y que pasan la factura a la ciencia.  Son los científicos, en el fondo, con su desmedido afán de hurgar en las entrañas de la tierra, escarbando en tierras comunales, los culpables de los males presentes.

Interesante temática y de notoria actualidad.  Tiempos de crisis en que el gobierno parece que pasará factura a la ciencia, negando presupuestos anunciados a bombo y platillo.  Bastará evaluar negativamente los proyectos científicos de nueva hornada presentada al plan nacional.  Serán así los científicos los únicos culpables de su propia ruina.

¿Qué será de la I+D española sin dineros?  ¿Qué será de los jóvenes aspirantes a científicos? ¿Qué será de la riqueza futura del país sin I+D que la abone? Seguramente por el camino que vamos, la Bienaventuranza bíblica nunca será más cierta:  serán los pobre y los mansos quienes hereden la tierra.


Los Santos Inocentes

enero 22, 2010

Título:  Los Santos Inocentes

Autor: Miguel Delibes

Editorial: Destino

No es habitual que se acuerden de Extremadura.  Ocultas cimas y recónditos pueblos, como Puerto Hurraco, sacan esta tierra del anonimato. Lástima.

Extremadura

Porque Extremadura posee una natural belleza, en sus campos de labor y silenciosas dehesas, fértiles viñedos, gargantas cristalinas, riberas frescas y tórridas sementeras, cortijos blanqueados y pueblos perdidos.

También Delibes se acordó de esta tierra, proclive a caza y pesca, y devenir parejo al de su Castilla profunda.  Los cotos en sierras y valles bien pudieran haber sido frecuentados por Delibes en sus retiros campestres de cazas matutinas.  Y gusta Delibes narrar la naturaleza Extremeña y su efecto en los diferentes caracteres.

Así, representa Azarías al tipo que a pesar de su menguada inteligencia, conecta con la naturaleza de modo evidente, y no perdona un desprecio gratuito.  Justiciero del ensañamiento global, que diríamos.

El ya añejo señorito, por su parte, bien podría equivaler al actual dominguero fantoche, cosmopolita frenético, gélido tecnólogo o directivo sin escrúpulos que mira todo desde una óptica atrofiada, buscando el beneficio propio y el universal servicio del resto a sus propósitos.

Libro este, que junto a otras tantas obras del período tardío de Delibes conforman las obras completas que Destino viene editando en los tres últimos años, convenientemente prologadas, y que los Reyes Magos entregan puntualmente.

Buen autor Delibes para amantes de la naturaleza.  Y la caza.  Porque se reconocía Delibes cazador que escribe, y recordaba que los buenos cazadores aman la naturaleza.

Libro recomendable para amantes de la naturaleza y la literatura.  Y quizá para los que buscan nuevas tierras naturales y desconocidas.  El paseo con Azarías por las dehesas y cortijos de interior, de la mano de su “milana bonita”, no defraudará.


La probabilidad de ir al cielo

octubre 16, 2009

Título:  Music and Probability

Autor:  David Temperley

Editorial:  MIT Press

Los sesudos analistas exprimen sus cerebros en tiempos de crisis:  ¿Cual será la profesión del futuro, aquella que permita sortear los vaivenes económicos con soltura a los futuros trabajadores?

Hace cerca de 20 años me decían que la informática era la profesión del mañana.  Seguramente hace más de 50 ya sería esto un dicho frecuente, cuando la tecnología cuajaba y permitía ver la punta del iceberg que se nos venía encima.  Ese mañana se ha prolongado en el último siglo como nunca antes.

Music sheet

Music sheet - free-scores.com

Pero creo yo que hay otra profesión de más futuro:  la música.  No se extrañen los verdaderos intérpretes de semejante propuesta.  Ya comentamos otro día cómo los nuevas tecnologías -sí, en parte la informática, y quizá tambien la crisis- hizo caer en desgracia a orquestas singulares, y bandas locales que deleitaban al personal cuando aún no había nacido el transistor -ni el electrónico ni el otro.

Necesitamos, eso sí, un ejercicio de imaginación:  Si entendemos por futuro no sólo el presente de la vida terrenal, sino el que tantos autores han querido desentrañar, el del más allá, y de acuerdo con algunas de las tradiciones religiosas más extendidas, concluiremos que la música es consustancial al cielo.

Hablaba Delibes en diario de un cazador, de como uno que lo era hasta la médula, en sus últimas horas, escuchaba las palabras de aliento del amigo y pastor de almas, que le hablaba de sus futuras cacerías en los campos celestiales, dónde la escasez de perdices no sería tal como la sufrida en multitud de los sufridos y esquilmados cotos.

Se hace difícil aplicar semejante visión impregnada por el diario trabajo de un informático:  ¿Quién podría imaginarse un cielo lleno de computadoras, y dispositivos electrónicos diversos?  El pobre de San Pedro, de la vieja escuela, probablemente lleve su contabilidad de almas con lápiz y papel, que los lápices y libretas celestiales tendrán su escala sobrenatural y desaforada capacidad para anotaciones.

Se queda pués el informático en un terrible desamparo, pensando como su vocacional vida presente difícil prolongación tendrá en el porvenir celestial.

Coro niños

Coro niños

Pero no desesperemos, algunos autores, como el del libro que tratamos, quizá hayan considerado el asunto desde una perspectiva bien diferente:  un futuro notable tendrán los músicos en el cielo, con la simpar necesidad de profesionales para llenar los coros celestiales, cuyo tamaño quizá deba adecuarse a la infinita capacidad de las moradas divinas, y que presumiblemente no solo se nutrirán de tenores, sopranos y contraltos, sino de una caterva diversa de músicos de todo rango y condición, para dar cumplimiento sobrado a la necesaria tarea de amenizar las estancias superiores.

Es así que bien vale renunciar un poco a los misterios numéricos y computacionales, aunque sea sólo por un rato, y dedicarlos al arte sublime de la música.  Quizá pueda fundirse en esta colosal empresa la investigación musical y computacional, y así preparar el camino ascendente de la mística suprema.  Y el libro tiene varias pistas que intentaremos seguir en el futuro:  detección del ritmo y pulso de una obra, transcripción automática, detección de clave.  Interesantes problemas para multitud de investigadores.

Lo dicho, no solo de computadores vive el hombre.  Echen un ojo al libro de hoy, que el futuro de la música pasa por los computadores.  Y la probabilidad de los informáticos para progresar en el futuro quizá pase por la música.