El frío

enero 5, 2012

Título:  El país de las pieles.

Autor:  Julio Verne.

Editorial:  RBA.

 

Las aventuras de Verne discurren a menudo por paisajes lejanos y territorios exóticos;  recorren biologías marinas, antediluvianas, geografías remotas y países imaginarios.  Pero siempre nos permiten visitar parajes del espíritu humano.

El País de las Pieles

La novela de hoy, junto con otras como “Las aventuras del capitán Hatteras” nos muestra el espíritu de superación humano cuando hace frente a condiciones extremas.  Repasando en ocasiones expediciones notables, ambienta la acción en latitudes heladas, y con una acción inverosimil -una isla flotante- presenta al lector unos protagonistas que desafían lo imposible.

A lo que vamos:  Julio Verne, como muchos otros pensadores de cualquier rincón del mundo, sabe que el hombre puede superar con su esfuerzo condiciones de lo más adversas.  Ni el frío y sus consecuencias, ni la soledad,  son argumentos para que los protagonistas abandonen la esperanza.  El trabajo y la fe son los recursos únicos de un grupo abandonado a su suerte.

Bueno momento para que en este periodo invernal de ventiscas y turbulencias económicas sepamos ver que nuestro esfuerzo colectivo será el único que nos permita superar este clima adverso.

Ánimos para el 2012.

 

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Se nos quiebra el motor

junio 5, 2009

Título:  Top Class Competitors

Autor:  Stéphane Garelli

Editorial:  Wiley

Allá por el 2006 tuve la oportunidad de asistir a un evento organizado por BULL, cuyo objetivo obvio era vender su mercancía a los responsables extremeños de Sistemas de Información, de empresas y administraciones públicas.

Poco recuerdo del evento, y no debería aparecer aquí salvo por una razón importante, y que permitió engrosar mi biblioteca particular cubriendo un pequeño hueco en el desconocimiento mayúsculo que me domina sobre el milagro de la economía mundial:  Los artífices de la reunión nos regalaron un bonito libro titulado “Top Class Competitors”.  No se bien si fue el libro, o las bondades de los sistemas blade allí mostrados, quienes propiciaron la adquisición de los equipos que hoy utilizamos a diario en temas de investigación que requieren un esfuerzo de cómputo importante.  Pero hablemos hoy un poco más del libro, y menos de la tecnología.

El autor, Stéphane Garelli, es Profesor de la Universidad de Lausanne y  conocido economista, además de director del World Competitive Center y director del Foro Económico Mundial y de la muy conocida cumbre de Davos.  ¿Qué más se puede pedir?

Bueno, pues el libro trata un concepto abstracto y etéreo:  La competitividad.  Hablando de paises y negocios, va desgranando el autor, como cuentas de rosario, los factores necesarios para el éxito económico, basado en gran medida en este mágico concepto, la competitividad.  Elige ejemplos de todos conocidos de empresas -y países- con éxito.  No se pierdan la fotografía de la página 45 con el “Microsoft Funding Team” del 78, foto para la galería de ¿freakies-hippies-inadaptados-peludos-hackers-…?  La gracia, dice el autor, está en los factores diferenciadores.  Pero no sólo en eso.

Refiriéndose a los requisitos necesarios para un éxito nacional, propone a Singapur como modelo de desarrollo exponencial en los últimos años.  Ahora bien, su falta de espacio vital -léase suelo- y humano -población, le impedirá convertirse en potencia mundial de peso.  Dice el autor que basta mirar los kilómetros cuadrados y la población para conocer el potencial de un país.  Pero todo tiene arreglo:  ¿No tiene usted territorio o población?  Cree una multinacional y expándase.  Superará así su espacio geográfico, y podrá disponer de población suficiente.  La potencia de su país se multiplicará a través de los tentáculos multinacionales.

Camaro - GM

Camaro - GM

Y hablando de potencia, y de empresas, nada como la industria automovilística (aunque la de refrescos también es citada con frecuencia).  Resulta fascinante como alguna de las más grandes empresas del mundo -del motor- han pasado del éxito a la quiebra en cuestión de meses.  Quién iba a imaginar que la gigante General Motors atravesaría la difícil situación actual (gigante hasta hace muy poco en la realidad, y también en la ficción.  Eche un ojo a  los modelitos de la empresa que aparecen en la película Transformers, como el Camaro-Bumblebee).  Quizá les hubiera venido bien el algoritmo que han desarrollado mis colegas del Valencia para predecir las Quiebras de negocio.  Por que las quiebras, si son predecibles, quizá puedan evitarse, o quizá no.

¿Pero cómo es posible predecir una quiebra, o un éxito fulgurante, o si lloverá el lunes,  o cualquier aspecto del futuro?  En el fondo todo se basa en lo mismo, adivinar el futuro a partir del pasado.  Cualquier dato que evoluciona en el tiempo, ya sean los beneficios de una empresa, o la evolución de la bolsa, o el índice pluviométrico, puede tratarse como lo que es, una serie de valores que cambian con el tiempo:  una serie temporal.  Y ahí está la clave.  Tomemos una serie temporal cualquiera, tratemos de generar una curva matemática que ajuste los datos que tenemos, y veamos qué dibuja la curva en el futuro.  Esperamos que si la función ajusta bien (dibuja con buen parecido) la línea del pasado, será también capaz de hacerlo con los datos del futuro.  Y a partir de ahí coser y cantar, tal cual.  Vean como ejemplo el caso de Joseph Jagger, y cómo inspirándose en su fábrica de tejidos (coser) estudió las series temporales de jugadas en las ruletas de Montecarlo y consiguió hacer saltar la banca prediciendo el futuro, lo que al final mereció la composición de la canción “The Man Who Broke the Bank at Montecarlo” (y cantar).

Y por cierto, ¿saben de qué habla también el libro?  de algo políticamente incorrecto:  la necesidad del esfuerzo personal para conseguir el avance de un país.  Los países que han prosperado más, lo han conseguido a base del esfuerzo colectivo, o bien impuesto por una dictadura férrea -lamentable por la coerción de la libertad personal-, o bien por la asunción global del  interés colectivo y por el bien de las generaciones futuras, a pesar del sacrificio presente -autosacrificio en este caso a favor de los descendientes.  Sin esto, el progreso no puede producirse.

¿En qué situación cree usted que nos encontramos?